Marcos 14 Biblia Jerusalén (1998) | 72 versitos |
1 Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarle.
2 Pues decían: "Durante la fiesta no, no sea que haya alboroto del pueblo."
3 Estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, recostado a la mesa, vino una mujer que traía un frasco de alabastro con perfume puro de nardo, de mucho precio; quebró el frasco y lo derramó sobre su cabeza.
4 Había algunos que se decían entre sí indignados: "¿Para qué este despilfarro de perfume?
5 Se podía haber vendido este perfume por más de trescientos denarios y habérselo dado a los pobres." Y refunfuñaban contra ella.
6 Mas Jesús dijo: "Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho una obra buena en mí.
7 Porque pobres tendréis siempre con vosotros y podréis hacerles bien cuando queráis; pero a mí no me tendréis siempre.
8 Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura.
9 Yo os aseguro: dondequiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho para memoria suya."
10 Entonces, Judas Iscariote, uno de los Doce, se fue donde los sumos sacerdotes para entregárselo.
11 Al oírlo ellos, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él andaba buscando cómo le entregaría en momento oportuno.
12 El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dicen sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?"
13 Entonces, envía a dos de sus discípulos y les dice: "Id a la ciudad; os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle
14 y allí donde entre, decid al dueño de la casa: "El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?"
15 Él os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros."
16 Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.
17 Y al atardecer, llega él con los Doce.
18 Y mientras comían recostados, Jesús dijo: "Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará, el que come conmigo."
19 Ellos empezaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: "¿Acaso soy yo?"
20 Él les dijo: "Uno de los Doce que moja conmigo en el mismo plato.
21 Porque el Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!"
22 Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: "Tomad, éste es mi cuerpo."
23 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella.
24 Y les dijo: "Ésta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos.
25 Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios."
26 Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.
27 Jesús les dice: "Todos os vais a escandalizar, ya que está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.
28 Pero después de mi resurrección, iré delante de vosotros a Galilea."
29 Pedro le dijo: "Aunque todos se escandalicen, yo no."
30 Jesús le dice: "Yo te aseguro: hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres."
31 Pero él insistía: "Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré." Lo mismo decían también todos.
32 Van a una propiedad, cuyo nombre es Getsemaní, y dice a sus discípulos: "Sentaos aquí, mientras yo hago oración."
33 Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia.
34 Y les dice: "Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad."
35 Y adelantándose un poco, caía en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora.
36 Y decía: "¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú."
37 Viene entonces y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: "Simón, ¿duermes?, ¿ni una hora has podido velar?
38 Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil."
39 Y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras.
40 Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados; ellos no sabían qué contestarle.
41 Viene por tercera vez y les dice: "Ahora ya podéis dormir y descansar. Basta ya. Llegó la hora. Mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
42 ¡Levantaos! ¡vámonos! Mirad, el que me va a entregar está cerca."
43 Todavía estaba hablando, cuando de pronto se presenta Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.
44 El que le iba a entregar les había dado esta contraseña: "Aquel a quien yo dé un beso, ése es, prendedle y llevadle con cautela."
45 Nada más llegar, se acerca a él y le dice: "Rabbí", y le dio un beso.
46 Ellos le echaron mano y le prendieron.
47 Uno de los presentes, sacando la espada, hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le llevó la oreja.
48 Y tomando la palabra Jesús, les dijo: "¿Como contra un salteador habéis salido a prenderme con espadas y palos?
49 Todos los días estaba junto a vosotros enseñando en el Templo, y no me detuvisteis. Pero es para que se cumplan las Escrituras."
50 Y abandonándole huyeron todos.
51 Un joven le seguía cubierto sólo de un lienzo; y le detienen.
52 Pero él, dejando el lienzo, se escapó desnudo.
53 Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y se reúnen todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas.
54 También Pedro le siguió de lejos, hasta dentro del palacio del Sumo Sacerdote, y estaba sentado con los criados, calentándose al fuego.
55 Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando contra Jesús un testimonio para darle muerte; pero no lo encontraban.
56 Pues muchos daban falso testimonio contra él, pero los testimonios no coincidían.
57 Algunos, levantándose, dieron contra él este falso testimonio:
58 "Nosotros le oímos decir: Yo destruiré este Santuario hecho por hombres y en tres días edificaré otro no hecho por hombres."
59 Y tampoco en este caso coincidía su testimonio.
60 Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y poniéndose en medio, preguntó a Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?"
61 Pero él seguía callado y no respondía nada. El Sumo Sacerdote le preguntó de nuevo: "¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?"
62 Y dijo Jesús: "Sí, yo soy, y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo."
63 El Sumo Sacerdote se rasga las túnicas y dice: "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?
64 Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?" Todos juzgaron que era reo de muerte.
65 Algunos se pusieron a escupirle, le cubrían la cara y le daban bofetadas, mientras le decían: "Adivina", y los criados le recibieron a golpes.
66 Estando Pedro abajo en el patio, llega una de las criadas del Sumo Sacerdote
67 y, al ver a Pedro calentándose, le mira atentamente y le dice: "También tú estabas con Jesús de Nazaret."
68 Pero él lo negó: "Ni sé ni entiendo qué dices", y salió afuera, al portal, y cantó un gallo.
69 Le vio la criada y otra vez se puso a decir a los que estaban allí: "Este es uno de ellos."
70 Pero él lo negaba de nuevo. Poco después, los que estaban allí volvieron a decir a Pedro: "Ciertamente eres de ellos pues además eres galileo."
71 Pero él se puso a echar imprecaciones y a jurar: "¡Yo no conozco a ese hombre de quien habláis!"
72 Inmediatamente cantó un gallo por segunda vez. Y Pedro recordó lo que le había dicho Jesús: "Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres." Y rompió a llorar.

