Ester  2 Biblia Jerusalén (1998) | 23 versitos |
1 Después de estos sucesos, se aplacó la cólera del rey Asuero y se acordó de Vastí, de cuanto había hecho, y de lo que acerca de ella se había decidido.
2 Dijeron los cortesanos que estaban al servicio del rey: "Que se busquen para el rey jóvenes vírgenes y bellas.
3 Nombre el rey inspectores en todas las provincias de su reino para que reúnan en la ciudadela de Susa, en el harén, a todas las jóvenes vírgenes y bellas, bajo la vigilancia de Hegué, eunuco del rey, encargado de las mujeres, y que él les proporcione cuanto necesiten para su adorno,
4 y la joven que agrade al rey reinará en lugar de Vastí." Le pareció bien al rey y así se hizo.
5 Había en la ciudadela de Susa un judío llamado Mardoqueo, hijo de Yaír, hijo de Semeí, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín.
6 Había sido deportado de Jerusalén con Jeconías, rey de Judá, en la deportación que hizo Nabucodonosor, rey de Babilonia.
7 Tenía en su casa a Hadasá, es decir, Ester, hija de un tío suyo, pues era huérfana de padre y madre. La joven era hermosa y de buen parecer, y, al morir su padre y su madre, Mardoqueo la adoptó por hija.
8 Cuando se proclamó la orden y el edicto del rey, fueron reunidas muchísimas jóvenes en la ciudadela de Susa, bajo la vigilancia de Hegué. También Ester fue conducida al palacio real y puesta bajo la vigilancia de Hegué, encargado de las mujeres.
9 La joven le agradó y ganó su favor, por lo que se apresuró a proporcionarle cuanto necesitaba para su adorno y mantenimiento. Puso también a su disposición siete doncellas elegidas de la casa del rey y la instaló, con sus doncellas, en el mejor departamento del harén.
10 Ester no dio a conocer ni su pueblo ni su origen, pues así se lo había ordenado Mardoqueo.
11 Día tras día, se paseaba Mardoqueo delante del patio del harén para enterarse de la salud de Ester y de lo que le sucedía.
12 A cada joven le llegaba el turno de presentarse al rey Asuero al cabo de doce meses, según el estatuto de las mujeres. El tiempo de preparación incluía seis meses de tratamiento con óleo y mirra, y otros seis meses con los aromas y perfumes que usan las mujeres.
13 Cuando una joven se presentaba al rey, le daban cuanto pedía y lo llevaba consigo del harén al palacio real.
14 Se presentaba por la tarde y a la mañana siguiente volvía al otro harén, bajo la vigilancia de Saasgaz, el eunuco real encargado de las concubinas; no se presentaba más ante el rey, a no ser que éste quisiera verla y la llamara expresamente.
15 Cuando a Ester, hija de Abijail, tío de Mardoqueo, que la había adoptado por hija, le llegó el turno de presentarse al rey, sólo pidió lo que le indicó Hegué, el eunuco real encargado de las mujeres. Ester se ganaba el favor de cuantos la veían.
16 Ester fue presentada al rey Asuero, en el palacio real, el mes décimo, es decir, el mes de Tébet, en el año séptimo de su reinado.
17 Al rey le gustó Ester más que las otras mujeres; halló ella, ante el rey, más gracia y favor que ninguna otra doncella, y el rey colocó la diadema real sobre la cabeza de Ester y la declaró reina, en lugar de Vastí.
18 Ofreció el rey un gran banquete a todos sus jefes y servidores, el banquete en honor de Ester. Concedió, además, un día de descanso a todas las provincias y repartió regalos con real magnificencia.
19 Cuando Ester pasó, como las otras jóvenes, al segundo harén,
20 no reveló ni su origen ni su pueblo, tal como se lo había ordenado Mardoqueo; pues Ester seguía cumpliendo las órdenes de Mardoqueo, como cuando vivía bajo su tutela.
21 Por aquellos mismos días, estaba adscrito Mardoqueo a la Puerta Real; Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del umbral, estaban irritados y andaban buscando poner la mano sobre el rey Asuero.
22 Llegó el hecho a conocimiento de Mardoqueo, que se lo comunicó a la reina Ester, y ésta se lo dijo al rey, en nombre de Mardoqueo.
23 Investigado el caso, resultó ser verdadero, por lo que fueron colgados los dos del madero y se consignó por escrito, en los Anales, en presencia del rey.

