Eclesiástico 24 Biblia Jerusalén (1998) | 34 versitos |
1 La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo.
2 En la asamblea del Altísimo abre su boca, se gloría delante de su poder:
3 "Yo salí de la boca del Altísimo, y como niebla cubrí la tierra.
4 Yo puse mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nubes.
5 Yo sola recorrí la bóveda del cielo, y me paseé por la profundidad del abismo.
6 Sobre las olas del mar, sobre toda la tierra, sobre todos los pueblos y naciones se extendía mi dominio.
7 En todos ellos busqué donde descansar, una heredad donde establecerme.
8 Entonces el creador del universo me dio una orden, el que me había creado me hizo plantar la tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, sea Israel tu heredad."
9 Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y por los siglos de los siglos existiré.
10 Oficié en la tienda santa delante de él, y así me establecí en Sión;
11 en la ciudad amada me hizo descansar, y en Jerusalén está mi poder.
12 He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
13 He crecido como cedro del Líbano, como ciprés de las montañas del Hermón.
14 He crecido como palmera de Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como plátano he crecido.
15 Como cinamomo y aspálato aromático he exhalado perfume, como mirra exquisita he derramado aroma, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la Tienda.
16 Como terebinto he extendido mis ramas, un ramaje hermoso y espléndido.
17 Como vid lozana he retoñado, y mis flores son frutos hermosos y abundantes.
18 [Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza. Yo me doy a todos mis hijos, desde toda la eternidad, a los que por él han sido designados.]
19 Venid a mí los que me deseáis, y saciaros de mis frutos.
20 Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que los panales.
21 Los que me comen aún tendrán más hambre, los que me beben aún sentirán más sed.
22 Quien me obedece, no pasará vergüenza, los que cumplen mis obras, no llegarán a pecar."
23 Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob;
24 [No dejéis de ser fuertes en el Señor; para que él os afirme, uníos a él. El Señor todopoderoso es el único Dios y no hay más salvador que él.]
25 ella rebosa sabiduría como el Pisón, como el Tigris en la estación de los primeros frutos;
26 desborda inteligencia como el Éufrates, como el Jordán en tiempo de cosecha;
27 derrama enseñanza como el Nilo, como el Guijón durante la vendimia.
28 El primero no ha acabado aún de comprenderla, y el último todavía no la ha descubierto.
29 Porque sus pensamientos son más grandes que el mar, y sus consejos más profundos que el abismo.
30 Y yo, como canal que deriva de un río, como acequia que atraviesa un jardín,
31 dije: "Regaré mi jardín, y empaparé mis parterres." Pero el canal se me convirtió en río, y mi río se ha convertido en un mar.
32 Haré que mi enseñanza brille como la aurora, y que resplandezca en la lejanía.
33 Derramaré mi enseñanza como profecía, la transmitiré a las generaciones futuras.
34 Fijaos que no he trabajado sólo para mí, sino para todos aquellos que buscan la sabiduría.

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Introducción a Eclesiástico

ECLESIÁSTICO
Introducción
Este libro forma parte de la Biblia griega, pero no figura en el canon judío. Es, pues, uno de los libros deuterocanónicos admitidos por la Iglesia cristiana. Sin embargo, fue compuesto en hebreo. San Jerónimo lo conoció en su lengua original y los rabinos lo citaron. Cerca de dos tercios de este texto hebreo fueron encontrados en 1896 en los restos de varios manuscritos de la Edad Media procedentes de una antigua sinagoga de El Cairo. Pequeños fragmentos han aparecido más recientemente en una cueva de Qumrán y en 1964 se ha descubierto en Masada un largo texto que contiene 39:27-44:17 en escritura de comienzos del siglo I a. C. Por último, en 1982, se ha encontrado un nuevo folio que contiene 31:24-32:7 y 32:12-33:8. Las variantes de estos testigos entre sí y en relación con las traducciones griega y siríaca indican que el libro circuló muy pronto en diversas recensiones.

Dado el estado fragmentario del texto hebreo, nuestra traducción se ha hecho sobre el texto griego (más exactamente, sobre los tres principales manuscritos, Sinaítico, Alejandrino y Vaticano, que forman lo que se llama «texto recibido»), indicando en nota determinadas variantes del hebreo.

Su título latino, Ecclesiasticus (liber), es una denominación reciente (San Cipriano), que sin duda subraya el uso oficial que de él hacía la Iglesia, en contraposición con la Sinagoga. En griego, ver la firma, Sir_51:30, el libro se llamaba «Sabiduría de Jesús Ben Sirá» y el autor es también nombrado en Sir_50:27. Actualmente los estudiosos le llaman Ben Sirá o el Sirácida (según la forma griega Sirac). El nieto del autor explica en un prólogo, vv. 1-34, que tradujo el libro cuando vino a residir en Egipto el año 38 del rey Evergetes, v.27. No puede tratarse más que de Tolomeo VII Evergetes, y la fecha corresponde al año 132 a. C. Su abuelo, Ben Sirá, vivió, pues, y escribió hacia el 190-180. Un argumento interno confirma esta fecha: Ben Sirá hace del sumo sacerdote Simón un elogio basado en recuerdos personales, Sir_50:1-21. Se trata de Simón II, que no murió antes del 200.

