I Samuel 7 Biblia Jerusalén (1998) | 17 versitos |
1 Vinieron las gentes de Quiriat Yearín y subieron el arca de Yahvé. La llevaron a la casa de Abinadab, en la loma, y consagraron a su hijo Eleazar para que custodiase el arca de Yahvé.
2 Pasaron muchos días - veinte años - desde el día en que el arca se instaló en Quiriat Yearín, y toda la casa de Israel suspiró por Yahvé.
3 Dijo entonces Samuel a toda la casa de Israel: "Si os volvéis a Yahvé con todo vuestro corazón, quitad de en medio de vosotros los dioses extraños y las Astartés, fijad vuestro corazón en Yahvé y servidle a él solo y entonces él os librará de la mano de los filisteos."
4 Los israelitas quitaron los Baales y las Astartés y sirvieron sólo a Yahvé.
5 Samuel dijo: "Congregad a todo Israel en Mispá y yo suplicaré a Yahvé por vosotros."
6 Se congregaron, pues, en Mispá, sacaron agua, que derramaron ante Yahvé, ayunaron aquel día y dijeron: "Hemos pecado contra Yahvé." Samuel juzgó a los israelitas en Mispá.
7 Cuando los filisteos supieron que los israelitas se habían reunido en Mispá, subieron los príncipes de los filisteos contra Israel. Habiéndolo oído los israelitas, temieron a los filisteos
8 y dijeron los israelitas a Samuel: "No dejes de invocar a Yahvé nuestro Dios, para que él nos salve de la mano de los filisteos."
9 Tomó Samuel un cordero lechal y lo ofreció entero en holocausto a Yahvé, invocó a Yahvé en favor de Israel y Yahvé le escuchó.
10 Estaba Samuel ofreciendo el holocausto, cuando los filisteos presentaron batalla a Israel, pero tronó Yahvé aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, los llenó de terror y fueron batidos ante Israel.
11 Los hombres de Israel salieron de Mispá y persiguieron a los filisteos desbaratándolos hasta más abajo de Bet Car.
12 Tomó entonces Samuel una piedra y la erigió entre Mispá y Yesaná y le dio el nombre de Eben Haézer, diciendo: "Hasta aquí nos ha socorrido Yahvé."
13 Los filisteos fueron humillados. No volvieron más sobre el territorio de Israel, y la mano de Yahvé pesó sobre los filisteos durante toda la vida de Samuel.
14 Las ciudades que los filisteos habían tomado a los israelitas volvieron a Israel, desde Ecrón hasta Gat, liberando Israel su territorio del dominio de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y los amorreos.
15 Samuel juzgó a Israel todos los días de su vida.
16 Hacía cada año un recorrido por Betel, Guilgal, Mispá, juzgando a Israel en todos estos lugares.
17 Después se volvía a Ramá porque allí tenía su casa, allí juzgaba a Israel y allí edificó un altar a Yahvé.

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Introducción a I Samuel

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea. La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo Samuel y Reyes bajo un mismo título: los cuatro libros de los Reinos; la Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros. Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito.

El texto es uno de los peor conservados del AT. La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos. Existían, pues, varias recensiones hebraicas de los libros de Samuel.

Se distinguen en él cinco partes:
a) Samuel, 1 S 1-7;
b) Samuel y Saúl, 1 S 8-15;
c) Saúl y David, 1 S 16 a 2 S 1;
d) David, 2 S 2-20;
e) suplementos, 2 S 21-24.

La obra combina o yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, 1 S 4-6, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2 S 6. Está enmarcada por un relato de la infancia de Samuel, 1 S 1-3, y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo, 7. Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza, 1 S 8-12, donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones: 9; 1Sa_10:1-16; 11, por una parte, y 8; 1Sa_10:17-24; 12, por otra. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento, y al segundo, versión antimonárquica; esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes; además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma, sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. Las guerras de Saúl contra los filisteos son narradas en 13-14, con una primera versión del rechazo de Saúl, 1Sa_13:7 a; una segunda versión de este rechazo se da en 15, en conexión con una guerra contra los amalecitas. Este rechazo prepara la unción de David por Samuel, 1Sa_16:1-13. Sobre los comienzos de David y sus desavenencias con Saúl, se han recogido tradiciones paralelas y, al parecer, de igual antigüedad en 1Sa 16:14 - 2 S 1, donde los duplicados son frecuentes. El final de esta historia se encuentra en 2 S 2-5: el reinado de David en Hebrón, la guerra filistea y la toma de Jerusalén aseguran la confirmación de David como rey sobre todo Israel, 2Sa_5:12. El cap. 6 prosigue la historia del arca; la profecía de Natán, 7, es antigua, pero ha sido retocada; el cap.8 es un resumen redaccional. En 2 S 9 se inicia una larga narración que no concluirá hasta el comienzo de Reyes, 1R 1-2. Es la historia de la familia de David y de las luchas en torno a la sucesión al trono, escrita por un testigo ocular, en la primera mitad del reinado de Salomón. Queda interrumpida por 2 S 21-24, que agrupa trozos de origen diverso sobre el reinado de David.

