Proverbios 12 Biblia Jerusalén (1998) | 28 versitos |
1 El que ama la educación ama el saber; el que odia la educación es tonto.
2 Yahvé favorece al hombre bueno y condena al intrigante.
3 Nadie está firme en la maldad, la raíz de los justos no vacilará.
4 Mujer virtuosa, corona del marido; mujer desvergonzada, caries en sus huesos.
5 Las intenciones de los justos son rectas, las intrigas de los malvados son engañosas.
6 Las palabras de los malvados son trampas mortales, la boca salva a los honrados.
7 Cuando el malvado se derrumba, desaparece; la casa de los justos permanece.
8 El hombre es alabado según su prudencia, el corazón retorcido será despreciado.
9 Mejor ser despreciado, pero servido, que ser engreído y mal comido.
10 El justo conoce las necesidades de su ganado, pero las entrañas del malvado son crueles.
11 Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien persigue quimeras es un insensato.
12 Malos deseos, trampa de impíos; la raíz de los justos permanece.
13 El malvado se enreda en sus labios mendaces, pero el justo sale del apuro.
14 Cada uno se harta del fruto de su boca, cada cual recoge el producto de sus manos.
15 El necio considera recto su camino, el sabio escucha los consejos.
16 El necio descubre al instante su pena, el prudente disimula la afrenta.
17 El testigo veraz proclama la justicia, el testigo falso, la mentira.
18 Hay charlatanes que hieren como espadas, la lengua de los sabios es medicina.
19 Los labios veraces permanecen por siempre, sólo un instante, la lengua embustera.
20 Mentira en la mente que trama el mal, alegría para los que aconsejan la paz.
21 Ninguna desgracia alcanza al justo, los malvados están llenos de miserias.
22 Yahvé aborrece los labios mentirosos y mira con agrado a los que actúan con verdad.
23 El hombre prudente disimula su saber, la mente insensata pregona su necedad.
24 La mano laboriosa dominará, la perezosa trabajará a la fuerza.
25 La angustia deprime al hombre, una palabra amable lo pone alegre.
26 El justo sirve de guía a su prójimo, al malvado lo extravía su camino.
27 El perezoso no pone a asar su caza, la diligencia es la mejor riqueza del hombre.
28 En la senda de la justicia está la vida, el camino de la impiedad lleva a la muerte.

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Introducción a Proverbios

PROVERBIOS

Introducción
El libro de los Proverbios es el más típico de la literatura sapiencial de Israel. Se formó en torno a dos colecciones: la de 10-22 16, titulada «Proverbios de Salomón» (375 sentencias), y la de 25-29 que comienza: «Otros proverbios de Salomón, recopilados por los hombres de Ezequías» (128 sentencias). A estas dos partes se añadieron algunos apéndices: a la primera, la «Colección de los Sabios», 22:17-24:22, y «También esto pertenece a los Sabios», Pro_24:23-34; a la segunda, las «Palabras de Agur», Pro_30:1-14, seguidas de proverbios numéricos, Pro_30:15-33, y las «Palabras de Lemuel», Pro_31:1-9. Este conjunto está precedido por una larga introducción, 1-9, en la que un padre hace a su hijo recomendaciones de sabiduría y la misma Sabiduría toma la palabra. El libro concluye con un poema alfabético, que ensalza a la mujer ideal, Pro_31:10-31.

El orden de las secciones es indiferente, no es el mismo en la Biblia griega y, dentro de cada sección, las máximas se enlazan sin plan alguno y con repeticiones. El libro es, pues, una colección de colecciones, encuadradas por un prólogo y un epílogo. Refleja una evolución literaria que ya hemos esbozado en la introducción general a los libros sapienciales. Las dos grandes colecciones representan el masal en su forma primitiva, y sólo contienen breves sentencias, generalmente de un solo dístico. La fórmula de expresión se hace ya más amplia en los apéndices; los pequeños poemas numéricos de Pro_30:15-33, ver Pro_6:16-19, añaden a la enseñanza el atractivo de una presentación enigmática, conocida ya antiguamente, ver Am 1. El prólogo, 1-9, es una serie de instrucciones interrumpida por dos arengas de la Sabiduría personificada, y el epílogo, Pro_31:10-31, es una composición erudita.

