Lucas 10 Biblia Jerusalén (1998) | 42 versitos |
1 Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir.
2 Y les dijo: "La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos.
4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
5 En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa."
6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.
7 Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa.
8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan;
9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros."
10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid:
11 "Sacudimos sobre vosotros hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies. Sabed, de todas formas, que el Reino de Dios está cerca."
12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.
13 "¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido.
14 Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras.
15 Y tú, Cafarnaún, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás!
16 "Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado."
17 Regresaron los setenta y dos, y dijeron alegres: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre."
18 Él les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
19 Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño;
20 pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos."
21 En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo y dijo: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a ingenuos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.
22 Mi Padre me lo ha entregado todo, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar."
23 Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!
24 Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron."
25 Se levantó un legista y dijo, para ponerle a prueba: "Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?"
26 Él le dijo: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?"
27 Respondió: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo."
28 Díjole entonces: "Bien has respondido. Haz eso y vivirás."
29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: "Y ¿quién es mi prójimo?"
30 Jesús respondió: "Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores que, después de despojarle y darle una paliza, se fueron, dejándole medio muerto.
31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.
32 De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.
33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión.
34 Acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.
35 Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciendo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."
36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?"
37 Él dijo: "El que practicó la misericordia con él." Díjole Jesús: "Vete y haz tú lo mismo."
38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa.
39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra,
40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude."
41 Le respondió el Señor: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas;
42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada."

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:1-2

NOTAS

10 La colección de logia empleada por Mt Lc contenía un discurso de misión paralelo al de Mar_6:8-11. Mientras que Mt ha combinado estas dos versiones en un solo discurso, Mat_10:7-16, Lc las ha mantenido por separado en dos discursos dirigidos, uno a los Doce, cifra de Israel, y el otro a los setenta y dos (o setenta) discípulos, cifra tradicional de las naciones paganas. Comparar el caso de las dos multiplicaciones de los panes, ver Mat_14:13+.

10:1 No, como Luc_9:52, para preparar habitación y alimento, sino para servirle de precursores espirituales.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_9:37-38

[2] |Mat_10:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:9-15; |Mar_6:8-11

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Luc_9:3-5

NOTAS

10:6 Hebraísmo: alguien que sea digno de la «paz», es decir, del conjunto de bienes temporales y espirituales que este saludo desea. Ver Jua_14:27.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_5:18

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:7 s; Mat_3:2+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_11:21-24

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_14:13, Isa_14:15

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_10:40; |Mar_9:37; = Luc_9:48; |Jua_13:20

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:14+

[2] Mat_8:29+; Hch_3:16+; Jua_12:31-32; Apo_12:9; Sal_91:13

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mar_16:18

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_20:12+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_11:25-27

[2] Luc_1:14+

[3] Luc_4:1+

[4] Luc_8:10

NOTAS

10:22 Adic.: «Y volviéndose a los discípulos, dijo».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_13:16-17

NOTAS

10:24 San Pablo ha insistido enérgicamente en los largos silencios que han rodeado al «Misterio»: Rom_16:25+. Ver también 1Pe_1:11-12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_22:34-40; |Mar_12:28-31

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_6:5

[2] Lev_19:18

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_18:5

NOTAS

10:29 Por la pregunta que había hecho.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Cr_28:15

NOTAS

10:33 Por una parte, los que más obligados se hallaban en Israel a observar la ley de la caridad, y por otra, el extranjero y hereje, Jua_8:48; ver Luc_9:53+, de quien normalmente no se podía esperar más que odio.

NOTAS

10:38 Encontramos a ambas hermanas con los mismos rasgos de carácter en el relato de la resurrección de Lázaro, Jua_11:1-44.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_8:35+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_7:35

[2] Luc_8:3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:33

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_6:27

NOTAS

10:42 Var.: «y hay necesidad de una sola cosa», «y hay necesidad de pocas cosas», lecturas que mutilan el texto y alteran el sentido. -Jesús pasa de la perspectiva de la comida («hay necesidad de pocas») a la de la única necesaria.