Tobías 14 Biblia Jerusalén (1998) | 15 versitos |
1 Aquí acabaron las palabras de acción de gracias de Tobit. Tobit murió en paz a la edad de ciento doce años y recibió honrosa sepultura en Nínive.
2 Tenía sesenta y dos años cuando perdió la vista; y, después de recuperarla, vivió feliz, practicando la limosna, bendiciendo siempre a Dios y proclamando sus grandezas.
3 Cercana ya su muerte, llamó a su hijo Tobías y le recomendó: "Hijo mío, toma tus hijos
4 y vete a Media, porque yo creo en la profecía que pronunció Dios por Nahúm sobre Nínive. Todo cuanto los profetas de Israel, enviados por Dios, anunciaron sobre Asur y Nínive, todo vendrá y se realizará. Todo tendrá cumplimiento. No se rebajará ni una sola de sus palabras. Todo llegará a su tiempo. Habrá más seguridad en Media que en Asiria y Babilonia, porque sé y creo que cuanto ha dicho Dios se cumplirá, sucederá y no fallará ni una de sus palabras. "Todos nuestros hermanos que habitan en la tierra de Israel serán numerados y deportados de aquella tierra venturosa. Todo el país de Israel quedará desierto. Un desierto serán Jerusalén y Samaría. La Casa de Dios quedará desolada y quemada durante algún tiempo.
5 Pero Dios tendrá una vez más compasión de ellos y los volverá a la tierra de Israel; construirán de nuevo la Casa, aunque no como la primera, hasta que se cumplan los tiempos; entonces volverán todos del destierro, edificarán una Jerusalén maravillosa y construirán en ella la Casa de Dios, como lo anunciaron los profetas de Israel.
6 Todas las naciones del universo se volverán a Dios en verdad y le temerán; abandonarán los ídolos que los extraviaron en la mentira de sus errores
7 y bendecirán al Dios de los siglos en justicia. Todos los israelitas salvados aquellos días se acordarán de Dios en verdad, se reunirán e irán a Jerusalén y les será dada la tierra de Abrahán, que ellos habitarán por siempre y en seguridad. Y los que aman a Dios en verdad se alegrarán. Pero los que cometen pecados e injusticias desaparecerán de toda la tierra.
8 "Ahora, pues, hijos, yo os recomiendo que sirváis a Dios en verdad y hagáis lo que es agradable en su presencia. Mandad a vuestros hijos que practiquen la justicia y la limosna, que se acuerden de Dios y bendigan su Nombre en todo tiempo, en verdad y con todas sus fuerzas.
9 "Tú, hijo, sal de Nínive. No te quedes aquí.
10 El día que sepultes a tu madre junto a mí, ya ese mismo día, no te quedes en este territorio, porque he visto que se cometen aquí muchas injusticias y muchos engaños, sin rebozo. Mira, hijo, lo que hizo Nadab con Ajicar, que lo había criado. ¿No le hizo bajar vivo a la tierra? Pero Dios lo cubrió de infamia ante su misma víctima. Sacó a Ajicar a la luz y metió a Nadab en las tinieblas eternas, por haber tramado la muerte de Ajicar. Por haber practicado la limosna se libró Ajicar de la trampa mortal que le había tendido Nadab. Fue Nadab quien cayó en la trampa de muerte para su perdición.
11 Ved, pues, hijos, a dónde lleva la limosna y a dónde la injusticia: a la muerte. Pero me falta el aliento." Lo tendieron en el lecho y expiró, y se le dio honrosa sepultura.
12 Cuando murió su madre, Tobías la sepultó al lado de su padre, y se marchó, con su mujer y sus hijos, a Media, en Ecbátana, junto a su suegro Ragüel.
13 Los rodeó de atenciones en su ancianidad y los sepultó en Ecbátana de Media, y heredó así la casa de Ragüel y la de Tobit, su padre.
14 Murió, honrado, a la edad de ciento diecisiete años.
15 Antes de morir presenció y oyó la ruina de Nínive y vio cómo los ninivitas eran llevados cautivos a Media, cuando la deportación de Ciaxares, rey de Media. Y bendijo a Dios por todo cuanto había hecho a los ninivitas y asirios. Antes de morir pudo alegrarse por la suerte de Nínive y bendijo al Señor Dios por los siglos de los siglos. Amén.

