Jueces 5 Biblia Jerusalén (1998) | 31 versitos |
1 Aquel día, Débora y Barac, hijo de Abinoán, entonaron este cántico:
2 Cuando Israel se suelta la cabellera, cuando el pueblo se ofrece voluntario, ¡bendecid a Yahvé!
3 ¡Escuchad, reyes! ¡Prestad oídos, príncipes! A Yahvé voy a cantar. Tocaré el salterio para Yahvé, Dios de Israel.
4 Cuando saliste de Seír, Yahvé, cuando avanzaste por los campos de Edom, tembló la tierra, gotearon los cielos, las nubes en agua se fundieron.
5 Los montes se licuaron delante de Yahvé, el del Sinaí, delante de Yahvé, el Dios de Israel.
6 En los días de Sangar, hijo de Anat, en los días de Yael, no había caravanas; los que hollaban calzadas marchaban por senderos desviados.
7 Vacíos en Israel quedaron los poblados, vacíos hasta tu despertar, oh Débora, hasta tu despertar, oh madre de Israel.
8 Se elegían dioses nuevos; la guerra les llegaba hasta las puertas; ¡ni un escudo se ve ni una lanza para cuarenta mil en Israel!
9 Mi corazón con los jefes de Israel, con los voluntarios del pueblo. ¡Bendecid a Yahvé!
10 Los que cabalgáis en blancas asnas, los que os sentáis sobre tapices, los que vais por el camino, cantad,
11 al clamor de los pregoneros del botín, junto a los abrevaderos. Allí se cantan los favores de Yahvé, los favores a sus poblados de Israel. (Entonces el pueblo de Yahvé bajó a las puertas).
12 ¡Despierta, Débora, despierta! ¡Despierta, despierta, entona un cantar! ¡Animo! ¡Arriba, Barac! ¡Apresa a los que te apresaron, hijo de Abinoán!
13 Entonces Israel bajó a las puertas, el pueblo de Yahvé bajó por él, como un héroe.
14 Los principales de Efraín en el valle. Detrás de ti Benjamín entre tu gente. De Maquir han bajado capitanes, de Zabulón los que manejan cetro.
15 Los jefes de Isacar están con Débora, y Neftalí, con Barac, en la llanura, lanzado tras sus huellas. En los arroyos de Rubén, grandes son las intenciones.
16 ¿Por qué te has quedado en los corrales, escuchando los silbidos entre los rebaños? (En los arroyos de Rubén, grandes son las intenciones.)
17 Allende el Jordán, Galaad se queda, y Dan, ¿por qué vive en naves extranjeras? Aser se ha quedado a orillas del mar, tranquilo en sus puertos mora.
18 Zabulón es un pueblo que reta a la muerte, y Neftalí, en las alturas del país.
19 Vinieron los reyes, combatieron, combatieron entonces los reyes de Canaán, en Tanac, en las aguas de Meguidó, mas no lograron botín de plata.
20 Desde los cielos combatieron las estrellas, desde sus órbitas combatieron contra Sísara.
21 El torrente Quisón los barrió, ¡el viejo torrente, el torrente Quisón! ¡Avanza, alma mía, con denuedo!
22 Cascos de caballos sacuden el suelo: ¡galopan, galopan sus corceles!
23 Maldecid a Meroz, dice el Ángel de Yahvé, maldecid, maldecid a sus moradores: pues no vinieron en ayuda de Yahvé, en ayuda de Yahvé como los héroes.
24 ¡Bendita entre las mujeres Yael (mujer de Jéber el quenita), entre las mujeres que habitan en tiendas, bendita sea!
25 Pedía agua, le dio leche, en la copa de los nobles le ofreció nata.
26 Tendió su mano a la clavija, la diestra al martillo de los carpinteros. Hirió a Sísara, le partió la cabeza, le golpeó y le partió la sien;
27 a sus pies se desplomó, cayó, durmió, a sus pies se desplomó, cayó; donde se desplomó, allí cayó, deshecho.
28 A la ventana se asoma y atisba la madre de Sísara, por las celosías: "¿Por qué tarda en llegar su carro?; ¿por qué se retrasa el galopar de su carroza?
29 La más discreta de sus princesas le responde; ella se lo repite a sí misma:
30 "¡Será que han cogido botín y lo reparten: una doncella, dos doncellas para cada guerrero; botín de paños de colores para Sísara, botín de paños de colores; un manto, dos mantos bordados para mi cuello!"
31 Así perezcan todos tus enemigos, ¡oh Yahvé! ¡Y sean los que te aman como el sol cuando sale en todo su fulgor! Y el país quedó tranquilo cuarenta años.

