Judith 1 Biblia Jerusalén (1998) | 16 versitos |
1 El año doce del reinado de Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive, Arfaxad, que reinaba en aquel tiempo sobre los medos, en Ecbátana,
2 rodeó esta ciudad con un muro de piedras de sillería que tenían tres codos de anchura y seis codos de longitud, dando al muro una altura de setenta codos y una anchura de cincuenta.
3 Alzó torres de cien codos junto a las puertas; sus cimientos medían sesenta codos de anchura.
4 Las puertas se elevaban a setenta codos de altura, con una anchura de cuarenta codos, para permitir la salida de sus fuerzas y el desfile ordenado de la infantería.
5 Por aquellos días, el rey Nabucodonosor hizo la guerra contra el rey Arfaxad, en la gran llanura que está en el territorio de Ragau.
6 Se le unieron todos los habitantes de las montañas, todos los habitantes del Éufrates, del Tigris y del Hidaspes, y los de la llanura de Arioj, rey de Elam. Se congregaron, pues, numerosos pueblos para combatir a los hijos de Jeleúd.
7 Envió, además, Nabucodonosor, rey de Asiria, mensajeros a todos los habitantes de Persia y a todos los habitantes de Occidente: a los de Cilicia, Damasco, el Líbano y el Antilíbano, y a todos los que viven en el litoral,
8 a todos los pueblos del Carmelo y Galaad, de la Galilea superior y de la gran llanura de Esdrelón,
9 a todos los de Samaría y sus ciudades, y a los del otro lado del Jordán, hasta Jerusalén, Batanea, Jelús, Cadés, el río de Egipto, Tafnes, Remeses y toda la tierra de Gosen,
10 y hasta más arriba de Tanis y Menfis, a todos los habitantes de Egipto, hasta los confines de Etiopía.
11 Pero los moradores de toda aquella tierra despreciaron el mensaje de Nabucodonosor, rey de los asirios, y no quisieron ir con él a la guerra, pues no le temían, sino que le consideraban un hombre sin apoyo. Así que despidieron a los mensajeros de vacío y afrentados.
12 Nabucodonosor experimentó una gran cólera contra toda aquella tierra y juró por su trono y por su reino que tomaría venganza y pasaría a cuchillo todo el territorio de Cilicia, Damasco y Siria, y a todos los habitantes de Moab, a los amonitas, a toda la Judea y a todos los de Egipto, hasta los confines de los dos mares.
13 El año diecisiete libró batalla con su ejército contra el rey Arfaxad; lo derrotó en el combate y puso en fuga a todas las fuerzas de Arfaxad, a su caballería y a todos sus carros;
14 se apoderó de sus ciudades, llegó hasta Ecbátana, ocupó sus torres, devastó sus calles y convirtió en afrenta su hermosura.
15 Alcanzó a Arfaxad en las montañas de Ragau, lo atravesó con sus lanzas y lo destruyó para siempre.
16 Luego regresó con sus soldados y con una inmensa multitud de gente armada que se les había agregado. Y se quedó allí con su ejército, viviendo en la molicie, durante ciento veinte días.

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Introducción a Judith

El libro de Judit es la historia de una victoria del pueblo elegido contra sus enemigos, merced a la intervención de una mujer. La pequeña nación judía se enfrenta con el imponente ejército de Holofernes, que quiere someter el mundo al rey Nabucodonosor y destruir todo culto que no sea el de Nabucodonosor endiosado. Los judíos son sitiados en Betulia. Privados de agua, están a punto de rendirse. Aparece entonces Judit, viuda joven, hermosa, prudente, piadosa y decidida que triunfará sobre la apatía de sus compatriotas y luego sobre el ejército asirio. Echa en cara a los jefes de la ciudad su falta de confianza en Dios. Después ora, se acicala, sale de Betulia y se hace presentar a Holofernes. Echa mano contra él de la seducción y de la astucia y, una vez a solas con aquel militarote ebrio, le corta la cabeza. Los asirios huyen presa del pánico y su campamento es entregado al saqueo. El pueblo ensalza a Judit y se dirige a Jerusalén para una solemne acción de gracias.

Parece como si el autor hubiese multiplicado adrede los dislates de la historia para distraer la atención de cualquier contexto histórico concreto y llevarla por entero al drama religioso y a su desenlace. Es una narración hábilmente compuesta, que guarda estrecho parentesco con los apocalipsis. Holofernes, servidor de Nabucodonosor, es una síntesis de las potencias del mal; Judit, cuyo nombre significa «la Judía», representa la causa de Dios, identificada con la de la nación. Esta causa parece condenada al exterminio, pero Dios cuida de su triunfo por medio de las débiles manos de una mujer, y el pueblo santo sube a Jerusalén. El libro tiene contactos ciertos con Daniel, Ezequiel y Joel: la escena tiene lugar en la llanura de Esdrelón, cerca de la llanura de Harmaguedón, donde San Juan situará la batalla escatológica de Apo_16:16; la victoria de Judit es el premio de su oración, de su observancia escrupulosa de las normas de pureza legal, y, sin embargo, la perspectiva del libro es universalista: la salvación de Jerusalén queda asegurada en Betulia, en aquella Samaría odiosa para los «ortodoxos» del Judaísmo rígido; Ajior es quien da con el sentido religioso del conflicto, y Ajior es un amonita, Jdt_5:5-21, que se convierte al Dios verdadero, Jdt_14:5-10.

El libro fue escrito en Palestina, hacia mediados del siglo II antes de nuestra era, en una atmósfera de fervor nacional y religioso que la sublevación de los Macabeos había creado.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_10:22

NOTAS

1 El texto de la Vulg. difiere bastante del texto griego. Damos aquí, en nota, sus adiciones más importantes y, en el margen, la numeración aproximada de sus vv. cuando difieren del griego.

1:1 (a) A Nabucodonosor, rey de Babilonia (604-562 a.C.), nunca se le llamó «rey de Asur» ni reinó en Nínive, destruida desde el 612 por su padre, Nabopolasar. Sobre las libertades del relato en relación con la historia, ver Introducción. Nabucodonosor es aquí el tipo de soberano poderoso e impío, adversario del pueblo de Dios.

1:1 (b) Arfaxad es desconocido en la historia. Su nombre ha hecho pensar en Fraortes (675-653), fundador del reino de Media, cuya capital fue Ecbátana (hoy Hamadán).



NOTAS

1:6 (a) Las mesetas del Irán occidental.

1:6 (b) El autor quiere probablemente designar a Elimaida, provincia oriental del Imperio persa, ver 1Ma_6:1. -El Hidaspes parece ser el Choaspes, que pasa por Susa.

1:6 (c) Este nombre probablemente designa a los caldeos.

NOTAS

1:10 El texto enumera a todos los vasallos o amigos de Nabucodonosor.

NOTAS

1:11 Lit. «un hombre solo», reducido a buscar apoyos en todas partes; a no ser que pueda entenderse: «un pobre hombre».

NOTAS

1:12 (a) Lit. «toda la tierra». La expresión, frecuente en Jdt, designa la región considerada en el contexto (= «todo el país»), o bien tiene matiz enfático.

1:12 (b) A la lista de Jdt_1:7-11 se añaden ahora Moab, Amón y Judea. -La expresión «los confines de los dos mares» es una manera de expresar un dominio universal, comp. Sal_72:8; Miq_7:12; Zac_9:10.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_1:3-4