Judith 14 Biblia Jerusalén (1998) | 19 versitos |
1 Judit les dijo: "Escuchadme, hermanos; tomad esta cabeza y colgadla en el saliente de nuestras murallas.
2 Y apenas despunte el alba y salga el sol sobre la tierra, empuñaréis cada uno vuestras armas y saldréis fuera de la ciudad todos los hombres capaces. Que se ponga uno al frente, como si intentarais bajar a la llanura, contra la avanzada de los asirios. Pero no bajéis.
3 Los asirios tomarán sus armas y marcharán a su campamento para despertar a los jefes del ejército de Asiria. Correrán a la tienda de Holofernes, pero al no dar con él, quedarán aterrorizados y huirán ante vosotros.
4 Entonces, vosotros y todos los habitantes del territorio de Israel saldréis en su persecución y los abatiréis en la retirada.
5 "Pero antes, traed aquí a Ajior el amonita, para que vea y reconozca al que despreciaba a la casa de Israel, al que le envió a nosotros como destinado a la muerte."
6 Hicieron, pues, venir a Ajior desde la casa de Ozías. Al llegar y ver que uno de los hombres de la asamblea del pueblo tenía en la mano la cabeza de Holofernes, cayó al suelo, desvanecido.
7 Cuando lo reanimaron, se echó a los pies de Judit, se postró ante ella y dijo: "¡Bendita seas en las tiendas de Judá y en todas las naciones, que, cuando oigan tu nombre, se sentirán turbadas!"
8 "Y ahora, cuéntame lo que has hecho durante este tiempo." Judit le contó, en presencia del pueblo, todo cuanto había hecho, desde que salió hasta el momento en que les estaba hablando.
9 Cuando hubo acabado su relato, todo el pueblo lanzó grandes aclamaciones y en toda la ciudad resonaron los gritos de alegría.
10 Ajior, por su parte, viendo todo cuanto había hecho el Dios de Israel, creyó en él firmemente, se hizo circuncidar y quedó anexionado para siempre a la casa de Israel.
11 Apenas despuntó el alba, colgaron de la muralla la cabeza de Holofernes, tomaron las armas todos los hombres de Israel y salieron, por grupos, hacia las subidas.
12 Al verlos los asirios, comunicaron la novedad a sus oficiales, que a su vez la fueron comunicando a sus estrategas, comandantes y a todos sus jefes,
13 hasta llegar a la tienda de Holofernes. Dijeron, pues, a su intendente general: "Despierta a nuestro señor, porque esos esclavos tienen la osadía de bajar a combatir contra nosotros, para hacerse exterminar completamente."
14 Entró, pues, Bagoas y dio palmadas ante la cortina de la tienda, porque suponía que Holofernes estaría durmiendo con Judit.
15 Como nadie respondía, apartó la cortina, entró en el dormitorio y lo encontró tendido sobre el umbral, muerto y decapitado.
16 Dio entonces un gran grito, con gemidos, llanto y fuertes alaridos, al tiempo que rasgaba sus vestiduras.
17 Entró luego en la tienda en que se había aposentado Judit y, al no verla, se precipitó hacia la tropa gritando:
18 "¡Esas esclavas eran unas pérfidas! Una sola mujer hebrea ha llenado de vergüenza la casa del rey Nabucodonosor. ¡Mirad a Holofernes, derribado en tierra y decapitado!"
19 Cuando los jefes del ejército asirio oyeron estas palabras, su ánimo quedó turbado hasta el extremo, rasgaron sus túnicas y recorrieron el campamento lanzando gritos y voces.

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Introducción a Judith

El libro de Judit es la historia de una victoria del pueblo elegido contra sus enemigos, merced a la intervención de una mujer. La pequeña nación judía se enfrenta con el imponente ejército de Holofernes, que quiere someter el mundo al rey Nabucodonosor y destruir todo culto que no sea el de Nabucodonosor endiosado. Los judíos son sitiados en Betulia. Privados de agua, están a punto de rendirse. Aparece entonces Judit, viuda joven, hermosa, prudente, piadosa y decidida que triunfará sobre la apatía de sus compatriotas y luego sobre el ejército asirio. Echa en cara a los jefes de la ciudad su falta de confianza en Dios. Después ora, se acicala, sale de Betulia y se hace presentar a Holofernes. Echa mano contra él de la seducción y de la astucia y, una vez a solas con aquel militarote ebrio, le corta la cabeza. Los asirios huyen presa del pánico y su campamento es entregado al saqueo. El pueblo ensalza a Judit y se dirige a Jerusalén para una solemne acción de gracias.

Parece como si el autor hubiese multiplicado adrede los dislates de la historia para distraer la atención de cualquier contexto histórico concreto y llevarla por entero al drama religioso y a su desenlace. Es una narración hábilmente compuesta, que guarda estrecho parentesco con los apocalipsis. Holofernes, servidor de Nabucodonosor, es una síntesis de las potencias del mal; Judit, cuyo nombre significa «la Judía», representa la causa de Dios, identificada con la de la nación. Esta causa parece condenada al exterminio, pero Dios cuida de su triunfo por medio de las débiles manos de una mujer, y el pueblo santo sube a Jerusalén. El libro tiene contactos ciertos con Daniel, Ezequiel y Joel: la escena tiene lugar en la llanura de Esdrelón, cerca de la llanura de Harmaguedón, donde San Juan situará la batalla escatológica de Apo_16:16; la victoria de Judit es el premio de su oración, de su observancia escrupulosa de las normas de pureza legal, y, sin embargo, la perspectiva del libro es universalista: la salvación de Jerusalén queda asegurada en Betulia, en aquella Samaría odiosa para los «ortodoxos» del Judaísmo rígido; Ajior es quien da con el sentido religioso del conflicto, y Ajior es un amonita, Jdt_5:5-21, que se convierte al Dios verdadero, Jdt_14:5-10.

El libro fue escrito en Palestina, hacia mediados del siglo II antes de nuestra era, en una atmósfera de fervor nacional y religioso que la sublevación de los Macabeos había creado.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

14:5 Vulg. ha colocado la intervención de Ajior al fin del cap 13, y pone en boca de Judit un breve discurso que recuerda la presunción de Holofernes.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_23:4-5 [Deu_23:3-4]

NOTAS

14:10 Lit. «hasta hoy», ver también Jdt_1:5. -La anexión de Ajior a Israel es una rehabilitación de los amonitas, ver Deu_23:4-5 [Deu_23:3-4].

NOTAS

14:13 Vulg.: «Las ratas salidas de los agujeros han tenido la audacia de provocarnos a combate».

NOTAS

14:14 «dio palmadas» algunos mss; «sacudió (la cortina)» griego.

NOTAS

14:15 «umbral» (griego jelônis») trad. conjetural.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jdt_13:15; Jdt_16:5-9; Jue_9:54