Colosenses 3 Biblia Jerusalén (1998) | 25 versitos |
1 Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2 Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.
3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios.
4 Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.
5 Por tanto, mortificad cuanto en vosotros es terreno: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría,
6 todo lo cual atrae la ira de Dios sobre los rebeldes,
7 y que también vosotros practicasteis en otro tiempo, cuando vivíais de ese modo.
8 Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y obscenidades, lejos de vuestra boca.
9 No os mintáis unos a otros, pues despojados del hombre viejo con sus obras,
10 os habéis revestido del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador,
11 donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos.
12 Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,
13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.
14 Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el broche de la perfección.
15 Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo cuerpo. Y sed agradecidos.
16 La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantando a Dios, de corazón y agradecidos, salmos, himnos y cánticos inspirados.
17 Todo cuanto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
18 Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
20 Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor.
21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados.
22 Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos de este mundo, no porque os ven, como quien busca agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo al Señor.
23 Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,
24 conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa. El Amo a quien servís es Cristo.
25 Al que obre la injusticia, se le devolverá conforme a esa injusticia; que no hay favoritismos.

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Introducción a Colosenses

Efesios y Colosenses.
Las epístolas a los Efesios y a los Colosenses forman un grupo muy homogéneo: idéntica misión de Tíquico en Col_4:7 s y Efe_6:21 s; sorprendentes semejanzas de estilo y de doctrina entre Col Ef. Pablo se halla todavía preso, Col_4:3, Col_4:10, Col_4:18; Efe_3:1; Efe_4:1; Efe_6:20, y esta vez todos los indicios apuntan a Roma como lugar de su cautiverio (del 61 al 63), más bien que a Cesarea, donde no se explicaría debidamente la presencia de Marcos o de Onésimo, o a Éfeso, donde Lucas no parece haber estado junto a Pablo. Por lo demás, el cambio de estilo y el progreso de la doctrina exigen cierta distancia entre Col, Ef las «epístolas mayores» Co, Ga, Rm. En el intervalo ha surgido una crisis: Epafras, su representante apostólico, Col_1:7, ha venido de Colosas, que no fue evangelizada por el mismo Pablo, Col_1:4; Col_2:1, trayéndole informes alarmantes. Nada más enterarse, Pablo responde con la epístola a los Colosenses que entrega a Tíquico. Pero la reacción suscitada en su espíritu por el nuevo peligro, le hace ahondar más su pensamiento, y así como Rm le había servido para poner en orden las ideas de Ga, también ahora escribe una segunda epístola, prácticamente contemporánea de Col, en la cual estructura su doctrina conforme al nuevo punto de vista que acaba de imponerle la polémica. Esta admirable síntesis es nuestra epístola «a los Efesios». Esta denominación, que ni siquiera se halla textualmente garantizada, ver Efe_1:1, pudiera engañarnos. En realidad, Pablo no se dirige a los fieles de Éfeso, con quienes ha convivido tres años, Efe_1:15; Efe_3:2-4, sino más bien a los creyentes en general y más particularmente a las comunidades del valle del Lico, entre las cuales hace circular su carta, Col_4:16.

La interpretación, cuyas líneas generales acabamos de trazar, respeta la tradición que atribuye Col Ef a Pablo y tiene muchos visos de probabilidad. Pero a partir del s. XIX se ha puesto en duda la autenticidad de estas dos epístolas. Su estilo pesado y repetitivo les parece a algunos impropio de Pablo; las ideas teológicas, en particular las que se refieren al Cuerpo de Cristo, a Cristo, Cabeza del cuerpo y de la Iglesia universal, no son las mismas que aparecen en las cartas anteriores; los errores con los que se enfrentan son posteriores a Pablo, pertenecen más bien al gnosticismo del siglo II. Estas objeciones son serias. Están formuladas por numerosos críticos, incluidos algunos católicos. Pero no son irrefutables. De hecho, en lo que se refiere a Col, hoy día la balanza se inclina más bien a favor de la autenticidad, y esto por buenas razones. Pues no solamente se encuentran en ella las ideas fundamentales de Pablo, sino que las nuevas se explican de manera satisfactoria, por las circunstancias referidas anteriormente. Lo mismo podemos decir de Ef, aun cuando en ésta la duda subsiste. Entre los argumentos a favor de la autenticidad paulina, hay que notar: 1. Ef es obra de un autor dotado de un pensamiento creador, no de alguien que utiliza las ideas de otro. 2. El estilo lento, rico, a veces pesado, de Col Ef, que contrasta con las discusiones rápidas, nerviosas de las cartas anteriores puede explicarse porque Pablo se está abriendo a nuevos y más amplios horizontes. 3. El estilo de las cartas anteriores no es del todo coherente y en ellas encontramos dos ejemplos de este estilo tardío, contemplativo y casi litúrgico en Rom_3:23-26 y 2Co_9:8-14. La verdadera dificultad viene de los numerosos pasajes en que Ef parece repetir las expresiones de Col en forma bastante servil y desmañada; pero esto puede obedecer a que Pablo no solía escribir íntegramente sus cartas, y es posible que en la redacción de Ef haya permitido a un discípulo una intervención más considerable que la de costumbre. Hay que reconocer, sin embargo, que las observaciones 2 y 3 cuadrarían mejor con la hipótesis de un posible autor distinto de Pablo, dotado de una capacidad creadora parecida a la de Pablo, pero dispuesto a repetir servilmente frases enteras de otras cartas paulinas. La dificultad de encontrar un autor tan híbrido para Efesios es una de las principales razones que han impulsado a algunos críticos a suponer que Colosenses, de la que están tomadas la mayoría de las frases, no era tampoco de Pablo. Partiendo, pues, de que la hipótesis más probable es la que admite la autenticidad paulina de estas dos epístolas, mas no la única posible, podríamos reconstruir el origen paulino de Col Ef de la siguiente manera: Los errores en Colosas, contra los que escribe Pablo, no son todavía los de los gnósticos del siglo II, sino más bien ideas que se encuentran habitualmente entre los judíos esenios. El peligro provenía de especulaciones fundamentalmente judías, Col_2:16, sobre las potencias celestes o cósmicas a las que se atribuía el poder de dirigir la marcha del cosmos. Los Colosenses exageraban tanto su importancia que comprometían la supremacía de Cristo.