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Introducción a Marcos

El evangelio según San Marcos.
El evangelio de Marcos se divide en dos partes complementarias. En la primera, 1:2-9:10, se nos dice quién es Jesús de Nazaret: el Cristo, el rey del nuevo pueblo de Dios, según la profesión de fe de Pedro en Mar_8:29. Pero ¿cómo es posible que Jesús sea este Rey habiendo tenido que morir por instigación de los jefes del pueblo judío? Es que él era «hijo de Dios», lo que implicaba una protección de Dios sobre él para rescatarle de la muerte. La segunda parte, 9:14-16:18, nos orienta poco a poco hacia la muerte de Jesús, pero culmina en la profesión de fe del centurión: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39, confirmada por el descubrimiento del sepulcro vacío, prueba de la resurrección de Jesús. Este plan está indicado desde la primera frase escrita por Marcos: «Comienzo del evangelio de Jesucristo, hijo de Dios».

Salvo algunas piezas más o menos aberrantes, la primera parte del evangelio está muy bien estructurada. Como en una especie de prólogo, Mar_1:2-20, el lector asiste en primer lugar a la investidura real de Jesús, después que el Bautista haya anunciado su venida, Mar_1:2-11. La voz celeste se dirige a él fundiendo Sal_2:7 e Isa_42:1 : Jesús es instituido Rey, Sal_2:6, y recibe la misión del Siervo de Dios, a saber, enseñar el derecho a las naciones, Isa_42:1-4. Toda la primera parte del evangelio estará condicionada por estos dos temas (ver infra). Para completar la escena, Jesús recibe el Espíritu, como Rey (1Sa_16:13) y como Siervo de Dios (Isa_42:1+): es «ungido» por el Espíritu (Isa_61:1; Hch_10:38), es el «Cristo» por excelencia (Sal_2:2). Pero Satán ejercía ya su poder maléfico sobre el mundo (ver 1Jn_5:19). En consecuencia, Jesús deberá entrar en guerra con él para establecer su propia realeza; así lo hace desde el día en que recibe el bautismo, conducido al combate por el Espíritu, Mar_1:12-13. En cuanto Siervo de Dios, Jesús va a enseñar a la gente; para establecer su realeza, va a exorcizar a los espíritus impuros, satélites de Satán.

Este doble tema va a recorrer todo el evangelio, Mar_1:27; Mar_1:39; Mar_2:2 y Mar_3:11; Mar_3:14-15; Mar_6:2; Mar_6:12-13; Mar_6:34. Para cerrar este prólogo, Marcos describe, de una manera muy general, el ministerio de Jesús: cómo proclama el Evangelio, la Buena Nueva (ver Isa_61:1), y anuncia que el reino de Dios está cerca, Mar_1:14-15; predicación y realeza, tal es la perspectiva de las primeras escenas. Finalmente, Jesús llama en su seguimiento a sus cuatro primeros discípulos, Mar_1:16-20. Que él sea el Cristo, Jesús es el único que lo sabe (aparte los espíritus impuros), como lo deja entender la escena del bautismo. Deberá, por tanto, persuadir de ello a los demás, lo cual será difícil y en parte condenado al fracaso, como va a mostrar el resto del evangelio.

