Lucas 20 Biblia Jerusalén (1998) | 47 versitos |
1 Uno de aquellos días, mientras enseñaba al pueblo en el Templo y anunciaba la Buena Nueva, se acercaron los sumos sacerdotes y los escribas, junto con los ancianos,
2 y le preguntaron: "Dinos: ¿Con qué autoridad haces esto, o quién es el que te ha dado tal autoridad?"
3 Él les respondió: "También yo os voy a preguntar una cosa. Decidme:
4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?"
5 Ellos discurrían entre sí: "Si decimos: "Del cielo", dirá: "¿Por qué no le creísteis?"
6 Pero si decimos: "De los hombres", todo el pueblo nos apedreará, pues están convencidos de que Juan era un profeta."
7 Respondieron, pues, que no sabían de dónde era.
8 Jesús entonces les dijo: "Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto."
9 Se puso a decir al pueblo esta parábola: "Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos labradores y se ausentó por mucho tiempo.
10 "A su debido tiempo, envió un siervo a los labradores para que le diesen una parte del fruto de la viña. Pero los labradores le apalearon y le despacharon con las manos vacías.
11 Volvió a enviar otro siervo, pero también a él le apalearon, le insultaron y le despacharon con las manos vacías.
12 Tornó a enviar un tercero, pero también a éste lo malhirieron y lo echaron.
13 Dijo, pues, el dueño de la viña: "¿Qué haré? Voy a enviar a mi hijo querido; tal vez le respeten."
14 Pero los labradores, al verle, se dijeron entre sí: "Este es el heredero; matémosle, para que la herencia sea nuestra."
15 Lo echaron fuera de la viña y le mataron. "¿Qué hará ahora con ellos el dueño de la viña?
16 Vendrá, dará muerte a estos labradores y entregará la viña a otros." Al oír esto, dijeron: "¡Dios no lo quiera!"
17 Pero él, clavando en ellos la mirada, dijo: "Pues, ¿qué es lo que está escrito: La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido?
18 Todo el que caiga sobre esta piedra se destrozará, y aquel sobre quien ella caiga quedará aplastado."
19 Los escribas y los sumos sacerdotes comprendieron que aquella parábola había sido dicha para ellos y trataron de echarle mano en aquel mismo momento, pero tuvieron miedo del pueblo.
20 Quedándose ellos al acecho, le enviaron unos espías, que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna palabra y poderle entregar al poder y autoridad del procurador.
21 Y le preguntaron: "Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud y que no tienes en cuenta la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios:
22 ¿Nos es lícito pagar tributo al César o no?"
23 Pero él, habiendo conocido su astucia, les dijo:
24 "Mostradme un denario. ¿De quién lleva la imagen y la inscripción?" Ellos dijeron: "Del César."
25 Él les dijo: "Pues bien, lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios."
26 No pudieron sorprenderle en ninguna palabra ante el pueblo y, maravillados por su respuesta, se callaron.
27 Se acercaron algunos de los saduceos, los que sostienen que no hay resurrección, y le preguntaron:
28 "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si a uno se le muere un hermano casado y sin hijos, debe tomar a la mujer para dar descendencia a su hermano.
29 Pues bien, eran siete hermanos. El primero tomó mujer y murió sin hijos;
30 la tomó el segundo,
31 luego el tercero; y murieron los siete, sin dejar hijos.
32 Finalmente, también murió la mujer.
33 Ésta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque fue mujer de los siete."
34 Jesús les dijo: "Los hijos de este mundo toman mujer o marido;
35 pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido,
36 ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección.
37 Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
38 No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven."
39 Algunos de los escribas le dijeron: "Maestro, has hablado bien."
40 Pues ya no se atrevían a preguntarle nada.
41 Les preguntó: "¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
42 Porque David mismo dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra
43 hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies.
44 Si, pues, David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?"
45 Dijo luego a sus discípulos, de modo que lo oyó todo el pueblo:
46 "Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje y quieren ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;
47 y devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Ésos tendrán una sentencia más rigurosa."