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Introducción a Jueces

El libro de los Jueces comprende tres partes desiguales:
a) una introducción, 1:1-2:5;
b) el cuerpo del libro, 2:6-16:31;
c) adiciones que narran la migración de los danitas, con la fundación del santuario de Dan, 17-18, y la guerra contra Benjamín en castigo del crimen de Guibeá, 19-21.

La introducción actual al libro, 1:1-2:5, en realidad no le pertenece: se ha dicho a propósito del libro de Josué que era otro cuadro de la conquista y sus resultados, considerado desde un punto de vista de los de Judá. Su inserción ha ocasionado la repetición en Jue_2:6-10 de informaciones acerca de la muerte y la sepultura de Josué que se habían dado ya en Jos_24:29-31.

La historia de los Jueces se refiere en la parte central, 2:6-16:31. Los modernos distinguen seis grandes jueces, Otniel, Ehúd, Barac (y Débora), Gedeón, Jefté y Sansón, cuyos hechos se refieren de una manera más o menos detallada, y seis menores, Sangar, Jue_3:31, Tolá y Yaír, Jue_10:1-15, Ibsán, Elón y Abdón, Jue_12:8-15, que solamente son objeto de breves menciones. Pero esta distinción no se hace en el texto; hay una diferencia mucho mayor entre los dos grupos, y el título común de jueces que se les da es el resultado de la composición del libro, que ha reunido elementos extraños entre sí en un principio. Los grandes jueces son héroes libertadores; su origen, su carácter y su acción varían mucho, pero todos poseen un rasgo común: han recibido una gracia especial, un carisma, han sido especialmente elegidos por Dios para una misión de salvación.

Sus historias fueron narradas primero oralmente, en formas variadas, e incorporaron elementos diversos. Finalmente, fueron reunidas en un libro de los libertadores, compuesto en el reino del Norte en la primera parte de la época monárquica. Abarcaba la historia de Ehúd, la de Barac y Débora, quizá alterada ya por el relato de Jos 11, referente a Yabín de Jasor, la historia de Gedeón-Yerubaal, a lo que se añadió el episodio de la realeza de Abimélec, la historia de Jefté ampliada con la de su hija. Se recogieron dos antiguas piezas poéticas, el Cántico de Débora, 5, que es un duplicado del relato en prosa, 4, y el apólogo de Jotán, Jue_9:7-15, dirigido contra la realeza de Abimélec. Los héroes de algunas tribus se convertían en este libro en figuras nacionales que habían dirigido las guerras de Yahvé para todo Israel. Los jueces menores, Tolá, Yaír, Ibsán, Elón, Abdón, proceden de una tradición diferente. No se les atribuye ningún acto salvador, solamente se dan informaciones acerca de sus orígenes, su familia y el lugar de su sepultura, y se dice que han juzgado a Israel durante un número de años preciso y variable. Conforme al uso diverso del verbo sf[di[si2][md5].[mu5]t[ee, juzgar, en las lenguas semíticas del Oeste, emparentadas con el hebreo, en Mari en el s. XVIII a. C., y en Ugarit en el s. XIII, y hasta en los textos fenicios y púnicos de la época grecorromana (los sufetes de Cartago), estos jueces no sólo administran justicia, sino que gobiernan. Su autoridad no se extendía más allá de su ciudad o de su distrito. Fue una institución política intermedia entre el régimen tribal y el régimen monárquico. Los primeros redactores deuteronomistas poseían informes auténticos de estos jueces, pero extendieron su poder a todo Israel y los ordenaron en sucesión cronológica. Trasladaron su título a los héroes del libro de los libertadores, que de ese modo se convirtieron en jueces de Israel. Jefté servía de lazo de unión entre los dos grupos: había sido un libertador, pero también había sido juez; se sabían, y se dan a propósito de él los mismos datos, Jue_11:1-2; Jue_12:7, que a propósito de los jueces menores, entre los cuales se incrusta su historia. Con ellos se equiparó también una figura que primitivamente nada tenía que ver con ninguno de los dos grupos: el singular héroe danita Sansón, que no había sido ni libertador ni juez, pero cuyas hazañas contra los filisteos se narraban en Judá, 13-16. Se añadió en la lista a Otniel, Jue_3:7-11, que pertenece a la época de la conquista, ver Jos_14:16-19; Jue_1:12-15, y más adelante a Sangar, Jue_3:31, que ni siquiera era israelita, ver Jue_5:6, así se alcanzaba la cifra de doce, simbólica de todo Israel. Fue también la redacción deuteronomista la que puso al libro su marco cronológico: conservando los datos auténticos sobre los jueces menores, fue intercalando en los relatos indicaciones convencionales en que se repiten las cifras de 40, duración de una generación, o su múltiplo 80, o su mitad 20, en un esfuerzo por alcanzar un total que, combinado con otros datos de la Biblia, corresponde a los 480 años que la historia deuteronomista pone entre la salida de Egipto y la construcción del Templo, 1Re_6:1. En este marco, las historias de los Jueces llenan sin lagunas el período que discurrió entre la muerte de Josué y los comienzos del ministerio de Samuel. Pero, sobre todo, los redactores deuteronomistas dieron al libro su sentido religioso. Éste se expresa en la introducción general de 2:6-3:6 y en la introducción particular a la historia de Jefté, Jue_10:6-16, así como en las fórmulas redaccionales que llenan casi toda la historia de Otniel, que es una composición deuteronomista, y que sirven de marco a las grandes historias siguientes: los israelitas han sido infieles a Yahvé, él los ha entregado en manos de los opresores; los israelitas han implorado a Yahvé, él les ha enviado un salvador, el Juez. Pero vuelven las infidelidades y la serie se repite. Este libro deuteronomista de los Jueces tuvo por lo menos dos ediciones. Los indicios más claros son: los dos elementos que se añaden en la introducción, Jue_2:11-19 y Jue_2:6-10 * 2:20-3:6, y las dos conclusiones a la historia de Sansón, Jue_15:20 y Jue_16:30, que significan que el cap. 16 es una adición.

