Zacarías 5 Biblia Jerusalén (1998) | 11 versitos |
1 Alcé de nuevo la vista y tuve una visión: Era un rollo volando.
2 El ángel me dijo: "¿Qué ves?" Respondí: "Veo un rollo volando, de veinte codos de largo y veinte de ancho."
3 Y añadió: "Eso es la Maldición que sale sobre la faz de toda esta tierra. Pues, según ella, todo ladrón será expulsado de aquí, y todo el que jura será, según ella, expulsado de aquí.
4 La he dejado en libertad - oráculo de Yahvé Sebaot - para que entre en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso, para que se aloje en su casa y la consuma, con su maderamen y sus piedras."
5 Salió el ángel que hablaba conmigo y me dijo: "Alza ahora la vista y mira eso que sale."
6 Le pregunté: "¿Qué es eso?" Respondió: "Es la medida que sale." Y añadió: "Ésta es la culpa de ellos en todo el país."
7 En esto, se levantó la tapa de plomo y había una mujer sentada en medio de la medida.
8 Dijo él: "Ésta es la Maldad." La echó dentro de la medida y volvió a poner la tapa de plomo en su boca.
9 Alcé luego la vista y tuve una visión: Aparecieron dos mujeres con las alas desplegadas al viento, pues tenían alas como de cigüeña. Y transportaron la medida entre la tierra y el cielo.
10 Pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: "¿Adónde llevan ésas la medida?"
11 Me respondió: "Van a edificarle una casa en el país de Senaar, y cuando esté a punto será colocada allí sobre su base."

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Introducción a Zacarías

Zacarías.
El libro de Zacarías se compone de dos partes muy distintas: 1-8 y 9-14. Tras una introducción, fechada en octubre-noviembre del 520, dos meses después de la primera profecía de Ageo, el libro refiere ocho visiones del profeta que comienzan en febrero del 519, 1:7-6:8, seguidas de la coronación simbólica de Zorobabel (los escribas introdujeron el nombre del sumo sacerdote Josué cuando se desvanecieron las esperanzas puestas en Zorobabel y el sacerdocio retuvo todo el poder), Zac_6:9-14. El cap. 7 es una ojeada retrospectiva al pasado nacional, y el cap. 8 abre perspectivas de salvación mesiánica, ambos a propósito de un problema sobre el ayuno, planteado en noviembre del 518.

Este conjunto bien fechado y de pensamiento homogéneo es ciertamente auténtico; lleva, sin embargo, las huellas de una revisión, hecha por el profeta mismo o por sus discípulos. Por ejemplo, los anuncios universalistas de Zac_8:20-23 han sido añadidos después de Zac_8:18-19, que constituye una conclusión.

Zacarías se preocupa, como Ageo, de la reconstrucción del Templo, se extiende más que él al hablar de la restauración nacional y de sus exigencias de pureza y moralidad, y la espera escatológica resulta en él más apremiante. Esta restauración ha de dar paso a una era mesiánica en que el sacerdocio representado por Josué será exaltado, Zac_3:1-7, pero en el que la realeza será ejercida por el «Germen», Zac_3:8, término mesiánico que Zac_6:12 aplica a Zorobabel. Los dos Ungidos, Zac_4:14, gobernarán en perfecta armonía, Zac_6:13. Así, Zacarías resucita la vieja idea del mesianismo real, pero la asocia a las preocupaciones sacerdotales de Ezequiel, cuya influencia se advierte en muchos puntos: papel preponderante de las visiones, tendencia apocalíptica y afán de pureza. Los mismos rasgos y la importancia que se concede a los ángeles son un anticipo de Daniel.

La segunda parte, 9-14, que por lo demás comienza con un título nuevo, Zac_9:1, es del todo diferente. Las piezas no tienen fecha y son anónimas. Ya no se habla de Zacarías ni de Josué ni de Zorobabel ni de la construcción del Templo. El estilo es diferente y utiliza con frecuencia los libros anteriores, sobre todo Jeremías y Ezequiel. El horizonte histórico ya no es el mismo: Asur y Egipto vienen a ser nombres simbólicos de todos los opresores.

Estos capítulos han sido compuestos con gran probabilidad en los últimos decenios del siglo IV a. C., después de la conquista de Alejandro. A pesar de los esfuerzos últimamente renovados para probar su unidad, debemos admitir que son heterogéneos. Se distinguen dos secciones, introducidas cada una de ellas por un título, 9-11 y 12-14; la primera está casi en su totalidad en verso, la segunda casi enteramente en prosa. Se habla de un Deutero-Zacarías y de un Trito-Zacarías. En realidad se trata de dos composiciones que también por su parte son heterogéneas. La primera se vale al parecer de antiguos trozos poéticos, preexílicos, y se refiere a sucesos históricos difíciles de precisar (la aplicación de Zac_9:1-8 a la conquista de Alejandro parece la más probable). La segunda parte, 12-14, describe con terminología apocalíptica las pruebas y las glorias de la Jerusalén de los últimos tiempos. Pero la escatología tampoco está ausente de la primera parte y algunos temas se encuentran en las dos secciones, por ejemplo, el de los «pastores» del pueblo, Zac_10:2-3; Zac_11:4-14; Zac_13:7-9.

Esta parte del libro es importante sobre todo por su doctrina mesiánica, poco unificada por lo demás: resurgimiento de la Casa de David, 12 passim, espera de un Mesías humilde y manso, Zac_9:9-10, pero anuncio misterioso del Traspasado, Zac_12:10, teocracia guerrera, 10:3-11:3, pero también cultual al estilo de Ezequiel, 14. Estos rasgos se armonizarán en la persona de Cristo, y el Nuevo Testamento cita con frecuencia estos capítulos de Zacarías o al menos alude a ellos, por ejemplo Mat_21:4-5; Mat_27:9 (combinado con Jeremías); Mat_26:31 = Mar_14:27; Jua_19:37.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_2:9-10; Apo_10:9-11

NOTAS

5:2 (a) «el ángel», añadido por sentido.

5:2 (b) Es un rollo enorme. Sus dimensiones son las del pórtico del templo salomónico, 1Re_6:3.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_20:15

[2] Éxo_20:7

NOTAS

5:3 «el que jura», se entiende «por mi nombre en falso», ver Zac_5:4. -La maldición se concibe como eficaz. Alcanza a todos los pecadores, de los que la Tierra Santa será liberada en la época de la salvación.

NOTAS

5:6 (a) Lit. «el efá», ver el índice de medidas al fin del volumen. Pero el efá no tiene aquí su valor ordinario.

5:6 (b) «culpa» griego; «ojos» hebr.

NOTAS

5:11 La Tierra Santa, en la época de la salvación, se verá desembarazada de la Maldad (el desprecio de Dios, personificado). La Maldad llega a ser una falsa divinidad a la que se erige un templo en Senaar (Babilonia), centro simbólico del mundo pagano.