I Timoteo 4 Biblia Jerusalén (1998) | 16 versitos |
1 El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas,
2 por la hipocresía de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia;
3 éstos prohiben el matrimonio y el uso de alimentos que Dios creó para que los coman con acción de gracias los creyentes y los que han conocido la verdad.
4 Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no se ha de rechazar nada si se come con acción de gracias;
5 pues queda santificado por la palabra de Dios y por la oración.
6 Si tú enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido fielmente.
7 Rechaza, en cambio, las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Ejercítate en la piedad.
8 Los ejercicios corporales sirven para poco; en cambio la piedad es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura.
9 Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación:
10 Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes.
11 Predica y enseña estas cosas.
12 Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza.
13 Hasta que yo llegue, dedícate a la lectura, a la exhortación, a la enseñanza.
14 No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros.
15 Ocúpate en estas cosas; vive entregado a ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.
16 Vela por ti mismo y por la enseñanza; persevera en estas disposiciones, pues obrando así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.

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Introducción a I Timoteo

I y II Timoteo y Tito.
Estas cartas dirigidas a dos de los más fieles discípulos de Pablo, Hch_16:14; 2Co_2:13, ofrecen directrices para la organización y el régimen de las comunidades cristianas que se les han confiado. Por esta razón se las llama «pastorales» desde el siglo XVIII. Estas cartas presentan divergencias notables con las otras de Pablo. Difieren considerablemente en el vocabulario. Muchas palabras de uso frecuente en las anteriores epístolas no aparecen en éstas, y sí en cambio otras, y en gran proporción, que no figuran en las primeras. El estilo ya no es apasionado ni entusiasta, sino frío y burocrático. El modo de abordar los problemas ha cambiado. Pablo se limita a condenar las falsas doctrinas en lugar de oponerse a ellas con argumentos persuasivos. Finalmente es difícil situar estas cartas en el decurso de la vida de Pablo, tal como los Hechos nos la describen. Se comprende así que se cuestione la autenticidad de las Pastorales. Frecuentemente se explican estas diferencias invocando la edad avanzada de Pablo, que habría dejado más libertad a un secretario (quizás Lucas, 2Tm_4:11) y la deficiente información sobre los detalles de la vida de Pablo después de su liberación de la prisión romana. Pero muchos críticos rechazan estos argumentos por demasiado subjetivos, y sostienen que las Pastorales son obra de un discípulo de Pablo, de fines del siglo I, con el objeto de resolver problemas de una Iglesia bastante diferente. Esta hipótesis no es en absoluto imposible, pero no hay ningún testimonio que indique que existían ya las cartas pseudoepigráficas y que tuvieran alguna aceptación. 2Ts_2:2 y Apo_22:18 demuestran que los primeros cristianos veían la necesidad de distinguir los escritos auténticos de los falsos. Unos pocos críticos defienden una posición intermedia entre estos dos extremos: según ellos un cristiano, discípulo de Pablo, habría heredado las tres cartas personales conservadas por Timoteo y Tito hasta su muerte. Las completó añadiendo lo que creía que Pablo habría respondido a los nuevos problemas de la Iglesia. Las Pastorales no serían, pues, del Apóstol, pero contendrían fragmentos auténticos: por ejemplo 2Tm_1:15-18; 2Tm_4:9-15; Tit_3:12-14. Las dudas sobre la extensión y el numero de estos fragmentos restan valor a la hipótesis, carente de pruebas en apoyo de tal práctica editorial en aquella época.