Mar_1:21-39 describe una «jornada tipo» de Jesús, en Cafarnaún. Como Siervo de Dios, enseña en la Sinagoga. Como Rey, expulsa a sus adversarios, los espíritus impuros. Este segundo aspecto de su misión se desarrolla en el relato de la curación de la suegra de Pedro (toda enfermedad se debía a la influencia de los malos espíritus, ver Luc_4:39), y en el resumen de Mar_1:32-34. Enseñanza y exorcismos provocan el asombro de la gente y suscitan el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_1:27; ver Jua_15:22, Jua_15:24. La gente se rinde a él, Mar_1:28, Mar_1:37. Pero Jesús se va de allí para enseñar y exorcizar a los demonios por toda Galilea, Mar_1:38-39.

En contraste con el entusiasmo de la gente (ver Mar_1:45), Marcos nos presenta un primer grupo de personas que rehúsan creer en Jesús: los escribas y los fariseos. Es el conjunto de las cinco controversias referidas en 2:1-3:6, que concluye con la decisión de acabar con Jesús. Este conjunto comienza con una mención de la enseñanza de Cristo, Mar_2:2, Mar_2:13, y se prolonga en un resumen que muestra a Jesús expulsando a los espíritus impuros, Mar_3:7-12. Escribas y fariseos odian a Cristo a causa de su enseñanza y sus exorcismos: están celosos (ver Mar_1:22).

En la sección siguiente, Mar_3:13-35, Marcos va a contraponer de nuevo a dos grupos de personas: los Doce, a los que Cristo transmite su poder de enseñar y de expulsar los demonios, Mar_3:13-19, y sus parientes que lo toman por un iluminado, Mar_3:20-21; ver Jua_7:5, y frente a los que él señala su verdadera parentela: aquellos que hacen la voluntad de Dios, Mar_3:31-35. En Mar_3:22-29, Marcos hace intervenir a los escribas que acusan a Jesús de practicar los exorcismos gracias a Beelzebul, a fin de recordar que es el Espíritu Santo quien hace actuar a Jesús, Mar_3:29. Volvemos a encontrar aquí los dos componentes de la actividad de Cristo: los exorcismos y la enseñanza (ver Mar_3:31-35; más claro en Luc_8:21).

El centro de esta primera parte está formado por la larga sección que va de Mar_4:1 a Mar_5:43. Hasta aquí Marcos ha presentado a Cristo enseñando y expulsando los demonios, pero sin dar muchos detalles. Lo va a hacer ahora. En primer lugar explica cómo enseñaba Cristo, Mar_4:1-2 : en forma de parábolas sobre el reino de Dios, de las que da cinco ejemplos, Mar_4:3-34. Seguidamente se extiende en cuatro milagros realizados por Jesús: la tempestad calmada, Mar_4:35-41, asimilada a un exorcismo (comparar Mar_4:39, Mar_4:41 con Mar_1:25, Mar_1:27), el exorcismo del poseso de Gerasa, Mar_5:1-20, la resurrección de la hija de Jairo, episodio en el que se inserta el relato de la curación de la hemorroísa, Mar_5:21-43. Estos milagros provocan el asombro y obligan a plantearse el problema de la verdadera identidad de Jesús, Mar_4:41; ver Mar_5:20, Mar_5:42. Hay que notar una primera «punzada» dirigida a los discípulos: no han tenido fe, Mar_4:40, al contrario que la hemorroísa, Mar_5:34, y Jairo, Mar_5:36.

