Tobías 7 Biblia Jerusalén (1998) | 16 versitos |
1 Cuando entraron en Ecbátana dijo Tobías: "Hermano Azarías, guíame en derechura a casa de Ragüel, nuestro hermano." Lo condujo, pues, a casa de Ragüel y lo encontraron sentado a la puerta del patio. Le saludaron ellos primero y él les contestó: "Mucha dicha os deseo, hermanos, y en buena salud vengáis." Los llevó a su casa
2 y dijo a su mujer Edna: "¡Cómo se parece este muchacho a mi hermano Tobit!"
3 Edna les preguntó: "¿De dónde sois, hermanos?" Respondieron: "Somos de los hijos de Neftalí, de los deportados de Nínive."
4 Les dijo: "¿Conocéis a Tobit, nuestro hermano?" Ellos contestaron: "Sí, le conocemos." -"¿Está bien?" -
5 "Vive y está bien." Y Tobías añadió: "Es mi padre."
6 Ragüel se puso en pie de un salto, lo besó entre sollozos y le dijo: "¡Bendito seas, hijo! Tienes un padre honrado y bueno. ¡Qué gran desgracia, haberse quedado ciego un hombre tan justo y tan limosnero!" Y echándose al cuello de su hermano Tobías, rompió a llorar.
7 También lloró su mujer Edna y su hija Sarra.
8 Mató luego un carnero del rebaño y los acogió con toda cordialidad.
9 Después de lavarse y bañarse, se pusieron a comer. Tobías dijo entonces a Rafael: "Hermano Azarías, di a Ragüel que me dé por mujer a mi hermana Sarra."
10 Al oír Ragüel estas palabras, dijo al joven: "Come, bebe y disfruta esta noche, porque ningún hombre hay, fuera de ti, que tenga derecho a tomar a mi hija Sarra, de modo que ni yo mismo estoy facultado para darla a otro, si no es a ti, que eres mi pariente más próximo. Pero voy a hablarte con franqueza, muchacho.
11 Ya la he dado a siete maridos, de nuestros hermanos, y todos murieron la misma noche que entraron donde ella. Así que, muchacho, ahora come y bebe y el Señor os dará su gracia y su paz." Pero Tobías replicó: "No comeré ni beberé hasta que no hayas tomado una decisión acerca de lo que te he pedido." Ragüel le dijo: "¡Está bien! A ti se te debe dar, según la sentencia del libro de Moisés, y el Cielo decreta que te sea dada. Recibe a tu hermana. A partir de ahora, tú eres su hermano y ella es tu hermana. Tuya es desde hoy por siempre. Que el Señor del Cielo os guíe a buen fin esta noche, hijo, y os dé su gracia y su paz."
12 Llamó Ragüel a su hija Sarra, y cuando ella se presentó, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo: "Recíbela, pues se te da por mujer, según la ley y la sentencia escrita en el libro de Moisés. Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre. Y que el Dios del Cielo os guíe en paz por el buen camino."
13 Llamó luego a la madre, mandó traer una hoja de papiro y redactó el contrato matrimonial, con lo cual se la entregó por mujer, conforme a la sentencia de la ley de Moisés.
14 Y acabado esto, empezaron a comer y beber.
15 Ragüel llamó a su mujer Edna y le dijo: "Hermana, prepara la otra habitación y lleva allí a Sarra."
16 Ella fue y preparó un lecho en la habitación, tal como se lo había ordenado, y llevó allí a Sarra. Lloró ella y luego, secándose las lágrimas, le dijo: "Ten confianza, hija; que el Señor del Cielo te dé alegría en vez de esta tristeza. Ten confianza, hija." Y salió.