Esta evolución de la forma corresponde a una diferencia de época. Las partes más antiguas son las dos grandes colecciones de 10-22 y 25-29. Son atribuidas a Salomón, quien, según 1Re_5:12 [1Re_4:32], «pronunció tres mil sentencias», y fue siempre tenido por el sabio más grande de Israel. Fuera de este testimonio de la tradición, el tono de los Proverbios es demasiado anónimo para que sea posible atribuir con seguridad al rey tal o cual máxima particular, mas no hay razón para dudar de que el conjunto se remonta a su época; las máximas de la segunda colección eran ya antiguas cuando los hombres de Ezequías las recogieron hacia el año 700. Como estas dos colecciones formaban el núcleo del libro, le dieron su nombre: todo él recibe el nombre de «Proverbios de Salomón», Pro_1:1. Pero los subtítulos de las pequeñas secciones indican que este título general no se ha de tomar a la letra, ya que también abarca la obra de sabios anónimos, Pro 22:17-24:34, y las palabras de Agur y de Lemuel, 30:1-31:8. Y aun en el caso de que estos nombres de dos sabios árabes sean imaginarios y no pertenezcan a personajes reales, prueba con todo la estima en que era tenida la sabiduría extranjera. Prueba clara de tal estima la dan algunas «palabras de los sabios», 22:17-23:11, que se inspiran en las máximas egipcias de Amenemope, escritas al comienzo del primer milenio antes de nuestra era.

Los discursos de Pr 1-9 se amoldan a las «Instrucciones», que son un género clásico de la sabiduría egipcia, pero también a los «Consejos de un padre a su hijo», recientemente descubiertos en un texto acádico de Ugarit. La personificación misma de la Sabiduría tiene antecedentes literarios en Egipto, donde fue personificada Maat, la Justicia-Verdad. Pero la imitación no es servil y mantiene la originalidad del pensador israelita, que transforma esa imitación con su fe yahvista. Podemos datar confiadamente antes del Destierro toda la parte central del libro, los caps. 10-29; la fecha de los caps. 30-31 es dudosa. En cuanto al prólogo, 1-9, seguramente es posterior: su contenido y sus conexiones literarias con los escritos posteriores al Destierro permiten fijar su composición en el siglo V a. C. Éste parece haber sido también el momento en que la obra adquirió su forma definitiva.

Como el libro representa varios siglos de reflexión de los sabios, vemos en él un progreso doctrinal. En las dos antiguas colecciones predomina un tono de sabiduría humana y profana que desconcierta al lector cristiano. Aun así, ya en ellas, uno de cada siete proverbios tiene carácter religioso. Se trata de la exposición de una teología práctica: Dios premia la verdad, la caridad, la pureza de corazón y la humildad, y castiga los vicios opuestos. La fuente y el resumen de todas estas virtudes es la sabiduría, que es temor de Yahvé, Pro_15:16, Pro_15:33; Pro_16:6; Pro_22:4, y sólo en Yahvé se ha de confiar, Pro_20:22; Pro_29:25. La primera parte ofrece idénticos consejos de sabiduría humana y religiosa; insiste en faltas que los antiguos sabios silenciaban: el adulterio y las relaciones con la mujer ajena, Pro_2:16 s; Pro_5:2 s, Pro_5:15 s. El epílogo manifiesta igualmente un mayor respeto por la mujer. Y, sobre todo, el prólogo da, por primera vez, una enseñanza ordenada sobre la sabiduría, su valor, su papel de guía y de moderador de las acciones. La Sabiduría misma toma la palabra, hace su propio elogio y define su relación con Dios, en quien está desde la eternidad y a quien asistió cuando creó el mundo, Pro_8:22-31. Es el primero de los textos sobre la Sabiduría personificada que en conjunto han sido presentados en la Introducción a los Sapienciales.

La enseñanza de los Proverbios está ya sin duda superada por la de Cristo, Sabiduría de Dios, pero algunas de las máximas anuncian ya la moral del Evangelio. Se ha de recordar también que la verdadera religión únicament se edifica sobre una base de honradez humana, y el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de este libro (catorce citas y una vientena de alusiones) impone a los cristianos el respeto al pensamiento de estos antiguos sabios de Israel.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:18; Pro_15:5; Sir_21:6



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_10:25


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_31:10 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_14:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_7:24-27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sir_10:27


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_27:23


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Pro_28:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_10:19; Pro_18:7; Pro_24:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_13:2; Pro_18:20; Luc_6:37-38


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_13:20 s; 2Sa_13:32


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_14:25


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_15:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_5:9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:21; Sal_91:10


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_11:20


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_10:19; Pro_13:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_15:13


NOTAS

12:26 «sirve de guía»: sentido dudoso. La forma verbal es única, pero en general se la deriva del verbo que significa «explorar».

NOTAS

12:27 Porque no ha cazado nada.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Pro_10:16; Rom_6:21-23

NOTAS

12:28 «El camino de la impiedad» griego; «y un camino, un sendero (?)» hebr.