Proverbios 20 Biblia Jerusalén (1998) | 30 versitos |
1 El vino es arrogante y el licor, pendenciero; quien se pierde en ellos no llegará a sabio.
2 La ira del rey es rugido de león: quien la provoca se daña a sí mismo.
3 Es honra del hombre evitar discusiones, pero todos los necios se enzarzan en ellas.
4 El perezoso no ara cuando llega el otoño, y en la siega busca, pero no hay nada.
5 El consejo en la memoria es agua profunda: el inteligente sabe sacarla.
6 Muchos se tienen por hombres de bien, pero ¿quién hallará un hombre fiel?
7 El justo procede honradamente; ¡dichosos los hijos que le siguen!
8 Rey sentado en el tribunal con su mirada disipa todo mal.
9 ¿Quién puede decir: "Soy puro, estoy limpio de pecado"?
10 Pesos y medidas dobles son dos cosas que aborrece Yahvé.
11 Ya con sus obras deja ver el muchacho si su conducta será pura y recta.
12 Oído que escucha y ojo que ve: ambas cosas las hizo Yahvé.
13 No te entregues al sueño, que te empobrecerás; abre tus ojos y te hartarás de pan.
14 "¡Malo, malo!" dice el comprador, y cuando se va, se felicita.
15 Abundan el oro y las piedras preciosas, pero lo más valioso son los labios expertos.
16 Cógele el vestido, pues salió fiador de un extraño; exígele prenda por los desconocidos.
17 Al hombre le gusta el pan robado, pero luego la boca se llena de grava.
18 Afianza tus proyectos con consejos, haz la guerra con estrategia.
19 El que anda murmurando divulga secretos, no te juntes con gente chismosa.
20 A quien maldice a su padre y a su madre se le apagará la lámpara en la oscuridad.
21 Fortuna adquirida con presteza a la postre no será bendecida.
22 No digas: "Vengaré mi daño"; confía en Yahvé y te salvará.
23 Yahvé aborrece el doble peso, no es justa la balanza trucada.
24 De Yahvé dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre discernir su camino?
25 Es un riesgo para el hombre precipitarse en sus votos y reconsiderar más tarde su promesa.
26 El rey sabio avienta a los malos y hace pasar la rueda sobre ellos.
27 El aliento del hombre es lámpara de Yahvé que sondea lo más profundo de su ser.
28 Bondad y lealtad custodian al rey, su trono se afianza en la bondad.
29 La fuerza es el adorno de los jóvenes, las canas, el honor de los ancianos.
30 Las cicatrices de la herida remedian el mal, los golpes, las entrañas más profundas.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_23:29-35



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_19:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_14:17; Pro_14:29


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_18:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:2; Mat_6:5; Mat_6:16; Pro_27:2


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:10

NOTAS

20:8 O «dispersa» (distinguiendo las buenas y las malas causas), ver Pro_20:26.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal 51; Job_4:17+; 1Jn_1:8-10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:1+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_4:11; Sal_94:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_3:13-15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_27:13; Pro_6:1+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_20:12-14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:13+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_20:12; Éxo_21:17+; Pro_19:26+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:11


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_25:22+; Rom_12:17; 1Ts_5:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:1+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Sal_37:23; Pro_16:9; Pro_19:21


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_23:22 s [Deu_23:21]; Ecl_5:3-5 [Ecl_5:4-6]; Mat_15:5 p


NOTAS

20:26 Alusión a la trilla, para la que se utilizaba una especie de trillo provisto a veces de ruedas, ver Isa_28:28.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:22; 1Co_2:11

NOTAS

20:27 El «aliento», principio de vida que Dios insufla al hombre después de formar su cuerpo, ver Gén_2:7.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_61:8 [Sal_61:7]; Isa_16:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:31


NOTAS

20:30 Al parecer, es una apología de los castigos corporales, pero el texto de este proverbio no es seguro.