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Introducción a Tobías

LOS LIBROS DE TOBÍAS, JUDIT Y ESTER

Introducción
Los tres libros de Tobías, Judit y Ester se ponen en la Vulgata a continuación de los libros históricos. Algunos manuscritos importantes de la versión griega siguen este mismo orden, pero otros los colocan después de los Escritos sapienciales. Forman un pequeño grupo que se distingue por varias características particulares:

No tienen un texto del todo seguro. El libro de Tobías depende de un original semítico que se ha perdido. San Jerónimo se había servido para la Vulgata de un texto «caldeo» (arameo) que ya no poseemos. Pero, en una cueva de Qumrán, se han descubierto los restos de cuatro manuscritos arameos y de un manuscrito hebreo de Tobías. Las versiones griega, siríaca y latina representan cuatro recensiones del texto. Las dos más importantes son: la de los dos manuscritos Vaticano (B) y Alejandrino (A), por una parte, y la del Códice Sinaítico (S) y la de la antigua versión latina, por otra. Esta última recensión, apoyada ahora por los fragmentos de Qumrán, parece la más antigua y es la que sigue la presente traducción, sin dejar de acudir a los demás testigos.

También se ha perdido el original hebreo del libro de Judit. Es dudoso que esté representado por ninguno de los textos hebreos que circularon en la Edad Media. Los textos griegos se nos ofrecen en tres formas notablemente divergentes. La Vulgata, a su vez, presenta un texto muy distinto: parece como si San Jerónimo se hubiera limitado a revisar alguna traducción latina anterior con la ayuda de una paráfrasis aramea.

El libro de Ester presenta una forma breve, la hebrea, y otra larga, la griega. Del texto griego existen dos recensiones: el tipo común de la Biblia griega y el divergente de Luciano de Antioquía. La versión griega añade al hebreo los siguientes complementos: sueño de Mardoqueo, Est_1:1 a-r, y su explicación, Est_10:3 a-k, dos edictos de Asuero, Est_3:13 a-g y Est_8:12 a-v, oraciones de Mardoqueo, Est_4:17 a-i y de Ester, Est_4:17 k-z, otro relato de la gestión de Ester ante Asuero, Est_5:1 a-f y Est_5:2 a-b, un apéndice que explica el origen de la versión griega, Est_10:31. San Jerónimo tradujo estas adiciones a continuación del texto hebreo (Vulg. 10:4-16:24); en la presente traducción las hemos dejado en el lugar que les corresponde en el texto griego, en cursiva y con numeración especial.

Entraron en el canon de las Escrituras. La Biblia hebrea no admitió los libros de Tobías y Judit ni tampoco los aceptan los protestantes. Se trata de libros deuterocanónicos que la Iglesia católica ha reconocido tras algunas vacilaciones en la época patrística. Muy pronto fueron leídos y utilizados y figuran en las listas oficiales del Canon: en Occidente, a partir del sínodo romano del 382; en Oriente, a partir del concilio de Constantinopla llamado «in Trullo», el 692.

Las secciones griegas de Ester son asimismo deuterocanónicas y tienen el mismo historial que Tobías y Judit. El libro hebreo era aún discutido por los Rabinos en el siglo I de nuestra era, pero luego tuvo gran aceptación entre los judíos.

Tienen en común un determinado género literario. Estas narraciones tratan con mucha libertad la historia y la geografía. Según Tobías, el anciano Tobit en su juventud presenció la división del reino a la muerte de Salomón (el 931), Tob_1:4; fue deportado con la tribu de Neftalí (el 734), Tob_1:5 y 10; y su hijo Tobías no murió hasta después de la destrucción de Nínive (el 612), Tob_14:15. El libro supone a Senaquerib sucesor de Salmanasar, Tob_1:15, omitiendo el reinado de Sargón. Entre Ragués, situado en la montaña, y Ecbátana, en medio de la llanura, no habría más que dos días de camino, Tob_5:6, cuando en realidad Ecbátana se hallaba mucho más alta que Ragués (a 2.000 metros de altura) y los kilómetros que separaban a ambas ciudades eran 300. El libro de Ester ofrece un marco histórico más seguro: se describe correctamente la ciudad de Susa, así como algunas costumbres persas. Asuero, transcripción hebrea de Jerjes, es un personaje conocido, y el retrato moral del rey está en armonía con lo que nos dice Herodoto. Con todo, no concuerda bien con la política tolerante de los Aqueménidas el decreto de exterminio de los judíos que Asuero se aviene a firmar; y aún es menos probable que haya autorizado la matanza de sus propios súbditos y que 75.000 persas se hayan dejado matar sin resistencia. En la épocas del relato, la reina de los persas, esposa de Jerjes, se llamaba Amestris y la historia general no deja espacio para Vasti ni para Ester. Si Mardoqueo hubiera sido deportado en tiempo de Nabucodonosor, Est_2:6, habría tenido ciento cincuenta años en el reinado de Jerjes.