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Introducción a Tobías

LOS LIBROS DE TOBÍAS, JUDIT Y ESTER

Introducción
Los tres libros de Tobías, Judit y Ester se ponen en la Vulgata a continuación de los libros históricos. Algunos manuscritos importantes de la versión griega siguen este mismo orden, pero otros los colocan después de los Escritos sapienciales. Forman un pequeño grupo que se distingue por varias características particulares:

No tienen un texto del todo seguro. El libro de Tobías depende de un original semítico que se ha perdido. San Jerónimo se había servido para la Vulgata de un texto «caldeo» (arameo) que ya no poseemos. Pero, en una cueva de Qumrán, se han descubierto los restos de cuatro manuscritos arameos y de un manuscrito hebreo de Tobías. Las versiones griega, siríaca y latina representan cuatro recensiones del texto. Las dos más importantes son: la de los dos manuscritos Vaticano (B) y Alejandrino (A), por una parte, y la del Códice Sinaítico (S) y la de la antigua versión latina, por otra. Esta última recensión, apoyada ahora por los fragmentos de Qumrán, parece la más antigua y es la que sigue la presente traducción, sin dejar de acudir a los demás testigos.

También se ha perdido el original hebreo del libro de Judit. Es dudoso que esté representado por ninguno de los textos hebreos que circularon en la Edad Media. Los textos griegos se nos ofrecen en tres formas notablemente divergentes. La Vulgata, a su vez, presenta un texto muy distinto: parece como si San Jerónimo se hubiera limitado a revisar alguna traducción latina anterior con la ayuda de una paráfrasis aramea.

El libro de Ester presenta una forma breve, la hebrea, y otra larga, la griega. Del texto griego existen dos recensiones: el tipo común de la Biblia griega y el divergente de Luciano de Antioquía. La versión griega añade al hebreo los siguientes complementos: sueño de Mardoqueo, Est_1:1 a-r, y su explicación, Est_10:3 a-k, dos edictos de Asuero, Est_3:13 a-g y Est_8:12 a-v, oraciones de Mardoqueo, Est_4:17 a-i y de Ester, Est_4:17 k-z, otro relato de la gestión de Ester ante Asuero, Est_5:1 a-f y Est_5:2 a-b, un apéndice que explica el origen de la versión griega, Est_10:31. San Jerónimo tradujo estas adiciones a continuación del texto hebreo (Vulg. 10:4-16:24); en la presente traducción las hemos dejado en el lugar que les corresponde en el texto griego, en cursiva y con numeración especial.

Entraron en el canon de las Escrituras. La Biblia hebrea no admitió los libros de Tobías y Judit ni tampoco los aceptan los protestantes. Se trata de libros deuterocanónicos que la Iglesia católica ha reconocido tras algunas vacilaciones en la época patrística. Muy pronto fueron leídos y utilizados y figuran en las listas oficiales del Canon: en Occidente, a partir del sínodo romano del 382; en Oriente, a partir del concilio de Constantinopla llamado «in Trullo», el 692.

Las secciones griegas de Ester son asimismo deuterocanónicas y tienen el mismo historial que Tobías y Judit. El libro hebreo era aún discutido por los Rabinos en el siglo I de nuestra era, pero luego tuvo gran aceptación entre los judíos.

Tienen en común un determinado género literario. Estas narraciones tratan con mucha libertad la historia y la geografía. Según Tobías, el anciano Tobit en su juventud presenció la división del reino a la muerte de Salomón (el 931), Tob_1:4; fue deportado con la tribu de Neftalí (el 734), Tob_1:5 y 10; y su hijo Tobías no murió hasta después de la destrucción de Nínive (el 612), Tob_14:15. El libro supone a Senaquerib sucesor de Salmanasar, Tob_1:15, omitiendo el reinado de Sargón. Entre Ragués, situado en la montaña, y Ecbátana, en medio de la llanura, no habría más que dos días de camino, Tob_5:6, cuando en realidad Ecbátana se hallaba mucho más alta que Ragués (a 2.000 metros de altura) y los kilómetros que separaban a ambas ciudades eran 300. El libro de Ester ofrece un marco histórico más seguro: se describe correctamente la ciudad de Susa, así como algunas costumbres persas. Asuero, transcripción hebrea de Jerjes, es un personaje conocido, y el retrato moral del rey está en armonía con lo que nos dice Herodoto. Con todo, no concuerda bien con la política tolerante de los Aqueménidas el decreto de exterminio de los judíos que Asuero se aviene a firmar; y aún es menos probable que haya autorizado la matanza de sus propios súbditos y que 75.000 persas se hayan dejado matar sin resistencia. En la épocas del relato, la reina de los persas, esposa de Jerjes, se llamaba Amestris y la historia general no deja espacio para Vasti ni para Ester. Si Mardoqueo hubiera sido deportado en tiempo de Nabucodonosor, Est_2:6, habría tenido ciento cincuenta años en el reinado de Jerjes.