La sección siguiente, Mar_6:1-30, recoge, en orden inverso, los temas de Mar_3:13-35 : Marcos subraya aquí el contraste entre la falta de fe de los parientes y vecinos de Jesús, a pesar de su enseñanza y de sus exorcismos, Mar_6:1-5; ver Mar_3:20-21, Mar_3:31, y el grupo de los verdaderos discípulos a quienes envía a predicar y expulsar a los espíritus impuros, Mar_6:7-13; ver Mar_3:13-19. En Mar_6:30 se habla del regreso de los discípulos, que cuentan todo lo que han hecho (exorcismos y curaciones) y lo que han enseñado. Para llenar el intervalo de tiempo entre su marcha y su regreso, Marcos pone aquí la opinión de Herodes sobre Jesús, Mar_6:17-20, lo que le da ocasión para subrayar que la gente, por más que estuviera impresionada por la actividad de Jesús, sólo tenía una opinión aproximativa de su verdadera personalidad. El relato de la ejecución del Bautista por Herodes, se inserta aquí, Mar_6:21-29, como una digresión.-El doble episodio de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44, y de la tempestad calmada, Mar_6:45-52, está encuadrado por dos noticias que recuerdan la doble actividad de Cristo, que adoctrina a la gente que acude a él, Mar_6:31-34, y cura sus enfermedades, Mar_6:53-56. Por segunda vez, Marcos apunta la incomprensión de los discípulos a pesar del milagro de la multiplicación de los panes, Mar_6:52.

La sección siguiente, 7:1-8:9, abre un horizonte nuevo: la difusión del evangelio entre los paganos. Éstos eran considerados impuros por los judíos; contra los fariseos, Jesús afirma que a los ojos de Dios sólo cuenta la pureza del corazón, Mar_7:1-23. Seguidamente Jesús pasa a la región de Tiro donde cura a la hija de una siro-fenicia, Mar_7:24-30, y luego a la Decápolis, donde cura a un sordo-tartamudo, Mar_7:32-37. En el relato de la segunda multiplicación de los panes, Mar_8:1-9, algunos detalles evocan el mundo pagano invitado al banquete mesiánico. Como casi todas las secciones precedentes, ésta subraya también una oposición fundamental. Empieza y termina con un ataque de los fariseos contra Jesús, Mar_7:5 y Mar_8:11-13; ver 2:1-3:6, el cual responde al primero fustigando su hipocresía, Mar_7:6-13. A esta ceguera, Marcos contrapone la confianza de una pagana y luego la curación de un sordo-tartamudo, probablemente también pagano. Lo cual es lo mismo que insinuar que, ante la actitud de las autoridades judías, son los paganos los que van a ser llamados a la salvación.

La última sección, 8:14-9:10, es dramática. Por tercera vez (ver Mar_6:52; Mar_7:18), Jesús hace constar la incomprensión de sus discípulos, Mar_8:14-21, que no han comprendido el sentido, ni de los prodigios que él ha realizado, ni de su propia enseñanza, Mar_8:18. De modo que no le reconocen ni por el Rey anunciado por Sal_2:7, ni por el Siervo del que habla Isa_42:1-4. Entonces, ¿hay que desesperar de todos? No, porque, contra toda esperanza, Pedro se aparta de la opinión de la gente, Mar_8:27-28; ver Mar_6:14-16, para reconocer: «Tú eres el Cristo», Mar_8:29. Sólo ha podido hacerlo en virtud de una revelación del Padre, como comprenderá Mateo, Mat_16:17. Precisamente para preparar esta «conversión» de Pedro, Marcos refiere, inmediatamente antes, la curación de un ciego, Mar_8:22-26, a la que daría un alcance simbólico: ¿no estaba Pedro también ciego (ver Mar_8:18)? Esta profesión de fe va a ser confirmada por la escena de la Transfiguración, Mar_9:2-10, del mismo modo que, al final de la segunda parte, la profesión de fe del centurión romano, Mar_15:39, será confirmada por el hallazgo del sepulcro vacío, Mar_16:1-8. Esta escena de la Transfiguración responde a la del bautismo de Cristo: Jesús había oído la voz celeste que le decía: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco», Mar_1:11; aquí son Pedro, Santiago y Juan quienes la oyen: «Este es mi Hijo amado, escuchadle», Mar_9:7. Sobre el pequeño bloque constituido por 8:31-9:1, ver infra.