Este libro no contenía aún los apéndices, 17-21. Éstos no narran la historia de un juez, sino que informan de los acontecimientos ocurridos antes de la institución de la monarquía, razón por la cual han sido añadidos al final del libro después de la vuelta del Destierro. Reproducen antiguas tradiciones y han pasado por una larga historia literaria o preliteraria antes de ser aquí incluidos. Los caps. 17-18 tienen su origen en una tradición danita sobre la migración de la tribu y la fundación del santuario de Dan, que ha sido transformada en sentido peyorativo. Los caps. 19-21 combinan dos tradiciones de los santuarios de Mispá y Betel, que fueron divulgadas por todo Israel; estas tradiciones, quizá benjaminitas, fueron revisadas en Judá en sentido hostil a la realeza de Saúl en Guibeá.

El libro es casi nuestra única fuente para el conocimiento de la época de los Jueces; pero no permite escribir una historia lógica de esa época. La cronología que nos da es artificial, como lo hemos dicho ya. Suma períodos que han podido superponerse en el tiempo, puesto que los tiempos de opresión y las liberaciones nunca afectan más que a una parte del territorio y la época de los Jueces no se extendió más de siglo y medio.

Los principales acontecimientos cuyo recuerdo se nos conserva pueden ser fechados dentro de este período sólo por aproximación. La victoria de Tanac bajo Débora y Barac, 4-5, pudo haber sido conseguida hacia mediados del s. XII, es anterior a la invasión madianita (Gedeón) y a la expansión de los filisteos fuera de su territorio propio (Sansón). De ello se deduce sobre todo que, durante este turbulento período, los israelitas no sólo tuvieron que luchar contra los cananeos, primeros poseedores del país, por ejemplo contra los de la llanura de Yizreel, batidos por Débora y Barac, sino también contra los pueblos vecinos: moabitas (Ehúd), amonitas (Jefté), madianitas (Gedeón), y contra los filisteos recién llegados (Sansón). En estos momentos de peligro, cada grupo defiende su territorio. En ocasiones, un grupo se une a los grupos vecinos, Jue_7:23, o a la inversa, una tribu poderosa protesta porque no ha sido invitada a participar del botín, Jue_8:1-3; Jue_12:1-6. El Cántico de Débora, 5, estigmatiza a las tribus que no han respondido al llamamiento y, cosa notable, Judá y Simeón ni siquiera aparecen nombrados.

Estas dos tribus vivían en el Sur, separadas por la barrera no israelita de Guézer, de las ciudades gabaonitas y de Jerusalén, y su aislamiento alimentaba los gérmenes del cisma futuro. Por el contrario, la victoria de Tanac, que daba a los israelitas la llanura de Yizreel, facilitó la unión de la Casa de José y de las tribus del Norte. Sin embargo, la unidad entre las diferentes fracciones estaba asegurada por la participación en la misma fe religiosa: todos los Jueces fueron yahvistas convencidos, y el santuario del arca en Silo era el centro donde todos los grupos se encontraban. Además, estas luchas forjaron el alma nacional y prepararon el momento en que, ante un peligro general, se unirían todos contra el enemigo común, bajo Samuel.