Palestina acababa de entrar bajo la dominación de los Seléucidas, el 198. La adopción de costumbres extranjeras, la helenización, era favorecida por una parte de la clase dirigente, y pronto pretendería imponerla por la fuerza Antíoco Epífanes (175-163). Ben Sirá opone a estas amenazadoras novedades toda la fuerza de la tradición. Él es un escriba que une el amor de la Sabiduría al de la Ley. Está lleno de fervor por el Templo y sus ceremonias, lleno de respeto por el sacerdocio, pero también conoce a fondo los libros sagrados, los Profetas y, sobre todo, los escritos sapienciales. Y él mismo ha querido ofrecer la instrucción de la sabiduría para todos los que la buscan, Sir_33:18; Sir_50:27, ver el prólogo del traductor, vv. 7-14.

Por su forma, el libro está claramente en la línea de sus predecesores y de sus modelos. Si exceptuamos la parte que celebra la gloria de Dios en la naturaleza, 42:15-43:33, y en la historia, 44:1-50:29, el libro no es menos heterogéneo que las colecciones de los Proverbios o que el Eclesiastés. Los temas más diversos son abordados sin orden y con reiteraciones; son tratados como pequeños cuadros que, sin mucha trabazón, agrupan breves máximas. Se añaden al libro dos apéndices: un himno de acción de gracias, Sir_51:1-12, y un poema sobre la búsqueda de la sabiduría, Sir_51:13-30. El texto hebreo de este último trozo se ha encontrado en una cueva de Qumrán, incluido en un manuscrito del Salterio; este descubrimiento confirma que al principio existió por separado antes de su agregación al Eclesiástico.

La doctrina es tan tradicional como la forma. La sabiduría que predica Ben Sirá viene del Señor, su principio es el temor de Dios, forma a la juventud y procura la felicidad. Tiene las mismas incertidumbres que Job y el Eclesiastés sobre el destino humano y el problema de las sanciones. Tiene fe en la retribución, siente la importancia trágica de la hora de la muerte, pero no sabe aún cómo pagará Dios a cada uno según sus obras. Sobre la naturaleza misma de la Sabiduría divina, Sir_24:1-22, prolonga las intuiciones de los Proverbios y de Job.

Pero Ben Sirá es un innovador cuando identifica a la Sabiduría con la Ley proclamada por Moisés, Sir_24:23-24, como también lo hará el poema sapiencial de Baruc, Bar_3:9-4:4; a diferencia, pues, de sus predecesores, integra la sabiduría en la corriente legalista. Más aún, ve la observancia de la Ley en una práctica del culto, Sir_35:1-10; es un fervoroso ritualista.

Y también, a diferencia de los antiguos sabios, Ben Sirá medita sobre la Historia de Salvación, 44:1-49:16. Hace desfilar a las grandes figuras del Antiguo Testamento, desde Henoc hasta Nehemías. De tres de ellos, Salomón (a pesar de ser el primer sabio), Roboán y Jeroboán, emite el mismo severo juicio que la historia deuteronómica y, como ésta, condena en bloque a todos los reyes, excepto a David, Ezequías y Josías. Pero se siente orgulloso del pasado de su pueblo, se detiene sobre todo en los santos y recuerda los prodigios que Dios realizó por medio de ellos. Dios hizo con Noé, Abrahán, Jacob, Moisés, Aarón, Pinjás y David una alianza, que sin duda abarca a todo el pueblo, pero que asegura privilegios duraderos a ciertas familias, sobre todo sacerdotales. Porque siente hondamente el honor del sacerdocio, en su galería de antepasados concede un rasgo excepcional a Aarón y Pinjás, y concluye con el entusiasta elogio de un contemporáneo, el sumo sacerdote Simón. Evoca las glorias pasadas con cierta melancolía pensando en el presente, y a propósito de los Jueces y de los Profetas Menores, desea que «reflorezcan sus huesos en su tumba», Sir_46:12; Sir_49:10, que tengan sucesores. Escribe en vísperas de la sublevación de los Macabeos, y si la ha vivido, ha podido pensar que sus deseos han sido escuchados.

