II Macabeos 7 Biblia Jerusalén (1998) | 42 versitos |
1 Sucedió también que siete hermanos apresados junto con su madre eran forzados por el rey, flagelados con azotes y nervios de buey, a probar carne de puerco (prohibida por la Ley).
2 Uno de ellos, hablando en nombre de los demás, decía así: "¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que violar las leyes de nuestros padres."
3 El rey, fuera de sí, ordenó poner al fuego sartenes y calderas.
4 En cuanto estuvieron al rojo, mandó cortar la lengua al que había hablado en nombre de los demás, arrancarle el cuero cabelludo y cortarle las extremidades de los miembros, en presencia de sus demás hermanos y de su madre.
5 Cuando quedó totalmente mutilado, pero respirando todavía, mandó que le acercaran al fuego y le tostaran en la sartén. Mientras el humo de la sartén se difundía lejos, los demás hermanos, junto con su madre, se animaban mutuamente a morir con generosidad, y decían:
6 "El Señor Dios vela y con toda seguridad se apiadará de nosotros, como declaró Moisés en el cántico que atestigua claramente: "Se apiadará de sus siervos"."
7 Cuando el primero hizo así su tránsito, llevaron al segundo al suplicio y, después de arrancarle la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaban: "¿Vas a comer antes de que tu cuerpo sea torturado miembro a miembro?"
8 Él, respondiendo en su lenguaje patrio, dijo: "¡No!" Por ello, también éste sufrió a su vez la tortura, como el primero.
9 Al llegar a su último suspiro dijo: "Tú, criminal, nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo, a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará a una vida eterna."
10 Después de éste, fue castigado el tercero; en cuanto se lo pidieron, presentó la lengua, tendió decidido las manos
11 (y dijo con valentía: "Por don del Cielo poseo estos miembros, por sus leyes los desdeño y de Él espero recibirlos de nuevo)."
12 Hasta el punto de que el rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del ánimo de aquel muchacho, que en nada temía los dolores.
13 Llegado éste a su tránsito, maltrataron de igual modo con suplicios al cuarto.
14 Cerca ya del fin decía así: "Es preferible morir a manos de hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por él; para ti, en cambio, no habrá resurrección a la vida."
15 En seguida llevaron al quinto y se pusieron a atormentarlo.
16 Él, mirando al rey, dijo: "Tú, porque tienes poder entre los hombres aunque eres mortal, haces lo que quieres. Pero no creas que Dios ha abandonado a nuestra raza.
17 Aguarda tú y contemplarás su magnífico poder, cómo te atormentará a ti y a tu linaje."
18 Después de éste, trajeron al sexto, que, estando a punto de morir, decía: "No te hagas ilusiones, pues nosotros por nuestra propia culpa padecemos; por haber pecado contra nuestro Dios (nos suceden cosas sorprendentes).
19 Pero no pienses quedar impune tú que te has atrevido a luchar contra Dios."
20 Admirable de todo punto y digna de glorioso recuerdo fue aquella madre que, al ver morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, sufría con valor porque tenía la esperanza puesta en el Señor.
21 Animaba a cada uno de ellos en su lenguaje patrio y, llena de generosos sentimientos y estimulando con ardor varonil sus reflexiones de mujer, les decía:
22 "Yo no sé cómo aparecisteis en mis entrañas, ni fui yo quien os regaló el espíritu y la vida, ni tampoco organicé yo los elementos de cada uno.
23 Pues así el Creador del mundo, el que modeló al hombre en su nacimiento y proyectó el origen de todas las cosas, os devolverá el espíritu y la vida con misericordia, porque ahora no miráis por vosotros mismos por amor a sus leyes."
24 Antíoco creía que se le despreciaba a él y sospechaba que eran palabras injuriosas. Mientras el menor seguía con vida, no sólo trataba de ganarle con palabras, sino hasta con juramentos le prometía hacerle rico y muy feliz, con tal de que abandonara las tradiciones de sus padres; le haría su amigo y le confiaría altos cargos.
25 Pero como el muchacho no le hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y la invitó a que aconsejara al adolescente para salvar su vida.
26 Tras de instarla él varias veces, ella aceptó persuadir a su hijo.
27 Se inclinó sobre él y, burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua patria: "Hijo, ten compasión de mí que te llevé en el seno por nueve meses, te amamanté por tres años, te crié y te eduqué hasta la edad que tienes (y te alimenté).
28 Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia.
29 No temas a este verdugo, antes bien, mostrándote digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia."
30 En cuanto ella terminó de hablar, el muchacho dijo: "¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la Ley dada a nuestros padres por medio de Moisés.
31 Y tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios.
32 (Cierto que nosotros padecemos por nuestros pecados.)
33 Si es verdad que nuestro Señor, que vive, está momentáneamente irritado para castigarnos y corregirnos, también se reconciliará de nuevo con sus siervos.
34 Pero tú, ¡oh impío y el más criminal de todos los hombres!, no te engrías neciamente, entregándote a vanas esperanzas y alzando la mano contra sus siervos;
35 porque todavía no has escapado del juicio del Dios que todo lo puede y todo lo ve.
36 Pues ahora nuestros hermanos, después de haber soportado una corta pena por una vida perenne, cayeron por la alianza de Dios; tú, en cambio, por el justo juicio de Dios cargarás con la pena merecida por tu soberbia.
37 Yo, como mis hermanos, entrego mi cuerpo y mi vida por las leyes de mis padres, invocando a Dios para que pronto se muestre propicio con nuestra nación, y que tú con pruebas y azotes llegues a confesar que él es el único Dios.
38 Que en mí y en mis hermanos se detenga la cólera del Todopoderoso justamente descargada sobre toda nuestra raza."
39 El rey, fuera de sí, se ensañó con éste con mayor crueldad que con los demás, por resultarle amargo el sarcasmo.
40 También éste tuvo un limpio tránsito, con entera confianza en el Señor.
41 Por último, después de los hijos murió la madre.
42 Sea esto bastante para tener noticia de los banquetes sacrificiales y de las crueldades sin medida.