El autor de la carta acepta el planteamiento del problema sin poner en duda la actividad de tales potencias; incluso las equipara con los ángeles de la tradición judía, ver Col_2:15. Pero lo hace precisamente para situarlas en su justo lugar en el gran plan de la salvación. Las potencias han desempeñado su papel como intermediarios y administradores de la Ley. Hoy en día ese papel ha concluido. El Cristo Kyrios, al instaurar el orden nuevo, tomó en sus manos el gobierno del mundo. Su exaltación celeste le ha elevado por encima de las potencias cósmicas a las que ha despojado de sus antiguos atributos, Col_2:15. Y él, que ya las dominaba en virtud de la primera creación, a título de Hijo, imagen del Padre, las domina definitivamente como cabeza de ellas en la nueva creación, en la que ha asumido en sí todo el pléroma, es decir, toda la plenitud del Ser, de Dios y del mundo en Dios, Col_1:13-20. Los cristianos, liberados de esos «elementos del mundo», Col_2:8, Col_2:20, por su unión con la cabeza y por la participación de su plenitud, Col_2:10, ya no tienen por qué colocarse bajo la tiranía por medio de observancias anticuadas e ineficaces, Col_2:16-23. Unidos por el bautismo con Cristo muerto y resucitado, Col_2:11-13, ellos son los miembros de su cuerpo y sólo de él, como de su cabeza vivifante, reciben su nueva vida, Col_2:19. Sin duda, esta salvación cristiana es siempre lo que primordialmente interesa al autor, pero las exigencias de la polémica le han llevado a precisar la extensión cósmica de la obra de Cristo, integrando en ella junto a la humanidad salvada, ese vasto cosmos que es su marco, cosmos que se encuentra igualmente colocado, en forma indirecta, bajo la depedencia del único Señor. De ahí la ampliación del tema del «Cuerpo de Cristo», esbozado ya anteriormente, 1Co_12:12+, con la novedad de la insistencia en Cristo como cabeza; de ahí la ampliación cósmica de la obra de la salvación; de ahí el horizonte dilatado en que a Cristo se le considera más bien en su triunfo celeste, mientras la Iglesia en su unidad colectiva se va edificando hacia él; de ahí, en fin, el relieve más acentuado de la escatología ya realizada, ver Efe_2:6+.

Estas perspectivas se repiten en la epístola a los Efesios. Pero el esfuerzo polémico para asignar su puesto a las potencias ha producido sus frutos, Efe_1:20-22, y las miradas más bien se dirigen a la Iglesia, cuerpo de Cristo que se dilata con las dimensiones del universo nuevo, «plenitud del que lo llena todo en todo», Efe_1:23. En esta contemplación suprema que es como la cumbre de su obra, el autor reitera muchos temas antiguos para ordenarlos en la síntesis más vasta a que ha llegado. Vuelve a considerar especialmente los problemas de la epístola a los Romanos, esa otra obra cumbre que coronaba la etapa anterior de su pensamiento. No sólo evoca en breves palabras los resúmenes de aquélla sobre el pasado pecador de la humanad y sobre la gratuidad de la salvación por Cristo, Efe_2:1-10, sino que también reconsidera el problema de los judíos y de los gentiles que anteriormente le angustiaba, Rm 9-11. Y en esta ocasión lo hace a la serena luz de la escatología realizada en el Cristo celeste: en adelante, los dos pueblos se le presentan unidos, reconciliados en un solo hombre nuevo, y caminando de común concierto hacia el Padre, Efe_2:11-22. Este acceso de los gentiles a la salvación de Israel en Cristo es el gran «misterio», Efe_1:9; Efe_3:3-6, Efe_3:9; Efe_6:19; Col_1:27; Col_2:2; Col_4:3, cuya contemplación le inspira acentos inimitables sobre la infinita sabiduría que se despliega en este misterio, Efe_3:9 s; Col_2:3, sobre la caridad insondable de Cristo que en él se manifiesta, Efe_3:18 s, sobre la elección enteramente gratuita que ha hecho de él el ministro de ese misterio, Efe_3:2-8. Este plan de salvación se ha desarrollado por etapas conforme a los designios eternos de Dios, Efe_1:3-14, que culminan en los desposorios de Cristo con la humanidad salvada que es la Iglesia, Efe_5:22-32.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_2:6+