La estructura de esta primera parte forma un quiasmo (o esquema convergente en el centro) un poco torcido:

A)Testimonio del Bautista: Mar_1:2-8.
Bautismo de Cristo: Mar_1:9-11.
[Enseñanza y exorcismos: Mar_1:21-39].
B)Controversias con los fariseos: Mar_2:1- Mar_3:6.
C)Llamada de los Doce: Mar_3:13-19.
D)Incredulidad de la familia de Jesús: Mar_3:20-35.
E)Enseñanza y exorcismos: 4:1-5:43.
D')Incredulidad de los vecinos de Jesús: Mar_6:1-6.
C')Misión de los Doce: Mar_6:7-13. 30.
[Multiplicación de los panes: Mar_6:34-44].
B')Hostilidad de los fariseos: Mar_7:5-13; Mar_8:11-13.
Los gentiles llamados a la salvación: 7:14-8:9.
A')Profesión de fe de Pedro: Mar_8:27-30.
Transfiguración: Mar_9:2-10.

La segunda parte del evangelio no está tan bien estructurada. Más bien procede por toques sucesivos para desarrollar dos temas conexos: la paradoja de Jesús al tener que pasar por la muerte antes de reinar; las condiciones requeridas para entrar en el reino. Esta parte se une a la primera por medio de dos «secciones-enlace». Una está insertada en la terminación de la primera parte, en 8:31-9:1, y contiene en germen los temas esenciales de la segunda: Jesús deberá morir antes de reinar (primer anuncio de la pasión: Mar_8:31), pero su reinado es inminente, Mar_9:1; para participar en él, es necesario «seguir» a Jesús renunciándose a sí mismo, Mar_8:34-38. Para anunciar su pasión y su resurrección, aquí lo mismo que en Mar_9:31-32 y Mar_10:33-34, Cristo se identifica con el «Hijo del hombre» de Dan_7:13-14. Según este texto, en efecto, este Hijo de hombre va a recibir la investidura real junto a Dios, pero en un contexto de persecución. La segunda «sección-enlace» se lee después del relato de la Transfiguración. La voz celeste mandaba «escuchar» la enseñanza de Cristo, Mar_9:7; ver Deu_18:18; Jesús realiza ahora un exorcismo para expulsar al espíritu malo que atormenta a un niño, Mar_9:14-29. Enseñanza y exorcismo eran justamente las dos actividades esenciales de Cristo en la primera parte del evangelio.

En la sección siguiente, Mar_9:30-49, Cristo se dedica a la enseñanza de sus discípulos, Mar_9:30-31 a. De nuevo les anuncia que él debe morir y resucitar, Mar_9:31-32, después les da unas cuantas consignas éticas: hacerse el servidor de todos, evitar escandalizar a los que creen en él, si un miembro es ocasión de caída, arrancarlo para poder «entrar en la vida» o «en el reino».

A partir de Mar_10:1 vuelve a dirigir su enseñanza a la gente, para dar algunas consignas éticas: acerca del divorcio, Mar_10:2-12, de la necesidad de recibir el reino como un niño, Mar_10:13-16, y sobre todo de la necesidad de renunciar a las riquezas propias para entrar en el reino, Mar_10:17-31.

La sección que va de Mar_10:32 a Mar_11:10 describe el viaje de Jesús hacia Jerusalén. Cada vez va centrándose más en la realeza de Cristo. El tercer anuncio de la pasión, Mar_10:32-34, recuerda la paradoja fundamental: Jesús debe morir antes de reinar. Santiago y Juan desearían ser ministros de Cristo, pero Jesús les recuerda la necesidad de seguirle bebiendo el mismo cáliz que él, Mar_10:35-45. El ciego de Jericó es curado porque le reconoce como el «hijo de David», título real por excelencia, Mar_10:46-52. Finalmente, Jesús hace su entrada en Jerusalén según el rito de las entradas de los reyes, Mar_11:1-10. ¿Va a ser Jesús consagrado «rey» en Jerusalén? No, porque va a morir. El drama, y por tanto la paradoja, se va a tramar durante los días siguientes. Los sumos sacerdotes y los escribas deciden la muerte de Jesús, exasperados por la expulsión de los vendedores del Templo, Mar_11:15-18. Jesús se niega a responderles cuando le preguntan en virtud de qué poder obra así, Mar_11:27-33. La parábola de los enviados a la viña vuelve a excitar su ira, Mar_12:1-12. Los fariseos tratan de perderle, tanto a los ojos del poder romano como delante de la gente, preguntándole si es lícito pagar el tributo al César, Mar_12:13-17. Nueva controversia con los saduceos a propósito de la resurrección, Mar_12:18-27. Un claro en la tempestad que ruge: uno de los escribas (los enemigos encarnizados de Jesús) dialoga con Cristo acerca del mandamiento mayor y oye decir que no está lejos del reino de Dios, Mar_12:28-34. Pero es una excepción, y Jesús se encara con ellos ridiculizando su enseñanza, Mar_12:35-37, y fustigando sus vicios, Mar_12:38-40.