El libro de Judit manifiesta sobre todo una gran despreocupación por la historia y la geografía. La narración se sitúa bajo «Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive», Jdt_1:1, cuando en realidad Nabucodonosor fue rey de Babilonia, y Nínive había sido destruida por su padre Nabopolasar. A su vez, la vuelta del Destierro bajo Ciro se presenta como algo que ya ha tenido lugar, Jdt_4:3; Jdt_5:19. Holofernes y Bagoas tienen nombres persas, pero hay también alusiones claras a ciertas costumbres griegas, Jdt_3:7-8; Jdt_15:13. El itinerario bélico de Holofernes, Jdt_2:21-28, es un reto a la geografía. Al llegar a Samaría, cree uno hallarse en terreno más firme y se multiplican los nombres de lugares. Pero muchos nombres son desconocidos y suenan extrañamente; la misma ciudad de Betulia, que es el centro de la acción, no puede localizarse en un mapa, pese a las aparentes precisiones topográficas de la narración.

Estas sorprendentes libertades sólo se explican suponiendo que los autores han querido escribir algo que no es una obra de historia. Es probable que se basen en hechos reales, pero es imposible determinar de qué hechos se trata, ahogados por el relato al que habrían servido de pretexto; relato que es la obra propia de los autores y contiene su mensaje. Lo que importa, pues, es determinar la intención de cada libro y deducir de él la enseñanza que contiene.

El libro de Tobías es una historia de familia. Tobit, un deportado de la tribu de Neftalí, piadoso, observante, caritativo, queda ciego en Nínive. Su pariente Ragüel, en Ecbátana, tiene una hija, Sarra, que ha visto morir sucesivamente a siete prometidos, muertos la noche de las bodas por el demonio Asmodeo. Tobit y Sarra, cada cual por su parte, piden a Dios que les libre de esta vida. Dios hará que los dos infortunios y las dos plegarias engendren una gran alegría: envía a su ángel Rafael, que guía a Tobías, hijo de Tobit, a casa de Ragüel, hace que se despose con Sarra y le proporciona el remedio que curará al ciego. Es una narración edificante, en la que cobran notable relieve los deberes para con los muertos y el consejo de dar limosna. El sentimiento familiar se expresa con emociones y encanto. Desarrolla unas ideas ya muy adelantadas acerca del matrimonio, que preludian el concepto cristiano. El ángel Rafael manifiesta y encubre a un mismo tiempo la acción de Dios, cuyo instrumento él mismo es. Así, el libro invita a reconocer esta Providencia cotidiana, esta vecindad de un Dios bueno.

El libro se inspira en modelos bíblicos, especialmente en las narraciones patriarcales del Génesis; literariamente se sitúa entre Job y Ester, entre Zacarías y Daniel. Tiene puntos de contacto con la Sabiduría de Ajicar (ver Tob_1:22; Tob_2:10; Tob_11:18; Tob_14:10), obra apócrifa cuyo argumento se remonta por lo menos al siglo V a. C. El libro de Tobías parece haberse escrito hacia el año 200 a. C., acaso en Palestina y probablemente en arameo.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_4:2-3; Gén_47:29



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Nah 1-3

[2] Isa_5:13; Jer_9:15 [Jer_9:16]; Eze_12:15; Eze 23; Isa_64:10 [Isa_64:11]

NOTAS

14:4 (a) B trae «Jonás» en lugar de «Nahúm».

14:4 (b) El relato que ha presentado a Tobit como contemporáneo del apogeo asirio le hace anunciar, como futuros, acontecimientos ya pasados por el autor, según el artificio propio de la apocalíptica. Pero una vez llegada al tiempo real del autor, la profecía no se detiene y se adentra hacia el futuro mesiánico (cuando «se cumplan los tiempos» Tob_14:5).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_35:8-10; Jer 31+; Eze_36:24 s

[2] Esd_3:12; Hag_2:3

[3] Jer_31:38 s

[4] Hag_2:9; Eze 40-42


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_18:7; Isa_19:22; Jer_16:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_60:4; Isa_60:21; Jer_32:37; Eze_34:28; Eze_36:12; Eze_37:25; Eze_39:26


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_1:21+

NOTAS

14:10 Var.: «sus buenas obras» conj.; «mis buenas obras» S.

NOTAS

14:11 B añade: «de ciento cincuenta años de edad».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_4:4; Gén_49:31

NOTAS

14:12 «y sus hijos» B, Vet. Lat.; omitido por S.

NOTAS

14:14 Var.: «ciento veintisiete» (B); «ciento siete» (sir.); «noventa y nueve» (Vulg.).

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_137:8; Nah 1-2

NOTAS

14:15 «Ciaxares» conj.; «Ajicar» S y Vet. Lat.; «Nabucodonosor y Asuero» B.