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Introducción a II Macabeos

El Segundo libro de los Macabeos no es continuación del primero. Es, en parte, paralelo a él, y toma los acontecimientos de un poco más atrás, desde el fin del reinado de Seleuco IV, predecesor de Antíoco Epífanes, pero sólo los sigue hasta la derrota de Nicanor, antes de la muerte de Judas Macabeo. Todo ello comprende sólo una quincena de años y corresponde únicamente a los caps. 1-7 del Primer libro.

El género es muy distinto. El libro, escrito originariamente en griego, se presenta como el compendio de la obra de un tal Jasón de Cirene, 2Ma_2:19-32, y lo encabezan dos cartas de los judíos de Jerusalén, 1:1-2:18. El estilo, que es el de los escritores helenísticos, pero no de los mejores, resulta a veces ampuloso. Es más el de un predicador que el de un historiador, aunque ciertamente el conocimiento de las instituciones griegas y de los personajes de la época de que hace gala nuestro autor es muy superior al que demuestra el autor de 1 M.

En realidad, su objetivo es agradar y edificar, 2Ma_2:25; 2Ma_15:39, narrando la guerra de liberación dirigida por Judas Macabeo, sostenida por apariciones celestes y ganada gracias a la intervención divina, 2Ma_2:19-22; la persecución misma era efecto de la misericordia de Dios, que corregía a su pueblo antes de que la medida del pecado quedara colmada, 2Ma_6:12-17. Escribe para los judíos de Alejandría y su intención es despertar el sentimiento de que formaban una comunidad con sus hermanos de Palestina. En especial, quiere interesarles por la suerte del Templo, centro de la vida religiosa según la Ley, blanco del odio de los gentiles. Esta preocupación imprime su sello al plan del libro: tras el episodio de Heliodoro, 2Ma_3:1-40, que subraya la santidad inviolable del santuario, la primera parte, 4:1-10:8, concluye con la muerte del perseguidor, Antíoco Epífanes, que ha profanado el Templo, y con la institución de la fiesta de la Dedicación; la segunda parte, 10:9-15:36, concluye asimismo con la muerte de un perseguidor, Nicanor, que había amenazado al Templo, y con la institución de una fiesta conmemorativa. Las dos cartas, puestas al comienzo de libro, 1:1-2:18, responden al mismo objetivo: son invitaciones dirigidas por los judíos de Jerusalén a sus hermanos de Egipto para celebrar con ellos la fiesta de la purificación del Templo, la Dedicación.

