Tobías 5 Biblia Jerusalén (1998) | 22 versitos |
1 Entonces Tobías respondió a su padre Tobit: "Haré cuanto me has mandado, padre.
2 Pero ¿cómo podré recuperar el depósito? Ni él me conoce a mí ni yo a él. ¿Qué señal debo darle para que me reconozca, me crea y me devuelva el dinero? Por otra parte, desconozco la ruta que conduce a Media."
3 Tobit respondió a su hijo Tobías: "Él me dio un recibo y yo a él otro; lo partí en dos, tomé una parte y dejé la otra con el dinero. ¡Ya va para veinte años que deposité esta suma! Ahora, hijo, busca un hombre de confianza que vaya contigo, y lo tomaremos a sueldo hasta tu vuelta, y vete a recuperar ese dinero."
4 Salió Tobías a buscar un hombre que conociera la ruta y fuera con él a Media. Al salir, encontró a Rafael, el ángel, parado ante él; pero no sabía que era un ángel de Dios.
5 Díjole, pues: "¿De dónde eres, joven?" Le respondió: "De los israelitas, tus hermanos, y ando en busca de trabajo." Díjole Tobías: "¿Conoces la ruta de Media?"
6 Respondió: "Sí; he estado allá muchas veces y conozco al detalle todos los caminos. He ido a Media con frecuencia y he sido huésped de Gabael, nuestro hermano, el que vive en Ragués de Media. Hay dos jornadas de camino entre Ecbátana y Ragués, pues Ragués está en la montaña y Ecbátana en el llano."
7 Tobías le dijo: "Espérame, joven, que voy a decírselo a mi padre, porque necesito que vengas conmigo; y yo te pagaré tu sueldo."
8 Él le dijo: "Te espero, pero no tardes."
9 Fue Tobías a informar a su padre y le dijo: "Ya he encontrado un hombre que es israelita, hermano nuestro." Tobit le contestó: "Llámale, para que me entere de qué familia es y a qué tribu pertenece, y si es digno de confianza para que te acompañe, hijo." Salió Tobías, le llamó y le dijo: "Joven, mi padre te llama."
10 Entró el ángel y Tobit se adelantó a saludarle. El ángel contestó: "Que disfrutes de mucha alegría." Replicó Tobit: "¿Qué alegría puedo disfrutar ya? Estoy ciego y no puedo ver la luz del cielo; yazgo en tinieblas como los muertos, que no contemplan la luz; vivo como un muerto; oigo la voz de los hombres, pero no los veo." Le dijo el ángel: "Ten confianza, que Dios te curará dentro de poco. Ten confianza." Tobit le dijo: "Mi hijo Tobías quiere ir a Media. ¿Puedes ir con él y servirle de guía? Yo te daría tu salario, hermano." Él respondió: "Puedo ir con él, pues conozco al detalle todos los caminos y he viajado a Media con frecuencia; he recorrido todos sus llanos y sus montes y tengo conocimiento de todas sus rutas."
11 Tobit le dijo: "¿Querrías decirme, hermano, a qué familia y tribu perteneces?"
12 Le respondió el ángel: "¿Qué puede importar mi tribu?" Tobit insistió: "Me gustaría, hermano, saber con seguridad tu tribu y nombre."
13 Respondió el ángel: "Yo soy Azarías, hijo del gran Ananías, uno de tus hermanos."
14 Le dijo Tobit: "Seas venido sano y salvo, hermano; y no lleves a mal, hermano, mi deseo de conocer con certeza tu nombre y familia. Resulta ahora que eres de mi parentela y que perteneces a un linaje bueno y honrado. He conocido a Ananías y a Natán, los dos hijos del gran Semeías; ellos iban conmigo a Jerusalén y conmigo adoraban allí, sin desviarse del buen camino. Tus hermanos son hombres de bien; de buen linaje procedes. ¡El gozo sea contigo!"
15 Y añadió: "Te daré como sueldo una dracma por día, y en lo demás tendrás el mismo trato que mi hijo.
16 Vete con mi hijo y después te añadiré una gratificación."
17 Le dijo el ángel: "Partiré con él y no abrigues temor; sanos partimos y sanos regresaremos a ti, porque la ruta es segura." Le respondió Tobit: "Bendito seas, hermano." Y, llamando a su hijo, le anunció: "Hijo, prepara las cosas para el camino y emprende la marcha con tu hermano; que el Dios que está en los cielos os proteja allí y os devuelva a mí sanos; y su ángel os acompañe con su protección, hijo." Tobías se dispuso a emprender la marcha y besó a su padre y a su madre. Tobit le dijo: "¡Que tengáis buen viaje!"
18 Pero su madre lloraba y dijo a Tobit: "¿Por qué has hecho que se vaya mi hijo? ¿No era él el bastón de nuestra mano, que siempre va y viene con nosotros?
19 ¡Que no sea el dinero lo primero de todo! ¡Que no se convierta en el precio de nuestro hijo!
20 ¡Con lo que el Señor nos daba para vivir teníamos bastante!"
21 Él le dijo: "No pienses tal cosa; sano ha partido nuestro hijo y sano volverá a nosotros; con tus propios ojos lo verás el día que regrese sano junto a ti.
22 No pienses tal cosa ni te atormentes por ellos, hermana; porque un ángel bueno lo acompañará, le dará un viaje fácil y lo devolverá sano."

