Proverbios 25 Biblia Jerusalén (1998) | 28 versitos |
1 Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías, rey de Judá.
2 Es gloria de Dios ocultar una cosa, es gloria de reyes investigarla.
3 La altura de los cielos, la profundidad de la tierra y el corazón de los reyes son indescifrables.
4 Aparta la escoria de la plata y el platero sacará una copa;
5 aparta al malvado del rey y su trono se afianzará en la justicia.
6 No presumas ante el rey, ni te coloques entre los grandes;
7 porque es mejor que te inviten a subir, que ser humillado ante los nobles. Lo que veas con tus ojos
8 no te apresures a llevarlo a juicio; pues ¿qué harás al final cuando tu prójimo te abochorne?
9 Resuelve tu pleito con tu prójimo y no reveles secretos de nadie,
10 no sea que te avergüence el que los oiga y tu desprestigio no tenga solución.
11 Manzanas de oro con adornos de plata, las palabra dichas a su tiempo.
12 Anillo de oro y collar de oro puro, la sabia reprensión en oído atento.
13 Frescura de nieve en tiempo de siega, el mensajero fiel para el que lo envía, pues reanima a su señor.
14 Nubes y viento que no dejan lluvia, quien presume de hacer regalos falsos.
15 La paciencia persuade al gobernante, una lengua suave quebranta los huesos.
16 Si encuentras miel, come lo necesario; no sea que te empalagues y la vomites.
17 No entres a menudo en casa del vecino, no sea que se harte y te aborrezca.
18 Maza, espada y flecha aguda, quien declara en falso contra su prójimo.
19 Diente picado y pie vacilante, confiar en traidores en momentos de apuro.
20 Vinagre en la herida y desnudez en día frío es cantarle coplas a un corazón triste.
21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber;
22 así lo pondrás colorado y Yahvé te recompensará.
23 El viento del norte trae la lluvia; lengua embustera, rostros airados.
24 Mejor es vivir en rincón de azotea que en amplia mansión con mujer pendenciera.
25 Agua fresca en garganta sedienta es la buena noticia de tierras lejanas.
26 Fuente turbia y manantial revuelto, el justo que flaquea ante el malvado.
27 No es bueno comer mucha miel, ni empacharse de gloria.
28 Ciudad abierta y sin muralla, el hombre que no sabe dominarse.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

25:1 El nuevo título introduce la quinta colección del libro y establece relación con el título del libro Pro_1:1, y con la «primera colección salomónica», 10:1—22:16, con la que comparte características. Sin embargo, la nueva colección incorpora diferencias sensibles, como las agrupaciones temáticas y la profusión de símiles y metáforas.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_12:7; Deu_29:28 [Deu_29:29]; Rom_11:33


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:12; Pro_29:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_7:4; Sir_13:9-10; Luc_14:7-11


NOTAS

25:7 «Lo que...» versiones; «que...» (dependientes de lo que precede) hebr., que prosigue con «no salgas...» en vez de «no te apresures», lit. «no le hagas salir» (simple diferencia vocálica).

NOTAS

25:10 V. difícil. «tu desprestigio»: o el que tú has causado al prójimo, o el que te ha acarreado su propia indiscreción.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_15:31


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:25; Pro_13:17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_18:1-8


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:27; Pro_27:27


NOTAS

25:18 «Maza» griego; hebr. corrompido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_23:4-5+; Mat_5:44 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_20:22; Rom_12:20

NOTAS

25:22 Lit. «así amontonarás ascuas sobre su cabeza».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_21:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:16

NOTAS

25:27 O «buscar gloria y más gloria», traducción conjetural. También puede leer «empacharse de palabras elogiosas» o con distinta vocalización, «indagar cosas graves es un honor».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:32