Como el último acontecimiento referido es la muerte de Nicanor, la obra de Jasón de Cirene pudo haberse compuesto poco después del 160 a. C. Si es el autor mismo del compendio —aunque esto se discute— el que ha colocado en cabeza las dos cartas de 1-2 para acompañar el envío de su compendio, la fecha de éste nos la daría la indicación de 2Ma_1:10 a, que corresponde al año 124 a. C. No debe menospreciarse el valor histórico del libro. Es cierto que el compendiador (¿o un redactor?) ha aceptado los relatos apócrifos contenidos en la carta de 1:10b-2:18, y que reproduce las conmovedoras historias de Heliodoro, 3, del martirio de Eleazar, 2Ma_6:18-31, y el de los siete hermanos, 7, que halló en Jasón y que ilustraban muy bien sus tesis religiosas. Pero la concordancia general con 1 M garantiza la historicidad de los acontecimientos que las dos fuentes independientes refieren. En un punto importante en que 2 M disiente del 1 M, debe aquél ser preferido: 1Ma_6:1-13 sitúa la purificación del Templo antes de la muerte de Antíoco Epífanes, al tiempo que 2Ma_9:1-29 la sitúa después; una tableta cronológica babilónica, recientemente publicada, da la razón a 2 M. Antíoco murió en octubre-noviembre del 164, antes de la nueva dedicación del Templo a finales de diciembre del mismo año. En las secciones que pertenecen a 2 M, no hay razón para recelar de las informaciones que se dan en el cap. 4 acerca de los años que precedieron al saqueo del Templo por Antíoco. Sin embargo, el compendiador, más bien que Jasón, es responsable de una grave confusión: disponiendo de una carta de Antíoco V, 2Ma_11:22-26, ha añadido en 11-12 9 otras cartas y el relato de acontecimientos que datan del final del reinado de Antíoco IV y que debieron hallar su sitio entre los caps.8 y 9.

El libro tiene importancia por las afirmaciones que contiene sobre la resurrección de los muertos, ver la nota a 2Ma_7:9; 2Ma_14:46, las sanciones de ultratumba, 2Ma_6:26, la oración por los difuntos, 2Ma_12:41-46 y nota, el mérito de los mártires, 6:18-7:41, la intercesión de los santos, 2Ma_15:12-16 y nota. Estas enseñanzas, que tienen por objeto puntos que los demás escritos del Antiguo Testamento no aclaraban, justifican la autoridad que la Iglesia le ha reconocido.

Conocemos mejor el sistema cronológico seguido por cada uno de los dos libros desde el descubrimiento de una tableta cuneiforme, que es un fragmento de cronología de los reyes seléucidas. Ésta ha permitido fijar la fecha de la muerte de Antíoco Epífanes. Se comprueba que 1 M sigue el cómputo macedónico, que comienza en octubre del 312 a. C., mientras que 2 M sigue el cómputo judío, análogo al cómputo babilónico, que comienza en nisán (3 de abril) del 311. Pero todo esto con una doble excepción: en 1 M, los acontecimientos relativos al templo y a la historia judía se fechan según este calendario judeo-babilónico (1Ma_1:54; 1Ma_2:70; 1Ma_4:52; 1Ma_9:3, 1Ma_9:54; 1Ma_10:21; 1Ma_13:41, 1Ma_13:51; 1Ma_14:27; 1Ma_16:14), mientras que las cartas citadas por 2 M 11 se fechaban según el cómputo macedónico, lo cual es perfectamente normal.