En esta Historia de Salvación, Ben Sirá, que pone de relieve la noción de Alianza, no deja, por decirlo así, ningún resquicio para la esperanza en una salvación futura. Es verdad que en su oración de Sir_36:1-17 recuerda a Dios sus promesas y le pide que tenga misericordia de Sión y reúna las tribus de Jacob. Pero esta expresión de un nacionalismo profético es excepcional en el Sirácida. Como auténtico sabio, parece haberse resignado a la situación, humillante, pero apacible, a la que su pueblo se veía reducido. Confía en que llegará la liberación, pero ésta será el premio de la fidelidad a la Ley, no la obra de un Mesías salvador. Ben Sirá es el último testigo canónico de la sabiduría judía en Palestina. Es el representante por excelencia de aquellos jasidim, los «piadosos» del Judaísmo, ver 1Ma_2:42*, que pronto defenderán su fe contra la persecución de Antíoco Epífanes y que mantendrán en Israel islotes fieles en los que germinará la predicación de Cristo. Aunque no fue aceptado en el canon hebreo, el Eclesiástico aparece frecuentemente citado en los escritos rabínicos; en el Nuevo Testamento, la epístola de Santiago toma de él muchas expresiones, el evangelio de San Mateo se refiere a él varias veces, y, hoy todavía, la liturgia se hace eco de esta antigua tradición de sabiduría.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_1:20-33; Pro_8:1-36; Pro_9:1-6; Job 28; Bar 3:9—4:4

NOTAS

24 Compárese este trozo con los demás discursos de la Sabiduría personificada (Pro_1:20-33; Pro_8:1-36; Pro_9:1-6) y con los elogios de la sabiduría (Jb 28; Ba 3:9—4:4). -Es el capítulo central del libro, donde la sabiduría es presentada en su conjunto, con abundantes reminiscencias de los libros bíblicos anteriores. El autor propone una interpretación del pasado. Más aún que en los Proverbios, le sorprenden a uno las expresiones que anuncian una teología trinitaria: la Sabiduría está a la vez íntimamente unida a Dios y es distinta de él, característica que más tarde se aplicará a la persona del Verbo o a la del Espíritu. Parece que este pasaje en especial inspiró el prólogo de San Juan, que aplica al Logos varias de las actividades y características de la Sabiduría.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_1:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_13:21-22; Pro_8:27; Job_22:14

NOTAS

24:4 La columna de nube del desierto que, en los textos antiguos, es la manifestación de la presencia de Yahvé.

NOTAS

24:6 «se extendía mi dominio» 1 ms griego, sir., lat.; «he adquirido» griego.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_132:8; Sal_132:13-24


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_8:23


NOTAS

24:10 Para Ben Sirá, el culto del templo de Jerusalén es también una obra de la Sabiduría, simplemente porque, al igual que el orden del mundo, es una expresión de la perfección divina, o más exactamente porque se halla codificado en la Ley que, en Sir_24:23 s, se confunde con la Sabiduría.

NOTAS

24:14 «Engadí» 2 mss griegos; «en las riberas» texto recibido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_30:7 s; Éxo_30:34 s

NOTAS

24:15 La Sabiduría participa en el culto, Sir_24:10+. Después de hacerlo con todos los perfumes naturales, Ben Sirá la compara con el incienso litúrgico. -Gálbano y estacte son gomorresinas aromáticas como la mirra; el ónice es una secreción de ciertos moluscos, usada en la fabricación del incienso.

NOTAS

24:17 Griego 248 y lat. añaden: «18 Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza», y griego 248: «Yo me doy a todos mis hijos, desde toda la eternidad, a los que por él han sido designados». En vez de la última frase, el lat. dice; «En mí está toda gracia de camino y de verdad, en mí toda esperanza de vida y de fuerza», glosa de inspiración cristiana, que alude a Jua_14:6 y supone la identificación de la Sabiduría con Cristo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_19:11 [Sal_19:10]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jua_4:13-14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_19:1+; Deu_33:4

NOTAS

24:23 (a) El discurso de la Sabiduría ha terminado. El autor expone ahora el tema de la identidad de la Sabiduría y de la Ley.

24:23 (b) Griego 248 añade: «24 No dejéis de ser fuertes en el Señor; para que él os afirme, uníos a él. El Señor todopoderoso es el único Dios y no hay más salvador que él».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_2:11

NOTAS

24:25 En todo este pasaje, el autor piensa en el Paraíso terrenal y sus cuatro ríos, Gén_2:10 s, símbolos de la fertilidad.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_3:15; Gén_2:13; Jer_2:8


NOTAS

24:27 «derrama... como el Nilo» (ye'ôr) según sir.; «muestra... como la luz» ('ôr) griego.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_58:11; Jua_4:14

NOTAS

24:30 Es el autor que entra en escena sin dejar de utilizar la imagen de los vv. precedentes. Si la Sabiduría es un vasto curso de agua que riega a todo Israel, él es un canal que de ese curso procede y riega su modesto huerto.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_47:1-12; Isa_11:9; Jua_7:38

NOTAS

24:31 Por la gracia del Señor, las aguas se hacen cada vez más abundantes. El escriba se convierte en profeta que se dirige a todas las generaciones, Sir_24:33. El autor probablemente se inspira en imágenes análogas a Eze_47:1-12; Isa_11:9, etc. -El lat. aplica todo este texto a la Sabiduría personificada, a la que sigue identificando con Cristo, añadiendo: «Penetraré todas las profundidades de la tierra, visitaré a todos los que duermen, iluminaré a todos los que esperan en el Señor».