Proverbios 29 Biblia Jerusalén (1998) | 27 versitos |
1 El hombre que se obstina ante la corrección, será destruido pronto y sin remedio.
2 Cuando predominan los justos, el pueblo se alegra; cuando dominan los malvados, el pueblo se lamenta.
3 El que ama la sabiduría alegra a su padre, el que se junta con prostitutas disipa su fortuna.
4 Un rey justo levanta a un país, el partidario de impuestos lo arruina.
5 El hombre que adula a su prójimo tiende una trampa ante sus pies.
6 El pecado del malvado es su trampa, el justo da gritos de alegría.
7 El justo reconoce los derechos del pobre, el malvado es incapaz de conocerlos.
8 Los provocadores agitan la ciudad, los sabios apaciguan los ánimos.
9 Cuando el sabio pleitea con el necio, se enfada y se ríe sin descanso.
10 Los sanguinarios odian al intachable, pero los honrados cuidan de su vida.
11 El necio da rienda suelta a sus pasiones, el sabio acaba dominándolas.
12 Gobernante que hace caso de calumnias, creerá malvados a todos sus servidores.
13 El pobre y el estafador coinciden: Yahvé ilumina los ojos de ambos.
14 Rey que juzga con justicia a los débiles afirma su trono para siempre.
15 Vara y corrección dan sabiduría, muchacho consentido avergüenza a su madre.
16 Cuando abundan los malvados, se multiplican los delitos, pero los justos serán testigos de su caída.
17 Corrige a tu hijo: te hará vivir tranquilo y te dará satisfacciones.
18 Cuando no hay profetas, el pueblo se relaja; dichoso el que cumple la ley.
19 No se corrige a un siervo con palabras; aunque entienda, no hace caso.
20 Más se puede esperar de un necio que del ligero al hablar.
21 Esclavo consentido en la niñez al final será un ingrato.
22 Hombre furioso provoca peleas, el iracundo multiplica delitos.
23 El propio orgullo humilla al hombre, el espíritu humilde obtiene honores.
24 El cómplice del ladrón se odia a sí mismo: escucha la maldición, pero no lo denuncia.
25 El miedo tiende una trampa al hombre, el que confía en Yahvé estará protegido.
26 Muchos buscan el favor del gobernante, pero sólo Yahvé hace justicia.
27 Los justos detestan al criminal y el malvado detesta al honrado.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:10; Pro_28:12; Pro_28:28



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_10:1; Pro_5:10; Pro_6:26; Sir_9:6; Luc_15:13; Pro_14:34; Isa_11:4; Isa_11:5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_18:7-10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_29:16

NOTAS

29:7 Lit. «no comprende el conocimiento».

NOTAS

29:10 También podría leerse, con ligeras modificaciones: «pero los malvados lo persiguen a muerte». Pro_29:7 Lit. «no comprende el conocimiento».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_12:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_22:2; Mat_5:45


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:12; Pro_20:28


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_10:1; Pro_22:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:24; Pro_19:18


NOTAS

29:18 «Profetas». Lit. «visiones (proféticas)», término técnico que habitualmente designa la actividad de los profetas. El término traducido por «ley» (tôrah), puede designar también la «enseñanza», aquí: de los profetas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_33:25-30


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_26:12


NOTAS

29:21 Traducción dudosa: el término aparece sólo aquí y en Sir_47:23.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_14:17; Sir_1:22


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_23:12 p


NOTAS

29:24 Parece referirse a la maldición que se pronuncia contra el criminal desconocido o contra los testigos que siguen ocultos. Ver Lev_5:1; Jue_17:2.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_16:20