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Introducción a Lucas

El evangelio según San Lucas.
El mérito especial del tercer evangelio le viene de la atractiva personalidad de su autor, que se transparenta en él sin cesar. San Lucas es un escritor de gran talento y un alma delicada. Ha elaborado su obra de una manera original, con afán de información y de orden, Luc_1:3. No quiere esto decir que haya podido dar a los materiales recibidos de la tradición una disposición más «histórica» que Mateo y Marcos; su respeto a las fuentes y su método de yuxtaponerlas no se lo permitían. Su plan sigue las grandes líneas del de Marcos con algunas transposiciones u omisiones. Algunos episodios se desplazan; Luc_3:19-20; Luc_4:16-30; Luc_5:1-11; Luc_6:12-19; Luc_22:31-34, etc., ya por deseo de claridad y de lógica, ya por influencia de otras tradiciones, entre las cuales se ha de notar la que también se refleja en el cuarto evangelio. Otros episodios se omiten, o por ser menos interesantes para los lectores paganos, ver Mar_9:11-23, o por evitar los duplicados, ver Mar_12:28-34 y comparar con Luc_10:25-28. Es de observar sobre todo la ausencia del texto correspondiente a Mc 6:45-8:26. Pero la diferencia más notable con relación al segundo evangelio es la larga sección intermedia 9:51-18:14, que se nos presenta bajo la forma de una subida a Jerusalén recalcada con anotaciones repetidas, Luc_9:51; Luc_13:22; Luc_17:11, ver Mar_10:1, y en la que se ha de ver, más que el recuerdo real de diversos viajes, la insistencia intencionada en una idea teológica muy del agrado de Lucas: la Ciudad santa es el lugar donde debe tener cumplimiento la salvación, Luc_9:31; Luc_13:33; Luc_18:31; Luc_19:11, es allí donde ha comenzado el Evangelio, Luc_1:5 s, y donde debe concluir, Luc_24:52 s —con apariciones y conversaciones que no tienen lugar en Galilea, Luc_24:13-51; y comp. Luc_24:6 con Mar_16:7; Mat_28:7, Mat_28:16-20—, porque de allí debe partir la evangelización del mundo, Luc_24:47; Hch_1:8. En un sentido más amplio, es la subida de Jesús (y del cristiano) hacia Dios.

Otros rasgos literarios de Lucas son el empleo de los géneros del simposio, Luc_7:36-50; Luc_11:37-54; Luc_14:1-24, y del discurso de despedida, Luc_22:14-28, su afición a los paralelismos (Juan el Bautista y Jesús, 1:5-2:52) y a las inclusiones, y el esquema promesa-cumplimiento que puntea su relato.

