II Corintios 2 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 17 versitos |
1 En mi interior tomé la decisión de no volver a visitaros, si eso había de causaros tristeza*.
2 Porque si yo os entristezco, ¿quién podría alegrarme, sino el que se ha entristecido por mi causa?
3 Y si os escribí aquello*, fue para que no me entristeciesen a mi ida precisamente los mismos que deberían procurarme alegría. Pues estaba convencido de que mi alegría y la vuestra deberían coincidir.
4 Efectivamente, os escribí tremendamente afligido y con el corazón angustiado; incluso lloré. Pero no lo hice para entristeceros, sino para que os dierais cuenta de lo mucho que os quiero.
5 Si alguien me ha causado tristeza, no sólo me la ha causado a mí, sino en cierto sentido —para no exagerar— a todos vosotros.
6 Bastante tiene ese tal* con el castigo que le ha impuesto la mayoría.
7 Por eso, es mejor que ahora le perdonéis y le animéis, no sea que se hunda en una excesiva tristeza.
8 Os suplico, pues, que, por encima de todo, le demostréis el amor que le tenéis.
9 Ya antes os escribí con la intención de probaros, por ver si vuestra obediencia era perfecta.
10 Así que estoy dispuesto a perdonar a quien vosotros perdonéis. Y si yo perdoné entonces —si había algo que perdonar—, lo hice por vosotros y en presencia de Cristo,
11 para no ser engañados por Satanás, pues ya conocemos sus artimañas.
12 Llegué, pues, a Tróade para predicar el Evangelio de Cristo, pero, aun cuando se me había abierto una gran puerta para anunciar al Señor,
13 mi espíritu no tuvo punto de reposo, pues no encontré a Tito*, mi hermano. Así que me despedí de ellos y salí para Macedonia*.
14 ¡Gracias sean dadas a Dios, que nos asocia siempre a su triunfo* en Cristo, y difunde por todas partes, a través de nosotros, el olor de su conocimiento!
15 Pues nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo, que se expande entre los que se salvan y entre los que se pierden:
16 para los unos, olor de «muerte» que mata; para los otros, olor de «vida» que vivifica*. ¿Pero quién es capaz de esto?
17 Ciertamente no somos nosotros como muchos*, que negocian con la palabra de Dios. Antes bien, hablamos en interés de Cristo, con sinceridad, y conscientes de que lo hacemos de parte de Dios y en su presencia.

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Introducción a II Corintios

I y II Corintios.
Mientras escribía 1 y 2 Ts, Pablo evangelizaba Corinto durante más de dieciocho meses, Hch_18:1-18, desde la primavera del 50 hasta finales del verano del 51. Según su costumbre de actuar en los grandes centros, quería implantar la fe de Cristo en aquel famoso puerto, densamente poblado y desde el cual podría difundirse por toda Acaya, 2Co_1:1; 2Co_9:2. De hecho, logró fundar allí, sobre todo en las capas modestas de la población, 1Co_1:26-28, una floreciente comunidad. Pero esta gran ciudad era un foco de cultura griega, donde chocaban corrientes muy diversas de pensamiento y de religión. El contacto de la tierna fe cristiana con aquella capital del paganismo tenía que plantear para los neófitos muchos problemas delicados. Y el Apóstol trata de resolverlos en las dos cartas que les escribe.

A pesar de algunos puntos dudosos, la génesis de estas dos epístolas es bastante clara. Se ha perdido una primera carta «precanónica», 1Co_5:9-13, de fecha dudosa. Más tarde, durante la estancia de algo más de dos años (52-54) en Éfeso, en el curso del tercer viaje, Hch 19:1-20:1, algunos problemas planteados por una delegación de los corintios, 1Co_16:17, más otras informaciones recibidas por medio de Apolo, Hch_18:27 s; 1Co_16:12, y «los de Cloe», 1Co_1:11, impulsaron a Pablo a escribir una nueva carta, que es nuestra 1 Co, alrededor de la Pascua del 54 (1Co_5:7 s; 1Co_16:5-9). Poco después, debió de producirse en Corinto una crisis, en la que probablemente tuvo que intervenir Timoteo (1Co_4:17; 1Co_16:10-11), y que le obligó a hacerles una visita rápida y enojosa, 2Co 1:23-2:1, en el curso de la cual prometió volver pronto, 2Co_1:15-16. Pero de hecho no volvió y sustituyó esta visita por una carta severa, escrita «con muchas lágrimas», 2Co_2:3 s, 2Co_2:9, que produjo un efecto saludable, 2Co_7:8-13. Este buen resultado lo supo Pablo por Tito, 2Co_1:12 s; 2Co_7:5-16, en Macedonia, después de haber salido de Éfeso a consecuencia de crisis muy graves cuya naturaleza desconocemos, 1Co_15:32; 2Co_1:8-10; Hch_19:23-40 [Hch_19:23-41]; y entonces escribió las dos partes de 2 Co, en la primavera y el verano del 55. Luego iba a pasar por Corinto, Hch_20:1 s; ver 2Co_9:5; 2Co_12:14; 2Co_12:14; 2Co_13:1, 2Co_13:10, para subir desde allí a Jerusalén y ser encarcelado.