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Introducción a Tobías

LOS LIBROS DE TOBÍAS, JUDIT Y ESTER

Introducción
Los tres libros de Tobías, Judit y Ester se ponen en la Vulgata a continuación de los libros históricos. Algunos manuscritos importantes de la versión griega siguen este mismo orden, pero otros los colocan después de los Escritos sapienciales. Forman un pequeño grupo que se distingue por varias características particulares:

No tienen un texto del todo seguro. El libro de Tobías depende de un original semítico que se ha perdido. San Jerónimo se había servido para la Vulgata de un texto «caldeo» (arameo) que ya no poseemos. Pero, en una cueva de Qumrán, se han descubierto los restos de cuatro manuscritos arameos y de un manuscrito hebreo de Tobías. Las versiones griega, siríaca y latina representan cuatro recensiones del texto. Las dos más importantes son: la de los dos manuscritos Vaticano (B) y Alejandrino (A), por una parte, y la del Códice Sinaítico (S) y la de la antigua versión latina, por otra. Esta última recensión, apoyada ahora por los fragmentos de Qumrán, parece la más antigua y es la que sigue la presente traducción, sin dejar de acudir a los demás testigos.

También se ha perdido el original hebreo del libro de Judit. Es dudoso que esté representado por ninguno de los textos hebreos que circularon en la Edad Media. Los textos griegos se nos ofrecen en tres formas notablemente divergentes. La Vulgata, a su vez, presenta un texto muy distinto: parece como si San Jerónimo se hubiera limitado a revisar alguna traducción latina anterior con la ayuda de una paráfrasis aramea.

El libro de Ester presenta una forma breve, la hebrea, y otra larga, la griega. Del texto griego existen dos recensiones: el tipo común de la Biblia griega y el divergente de Luciano de Antioquía. La versión griega añade al hebreo los siguientes complementos: sueño de Mardoqueo, Est_1:1 a-r, y su explicación, Est_10:3 a-k, dos edictos de Asuero, Est_3:13 a-g y Est_8:12 a-v, oraciones de Mardoqueo, Est_4:17 a-i y de Ester, Est_4:17 k-z, otro relato de la gestión de Ester ante Asuero, Est_5:1 a-f y Est_5:2 a-b, un apéndice que explica el origen de la versión griega, Est_10:31. San Jerónimo tradujo estas adiciones a continuación del texto hebreo (Vulg. 10:4-16:24); en la presente traducción las hemos dejado en el lugar que les corresponde en el texto griego, en cursiva y con numeración especial.

