II Corintios 3 Biblia Jerusalén (1998) | 18 versitos |
1 ¿Comenzamos de nuevo a recomendarnos? ¿O es que, como algunos, necesitamos presentaros cartas de recomendación o pedíroslas?
2 Vosotros sois nuestra carta, escrita en vuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres.
3 Evidentemente sois una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones.
4 Esta es la confianza que tenemos delante de Dios por Cristo.
5 No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios,
6 el cual nos capacitó para ser ministros de una nueva alianza, no de la letra, sino del Espíritu, pues la letra mata mas el Espíritu da vida.
7 Que si el ministerio de la muerte, grabado con letras sobre tablas de piedra, resultó glorioso hasta el punto de no poder los hijos de Israel fijar su vista en el rostro de Moisés a causa del resplandor de su rostro, aunque pasajero,
8 ¡cuánto más glorioso no será el ministerio del Espíritu!
9 Pues si el ministerio de la condenación fue glorioso, con mucha más razón lo será el ministerio de la justicia.
10 Pues en este aspecto, lo que era glorioso ya no lo es, en comparación de esta gloria sobreeminente.
11 Y, si aquello, que era pasajero, fue glorioso, ¡cuánto más glorioso será lo permanente!
12 Teniendo, pues, esta esperanza, procedemos con toda franqueza,
13 y no como Moisés, que se ponía un velo sobre su rostro para impedir que los israelitas vieran el fin de lo que era pasajero...
14 Pero se embotaron sus inteligencias. En efecto, hasta el día de hoy permanece ese mismo velo en la lectura del Antiguo Testamento, y no se levanta, pues sólo en Cristo desaparece.
15 Hasta el día de hoy, siempre que se lee a Moisés, un velo está puesto sobre sus corazones.
16 Y cuando se convierta al Señor, caerá el velo.
17 Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad.
18 Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu.

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Introducción a II Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9. Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13. Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13, que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9.

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12, uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10. Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13, le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9, queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_5:12; 2Co_10:12 s; 2Co_11:18 s

[2] Hch_18:27

NOTAS

3:1 Se acusa a Pablo de elogiarse a sí mismo, ver 2Co_5:12, mientras que los demás predicadores presentan cartas de recomendación de las comunidades, ver Hch_18:27+. Pablo responde que el fruto de su apostolado -las comunidades por él fundadas, obra del Espíritu- son la recomendación viva que hacen inútiles las demás cartas.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_9:2

NOTAS

3:2 Var.: «en nuestros corazones».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_24:12+; Eze_11:19; Eze_36:26; Jer_31:33

NOTAS

3:3 Lit.: «en tablas de corazones de carne», alusión a la vez al don de la Ley en las tablas de piedra en el Sinaí, Éxo_24:12, y a las palabras de Ezequiel sobre el corazón de piedra y el corazón de carne, Eze_36:26. Esta alusión sugiere que los adversarios de Pablo son judaizantes, ver 2Co_11:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_3:27

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_3:7; Col_1:23; Col_1:25; Rom_2:29; Rom_7:5+; Éxo_32:16; Éxo_34:29-35

NOTAS

3:6 (a) La importancia dada a la Ley por los judaizantes tenía como resultado una nueva alianza de la letra inaceptable para Pablo. Éste no podía rechazar la idea de una nueva alianza, 1Co_11:25; por eso es por lo que se veía obligado a insistir en la distinción entre la letra y el espíritu, en la nueva alianza.

3:6 (b) Ver Rom_7:7+. Se trata de la «letra», ley escrita, externa, del AT, comparada con el Espíritu, ley interior del NT; y no de la oposición entre la letra de un texto y su «espíritu».

NOTAS

3:7 Ver Éxo_34:30. El carácter pasajero del resplandor que iluminó el rostro de Moisés muestra, según Pablo, el aspecto caduco de la antigua alianza, v. 2Co_3:11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_34:34

NOTAS

3:13 Es decir, para que los hijos de Israel no se dieran cuenta del carácter pasajero del resplandor que trasfiguraba el rostro de Moisés. Es una interpretación posible del texto oscuro de Éxo_34:33.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_10:4

NOTAS

3:14 Otra traducción: «No se les ha revelado que en Cristo queda abolido (el AT)».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_11:7-10

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_34:34

NOTAS

3:17 Se identifica a Dios con el Espíritu con el fin de negar que todavía actúa a través de la letra de la Ley, 2Co_3:6. Los que son guiados por el Espíritu ya no están bajo la Ley, Gál_5:18, y por consiguiente son libres.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_8:29+; 2Co_4:6+

[2] 1Jn_3:2

NOTAS

3:18 (a) O también «contemplamos». Dios no es contemplado directamente, sino reflejado en Cristo.

3:18 (b) La «gloria del Señor» es la de Jesucristo, porque la «gloria de Dios está en la faz de Cristo», 2Co_4:6.

3:18 (c) Ver Rom_8:29+. Última contraposición con Moisés cuyo resplandor se debilitaba y desaparecía a medida que lo irradiaba, vv. 2Co_3:7, 2Co_3:13. Ocurre lo contrario con el cristiano transformado por el Espíritu en una imagen cada vez más perfecta de Dios en Cristo.

3:18 (d) Otra trad.: «por el Espíritu del Señor».