Oseas  11 Biblia Jerusalén (1998) | 11 versitos |
1 Cuando Israel era niño, lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
2 Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: ofrecían sacrificios a los Baales, e incienso a los ídolos.
3 Yo enseñé a caminar a Efraín, tomándole por los brazos, pero ellos no sabían que yo los cuidaba.
4 Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor; yo era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer.
5 Pues volverá al país de Egipto, y Asur será su rey, porque se han negado a convertirse. ;
6 La espada hará estragos en sus ciudades, aniquilará sus cerrojos y devorará por sus maquinaciones.
7 Mi pueblo está acostumbrado a apostatar de mí; cuando invocan a lo alto, nadie los levanta.
8 ¿Cómo voy a entregarte, Efraín, cómo voy a soltarte, Israel? ¿Voy a entregarte como a Admá, y tratarte como a Seboín? Mi corazón se convulsiona dentro de mí, y al mismo tiempo se estremecen mis entrañas.
9 No daré curso al furor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín, porque soy Dios, no hombre; el Santo en medio de ti, y no vendré con ira.
10 Marcharán tras Yahvé, él rugirá como león; y cuando ruja, los hijos vendrán temblando de occidente,
11 temblarán como un pajarillo al venir de Egipto, como una paloma desde el país de Asiria; y yo los haré habitar en sus casas - oráculo de Yahvé -.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:1-9; Mat_2:15

NOTAS

11 Este capítulo guarda un estrecho paralelismo con 1-3. Después de la analogía del amor conyugal despreciado, viene ahora la del amor paterno no reconocido. Se puede advertir, sin embargo, que ya en los tres primeros capítulos del libro los hijos estaban estrechamente vinculados a la madre, Ose_2:1 [Ose_1:10], Ose_2:4 [Ose_2:2], y que desde el mismo comienzo, Ose_1:2, aparecen unidas las dos perspectivas; ver también Jer_3:19-20.

11:1 Tenemos aquí el primer testimonio del tema del amor de Dios como causa de la elección de Israel, doctrina que será abundantemente desarrollada por el Deuteronomio: Deu_4:37; Deu_7:7-9; Deu_10:15, etc. Para Oseas, la verdadera historia de Israel comienza con la salida de Egipto. Todo este pasaje describe la edad de oro del desierto, ver Ose_2:16+ [Ose_2:14]. De la gesta de los Patriarcas, parece que Oseas no ha conocido —o retenido— más que los rasgos desfavorables, Ose_12:4-5 [Ose_12:3-4], Ose_12:13 [Ose_12:12].



NOTAS

11:2 «cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí» griego; «se les llamaba, y así se apartaron de ellos» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_1:31+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_8:16

NOTAS

11:4 «niño» `ûl conj.; «yugo» `ol hebr. -«le daba de comer» conj. trayendo a Ose_11:4 la primera palabra de Ose_11:5 y leyendo («le») en lugar de lo' («no»). -Todo este pasaje (Ose_11:3-4) muestra a Yahvé como educador de Israel niño: tema de la pedagogía divina recogido por el Deuteronomio: Deu_8:5-6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_8:13+

NOTAS

11:5 Hebr. dice «no volverá», pero el «no» se ha llevado al v. precedente. La cautividad en Asiria va a producir una situación idéntica a la antigua servidumbre en Egipto; ver también Ose_8:13.

NOTAS

11:7 Traducción dudosa de un texto corrompido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:36; Jer_31:20; Isa_54:8

NOTAS

11:8 (a) Admá y Seboín, dos de las cinco ciudades de la Pentápolis, Gén_10:19; Gén_14:2, Gén_14:8; Deu_29:22 [Deu_29:23], que probablemente ocupaban Sodoma y Gomorra en la tradición «yahvista», Isa_1:9-10.

11:8 (b) La palabra es muy fuerte; precisamente la que se emplea a propósito de la destrucción de las ciudades culpables, Gén_19:25; Deu_29:22 [Deu_29:23]. Oseas deja entender que el castigo anunciado es como vivido de antemano en el corazón de Dios. Ver el grito de David a la muerte de Absalón, 2Sa_19:1 [2Sa_18:33].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_23:19+

NOTAS

11:9 (a) Se subraya con fuerza la trascendencia de Dios. Pero, al revés que en otros textos más antiguos (Éxo_19:2+; 2Sa_6:6-8, etc.) o más recientes que éste (Isa_6:3+), aquí se la despoja de todo carácter terrorífico y se expresa en términos de amor. La santidad divina se manifiesta por la misericordia que perdona, en tanto que el hombre, habitualmente, da libre curso a la ira.

11:9 (b) Texto corregido. El hebr. «y no entraré en la ciudad» carece de sentido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_1:2+; Jer_25:30

NOTAS

11:10 Los vv. Ose_11:10-11 son probablemente una relectura posterior, de la época del destierro en Babilonia; desarrollan en esta perspectiva las ideas de Ose_11:8-9.

NOTAS

12 Cap. difícil en el que se entremezclan la exposición de hechos contemporáneos y el recuerdo de algunos episodios de la vida de los Patriarcas. Para el profeta y para sus contemporáneos el conjunto de las generaciones sucesivas salidas de los patriarcas era como una sola persona. El patriarca seguía en cierto modo viviendo en sus descendientes, y éstos estaban ya presentes en él, ver Heb_7:9 s.

12:1 Relectura posterior, ver Ose_1:7+. Después de «todavía» suprimimos una palabra ininteligible. Tal vez se deba seguir al griego, que lee: «Pero Judá es todavía conocido de Dios».