Es posible que desde los primeros siglos de la monarquía hayan tomado cuerpo, además de la gran historia de 2 S 9-20, otras agrupaciones literarias: un primer ciclo de Samuel, dos historias de Saúl y David. Es posible, asimismo, que estos conjuntos hayan sido combinados en torno al año 700, pero los libros no recibieron su forma definitiva hasta que fueron incorporados a la gran historia deuteronomista. Sin embargo, la influencia del Deuteronomio resulta aquí menos visible que en Jueces y Reyes. Se la descubre particularmente en los primeros capítulos de la obra, especialmente en 1Sa_2:22-36; 7 y 12, quizá en una modificación de la profecía de Natán, 2 S 7; pero el relato de 2 S 9-20 se ha conservado casi sin retoque.

Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita al final del reinado de David. La expansión de los filisteos (la batalla de Afec, 1 S 4, se sitúa hacia el 1050) ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía. Saúl, hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente: ha nacido la realeza. Comienza la guerra de liberación y los filisteos son arrojados hasta su territorio, 1 S 14; los encuentros ulteriores tienen lugar en los confines del territorio israelita, 1 S 17 (valle del Terebinto), 28 y 31 (Gelboé). Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl, hacia el 1010. La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania. Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión, y David es reconocido rey por Israel.

El segundo libro de Samuel no da más que un resumen de los resultados políticos del reinado de David: fueron, sin embargo, considerables. Los filisteos fueron definitivamente rechazados, la unificación del territorio concluye con la absorción de los enclaves cananeos, y en primer lugar Jerusalén, que se convirtió en la capital política y religiosa del reino. Fue sometida Transjordania, y David extendió su dominio sobre los arameos de Siria meridional. Con todo, cuando murió David, hacia el 970, la unidad nacional no estaba verdaderamente consolidada; David era rey de Israel y de Judá y estas dos fracciones se oponían a menudo: la rebelión de Absalón fue sostenida por las gentes del Norte, el benjaminita Seba quiso sublevar al pueblo al grito de «A tus tiendas, Israel». Se presiente ya el cisma.

Estos libros traen un mensaje religioso; exponen las condiciones y las dificultades de un reino de Dios sobre la tierra. El ideal sólo se ha conseguido bajo David; este logro ha sido precedido por el fracaso de Saúl y será seguido por todas las infidelidades de la monarquía, que atraerán la condenación de Dios y provocarán la ruina de la nación. A partir de la profecía de Natán, la esperanza mesiánica se ha alimentado de las promesas hechas a la casa de David. El NT se refiere a ellas tres veces, Hch_2:30, 2Co_6:18, Heb_1:5. Jesús es descendiente de David, y el nombre de hijo de David que le da el pueblo es el reconocimiento de sus títulos mesiánicos. Los Padres han establecido un paralelo entre la vida de David y la de Jesús, el Cristo, el Ungido, elegido para salvación de todos, rey del pueblo espiritual de Dios y, sin embargo, perseguido por los suyos.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

7:1 Aunque no era levita, ver Jue_17:5.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_6:6-10; Jue_10:10-16

NOTAS

7:2 Este cap. no es la continuación del precedente: en aquél no aparece Samuel, mientras que aquí desempeña el papel principal. El relato es generalmente considerado como el prólogo de una versión «antimonárquica» de la institución de la realeza, que se hallaría en 8; 1Sa_10:17-24; 12. Pero se trata más bien de una tradición propia del santuario de Mispá, que explicaba el nombre de `eben ha`ezer («la piedra del socorro») a partir de la «ayuda» prestada por Dios en respuesta a una liturgia penitencial. Samuel actúa como intercesor, igual que Moisés, Éxo_32:11+; ver Jer_15:1, y juez, también como Moisés, Éxo_18:13 s. Según 1Sa_7:15-17, Samuel, y sus hijos después de él, 1Sa_8:1-3, fueron los últimos de los Jueces «menores», Jue_10:1-5; Jue_12:8-15. Los vv. 1Sa_7:13-14 lo transforman en un «gran» Juez, en un libertador. Pero este detalle no concuerda con 1Sa_9:16; 1Sa_10:5; 13-14. La liberación del territorio fue intentada por Saúl y realizada por David.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_2:13+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_20:1; 1Sa_10:17

NOTAS

7:5 Mispá era un santuario en el que se reunía el antiguo Israel, 1Sa_7:6; 1Sa_10:17-24, ver Jue_20:1, Jue_20:3; Jue_21:1, Jue_21:5, Jue_21:8. Hay que distinguir esta Mispá de la de 1Re_15:22 y Jr 40-41, que se localiza en Tell en-Nasbeh, donde la ocupación israelita sólo fue importante a partir de Salomón. Mispá es un nombre común que significa «atalaya», lo que induce a identificar la Mispá de la época de los Jueces y de Samuel con el alto de Nebi Samwil, puesto de observación excepcional, situado al norte de Jerusalén, que podría ser el alto de Gabaón, «alto principal» en la época de Salomón, 1Re_3:4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_17:6-13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_46:16-18


NOTAS

7:11 Emplazamiento desconocido. Se ha propuesto corregirlo por Bet Jorón.

NOTAS

7:12 El nombre significa «la piedra del socorro». Su emplazamiento no coincide con el Eben Haézer de 1Sa_4:1, que era el lugar de una derrota. La judicatura de Samuel se cierra con una victoria.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_3:30; Jue_8:28; Jue_11:33


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_12:7; Jue_12:9; Jue_12:11; Jue_12:14; Jue_16:31