I Corintios 11 Biblia Jerusalén (1998) | 34 versitos |
1 Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo.
2 Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido.
3 Sin embargo, quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo; y la cabeza de la mujer es el hombre; y la cabeza de Cristo es Dios.
4 Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta a su cabeza.
5 Y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta a su cabeza; es como si estuviera rapada.
6 Por tanto, si una mujer no se cubre la cabeza, que se corte el pelo. Y si es afrentoso para una mujer cortarse el pelo o raparse, ¡que se cubra!
7 El varón no debe cubrirse la cabeza, pues es imagen de la gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.
8 En efecto, no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón.
9 Ni fue creado el varón por razón de la mujer, sino la mujer por razón del varón.
10 He ahí por qué debe llevar la mujer sobre la cabeza una señal de sujeción por razón de los ángeles.
11 Por lo demás, ni la mujer sin el varón, ni el varón sin la mujer, en el Señor.
12 Porque si la mujer procede del varón, el varón, a su vez, nace mediante la mujer, y todo proviene de Dios.
13 Juzgad por vosotros mismos. ¿Está bien que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?
14 ¿No os enseña la misma naturaleza que es una afrenta para el varón la cabellera,
15 mientras es una gloria para la mujer la cabellera? En efecto, la cabellera le ha sido dada a modo de velo.
16 De todos modos, si alguien quiere discutir, no es ésa nuestra costumbre ni la de las iglesias de Dios.
17 Al dar estas disposiciones, no os alabo, porque vuestras reuniones son más para mal que para bien.
18 Pues, ante todo, oigo que, al reuniros en la asamblea, hay entre vosotros divisiones, y lo creo en parte.
19 Desde luego, tiene que haber entre vosotros disensiones, para que se ponga de manifiesto quiénes son los auténticos entre vosotros.
20 Cuando os reunís, pues, en común, eso no es comer la cena del Señor;
21 porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga.
22 ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O es que despreciáis a la iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué voy a deciros? ¿Alabaros? ¡En eso no os alabo!
23 Porque yo recibí del Señor lo que os transmití: que el Señor Jesús, la noche en que era entregado, tomó pan,
24 dando gracias, lo partió y dijo: "Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía."
25 Asimismo tomó el cáliz después de cenar, diciendo: "Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria mía."
26 Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.
27 Por tanto, quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba del cáliz.
29 Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condena.
30 Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos achacosos, y mueren no pocos.
31 Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos castigados.
32 Mas, al ser castigados, somos corregidos por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
33 Así pues, hermanos míos, cuando os reunáis para la cena, esperaos unos a otros.
34 Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, a fin de que no os reunáis para castigo vuestro. Lo demás lo dispondré cuando vaya.

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Introducción a I Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9. Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13. Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13, que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9.

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12, uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10. Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13, le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9, queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ts_3:7+



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_2:13+; 1Ts_4:1-2; 2Ts_2:15; 1Co_15:1-3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_5:23+

[2] 1Co_3:23; Hch_11:27+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_3:18

NOTAS

11:4 Lit.: «teniendo (algo colgando) de la cabeza». La expresión puede aludir al tocado con que se cubre la cabeza, o a la cabellera larga. De ahí la posibilidad de traducir también: «Todo hombre que ora o profetiza con cabellera larga». En estos vv. es ambigua la referencia tocado/cabellera.

NOTAS

11:5 Ejerciendo funciones de liderazgo. Sobre la profecía, ver 1Co_12:28; 1Co_14:1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_11:15

NOTAS

11:6 Cabe una alusión al cabello corto de algunas lesbianas. Ver 1Co_11:15.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_1:26-27

NOTAS

11:7 O también: «No debe llevar cabello largo».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_2:21-23

NOTAS

11:10 (a) O también: «debe moderar su cabeza» (arreglando la cabellera en una forma digna).

11:10 (b) «ángeles»: los espíritus angélicos cuya presencia invisible debe provocar respeto según una interpretación del Dt (Qumrán). O también los mensajeros de otras comunidades, Mat_11:10; Luc_7:24; Luc_9:52, que se escandalizarían viendo una presentación inadecuada en las mujeres.

NOTAS

11:12 Es decir: el hombre es inseparable de la mujer, y la mujer del hombre. Pablo alude a la complementaridad biológica de lo masculino y lo femenino para desautorizar el recurso a Gén_2:21-23 como prueba de la inferioridad de la mujer.

NOTAS

11:15 Según una moda de los tiempos de Pablo las mujeres enrollaban las trenzas alrededor de la cabeza formando una especie de gorro. Es posible que los vv. 1Co_11:6 y 1Co_11:13 aludan a esta moda.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_4:17; 1Co_7:17; 1Co_14:33; 1Co_1:2+

NOTAS

11:21 «su propia cena». Se contrapone a la «cena del Señor» del v. 1Co_11:20, que exige una celebración común en la caridad, y no un fraccionamiento inspirado en el egoísmo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_1:2+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_15:3+; |Mat_26:26-29; |Mar_14:22-25; |Luc_22:14-20; 1Co_10:16-17; Éxo_12:14; Deu_16:3

NOTAS

11:23 No por revelación directa, sino por transmisión que se remonta al Señor.

NOTAS

11:24 Var.: «partido para vosotros», «dado para vosotros».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Heb_8:6-13; Jer_31:31+; Éxo_24:8

NOTAS

11:25 El texto de Pablo es afín al de Luc_22:19-20.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_16:22; Apo_22:17, Apo_22:20

NOTAS

11:27 Si los que comparten el banquete eucarístico no están realmente unidos en el amor (v. 26), es como si estuvieran de la parte de los que mataron a Jesús, Deu_19:10; Heb_6:4-6; Heb_10:29.

NOTAS

11:29 El criterio para examinarse a sí mismo debe ser la calidad de la relación que se mantiene con los otros miembros de la comunidad.

NOTAS

11:30 Probablemente Pablo interpreta una epidemia que reinó entre los habitantes de Corinto como un castigo divino por la falta de caridad que hacía imposible la Eucaristía (v. 20).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_8:5+

NOTAS

11:32 Las pruebas enviadas por el Señor son juicios que preludian el último juicio. Pero su finalidad es la conversión que evitará la condenación final (v. 32). Se habrían evitado estos castigos si los culpables -con ocasión de la comunión con el cuerpo de Cristo (v. 31)- se hubieran examinado a sí mismos y se hubieran corregido.