Si se compara en detalle a Lucas con Marcos y Mateo, se percibe al vivo la actividad siempre despierta de un escritor que se distingue por presentar las cosas de una manera que le es propia, evitando o atenuando lo que puede herir su sensibilidad o la de los lectores (Luc_8:43, comp. Mar_5:26; om. Mar_9:43-48; Mar_13:32; etc.), o puede serles menos comprensible (om. Mat_5:21 s, Mat_5:33 s; Mar_15:34; etc.), tratando con miramiento a los apóstoles (om. Mar_4:13; Mar_8:32 s; Mar_9:28 s; Mar_14:50) o excusándolos (Luc_9:45; Luc_18:34; Luc_22:45), interpretando los términos oscuros (Luc_6:15) o precisando la geografía (Luc_4:31; Luc_19:28 s, Luc_19:37; Luc_23:51), etc. Con estas frecuentes y finas pinceladas, y sobre todo con la rica aportación debida a su investigación personal, Lucas nos brinda las reacciones y las tendencias de su alma; o mejor, por medio de este instrumento de elección, el Espíritu Santo nos presenta el mensaje evangélico de una forma original, rica en doctrina. Por lo demás, no se trata tanto de grandes tesis teológicas (las ideas maestras son las mismas que las de Marcos y Mateo) como de una sicología religiosa, donde se encuentran, mezcladas con una influencia muy discreta de su maestro Pablo, las inclinaciones propias del temperamento de Lucas. referir escenas de perdón, Luc_7:36-50; Luc_15:11-32; Luc_19:1-10; Luc_23:34, Luc_23:39. Insiste gustoso en la ternura de Jesús con los humildes y los pobres, mientras que los orgullosos y los ricos que disfrutan son severamente tratados, Luc_1:51-53; Luc_6:20-26; Luc_12:13-21; Luc_14:7-11; Luc_16:15, Luc_16:19; Luc_18:9-14. Sin embargo, hasta la justa condena no vendrá sino después de pacientes plazos de misericordia, Luc_13:6-9; comp. Mar_11:12-14. No hace falta más que arrepentirse, renunciarse, y en este punto la generosidad viril de Lucas propende a repetir la exigencia de un desprendimiento decidido y absoluto, Luc_14:25-34, especialmente por el abandono de las riquezas, Luc_6:34 s; Luc_12:33; Luc_16:9-13. Son de notar también los pasajes propios del tercer evangelio sobre la necesidad de la oración, Luc_11:5-8; Luc_18:1-8, y sobre el ejemplo que de ello ha dado Jesús, Luc_3:21; Luc_5:16; Luc_6:12; Luc_9:28. Finalmente, como en Pablo y en los Hechos, el Espíritu Santo ocupa un lugar de primer plano que Lucas no se cansa de subrayar: Luc_1:15, Luc_1:35, Luc_1:41, Luc_1:67; Luc_2:25-27; Luc_4:1, Luc_4:14, Luc_4:18; Luc_10:21; Luc_11:13; Luc_24:49. Todo esto, junto con la atmósfera de gratitud por los beneficios divinos y de alegría espiritual, que envuelve todo el tercer evangelio, Luc_2:14; Luc_5:26; Luc_10:17; Luc_13:17; Luc_18:43; Luc_19:37; Luc_24:51 s, da a la obra de Lucas ese fervor que emociona y enfervoriza el corazón.

El estilo de San Marcos es rugoso, lleno de arameísmos y a menudo incorrecto, pero impulsivo y de una vivacidad popular que está llena de encanto. El de San Mateo es también arameizante, pero más cuidado; menos pintoresco, pero más correcto. El de San Lucas es complejo: de calidad excelente cuando depende sólo de sí mismo, acepta ser menos bueno por respeto a sus fuentes, de las que conserva algunas imperfecciones aunque trata de corregirlas; en fin, imita consciente y maravillosamente el estilo bíblico de los Setenta. Nuestra traducción ha tratado de respetar estos matices en la medida de lo posible, como asimismo se ha esmerado en reflejar en castellano el detalle de las semejanzas y de las diferencias en que se traslucen, en los originales griegos, las relaciones literarias que entre sí tienen los tres evangelios sinópticos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_21:23-27; |Mar_11:27-33

NOTAS

20:1 Desde Luc_20:1 hasta Luc_21:5, Lucas sigue muy de cerca a Mc. Omite la acción simbólica de la higuera que se secó, Mar_11:12-14, Mar_11:20-25, a la que ha sustituido con la parábola de la higuera estéril, Luc_13:6-9; omite también la discusión sobre el primer mandamiento, Mar_12:28-34, que ya había tomado de otra fuente, Luc_10:25-28.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_21:33-46; |Mar_12:1-12

[2] Isa 5+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_118:22

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_11:53+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_22:15-22; |Mar_12:13-17

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_22:23-33; |Mar_12:18-27

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_25:5+

NOTAS

20:34 Semitismo: los que pertenecen a este mundo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Flp_3:11

NOTAS

20:35 Aquí solamente se trata de la resurrección de los justos.

NOTAS

20:36 (a) Var.: «ni van ya a».

20:36 (b) Semitismo: resucitados.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_3:6

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:10-11; Gál_2:19

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_22:46; |Mar_12:34

NOTAS

20:39 Los escribas, en su mayor parte fariseos, creían en la resurrección de los muertos, ver Hch_23:6-9.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_22:41-45; |Mar_12:35-37

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_110:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Mat_23:6-7; |Mar_12:38-40

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Luc_11:43