Oseas  8 Biblia Jerusalén (1998) | 14 versitos |
1 ¡Emboca la trompeta! Soy como un águila contra la casa de Yahvé; porque han quebrantado mi alianza y han sido rebeldes a mi Ley.
2 Ellos me gritan: "¡Dios mío, los de Israel te reconocemos!"
3 Pero Israel ha rechazado el bien: ¡el enemigo lo perseguirá!
4 Han entronizado reyes sin contar conmigo, han nombrado príncipes sin mi conocimiento. Con su plata y su oro se han fabricado ídolos, para su perdición.
5 ¡Tu becerro repele, Samaría! Mi cólera se ha inflamado contra ellos: ¿hasta cuándo no podrán purificarse?
6 Porque procede de Israel, un artesano lo ha fabricado, y eso no es Dios. Quedará hecho trizas el becerro de Samaría.
7 Si siembran viento, cosecharán tempestad: tallo que no tenga brote, no dará harina; y si la da, extranjeros la devorarán.
8 ¡Israel ha sido devorado! Está ahora entre las naciones como objeto indeseado.
9 Porque ha subido a Asiria, Efraín, ese onagro solitario, a comprarse amores;
10 aunque los compre entre las naciones, yo los voy a reunir ahora y pronto sufrirán bajo la carga del rey de príncipes.
11 Efraín ha multiplicado los altares para pecar, sólo para pecar le han servido los altares.
12 Aunque le deje escritas las excelencias de mi ley, las considera algo extraño.
13 ¡Ya pueden ofrecer sacrificios en mi honor, y comerse la carne! Yahvé no los acepta; recordará sus culpas y castigará sus pecados: ellos volverán a Egipto.
14 Olvida Israel a su Hacedor, y edifica templos; Judá multiplica ciudades fortificadas. Pero yo prenderé fuego a sus ciudades, que devorará sus palacios.

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Introducción a Oseas 

Los Doce Profetas.
El último libro del canon hebreo de los Profetas se denomina simplemente «los Doce». Agrupa, en efecto, doce opúsculos atribuidos a diferentes profetas. La Biblia griega lo titula el «Dodecaprofetón». La Iglesia cristiana lo considera como la colección de los doce baal, título que indica la brevedad de los libros y no un valor inferior a la de los profetas «mayores». La colección se hallaba ya formada en la época del Eclesiástico, Sir_49:10. La Biblia hebrea, seguida por la Vulgata, coloca estos opúsculos según el orden histórico que la tradición les atribuía. La colocación es algo distinta en la Biblia griega, que además los pone delante de los Profetas Mayores.

La traducción sigue la disposición tradicional de la Vulgata (y del hebreo), pero aquí presentamos los libros según el orden histórico más probable.

Oseas.
Oriundo del reino del Norte, Oseas es contemporáneo de Amós, ya que comenzó a predicar bajo Jeroboán II; su ministerio se prolongó bajo los sucesores de aquel rey; pero no parece que haya visto la ruina de Samaría el 721. Fue un período sombrío para Israel: conquistas asirias de 734-732, revueltas interiores, cuatro reyes asesinados en quince años, corrupción religiosa y moral.

De la vida de Oseas durante este turbulento período sólo conocemos su drama personal, 1-3, que fue decisivo para su acción profética. Se discute el sentido de estos primeros capítulos. He aquí la interpretación más probable: Oseas se había casado con una mujer a la que amaba y que le abandonó, pero siguió amándola y la volvió a tomar después de ponerla a prueba. La dolorosa experiencia del profeta se convierte en símbolo de la conducta de Yahvé con su pueblo, y la conciencia de este simbolismo bien pudo modificar la presentación de los hechos. El cap. 2 hace la aplicación y da al mismo tiempo la clave de todo el libro: Israel, con quien Yahvé se ha desposado, se ha conducido como una mujer infiel, como una prostituta, y ha provocado el furor y los celos de su esposo divino. Éste sigue queriéndola y si la castiga es para traerla a sí y devolverle el gozo de su primer amor.

Con una audacia que sorprende y una pasión que impresiona, el alma tierna y violenta de Oseas expresa por vez primera las relaciones de Yahvé y de Israel con terminología de matrimonio. Todo su mensaje tiene como tema fundamental el amor de Dios despreciado por su pueblo. Salvo un corto idilio en el desierto, Israel no ha respondido a las insinuaciones de Yahvé más que con la traición. Oseas arremete sobre todo contra las clases dirigentes de la sociedad. Los reyes, elegidos contra la voluntad de Yahvé, han degradado con su política mundana al pueblo elegido hasta el rango de los demás pueblos. Los sacerdotes, ignorantes y rapaces, llevan al pueblo a su ruina. Igual que Amós, Oseas condena las injusticias y las violencias, pero insiste más que aquél en la infidelidad religiosa: en Betel, Yahvé es objeto de culto idolátrico, se le asocia a Baal y Astarté en el culto licencioso de los altos (colinas). Oseas protesta contra el título de baal, en el sentido de «Señor», que se daba a Yahvé, Ose_2:18 [Ose_2:16], y reclama para el Dios de Israel la acción bienhechora que se trataba de atribuir a Baal, dios de la fertilidad, Ose_2:7 [Ose_2:5], Ose_2:10 [Ose_2:8]; Yahvé es un Dios celoso, que no quiere compartir con nadie el corazón de sus fieles: «Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», Ose_6:6. El castigo es, pues, inevitable; sin embargo, Dios no castiga más que para salvar. Israel, despojado y humillado, se acordará del tiempo en que era fiel, y Yahvé acogerá a su pueblo arrepentido, que gozará de dicha y de paz.

