Eclesiastés 5 Biblia Jerusalén (1998) | 18 versitos |
1 Que no se precipiten tus labios ni se apresure tu corazón al pronunciar una palabra ante Dios. Dios está en el cielo, pero tú en la tierra: sean por tanto pocas tus palabras.
2 Las muchas preocupaciones afloran en los sueños, y en las muchas palabras la voz del necio.
3 Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, pues no le agradan los necios. El voto que has hecho, cúmplelo.
4 Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos.
5 No permitas que tu boca haga de ti un pecador, y luego digas ante el Mensajero que fue inadvertencia. ¿Por qué dar a Dios la ocasión de irritarse contra ti y de arruinar lo que haces?
6 Cuantos más sueños, más vanidades y palabrería. Pero tú teme a Dios.
7 Si en la región ves al pobre oprimido y violados el derecho y la justicia, no te asombres por eso. Se te dirá que una dignidad vigila sobre otra dignidad, y otras más dignas sobre ambas.
8 Se invocará el interés común y el servicio del rey.
9 Quien ama el dinero, no se harta de él; para quien ama la abundancia, no bastan ganancias. También esto es vanidad.
10 A muchos bienes, muchos que los devoren; ¿de qué otra cosa sirven a su dueño más que de espectáculo para sus ojos?
11 Dulce es el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico la hartura no le deja dormir.
12 Hay un grave mal que yo he visto bajo el sol: riqueza guardada para su dueño, que sólo sirve para su mal.
13 Pierde las riquezas en un mal negocio, y el hijo que engendra se queda con las manos vacías.
14 Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de las fatigas de sus manos.
15 También esto es grave mal: que tal como vino, se vaya; y ¿de qué le vale fatigarse para el viento?
16 Todos los días pasa en oscuridad, pena, fastidio, enfermedad y rabia.
17 Esto he experimentado: lo mejor para el hombre es comer, beber y disfrutar en medio de sus fatigas y afanes bajo el sol, en los contados días de la vida que Dios le concede; porque ésta es su paga.
18 Además, cuando Dios concede a un hombre riquezas y tesoros, le deja disfrutar de ellos, tomar su porción y holgarse en medio de sus fatigas, esto sí que es don de Dios. No recordará mucho los días de su vida, mientras Dios le llena de alegría el corazón.

Patrocinio

 
 

Introducción a Eclesiastés

ECLESIASTÉS

Introducción
Este pequeño libro se titula «Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén». La palabra «Cohélet» (o «Qohélet»), ver Ecl_1:2 y 12; Ecl_7:27; Ecl_12:8-10, no es nombre propio, sino un nombre común empleado a veces con artículo, y aunque su forma es femenina, se construye como masculino. Según la explicación más probable, es un nombre de función y designa al que habla en la asamblea (qahal, en griego ekklesía; de ahí los títulos latino y español, tomados de la Biblia griega), en una palabra, el «Predicador». Se le llama «hijo de David y rey en Jerusalén» ver Ecl_1:12, y aunque no aparezca escrito el nombre, ciertamente se le identifica con Salomón, a quien claramente alude el texto, Ecl_1:16 (ver 1Re_3:12; 1Re_5:10-11 [1Re_4:30-31]; 1Re_10:7) ó Ecl_2:7-9 (ver 1Re_3:13; 1Re_10:23). Pero esta atribución es mera ficción literaria del autor, que pone sus reflexiones bajo el patrocinio del más ilustre de los Sabios de Israel. El lenguaje del libro y su doctrina, de la que seguidamente hablaremos, impiden situarlo antes del Destierro. Se ha impugnado a menudo la unidad de autor, y se han distinguido dos, tres, cuatro y hasta ocho manos diferentes. Pero se va renunciando cada vez más a una partición que parece desconocer el género y el pensamiento del libro, y a la que se oponen la unidad de estilo y de vocabulario, aunque sí ha sido publicado por un discípulo que añadió los últimos versículos, Ecl_12:9-14.