Al anunciar la ruina del Templo, Mar_13:1-2, es decir la ruptura de la alianza entre Dios y su pueblo, Jesús no hace sino precipitar los acontecimientos trágicos (ver Mar_14:58). Pero da también la solución de la paradoja: el Hijo del hombre volverá para reunir a los elegidos a fin de formar el nuevo reino, Mar_13:24-27. Para referir los acontecimientos que van a llevar a Cristo hasta la cruz, Marcos sigue la tradición común, 14-15, pero subrayando el hecho de que Jesús será abandonado de todos. Las autoridades judías temen a la multitud que era favorable a él, Mar_11:18; Mar_12:12, Mar_12:37, pero consiguen reducirla gracias al episodio de Barrabás, Mar_15:6-15. Los discípulos, que no han entendido una palabra de la paradoja de la muerte de Jesús, Mar_8:32-33; Mar_9:9-10; Mar_9:32, tienen miedo de acercarse a Jerusalén, Mar_10:32, y finalmente, cuando Cristo es arrestado, emprenden todos la huida, Mar_14:50; ver Mar_14:27, después de un simulacro de resistencia, Mar_14:47.

Como un rey de mascarada Jesús es entregado a la muerte por Pilato (ver Mar_15:2, Mar_15:9, Mar_15:12, Mar_15:17) y, escarnio supremo, muere en la cruz mientras una inscripción le proclama «Rey de los judíos», Mar_15:26. Pero el escarnecido, ¿no es acaso Dios, que le había consagrado rey en el momento del bautismo en el Jordán? No, el centurión romano le proclama justo después de verle expirar: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios», Mar_15:39. Como bien lo ha entendido Lucas (Luc_23:47), es una alusión a Sab_2:18 : «Si el justo es hijo de Dios, él lo rescatará y lo librará del poder de sus adversarios». El día de Pascua, el ángel confirmará esta profesión de fe del centurión: Jesús ha resucitado, Mar_16:6. Por cuanto él es el Hijo del hombre, ha recibido la investidura real junto a Dios (Dan_7:13-14), y volverá para reunir a los elegidos, Mar_13:26, en el reino de Dios.

Es dentro de este contexto general como hay que interpretar el «secreto mesiánico» tan del agrado de Mc, que Jesús impone, ya a los espíritus impuros, Mar_1:25, Mar_1:34; Mar_3:11-12, ya a los discípulos después de la Transfiguración, Mar_9:9, ya a las personas a las que cura, Mar_1:44; Mar_5:43; Mar_7:36; Mar_8:26. Los judíos esperaban un Cristo que les libraría de la ocupación romana. Por ello, Jesús quiere evitar ser la ocasión de una sublevación popular contra los romanos, que sería contraria a la misión que él ha recibido de Dios (ver Jua_6:14-15).

Este análisis del evangelio de Mc cuestiona una vez más la noticia de Papías: Marcos habría puesto por escrito la catequesis de Pedro, tal como él la daba según las circunstancias, y por tanto sin orden. No sería él, por tanto, quien habría compuesto un evangelio tan bien estructurado, sobre todo en su primera parte. Pero el problema es sin duda más complejo. En efecto, se comprueban en Mc duplicados advertidos ya desde hace tiempo. Enseñanza de Jesús en Cafarnaún, Mar_1:21-22, Mar_1:27, y «en su patria», Mar_6:1-2, narrados en términos semejantes. Dos relatos de la multiplicación de los panes, Mar_6:35-44; Mar_8:1-9, seguidos de la observación de que los discípulos no comprendieron su sentido, Mar_6:52; Mar_8:14-20. Dos anuncios de la Pasión seguidos de la consigna de hacerse el servidor de todos, Mar_9:31, Mar_9:35; Mar_10:33-34, Mar_10:43. Dos relatos de la tempestad calmada, Mar_4:35-41; Mar_6:45-52. Dos apuntes sobre la actitud de Jesús para con los niños, Mar_9:36; Mar_10:16. En consecuencia, el Mc actual habría, o fundido dos documentos diferentes, o completado un documento primitivo por medio de tradiciones paralelas. El Mc del que habla Papías podría ser entonces uno de los dos documentos básicos, considerablemente retocado y modificado en el Mc actual.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:2-5; |Luc_22:1-2