Entraron en el canon de las Escrituras. La Biblia hebrea no admitió los libros de Tobías y Judit ni tampoco los aceptan los protestantes. Se trata de libros deuterocanónicos que la Iglesia católica ha reconocido tras algunas vacilaciones en la época patrística. Muy pronto fueron leídos y utilizados y figuran en las listas oficiales del Canon: en Occidente, a partir del sínodo romano del 382; en Oriente, a partir del concilio de Constantinopla llamado «in Trullo», el 692.

Las secciones griegas de Ester son asimismo deuterocanónicas y tienen el mismo historial que Tobías y Judit. El libro hebreo era aún discutido por los Rabinos en el siglo I de nuestra era, pero luego tuvo gran aceptación entre los judíos.

Tienen en común un determinado género literario. Estas narraciones tratan con mucha libertad la historia y la geografía. Según Tobías, el anciano Tobit en su juventud presenció la división del reino a la muerte de Salomón (el 931), Tob_1:4; fue deportado con la tribu de Neftalí (el 734), Tob_1:5 y 10; y su hijo Tobías no murió hasta después de la destrucción de Nínive (el 612), Tob_14:15. El libro supone a Senaquerib sucesor de Salmanasar, Tob_1:15, omitiendo el reinado de Sargón. Entre Ragués, situado en la montaña, y Ecbátana, en medio de la llanura, no habría más que dos días de camino, Tob_5:6, cuando en realidad Ecbátana se hallaba mucho más alta que Ragués (a 2.000 metros de altura) y los kilómetros que separaban a ambas ciudades eran 300. El libro de Ester ofrece un marco histórico más seguro: se describe correctamente la ciudad de Susa, así como algunas costumbres persas. Asuero, transcripción hebrea de Jerjes, es un personaje conocido, y el retrato moral del rey está en armonía con lo que nos dice Herodoto. Con todo, no concuerda bien con la política tolerante de los Aqueménidas el decreto de exterminio de los judíos que Asuero se aviene a firmar; y aún es menos probable que haya autorizado la matanza de sus propios súbditos y que 75.000 persas se hayan dejado matar sin resistencia. En la épocas del relato, la reina de los persas, esposa de Jerjes, se llamaba Amestris y la historia general no deja espacio para Vasti ni para Ester. Si Mardoqueo hubiera sido deportado en tiempo de Nabucodonosor, Est_2:6, habría tenido ciento cincuenta años en el reinado de Jerjes.

El libro de Judit manifiesta sobre todo una gran despreocupación por la historia y la geografía. La narración se sitúa bajo «Nabucodonosor, que reinó sobre los asirios en la gran ciudad de Nínive», Jdt_1:1, cuando en realidad Nabucodonosor fue rey de Babilonia, y Nínive había sido destruida por su padre Nabopolasar. A su vez, la vuelta del Destierro bajo Ciro se presenta como algo que ya ha tenido lugar, Jdt_4:3; Jdt_5:19. Holofernes y Bagoas tienen nombres persas, pero hay también alusiones claras a ciertas costumbres griegas, Jdt_3:7-8; Jdt_15:13. El itinerario bélico de Holofernes, Jdt_2:21-28, es un reto a la geografía. Al llegar a Samaría, cree uno hallarse en terreno más firme y se multiplican los nombres de lugares. Pero muchos nombres son desconocidos y suenan extrañamente; la misma ciudad de Betulia, que es el centro de la acción, no puede localizarse en un mapa, pese a las aparentes precisiones topográficas de la narración.

Estas sorprendentes libertades sólo se explican suponiendo que los autores han querido escribir algo que no es una obra de historia. Es probable que se basen en hechos reales, pero es imposible determinar de qué hechos se trata, ahogados por el relato al que habrían servido de pretexto; relato que es la obra propia de los autores y contiene su mensaje. Lo que importa, pues, es determinar la intención de cada libro y deducir de él la enseñanza que contiene.