Como en otros libros sapienciales, por ejemplo Job y Eclesiástico, por no decir nada de Proverbios (una obra miscelánea), el pensamiento fluctúa, se rectifica y se corrige. No hay un plan definido, sino que se trata de variaciones sobre un tema único, la vanidad de las cosas humanas, que se afirma al comienzo y al final del libro Ecl_1:2 y Ecl_12:8. Todo es falaz: la ciencia, la riqueza, el amor y hasta la misma vida. Ésta no constituye más que una serie de actos incoherentes y sin importancia, Ecl_3:1-11, que concluyen con la vejez, Ecl_12:1-7, y con la muerte. Ésta afecta igualmente a sabios y a necios, ricos y pobres, animales y hombres, Ecl_3:14-20. El problema de Cohélet coincide parcialmente con el de Job: ¿tienen aquí abajo su sanción el bien y el mal? Y la respuesta de Cohélet, como la de Job, es negativa, porque la experiencia contradice a las soluciones admitidas, 7:25-8:14. Sólo que Cohélet es hombre de buena salud y no busca como Job la razón del sufrimiento; comprueba la vacuidad del bienestar y se consuela recogiendo los modestos goces que puede ofrecer la existencia, Ecl_3:12-13; Ecl_8:15; Ecl_9:7-9. Digamos más bien que trata de consolarse, porque se encuentra totalmente insatisfecho. El misterio del más allá le atormenta, sin que vislumbre una solución, Ecl_3:21; Ecl_9:10; Ecl_12:7. Pero Cohélet es un creyente, y si bien queda desconcertado ante el giro que Dios da a los asuntos humanos, afirma que Dios no tiene por qué rendir cuentas, Ecl_3:11, Ecl_3:14; Ecl_7:13, que se han de aceptar de su mano tanto las pruebas como las alegrías, Ecl_7:14, que se han de guardar los mandamientos y temer a Dios, Ecl_5:6 [Ecl_5:7]; Ecl_8:12-13.

Es evidente que esta doctrina está lejos de ser coherente. Pero ¿no será mejor atribuir las incoherencias a un pensamiento inseguro de sí mismo, porque aborda un misterio estremecedor sin contar con los elementos de solución, antes que dividir el texto entre varios autores que se corrigen y contradicen mutuamente? A Cohélet, como a Job, solamente puede dársele la respuesta con la afirmación de una sanción de ultratumba.

El libro tiene las características de una obra de transición. Las seguridades tradicionales se debilitan, pero nada firme las sustituye aún. En esta encrucijada del pensamiento hebreo se ha tratado de encontrar influencias extranjeras, que habrían actuado sobre Cohélet. Hay que descartar las comparaciones a menudo propuestas con las corrientes filosóficas del estoicismo, del epicureísmo y del cinismo, que Cohélet pudo conocer por medio del Egipto helenizado; ninguna de estas comparaciones es decisiva y la mentalidad del autor se halla muy alejada de la de los filósofos griegos. Se han fijado paralelos, más aceptables en apariencia, con composiciones egipcias como el Diálogo del Desesperado con su alma o los Cantos del Arpista, y más recientemente con la literatura mesopotámica de sabiduría y con la Epopeya de Guilgamés. Pero no se puede demostrar la influencia directa de ninguna de estas obras. Las coincidencias se dan sobre temas que a veces son muy antiguos y que integraban ya el fondo común de la sabiduría oriental. Y precisamente la reflexión personal de Cohélet ha trabajado sobre esta herencia del pasado, como lo dice su editor, Ecl_12:9.

Cohélet es un judío de Palestina, probablemente de Jerusalén mismo. Emplea un hebreo tardío, de transición, sembrado de aramaísmos, y utiliza dos palabras persas. Esto supone una fecha bastante posterior al Destierro, pero anterior a los comienzos del siglo II a. C., en el que Ben Sirá utilizó ya el librito; de hecho la paleografía sitúa en las proximidades del 150 a. C. fragmentos de Qo encontrados en las cuevas de Qumrán. El siglo III es por lo mismo la fecha de composición más probable. Estamos en el momento en que Palestina, sometida a los Tolomeos, comienza a recibir la corriente humanista y no ha sentido aún la sacudida de fe y esperanza de la época de los Macabeos.