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Introducción a Ester 

El libro de Ester, como el de Judit, refiere una liberación de la nación por medio de una mujer. Los judíos establecidos en Persia se ven amenazados de exterminio por el odio de un visir omnipotente, Amán, y se salvan gracias a la intervención de Ester, joven compatriota que ha llegado a reina, dirigida a su vez por su tío Mardoqueo. La situación se vuelve del revés: Amán es ahorcado, Mardoqueo ocupa su lugar, los judíos exterminan a sus enemigos. Se instituye la fiesta de los Purim para conmemorar esta victoria y se recomienda a los judíos que la celebren todos los años.

La narración hace ver claramente la hostilidad de que eran objeto los judíos en el mundo antiguo, a causa de la singularidad de su vida, que les ponía en conflicto con las leyes del príncipe (compárese la persecución de Antíoco Epífanes); su nacionalismo exacerbado es una reacción de defensa. Su violencia choca desagradablemente, pero no debemos perder de vista que el libro es anterior a la revelación cristiana. También se ha de tener en cuenta el elemento literario: las intrigas de harén y las degollinas sólo sirven para la presentación dramática de una tesis que es una tesis religiosa. La exaltación de Mardoqueo y de Ester y la liberación consiguiente recuerdan la historia de Daniel y, sobre todo, la de José, oprimido y luego exaltado para la salvación de su pueblo. En la narración del Génesis a propósito de José, Dios no manifiesta externamente su poder y, sin embargo, dirige los acontecimientos. Del mismo modo, la Providencia gobierna todas las peripecias del drama en el libro hebreo de Ester, que evita nombrar a Dios. Lo saben los actores y ponen toda su confianza en Dios, que llevará a cabo su plan de salvación, incluso aunque fallen los instrumentos humanos que ha escogido, ver Est_4:3-17 que da la clave del libro. Las adiciones griegas tienen un tono más religioso (son las que han proporcionado todos los pasajes de Ester utilizados por la liturgia), pero se limitan a hacer explícito lo que el autor hebreo dejaba adivinar.

La versión griega existía el 114 (ó 78) a. C., en que fue enviada a Egipto para autenticar la fiesta de los Purim, Est_10:31. El texto hebreo es anterior; según 2Ma_15:36, los judíos de Palestina celebraban, el 160 a. C., un «día de Mardoqueo», que supone conocida la historia de Ester, y probablemente, el mismo libro. Éste pudo haber sido compuesto en el segundo cuarto del siglo II a. C. Su relación original con la fiesta de los Purim no es segura: el pasaje de Est_9:20-32 es de estilo diferente y parece ser añadidura. Los orígenes de la fiesta son oscuros y es posible que el libro haya sido posteriormente relacionado con ella (2Ma_15:36 no da el nombre de «Purim» al «día de Mardoqueo») y haya servido para justificarla históricamente.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

2:1 El hebr. supone que el rey echa de menos a Vastí. El griego y Luciano sugieren, por el contrario, que la ha olvidado.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_1:1 a-c


NOTAS

2:7 (a) El nombre de Ester es probablemente de origen babilonio (Istar) como el de Mardoqueo (Marduk); pero podemos pensar en el persa staré «estrella». Hadasá es nombre hebreo («mirto»).

2:7 (b) Griego lee al final: «la había criado para hacerla su mujer». La tradición judía posterior a la era cristiana ha seguido esta lectura y hace de Ester la mujer de Mardoqueo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_1:3-20


NOTAS

2:10 La situación recuerda la de Daniel y sus tres compañeros, Dn 1. Pero en Dn, el favor de que los jóvenes hebreos gozan ante el rey, que conoce su origen, se relaciona claramente con su fidelidad a la Ley.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_4:11


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_4:17 u-y


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_2:14

NOTAS

2:19 Texto corregido. Hebr. (seguido por Vulg.): «y cuando se reunieron las doncellas por segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey»; griego: «Mardoqueo cumplía su función en el palacio». La mención de Mardoqueo y de su función resulta aquí inesperada. Cuadra perfectamente en Est_2:21, del que es ditografía, sin duda.

NOTAS

2:20 El griego, más religioso que el hebr., lee: «Pero Ester no reveló su patria. Porque Mardoqueo le había mandado temer a Dios y observar sus mandamientos como cuando estaba con él. Y Ester no había cambiado de conducta».

NOTAS

2:21 La expresión designa el conjunto de servicios reales, o, en otros casos, los edificios que los albergaban (por eso traducimos «la Puerta Real»).