La insuficiencia de estas hipótesis hace pensar en un error metodológico cuando se toman las Pastorales como un conjunto unificado, por lo cual ciertas observaciones válidas para una carta, se las aplica a las demás, creando confusión. Por el contrario, el estudio detallado de cada una de las cartas demuestra una proximidad mayor entre 1 Tm y Tt que entre cualquiera de éstas y 2 Tm. Si se estudia esta última aisladamente, no existe ninguna objeción convincente que impida admitir que haya sido escrita por Pablo. Al tener como destinatario una persona, difiere de las cartas dirigidas a las iglesias, como la carta de Ignacio a la iglesia de Esmirna difiere de su carta a Policarpo, obispo de la misma iglesia. Si admitimos que 2Tm_4:6 no alude a una muerte próxima, 2 Tm se enmarca naturalmente en el final del cautiverio de Pablo en Roma, Hch_28:16 s, mientras esperaba su liberación. Y si admitimos la autenticidad de 2 Tm, el carácter heterógeneo de 1 Tm y Tt resulta más evidente dentro del corpus paulino. De modo particular, la visión del ministerio que en ellas se desarrolla contrasta vivamente con la dinámica misionera propia de Pablo, 1Tm_1:6-8; Flp_2:14-16. Lo que domina aquí es la preocupación por una conducta ciudadana respetuosa y sumisa, 1Tm_2:1-2; 1Tm_6:2; Tit_3:1-2, y las cualidades requeridas para los ministros son las propias de cualquier burócrata, 1Tm_3:1-13; Tit_1:5-9. Se ha producido, pues, una clara evolución en las iglesias paulinas. De una Iglesia entusiasta, inflamada por el Espíritu, se ha pasado a una comunidad organizada. El jefe carismático ha dejado su puesto a una direccción institucional; pero no hay todavía trazas del tipo de episcopado monárquico, atestiguado por Ignacio de Antioquía. La autoridad en la Iglesia es colegiada y los «epíscopos», 1Tm_3:2-5, tienen la misma función que los «presbíteros», 1Tm_5:17. Cada presbítero debe tener las cualidades de un «epíscopo», Tit_1:6-9. No conviene, pues, señalar para 1 Tm y Tt una fecha demasiado tardía dentro del siglo I.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_24:23-24; Hch_20:29-30; 2Ti_3:1; 2Pe_2:1; 2Pe_3:3; 1Jn_2:18

NOTAS

4:1 Sobre este período de crisis, que debe caracterizar los últimos tiempos, ver también 2Ts_2:3-12; 2Ti_2:1; 2Ti_4:3-4; 2Pe_3:3; Jud_1:18; ver Mat_24:6; Hch_20:29-30. Por otra parte, habiéndose ya iniciado la era escatológica, 1Ti_2:6; Mar_1:15+; Rom_3:26+, estos tiempos de prueba pueden ya considerarse como actuales, ver 1Co_7:26; Efe_5:16; Efe_6:13; Stg_5:3; 1Jn_2:18; 1Jn_4:1; 1Jn_4:3; 2Jn_1:7.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:17

NOTAS

4:2 Como el esclavo fugitivo lo estaba en su carne.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:16-23

[2] Gén_9:3

[3] 1Ti_2:4

NOTAS

4:3 La condenación del matrimonio será uno de los rasgos del gnosticismo. Las prohibiciones alimentarias son más claramente de carácter judaizante, ver Col_2:16-23.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_1:31+; ; Rom_14:14; Rom_14:20; 1Co_10:25 s, 30s

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ti_2:15

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:4+

NOTAS

4:7 La palabra piedad aparece diez veces en las Epístolas Pastorales, 1Ti_2:2; 1Ti_3:16; 1Ti_4:7-8; 1Ti_6:3, 1Ti_6:5-6, 1Ti_6:11; 2Ti_3:5; Tit_1:1; ver 1Ti_5:4; 2Ti_2:12; Tit_2:12. Sintetiza toda la actitud religiosa de los cristianos, ligada al conocimiento de la fe, núcleo de su vida común en Jesucristo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:23

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:15+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:1+

[2] 1Ti_2:1, 1Ti_2:4; Tit_2:11

NOTAS

4:10 Var. (Vulg): «somos ultrajados».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Tit 2. 15

[2] Tit_2:7-8; 2Ts_3:7+

[3] 1Ti_6:11; Gál_5:22+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Ti_1:18+; Núm_27:18 s; Deu_34:9

NOTAS

4:14 Algunos traducen: «la imposición de manos para el presbiterado». La imposición de manos, rito de transmisión de una gracia o de un carisma, Heb_6:2, puede ser un gesto de simple bendición, Mat_19:15, el medio para realizar una curación, Mat_9:18; Mar_6:5; Mar_7:32; Mar_8:23-25; Mar_16:18; Luc_4:40; Luc_13:13; Hch_9:12; Hch_9:17; Hch_28:8, para comunicar a los bautizados la plenitud del Espíritu Santo, Hch_1:5+, finalmente el rito que consagra a un hombre para una función pública determinada, Hch_6:6; Hch_13:3. En este último sentido se ha de entender este v. y 1Ti_5:22+; 2Ti_2:6. Desde el día al que Pablo alude, Timoteo posee en sí de modo permanente un «carisma», 1Co 12+, que le consagra al ministerio. Para la mención de la intervención profética, ver 1Ti_1:18.