El libro sólo marca un momento en el desarrollo religioso y no se le ha de juzgar separándolo de lo que le ha precedido y de lo que le seguirá. Al subrayar la insuficiencia de las viejas concepciones y forzar a los espíritus a enfrentarse con los enigmas humanos, apela a una revelación más elevada. Da una lección de desprendimiento de los bienes terrenos y, al negar la felicidad de los ricos, prepara al mundo para oír que son «bienaventurados los pobres», Luc_6:20.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

Patrocinio

Notas


NOTAS

4:17 O: «porque ellos no saben nada, excepto hacer el mal». Todo este v. es difícil.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_20:25

[2] Mat_6:7; Sir_7:14; Pro_10:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_27:1+; Núm_30:3 [Núm_30:2]; Deu_23:22-24 [Deu_23:21-23]


NOTAS

5:5 Se puede ver en el «Mensajero» al ángel ante el cual no es posible disculparse, ya que una de sus funciones es llevar la cuenta de las buenas obras, ver Tob_12:12+; Hch_10:4, o también al sacerdote que espera el cumplimiento de un voto, ver Mal_2:7. Los Setenta lo han corregido por «Dios». -Sobre los pecados por inadvertencia, ver Lv 4; Núm_15:22 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_34:1-5

[2] Ecl_12:13

NOTAS

5:6 Este breve proverbio (lit. «en el número de los sueños, y vanidades y muchas palabras») probablemente está mutilado. Algunos corrigen según Ecl_5:2 [Ecl_5:3] y leen: «los sueños vienen de las muchas tareas, la voz necia de las muchas palabras»; o también: «de los muchos sueños vienen las vanidades, abundancia de palabras, atrapar vientos». Pero estas conjeturas no tienen ningún apoyo en las versiones antiguas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ecl_3:16; Ecl_4:1


NOTAS

5:8 Lit.: «El interés del país a todos corresponde; a un rey le sirve un territorio». Traducción literal de un v. muy oscuro y cuya interpretación sigue discutiéndose. Podemos ver en él una alusión a las injusticias cometidas a pretexto de obediencia a una autoridad superior, injusticias cuyas consecuencias son privar a los pobres de las rentas de sus tierras, y finalmente acaban perjudicando aun a los poderosos.

NOTAS

5:9 Sátira, no del rico malvado (como en los Profetas), sino del dinero, bien o mal adquirido, bien o mal empleado. No es garantía en la vida, ni fuente de felicidad. Esta crítica prepara la enseñanza evangélica del desprendimiento, ver Mat_6:19-21, Mat_6:24, Mat_6:25-34. -He aquí el encadenamiento de las ideas: el dinero está mal repartido, Ecl_5:9 [Ecl_5:10], se dilapida, Ecl_5:10 [Ecl_5:11], es difícil ganarlo, Ecl_5:11 [Ecl_5:12], doloroso perderlo, Ecl_5:12-16 [Ecl_5:11-17]. Por lo mismo, da igual gastarlo tal como llega, Ecl_5:17-19 [Ecl_5:18-20]. Tres ejemplos: la riqueza que pasa a otro, Ecl_6:1-2, el rico sin sepulcro, Ecl_6:3-6, el pobre que quiere parecer rico, Ecl_6:7-11. Conclusión, Ecl_6:12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_19:6; Sir_13:6


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:8


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_1:21


NOTAS

5:15 «como» griego, sir.; hebr. corrompido.

NOTAS

5:16 «en oscuridad, pena» griego; «come en la oscuridad» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Ecl_2:24+

NOTAS

5:17 «para el hombre» conj., ver Ecl_2:24; omitido por hebr.