El libro de Judit manifiesta sobre todo una gran despreocupación por la historia y la geografía. La narración se sitúa bajo «Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive», Jdt_1:1, cuando en realidad Nabucodonosor fue rey de Babilonia, y Nínive había sido destruida por su padre Nabopolasar. A su vez, la vuelta del Destierro bajo Ciro se presenta como algo que ya ha tenido lugar, Jdt_4:3; Jdt_5:19. Holofernes y Bagoas tienen nombres persas, pero hay también alusiones claras a ciertas costumbres griegas, Jdt_3:7-8; Jdt_15:13. El itinerario bélico de Holofernes, Jdt_2:21-28, es un reto a la geografía. Al llegar a Samaría, cree uno hallarse en terreno más firme y se multiplican los nombres de lugares. Pero muchos nombres son desconocidos y suenan extrañamente; la misma ciudad de Betulia, que es el centro de la acción, no puede localizarse en un mapa, pese a las aparentes precisiones topográficas de la narración.

Estas sorprendentes libertades sólo se explican suponiendo que los autores han querido escribir algo que no es una obra de historia. Es probable que se basen en hechos reales, pero es imposible determinar de qué hechos se trata, ahogados por el relato al que habrían servido de pretexto; relato que es la obra propia de los autores y contiene su mensaje. Lo que importa, pues, es determinar la intención de cada libro y deducir de él la enseñanza que contiene.

El libro de Tobías es una historia de familia. Tobit, un deportado de la tribu de Neftalí, piadoso, observante, caritativo, queda ciego en Nínive. Su pariente Ragüel, en Ecbátana, tiene una hija, Sarra, que ha visto morir sucesivamente a siete prometidos, muertos la noche de las bodas por el demonio Asmodeo. Tobit y Sarra, cada cual por su parte, piden a Dios que les libre de esta vida. Dios hará que los dos infortunios y las dos plegarias engendren una gran alegría: envía a su ángel Rafael, que guía a Tobías, hijo de Tobit, a casa de Ragüel, hace que se despose con Sarra y le proporciona el remedio que curará al ciego. Es una narración edificante, en la que cobran notable relieve los deberes para con los muertos y el consejo de dar limosna. El sentimiento familiar se expresa con emociones y encanto. Desarrolla unas ideas ya muy adelantadas acerca del matrimonio, que preludian el concepto cristiano. El ángel Rafael manifiesta y encubre a un mismo tiempo la acción de Dios, cuyo instrumento él mismo es. Así, el libro invita a reconocer esta Providencia cotidiana, esta vecindad de un Dios bueno.

El libro se inspira en modelos bíblicos, especialmente en las narraciones patriarcales del Génesis; literariamente se sitúa entre Job y Ester, entre Zacarías y Daniel. Tiene puntos de contacto con la Sabiduría de Ajicar (ver Tob_1:22; Tob_2:10; Tob_11:18; Tob_14:10), obra apócrifa cuyo argumento se remonta por lo menos al siglo V a. C. El libro de Tobías parece haberse escrito hacia el año 200 a. C., acaso en Palestina y probablemente en arameo.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_29:4-6; Gén_43:27-30



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_33:4; Gén_45:14; Luc_15:20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_24:33

NOTAS

7:11 (a) «su gracia y su paz», restituido según el fin del v.

7:11 (b) La redacción de la Vulg. es diferente; a la petición que presenta Tobías (Tob_7:10), Ragüel, mueve primero la cabeza sin responder (Tob_7:11), y sólo cede a instancias de Rafael (Tob_7:12). «...14 “Yo creo que Dios os ha hecho venir a mi casa precisamente para que ella se case con uno de su linaje, conforme a la ley de Moisés, así que no tengas duda de que te la entregaré”. 15 Y tomando a su hija de la mano derecha, la colocó en la mano derecha de Tobías, diciendo: “El Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob sea con vosotros. Que Él os una y os llene de bendición.”» En esta fórmula se ha inspirado la bendición litúrgica de los esposos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_24:50-51


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_6:12+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_24:54