Tras haber querido cercenar del libro todo anuncio de felicidad y todo lo concerniente a Judá, la crítica vuelve a juicios más moderados. No hacer de Oseas más que un profeta de la desdicha sería falsear todo su mensaje, y es natural que su mirada se haya extendido al vecino reino de Judá. Se debe admitir, sin embargo, que el repertorio de los oráculos de Oseas, recogido en Israel, fue coleccionado en Judá, donde se hicieron dos o tres revisiones. Las huellas de este trabajo de edición se hallan en el título, Ose_1:1, y en algunos pasajes, por ejemplo, Ose_1:7; Ose_5:5; Ose_6:11; Ose_12:3 [Ose_12:2]. El versículo final, Ose_14:10 [Ose_14:9], es la reflexión de un sabio de la época exílica o postexílica sobre la enseñanza principal del libro y sobre su profundidad. Crece para nosotros la dificultad de su interpretación a causa del estado deplorable del texto hebreo, que es uno de los más corrompidos del Antiguo Testamento.

El libro de Oseas tuvo profundas resonancias en el Antiguo Testamento, y encontramos su eco en los profetas siguientes, cuando exhortan a una religión del corazón, inspirada por el amor de Dios. Jeremías recibió de él una profunda influencia. No tiene por qué extrañarnos que el Nuevo Testamento cite a Oseas o se inspire en él con cierta frecuencia. La imagen matrimonial de las relaciones entre Yahvé y su pueblo la han repetido Jeremías, Ezequiel y la segunda parte de Isaías. El Nuevo Testamento y la comunidad nacida de él la han aplicado a las relaciones entre Jesús y su Iglesia. Los místicos cristianos la han extendido a todas las almas fieles.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_5:8; Joe_2:1+

[2] Ose_6:7

NOTAS

8:1 (a) Sobre el águila, imagen de la desgracia, ver Jer_48:40; Jer_49:22. -La casa de Yahvé designa no un templo, sino la Tierra Santa, propiedad de Yahvé, ver Ose_9:15; Jer_12:7; Zac_9:8; 1Cr_17:14.

8:1 (b) Este paralelismo estrecho, sinonímico, entre alianza y Ley, se encuentra en la tradición elohísta (Éxo_24:8), deuteronomista (Deu_4:13) y sacerdotal (Lev_26:15). El medio al que pertenece Oseas es el de la tradición deuteronomista.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_6:1-3; Jer_14:8-9


NOTAS

8:3 Asiria.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_8:1+; 1Sa_11:12+

NOTAS

8:4 Oseas no condena, a lo que parece, ni la institución real ni la realeza de Samaría opuesta a la dinastía davídica legítima de Jerusalén. Lo que condena son los sucesivos golpes de Estado motivados por preocupaciones que dejaban de lado la fidelidad a Yahvé.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_12:28; 1Re_12:32


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_20:4; Éxo_34:17

NOTAS

8:6 A este ataque contra los ídolos seguirán otros muchos en la literatura profética, ver Isa_40:20+; Isa_41:21+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_10:13; Job_4:8; Pro_22:8; Gál_6:7


NOTAS

8:8 Este pasaje parece posterior a la deportación que siguió a la guerra siro-efrainita (734), 2Re_15:29.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_5:13+

[2] Eze_16:32-34

NOTAS

8:9 Alusión al tributo pagado al rey de Asiria, Ose_5:13; Ose_7:11, y acaso también a los presentes enviados a Egipto, Ose_12:2 [Ose_12:1]. Aquí, los «amores» o amantes no son ya las divinidades cananeas como en 1-3, sino las potencias extranjeras. Pero se mantiene la referencia a la alianza con Yahvé para considerar estas relaciones con las potencias paganas como un adulterio, tanto porque favorecían el culto de los dioses de esos pueblos como porque significaban una falta de confianza en Yahvé, el único salvador de Israel, ver Isa_30:1-5; Isa_31:1-3.

NOTAS

8:10 (a) Para la deportación.

8:10 (b) El rey de Asiria.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ose_6:6; Amó_5:22

[2] |Ose_9:9

[3] Ose_9:3; Ose_11:5; Deu_28:68+

NOTAS

8:13 Traducción dudosa de un texto difícil, tal vez corrompido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:15; Deu_32:18+

[2] Amó_2:5