El libro enseñaba a los israelitas que la opresión es un castigo de la impiedad y que la victoria es una consecuencia de la vuelta a Dios. El Eclesiástico alaba a los Jueces por su fidelidad, Sir_46:11-12, la epístola a los Hebreos presenta sus éxitos como la recompensa de su fe; forman parte de esa nube de testigos que anima al cristiano a rechazar el pecado y a soportar con valentía la prueba a que se le somete, Heb_11:32-34 y Heb_12:1.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

5 El cántico de Débora es una de las piezas poéticas más antiguas de la Biblia y fue compuesta poco después de los acontecimientos. Es un canto de victoria en el marco de una composición hímnica. Celebra una gesta de la guerra santa, en la que Yahvé lucha contra los enemigos de su pueblo, Jue_5:20-21, Jue_5:23, que lo son también suyos, Jue_5:31. El cántico exalta a las tribus que han respondido a la llamada de Débora, e increpa a las que no han acudido a combatir. La enumeración plantea varios problemas: en vez de Manasés se nombra a Maquir, Jue_5:14; en lugar de Galaad era de esperar Gad Jue_5:17; Meroz, Jue_5:23, no aparece en ninguna otra lista de tribus. No se nombra ni a Judá ni a Simeón, o como consecuencia de su aislamiento en el sur, o porque no se habían aún incorporado a la confederación israelita.



NOTAS

5:2 Rito de guerra, comparar Deu_32:42. Los combatientes de la guerra santa son consagrados a Dios como los nazireos, ver Jue_13:5; Jue_16:17.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_2:10

[2] Deu_32:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_33:2; Sal_68:8-9 [Sal_68:7-8]

[2] Éxo_19:16+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_97:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_3:31+; Jue_4:17; Isa_33:8

NOTAS

5:6 «caravanas» 'orejôt conj.; 'arajôt hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_13:19-22


NOTAS

5:10 «cantad» sîrû conj.; «meditad» sîjû hebr.

NOTAS

5:11 (a) Lit. «los que dividen (o reparten)» (el agua, o el forraje, o los rebaños), es decir: los pastores.

5:11 (b) Este verso conserva el texto correcto del comienzo de Jue_5:13, que se halla corrompido; ha sido incluido aquí por error.

NOTAS

5:12 «Ánimo» griego; omitido por hebr. -«Apresa a los que te apresaron», sir., ver Isa_14:2; «apresa a los que has apresado» hebr.

NOTAS

5:13 Primer verso corregido según el último de Jue_5:11, ver la nota. -«por él, como un héroe» conj.; «por mí contra los héroes» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_32:39; Jos_17:1

NOTAS

5:14 «Los principales de Efraín en el valle» sarîm ba `emeq griego; «su raíz está en Amalec» sorsam ba `amaleq hebr. Después de «cetro», hebr. añade «del escriba», probablemente glosa.

NOTAS

5:15 Conj. en vez de Isacar, probablemente repetido por distracción.

NOTAS

5:16 Los rubenitas, pastores, se han quedado para proteger sus rebaños contra las incursiones de los nómadas; los silbidos son la señal de peligro y la llamada para reunir a los animales; comparar Isa_5:26; Isa_7:18; Zac_10:8.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_17:1+; Jos_19:40+

NOTAS

5:17 (a) Parece que aquí más que a una tribu de este nombre, se quiere mencionar a la tribu de Gad, junto a la tribu de Rubén, y se la denomina con el nombre del territorio que ocupaba, ver Núm_32:1 s.

5:17 (b) Dan habría emigrado ya en esa época hacia el norte, ver Jue_1:34-35; 17-18 y Jos_19:40+, y probablemente los danitas alquilaban sus servicios a los marinos de la costa.

NOTAS

5:18 Este v., donde por segunda vez aparece Zabulón y quizá Neftalí, ver Jue_5:15, tiene un metro diferente del resto del poema. Es un refrán sobre las dos tribus, en el estilo de Gn 49, que parece aludir a la batalla de las aguas de Merón, Jos 11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_48:5 [Sal_48:4]; Jue_4:14


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_10:10-14; 2Sa_5:24; Sal_18:14-15 [Sal_18:13-14]


NOTAS

5:21 Sentido dudoso.

NOTAS

5:23 Localidad o grupo desconocido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jdt_13:18; Luc_1:42

NOTAS

5:24 Probablemente glosa según Jue_4:11, Jue_4:17, Jue_4:21.

NOTAS

5:26 «Tendió» griego; plural hebr.

NOTAS

5:28 «atisba» griego; «lanzó gritos» hebr.

NOTAS

5:30 El fin del v. probablemente se halla corrompido y recargado. En vez de «un manto, dos mantos bordados para mi cuello», hebr. lee: «un paño de color, dos mantos bordados para el cuello del botín».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_23:3-7; Dan_12:3; Mat_13:43

[2] Jue_3:11+

NOTAS

5:31 «que te aman» griego y lat.; «que le aman» hebr.