Algunos opinan que 2 Co sería una recopilación de varias cartas —hasta cinco— remitidas por Pablo a Corinto en circunstancias diversas. Otros, menos preocupados por las dificultades de algunos enlaces literarios que esta teoría pretende explicar, admiten sin embargo que los cap. 10-13 no pueden ser continuación de 1-9 . Es psicológicamente imposible que Pablo pase tan bruscamente de celebrar la reconciliación expuesta en los cap. 1-9 a la amonestación severa y las justificaciones irónicas de los cap. 10-13 . Sugieren que los cap. 10-13 podrían ser la epístola escrita con lágrimas, a causa de su tono severo, pero esto no cuadra bien con el contexto. La epístola escrita con lágrimas ha sido motivada por la conducta de un individuo, 2Co_2:5-8; ahora bien, ninguna referencia se hace a este asunto en los cap. 10-13 , que tratan del daño causado en las comunidades por los falsos apóstoles. Es, pues, más probable que estos capítulos los haya provocado el deterioro de la situación en Corinto después del envío de los cap. 1-9 .

Si estas epístolas ofrecen noticias de gran interés sobre el alma de Pablo y sobre sus relaciones con sus convertidos, no es menor su importancia doctrinal. Encontramos en ellas, especialmente en 1 Co, informaciones y decisiones sobre muchos problemas cruciales del cristianismo primitivo, tanto en su vida interior: pureza de costumbres, 1Co_5:1-13; 1Co_6:12-20; matrimonio y virginidad, 1Co_7:1-40, orden de las asambleas religiosas y celebraciones de la eucaristía, 11-12 , uso de los carismas, 12:1-14:40, como en sus relciones con el mundo pagano: recurso a los tribunales, 1Co_6:1-11, carnes ofrecidas a los ídolos, 8-10 . Lo que hubiera podido quedar en un simple caso de conciencia o en unas instrucciones litúrgicas, da pie al genio de Pablo para exponer puntos de vista profundos sobre la verdadera libertad de la vida cristiana, la santificación del cuerpo, la primacía de la caridad y la unión con Cristo. La defensa de su apostolado, 2 Co 10-13 , le inspira páginas espléndidas sobre la grandeza del ministerio apostólico, 2Co 2:12-6:10; y el tema tan concreto de la colecta, 2 Co 8-9 , queda iluminado por el ideal de la unión entre las iglesias. La perspectiva escatológica está siempre presente y penetra toda la exposición sobre la resurrección de la carne, 1 Co 15. Pero a las descripciones apocalípticas de 1 Ts y 2 Ts sustituye una discusión más racional que justifica esta esperanza, difícil para la mentalidad griega. Esta adaptación del Evangelio al mundo nuevo en el que va penetrando, se manifiesta sobre todo en la contraposición de la locura de la Cruz a la sabiduría helénica. A los corintios, que se hallan divididos contraponiendo a sus diversos maestros y sus respectivos talentos humanos, Pablo les recuerda que sólo hay un maestro, Cristo, un solo mensaje, la salvación por la cruz, y que esa es la única y verdadera Sabiduría, 1Co 1:10-4:13. Así, forzado por las circunstancias y sin renegar de las perspectivas escatológicas, se ve obligado a insistir más y más en la vida cristiana presente, como unión con Cristo en el verdadero conocimiento que es el de la fe. A consecuencia de la crisis de Galacia Pablo va a profundizar más aún, y precisamente en referencia con el Judaísmo, esta vida que la fe otorga

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

II Corintios 2,1
NOTAS

2:1 Alusión al carácter enojoso de la visita de Pablo a Corinto anterior a 2 Co; ver la Introducción.


II Corintios 2,3
NOTAS

2:3 Alusión a la «carta severa», 2Co_2:3-4, 2Co_2:9; 2Co_7:8, 2Co_7:12; ver la Introducción.

II Corintios 2,6
NOTAS

2:6 El que había ofendido a Pablo o a su representante; ver la Introducción.

II Corintios 2,7
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_3:13

II Corintios 2,11
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_4:27

II Corintios 2,12
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_16:9+

II Corintios 2,13
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_7:6

NOTAS

2:13 (a) Cristiano de origen pagano, quizá convertido por Pablo, Tit_1:4, a quien acompaña en su segundo viaje a Jerusalén, Gál_2:1. Encargado por Pablo de resolver sobre el terreno los incidentes de Corinto; lo consiguió plenamente, 2Co_7:5-7. Pablo le envía nuevamente a Corinto para proseguir allí la organización de la colecta, 2Co_8:16, 2Co_8:23.

2:13 (b) Una digresión sobre el ministerio apostólico, 2:14—7:4, interrumpe la evocación de los acontecimientos. Se reanudará en 2Co_7:5.

II Corintios 2,14
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:15

NOTAS

2:14 En la victoria de Cristo resucitado, Dios manifiesta su gloria como un general romano que hace su entrada triunfal en Roma y en cuyo recorrido se queman perfumes, ver vv. 2Co_2:15 s. Los jefes vencidos eran entregados a la muerte, ver v. 2Co_2:16.

II Corintios 2,15
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_1:18

II Corintios 2,16
NOTAS

2:16 Pablo emplea las palabras vida y muerte en tres sentidos: físico, existencial y escatológico. Sólo los dos últimos se contemplan aquí.

II Corintios 2,17
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_12:19

NOTAS

2:17 Var.: «los otros».