El libro de Tobías es una historia de familia. Tobit, un deportado de la tribu de Neftalí, piadoso, observante, caritativo, queda ciego en Nínive. Su pariente Ragüel, en Ecbátana, tiene una hija, Sarra, que ha visto morir sucesivamente a siete prometidos, muertos la noche de las bodas por el demonio Asmodeo. Tobit y Sarra, cada cual por su parte, piden a Dios que les libre de esta vida. Dios hará que los dos infortunios y las dos plegarias engendren una gran alegría: envía a su ángel Rafael, que guía a Tobías, hijo de Tobit, a casa de Ragüel, hace que se despose con Sarra y le proporciona el remedio que curará al ciego. Es una narración edificante, en la que cobran notable relieve los deberes para con los muertos y el consejo de dar limosna. El sentimiento familiar se expresa con emociones y encanto. Desarrolla unas ideas ya muy adelantadas acerca del matrimonio, que preludian el concepto cristiano. El ángel Rafael manifiesta y encubre a un mismo tiempo la acción de Dios, cuyo instrumento él mismo es. Así, el libro invita a reconocer esta Providencia cotidiana, esta vecindad de un Dios bueno.

El libro se inspira en modelos bíblicos, especialmente en las narraciones patriarcales del Génesis; literariamente se sitúa entre Job y Ester, entre Zacarías y Daniel. Tiene puntos de contacto con la Sabiduría de Ajicar (ver Tob_1:22; Tob_2:10; Tob_11:18; Tob_14:10), obra apócrifa cuyo argumento se remonta por lo menos al siglo V a. C. El libro de Tobías parece haberse escrito hacia el año 200 a. C., acaso en Palestina y probablemente en arameo.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

5:3 «tomé una parte» añadiendo con Vet. Lat.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tob_3:17+

NOTAS

5:4 Con excepción del «Ángel de Yahvé» o «el Ángel de Dios» que, en los textos antiguos, designa la apariencia visible de Dios, ver Gén_16:7+, los ángeles son criaturas distintas de Dios, miembros de su corte celeste (llamados «hijos de Dios», Job_1:6; ver Sal_29:1+, «santos», Job_5:1; «ejército del cielo», 1Re_22:19; Neh_9:6; Sal_103:21; Sal_148:2). El prólogo de Job evoca su asamblea, Job_1:6; Job_2:1, de donde salen los mensajeros (éste es el sentido de la palabra «ángel»), que Dios envía a la tierra. Unas veces son ángeles de destrucción, ver Éxo_12:23+; 2Re_19:35; Eze_9:1; Sal_78:49, y otras, ángeles custodios de las naciones y de los individuos, ver Éxo_23:20+; Dan_10:13+. A Rafael se le envía como guía de Tobías, Tob_3:17, ver Gén_24:7. Sobre el papel de intermediarios de los ángeles en la profecía, ver Eze_40:3+. La doctrina se desarrollará en el Judaísmo y en el NT.

NOTAS

5:6 (a) «Ragués (de Media)» Vet. Lat., ver Tob_1:14; Tob_4:1; «Ecbátana (de Media)» S.

5:6 (b) Geografía poco exacta; Ecbátana, hoy Hamadán, se encuentra bastante lejos de Ragués, hoy Rai, cerca de Teherán, ver la Introducción. Pero al autor no le preocupa la exactitud, sólo quiere situar su relato en una región lejana.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_24:7; Gén_24:40; Éxo_23:20+


NOTAS

5:19 «dinero» conj.; «dinero a dinero» griego. -Este difícil v. desconcierta a los traductores. Podría también entenderse: «Que el dinero (de allí) no se añada al dinero (de aquí), sino que sea el precio de nuestro hijo»; o bien, corrigiendo: «Que el dinero no sea primero que el hijo, sino que sea sin valor al lado de nuestro hijo». Ciertamente, el texto sugiere esa idea de que el dinero no debe ser primero que el hijo.

NOTAS

5:22 Igual nombre dado a la esposa o prometida en Tob_8:4, Tob_8:7, Tob_8:21 y en Cnt_4:9 s; Cnt_5:1; ver Cnt_8:1.