Lamentaciones  4 Biblia Jerusalén (1998) | 22 versitos |
1 ¡Qué deslucido quedó el oro, qué pálido el oro más fino! Las piedras sagradas están esparcidas por las esquinas de todas las calles. Bet.
2 Los nobles hijos de Sión, valiosos lo mismo que el oro, ¡cuentan como vasos de arcilla, obra de manos de alfarero! Guímel.
3 Hasta los chacales desnudan las ubres para dar de mamar a sus cachorros; mas la capital de mi pueblo se ha vuelto cruel como las avestruces del desierto. Dálet.
4 La lengua del niño de pecho se pega de sed al paladar; los pequeñuelos piden pan: no hay quien se lo reparta. He.
5 Los que comían manjares deliciosos desfallecen en medio de las calles; los que se criaron entre púrpura revuelven los estercoleros. Vau.
6 La culpa de la capital supera al pecado mismo de Sodoma, que fue aniquilada en un instante sin que mano humana interviniera. Zain.
7 Sus nazireos, limpios como la nieve, eran más blancos que la leche; su cuerpo más rojo que el coral, era un zafiro su figura. Jet.
8 Más negro es su semblante que el hollín, nadie ya los reconoce por las calles; su piel, pegada a sus huesos, seca está como madera. Tet.
9 Más dichosos son los muertos a espada que los muertos por el hambre, que extenuados sucumben, por falta de alimento. Yod.
10 Manos de tiernas mujeres cocieron a sus hijos: triste alimento para ellas mientras sucumbe la capital. Kaf.
11 Yahvé apuró su furor, derramando el ardor de su cólera; encendió un fuego en Sión que ha devorado sus cimientos. Lámed.
12 Nunca creyeron los reyes de la tierra ni cuantos habitan en el mundo, que el adversario y el enemigo entrarían por las puertas de Jerusalén. Mem.
13 ¡Fue por los pecados de sus profetas, por las culpas de sus sacerdotes, que en medio de ella derramaron sangre de gente inocente! Nun.
14 Vagaban por las calles como ciegos, todos manchados de sangre, sin que nadie pudiera tocar sus vestidos. Sámek.
15 "¡Apartaos! ¡Impuro!", les gritaban, "¡Apartaos, apartaos! ¡No tocar!" Si erraban por naciones, se decía: "¡No seguirán de huéspedes aquí!" Pe.
16 El Rostro de Yahvé los dispersó, para no volver a mirarlos. Los sacerdotes no fueron respetados, no hubo piedad para los ancianos. Ain.
17 Nuestros ojos se iban consumiendo esperando un socorro: ¡ilusión! Oteábamos desde nuestros oteros a un pueblo incapaz de salvar. Sade.
18 Nuestros pasos eran vigilados, nos prohibían andar por las plazas. Cerca estaba nuestro fin, cumplidos nuestros días, sí, llegaba nuestro fin. Qof.
19 Nos perseguían hombres veloces, más que las águilas del cielo; nos iban acosando por los montes, en el desierto nos tendían celadas. Res.
20 Nuestro aliento, el ungido de Yahvé, ha quedado preso en sus trampas. De él decíamos: "¡A su sombra viviremos entre las naciones!" Sin.
21 ¡Disfruta, exulta, capital de Edom, que habitas en el país de Us! ¡También a ti llegará la copa: te embriagarás y te desnudarás! Tau.
22 ¡Has expiado tu culpa, capital de Sión; ya no volverá a desterrarte! ¡Pero castigará tu culpa, capital de Edom, pondrá al desnudo tus pecados! Álef.

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Introducción a Lamentaciones 

LAMENTACIONES

Introducción
La Biblia hebrea clasifica este librito entre los Hagiógrafos y lo enumera entre los cinco «megil·lot», los «rollos» que se leían en las fiestas solemnes. La Biblia griega y la Vulgata lo colocan a continuación de Jeremías, con un título que atribuye su composición a este profeta. La tradición se fundaba en 2Cr_35:25 y se veía apoyada por el contenido de los poemas, que en efecto cuadra bien con la época de Jeremías. Pero es difícil sostener esta afirmación. Jeremías, tal como lo conocemos por sus oráculos auténticos, no ha podido decir que la inspiración profética se había agotado, Lam_2:9, ni alabar a Sedecías, Lam_4:20, ni esperar nada de la ayuda egipcia, Lam_4:17. Su genio espontáneo difícilmente habría podido sujetarse al género erudito de estos poemas, de los que son alfabéticos los cuatro primeros, comenzando cada estrofa por una de las letras del alfabeto tomadas por su orden, y el quinto tiene precisamente 22 versos, el número de letras del alfabeto.

Las Lamentaciones, 1, 2 y 4 pertenecen al género literario de las endechas fúnebres, 3 es una lamentación individual, 5 es una lamentación colectiva (en el texto latino: «Oración de Jeremías»). Probablemente fueron compuestas en Palestina después de la ruina de Jerusalén el 587. Parecen obra de un solo autor que describe en términos patéticos el duelo de la ciudad y de sus moradores, pero de estos dolorosos lamentos brota un sentimiento de invencible confianza en Yahvé y de hondo arrepentimiento, que constituye el valor permanente de la obrita. Los judíos la recitan en el gran ayuno conmemorativo de la destrucción del Templo, y la Iglesia la utiliza durante la Semana Santa para evocar el drama del Calvario.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_6:27-30

NOTAS

4:1 El oro y las piedras sagradas simbolizan la población de Jerusalén.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_19:11


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_39:13-17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lam_2:11-12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén 19


NOTAS

4:7 «nazireos», jóvenes selectos, ver Nm 6 +.

NOTAS

4:9 Lit. «que se disipan, traspasados», tal vez en el sentido de que han quedado como transparentes por el hambre.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lam_2:20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lam_2:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_6:13

[2] Eze_7:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_35:32-33


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_13:45

NOTAS

4:15 Los culpables son tratados como leprosos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_29:6; Jer_37:7

NOTAS

4:17 Egipto, aliado de la última guerra.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_25:5-6

NOTAS

4:20 Sedecías, ver 2Re_25:6. -«Nuestro aliento», lit.«el soplo de nuestras narices», es decir nuestra vida misma.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_25:16; Isa_51:17+; Gén_9:21; Hab_2:15 s

NOTAS

4:21 Us. ver Gén_36:28; Job_1:1; los pueblos vecinos, Moab, Amón y sobre todo Edom, lejos de ayudar a Israel vencido, se aprovecharon de su derrota, ver Isa_34:5+; de ahí los anatemas contra Edom frecuentes en la literatura profética post-exílica, ver Is 34; Ez 25.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_40:2

[2] Sal_137:7