[2] Mat_26:17+



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:6-13; |Jua_12:1-8

NOTAS

14:3 Mc concreta, con Jua_12:3, la calidad del perfume: nardo, extracto de una planta aromática de la India, y sólo él da el detalle de que la mujer quiebra el frasco para derramarlo más abundantemente y más deprisa, gesto de afectuosa prodigalidad.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_15:11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:14-16; |Luc_22:3-6

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:17-19; |Luc_22:7-13

NOTAS

14:12 Según Mt, Jesús daba a conocer su decisión al morador de Jerusalén a cuya casa él mismo se invitaba; según Mc, una señal llevará a los discípulos delegados a una sala que encontrarán completamente preparada. Aunque señal y preparación pudieron haberse ya convenido de antemano, su presentación literaria, inspirada en 1Sa_10:2-5, da a la escena una aureola de presciencia sobrenatural. Obsérvese además que la estructura del episodio se parece mucho a la preparación de la entrada mesiánica, Mar_11:1-6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_10:2-5

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:20-25; |Luc_22:14, Luc_22:21-23; |Jua_13:21-30

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:26-29; |Luc_22:15-20; |1Co_11:23-25

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_8:11+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:30-35; |Luc_22:31-34, Luc_22:39; |Jua_13:36-38

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Zac_13:7

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_14:72

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:36-46; |Luc_22:40-46

[2] Mar_5:37+

NOTAS

14:36 Abbá es un nombre arameo que, en labios de Jesús, expresa la familiaridad del Hijo con el Padre, ver Mat_11:25-26 p; Jua_3:35; Jua_5:19-20; Jua_8:28-29, etc. Por eso será puesto en boca de los cristianos, Rom_8:15; Gál_4:6, a los que el Espíritu, Rom_5:5+, hace hijos de Dios, Mat_6:9; Mat_17:25+; Luc_11:2, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_7:5+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_9:6

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_14:31

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:47-56; |Luc_22:47-53; |Jua_18:2-11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_2:16

NOTAS

14:52 Detalle propio de Mc. Muchos comentaristas ven en este joven al mismo evangelista.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:57-68;|Luc_22:54, Luc_22:63-71

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Jua_18:15-16, Jua_18:18

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_5:1

NOTAS

14:60 Como en Mat_26:62, también se traduce: «¿Nada respondes a lo que éstos atestiguan contra ti?».

NOTAS

14:61 Calificativo que sustituye al nombre de Yahvé, cuya pronunciación evitaban los judíos. De igual modo «el Poder» en el v. Mar_14:62.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_13:26; Sal_110:1

NOTAS

14:65 «escupirle a la cara» D Vet. Lat. (a f). Texto de Cesarea, Pesitta; «escupirle encima y cubrirle la cara con un velo» la mayoría de los mss, por armonización con Luc_22:64. Adic.: «¿Quién es el que te ha pegado?», testimonios de valor secundario, por armonización con Mat_26:68 y Luc_22:64. Si Mc no menciona ni el velo ni la pregunta, la escena no tiene carácter adivinatorio y se limita a ser una ilustración de los ultrajes al profeta anunciados por Isa_50:6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_26:69-75; |Luc_22:55-62; |Jua_18:15-18, Jua_18:25-27

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_2:23+

NOTAS

14:68 Este primer canto del gallo que no inmuta a Pedro y la falsa salida que le acompaña resultan extraños y llevan a presentir un relato primitivo que solamente contenía una negación, con canto del gallo y salida. Su combinación con dos relatos paralelos, procedente de otras tradiciones, produjo la cifra tradicional de tres negaciones: Mar_14:30, Mar_14:72 p; ver Jua_13:38; Jua_21:15-17. La combinación de los textos, perceptible en Mc, ha sido difuminada en Mt Lc, que han suprimido el primer canto del gallo y restringido (o eliminado, Lc) la primera falsa salida; ésta está sugerida en Jn por la separación entre la primera negación, Jua_18:17, y las otras dos, Jua_18:25-27.