[2] Flp_3:20

[3] Hch_2:33+



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_110:1

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Col_2:12; 1Jn_3:2

[2] Rom_8:19+; Col_1:27

NOTAS

3:4 (a) Var.: «nuestra».

3:4 (b) El cristiano, unido a Cristo por el bautismo, Col_2:12, participa ya realmente de su vida celestial, ver Efe_2:6+, pero esta vida es espiritual y oculta, y no llegará a ser manifiesta y gloriosa sino en la Parusía.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:11 s

[2] Rom_1:29+

[3] |Efe_5:6; Rom_1:18+

NOTAS

3:5 La muerte y resurrección, realizadas por el bautismo de manera instantánea y absoluta en el plano místico de la unión con Cristo celeste, ver Col_2:12, Col_2:20; Col_3:1-4; Rom_6:4+, deben realizarse de forma lenta y progresiva en el plano terrestre del viejo mundo en el que sigue sumergido el cristiano. Muerto ya en principio, debe morir de hecho, «dando muerte» día a día «al hombre viejo» pecador que vive aún en él.

NOTAS

3:6 Las palabras «sobre los rebeldes», omitidas por algunos textos antiguos y por varias ediciones modernas, son necesarias para explicar la génesis literaria de Efe_2:2-3 y Efe_5:6, que arranca de este pasaje de Col.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Efe_2:2-3; Tit_3:3

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_4:31

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_4:25

[2] |Efe_4:22-24

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_12:2+; Gén_1:26-27

NOTAS

3:10 El hombre creado, Gén_1:26+, se perdió buscando el conocimiento del bien y del mal fuera de la voluntad divina, Gén_2:17+. Desde entonces, convertido en esclavo del pecado y de sus apetencias, Rom_5:12+, el hombre viejo quedó condenado a morir, Rom_6:6; Efe_4:22. El hombre nuevo, re-creado en Cristo, Efe_2:15+, que es imagen de Dios, Rom_8:29+, vuelve a encontrar la rectitud anterior y el verdadero conocimiento moral, Col_1:9; Heb_5:14.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gál_3:27-28; 1Co_12:13; Gen 11+

[2] 1Co_15:28

NOTAS

3:11 En el orden nuevo desaparecen las distinciones de raza, religión, cultura y clase social, que dividían al género humano desde la caída. La unidad se rehace «en Cristo».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Efe_4:1-2, Efe_4:32

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_6:14; Mat_18:21-35

[2] Rom_13:8-10+

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_13:1+; Jua_14:27; Flp_4:7

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_2:16; Efe_4:3-4; 1Co_12:12+

[2] Efe_5:20

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Efe_4:29

[2] |Efe_5:19-20

NOTAS

3:16 (a) Var.: «del Señor», o «de Dios». Probablemente el texto primitivo decía sólo «la palabra». Comp. Flp_1:14 y Flp_2:30.

3:16 (b) Se trata, sin duda, de improvisaciones «carismáticas» sugeridas por el Espíritu durante las asambleas litúrgicas; ver 1Co_12:7; 1Co_14:26.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_10:31

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |Efe 5:21 - 6:9; 1Pe_3:1-7

[2] Tit_2:1-10; 1Ti_2:9-15

NOTAS

3:18 Preceptos muy sencillos de la moral corriente, cristianizados por Pablo mediante la simple fórmula «en el Señor», que aquí equivale a «según la vida cristiana». En Efe_5:21, la elaboración cristiana está más desarrollada.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_6:15+; 1Co_7:21-23; Tit_2:9-10; Flm_1:16+; 1Pe_2:8

NOTAS

3:22 Cristo Señor, único verdadero «amo» (igual palabra en griego) de señores y esclavos.

NOTAS

3:24 Que el esclavo llegue a ser heredero, ver Mat_21:35-38; Luc_15:19; Gál_4:1-2, es una señal distintiva del orden nuevo «en Cristo»; ver Rom_8:15-17; Gál_4:3-7; Flm_1:16.