El texto nos ha sido transmitido por tres unciales, el Sinaítico, el Alejandrino y el Véneto, y por una treintena de minúsculos, pero por desgracia, la parte correspondiente al 2 M se ha perdido en el Sinaítico (nuestro mejor testigo). Los minúsculos, que son testigos de la recensión del sacerdote Luciano (300 d. C.), conservan a veces un texto más antiguo que el de otros manuscritos griegos, texto que vuelve a encontrarse en las Antigüedades Judías del historiador Flavio Josefo que, en general, sigue a 1 M e ignora a 2 M. La Vetus Latina traduce, por su parte, un texto griego perdido y a menudo mejor que el de los manuscritos que conocemos. La traducción de la Vulgata no es obra de San Jerónimo, para quien los Macabeos no eran canónicos, y sólo representa una recensión secundaria.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Heb_11:35

[2] Jer_15:9

NOTAS

7 Después del ejemplo de un venerable doctor de la Ley, se nos da el de una madre de familia y sus hijos. La persecución, en la que se empleaban medios muy crueles en aquella época, se había extendido en efecto hasta las mujeres y los niños, ver 1Ma_1:60 s. Es, pues, histórico el fondo del relato, y la elaboración literaria se manifiesta sobre todo en los discursos que se ponen en boca de los protagonistas. El culto de los «siete hermanos macabeos» se extendió hasta Occidente, donde se les dedicaron varias iglesias. El relato llamado «Pasión de los santos macabeos» tuvo una amplia difusión y sirvió de modelo a diversas Actas de Mártires.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:36


NOTAS

7:8 Esta expresión se repite en 2Ma_7:21 y 2Ma_7:27, y el autor parece haberla entendido como si aludiera al hebreo, ver 2Ma_12:37; 2Ma_15:29. En realidad, la lengua de esta mujer más bien parece que sería el arameo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_12:38-46+

NOTAS

7:9 Lit. «a una revivificación eterna de vida». -Aquí (y ver 2Ma_7:11, 2Ma_7:14, 2Ma_7:23, 2Ma_7:29, 2Ma_7:36) y en el pasaje de Dan_12:2-3, éste, a su vez, relacionado con la persecución de Antíoco Epifanes (Dn 11), se afirma por vez primera la fe en la resurrección de los cuerpos, que no se desprende con certeza de Isa_26:19 y de Job_19:26-27 (ver las notas). Ver también 2Ma_12:38-46; 2Ma_14:46. Los mártires resucitarán, en virtud del poder del Creador, 2Ma_7:23, a la vida, 2Ma_7:14, ver Jua_5:29, a la vida eterna, 2Ma_7:9, 2Ma_7:36. Enlazamos así con la doctrina de la inmortalidad, que será desarrollada, en ambiente griego y sin referencias a la resurrección de los cuerpos, por Sab_3:1-5; Sab_5:15-16. Mas, para el pensamiento hebreo, que no distinguía entre cuerpo y alma, la idea de una supervivencia implicaba la resurrección de los cuerpos, como lo vemos aquí. El texto no enseña directamente la resurrección de todos los hombres, y sólo trata del caso de los justos, ver v 14. Dan_12:2-3 es más claro.

NOTAS

7:11 Este v., omitido por varios mss latinos, está en contradicción con el precedente: la lengua presentada debió ser inmediatamente cortada, ver 2Ma_7:4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_5:17-20; 2Ma_6:12-16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Cr_13:12; Hch_5:39


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_10:8-12; Sal_139:13-15; Ecl_11:5


NOTAS

7:28 Lit. «no de cosas que existían», primera afirmación explícita de la creación ex nihilo, pero ver ya Isa_44:24; ver también Jua_1:3; Col_1:15 s. -Algunos mss y el sir. leen: «de cosas que no son», expresión que para el filósofo judío Filón designa la materia inorganizada; ver Sab_11:17+.

NOTAS

7:30 «en cuanto» arti conj.; «todavía» eti griego.

NOTAS

7:31 Término arcaizante, aquí y en 2Ma_11:13; 2Ma_15:37; ver Jdt_10:12; Jdt_12:11; Jdt_14:18. Los LXX lo emplean rara vez fuera del Pentateuco.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ma_5:17-20; 2Ma_6:12-16


NOTAS

7:34 «sus siervos» algunos mss y versiones; «los siervos celestes» griego.

NOTAS

7:36 «por una vida perenne» mss latinos; «cayeron por» conj., ver 2Ma_6:28; 1Ma_5:20; el griego es ininteligible.

NOTAS

7:37 Antíoco IV pretendía ser como los dioses, ver 2Ma_9:12+. -Sobre la noción de un Dios absolutamente universal y su rival posible, ver 1Cr_17:20; Sir_36:4, y ya Isa_45:14.