II Tesalonicenses  3 Biblia Jerusalén (1998) | 18 versitos |
1 Finalmente, hermanos, orad por nosotros para que la palabra del Señor siga propagándose y adquiriendo gloria, como entre vosotros,
2 y para que nos veamos libres de los hombres perversos y malignos; porque la fe no es de todos.
3 Fiel es el Señor; él os afianzará y os guardará del Maligno.
4 En cuanto a vosotros tenemos plena confianza en el Señor de que cumplís y cumpliréis cuanto os mandamos.
5 Que el Señor guíe vuestros corazones hacia el amor de Dios y la tenacidad de Cristo.
6 Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y no según la tradición que de nosotros recibisteis.
7 Ya sabéis vosotros cómo debéis imitarnos, pues estando entre vosotros no vivimos desordenadamente,
8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que día y noche con fatiga y cansancio trabajamos para no ser una carga a ninguno de vosotros.
9 No porque no tengamos derecho, sino por daros en nosotros un modelo que imitar.
10 Además, cuando estábamos entre vosotros os mandábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.
11 Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo.
12 A ésos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan.
13 Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien.
14 Si alguno no obedece a lo que os decimos en esta carta, a ése señaladle y no tratéis con él, para que se avergüence.
15 Pero no lo miréis como a enemigo, sino amonestadle como a hermano.
16 Que Él, el Señor de la paz, os conceda la paz siempre y en todos los órdenes. El Señor sea con todos vosotros.
17 El saludo va de mi mano, Pablo. Esta es la firma en todas mis cartas; así escribo.
18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros.

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Introducción a II Tesalonicenses 

I y II Tesalonicenses.
Las primeras cronológicamente están dirigidas a los Tesalonicenses, evangelizados por San Pablo en el curso de su segundo viaje, Hch_17:1-10, otoño del 49 a primavera del 50. Obligado por los ataques de los judíos a salir para Berea, desde donde llegó a Atenas y Corinto, de esta última ciudad escribió sin duda 1 Ts en el verano del 50. Silas y Timoteo están con él, y las buenas noticias traídas por este último después de una segunda visita a Tesalónica, sirven de ocasión a Pablo para desahogar su corazón, 1-3; siguen algunas exhortaciones prácticas, 1Ts_4:1-12; 1Ts_5:12-28, entre las que se incluye una respuesta respecto de la suerte de los difuntos y de la Parusía de Cristo, 4:13-5:11. 2 Ts, escrita sin duda en Corinto algunos meses más tarde (2Ts_2:15), contiene además de exhortaciones prácticas, 1; 2:13-3:15, nuevas instrucciones sobre la fecha de la Parusía y los signos que la han de preceder, 2Ts_2:1-12.

2 Ts presenta sorprendentes semejanzas literarias con 1 Ts, hasta el punto que algunos críticos han visto en ella la obra de un falsario que se habría inspirado en San Pablo imitando su estilo. Pero resulta difícil comprender el motivo de tal falsificación, y es mucho más sencillo pensar que el mismo Apóstol, queriendo corregir algunos aspectos de su enseñanza escatológica mal comprendidos, 1Ts_5:2-9, haya escrito esta segunda carta repitiendo las fórmulas de la primera. Ambos escritos no se contradicen, sino que se completan; y su autenticidad queda asimismo bien testificada por la antigua tradición de la Iglesia.

Aparte del interés que ofrecen por presentar ya en germen muchos de los temas que se repetirán en ulteriores epístolas, éstas son importantes sobre todo por su doctrina sobre la escatología. En esta primera etapa de su apostolado, el pensamiento del Apóstol aparece enteramente centrado en la resurrección de Cristo y en su venida gloriosa que traerá la salvación a los que hayan creído en él, aun cuando hubieran ya muerto, 1Ts_4:13-18. Describe esta venida gloriosa según las tradiciones de la apocalíptica judía y del cristianismo primitivo (discurso escatológico de los Sinópticos, sobre todo de Mt). Conforme a las enseñanzas de Jesús, ora insiste en la inminencia imprevisible de esta venida, que exige vigilancia, 1Ts_5:1-11, hasta el punto de producir la impresión de que él y ellos la verán en vida, 1Ts_4:17, ora tanquiliza a sus fieles inquietos por esta perspectiva, recordándoles que no ha llegado aún el Día y que ha de ser precedido de algunos signos, 2Ts_2:1-12. Éstos ya no son tan claros para nosotros como debieron serlo para los primeros lectores. Parece que Pablo se imagina al Anticristo como un individuo que vendrá en los últimos tiempos. En cuanto al obstáculo «que ahora le retiene», 2Ts_2:6, algunos intérpretes han visto en él al imperio romano, otros a la predicación evangélica, pero nada hay de cierto.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_5:25; Col_4:3; Efe_6:19 s; Sal_147:15

NOTAS

3:1 Las oraciones de los fieles, 1Ts_5:25, etc. , ayudarán a la misión del Apóstol. La palabra seguirá «propagándose», en virtud del impulso divino, y una vez recibida y vivida, ver 1Ts_2:13+, será glorificada por Dios que la ha enviado, Sal_107:20; Sal_147:15.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_10:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_5:24; Mat_6:13; 1Jn_2:14

NOTAS

3:3 O quizá: «del mal». Los cristianos se verán tentados, pero no por encima de sus fuerzas, 1Co_10:13.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Co_7:16

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_13:13+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_4:1+

[2] 1Ts_4:11-12; 1Ts_5:14; 2Ts_2:15+

NOTAS

3:7 Imitando a Pablo, 1Co_4:16; Gál_4:12; Flp_3:17, los fieles imitarán a Cristo, 1Ts_1:6; Flp_2:5; ver Mat_16:24; Jua_13:15; 1Pe_2:21; 1Jn_2:6, a quien él imita, 1Co_11:1. Finalmente, deben imitar a Dios, Efe_5:1 (ver Mat_5:48), e imitarse los unos a los otros, 1Ts_1:7; 1Ts_2:14; Heb_6:12. Esta comunidad de vida se apoya en el «modelo» de la doctrina, Rom_6:17, recibido por la «tradición», v. 2Ts_3:6; 1Co_11:2+; 1Ts_2:13+. Los jefes que la trasmiten deben ser ellos mismos «modelos», v. 2Ts_3:9; Flp_3:17; Flp_4:8-9; 1Ti_1:16; 1Ti_4:12; Tit_2:7; 1Pe_5:3, cuya fe y vida se imitan, Heb_13:7.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_4:11; 2Co_11:27; Hch_18:3+; 1Ts_2:9

[2] Mat_10:10

NOTAS

3:10 Esta norma, que sólo se refiere a la negativa a trabajar, proviene quizá de una frase de Jesús o simplemente de una máxima popular. Es «la regla de oro del trabajo cristiano».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_3:19

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_6:9

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ts_3:6

[2] 1Co_5:9-11; 1Co_5:5

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_18:15-18; 2Co_2:7; Gál_6:1; 1Ts_5:14

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ts_5:23

NOTAS

3:16 Var. (Vulg. ): «en todo lugar».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_6:11+; Gál_2:2

NOTAS

3:18 Adic.: «Amén», ver 1Ts_3:13; 1Ts_5:28.