Ester  3 Biblia Jerusalén (1998) | 15 versitos |
1 Después de esto, el rey Asuero elevó al poder a Amán, hijo de Hamdatá, del país de Agag. Lo encumbró y lo situó por encima de todos los dignatarios que estaban con él;
2 todos los servidores del rey, adscritos a la Puerta Real, doblaban la rodilla y se postraban ante Amán, porque así lo había ordenado el rey; pero Mardoqueo ni doblaba la rodilla ni se postraba.
3 Los servidores del rey, adscritos a la Puerta Real, dijeron a Mardoqueo: "¿Por qué incumples la orden del rey?"
4 Y como se lo repitieran día tras día y él no les hiciera caso, se lo comunicaron a Amán, para ver si Mardoqueo persistía en su palabra, pues les había manifestado que él era judío.
5 Vio Amán que Mardoqueo no doblaba la rodilla ni se postraba ente él, y montó en cólera.
6 Y cuando le notificaron a qué pueblo pertenecía Mardoqueo, no contentándose con poner la mano sobre él solo, intentó exterminar, junto con él, a todos los judíos de todo el reino de Asuero.
7 El año doce del rey Asuero, el mes primero, es decir, el mes de Nisán, se sacó el "Pur" (es decir, las suertes) en presencia de Amán, por días y por meses. Salió el doce, que es el mes de Adar.
8 Amán dijo al rey Asuero: "Hay un pueblo disperso y diseminado entre los pueblos de todas las provincias de tu reino, con sus leyes, distintas de las de todas las naciones, y que no cumplen las leyes reales. No conviene al rey dejarlos en paz.
9 Si el rey juzga conveniente publicar un decreto para exterminarlos, yo haré que se entreguen diez mil talentos de plata a los intendentes, para que los ingresen en la cámara del tesoro."
10 El rey sacó el anillo de su dedo, se lo entregó a Amán, hijo de Hamdatá, de Agag, enemigo de los judíos,
11 y dijo el rey a Amán: "La plata, te la regalo; y pongo también ese pueblo en tus manos, para que hagas lo que te parezca."
12 El día trece del primer mes fueron convocados los secretarios del rey para escribir, según lo ordenado por Amán, a los sátrapas del rey, a los inspectores de cada provincia y a los jefes de todos los pueblos, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua. Se escribió en nombre del rey Asuero, se selló con el anillo del rey,
13 y se enviaron las cartas, por medio de los correos, a todas las provincias del rey, para exterminar, matar y aniquilar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, y para saquear sus bienes, en el espacio de un solo día, el trece del mes doce, que es el mes de Adar. [(a) He aquí el texto de la carta: "El gran rey Asuero, a los jefes y gobernadores, súbditos suyos, de las ciento veintisiete provincias que van desde la India hasta Etiopía, les escribe lo siguiente: (b) "Puesto al frente de muchos pueblos, y siendo señor de toda la tierra, he procurado no dejarme arrastrar por el orgullo del poder, sino gobernar siempre del modo más conveniente y benigno, manteniendo tranquilas en toda ocasión las vidas de mis súbditos, ofreciendo un reino culto y en seguridad hasta sus últimas fronteras y haciendo florecer la paz, tan deseada de todos los hombres. (c) Queriendo yo saber, por medio de mis consejeros, cómo podría llevar a buen término mis intenciones, uno de ellos, distinguido entre todos por su prudencia y señalado por su inquebrantable lealtad y su firme fidelidad, segundo en el reino por su dignidad, Amán, (d) nos denunció que se hallaba diseminado, entre todas las tribus del universo, un pueblo hostil, opuesto por sus leyes a todas las naciones, que rechaza constantemente las órdenes reales, de modo que no hay seguridad en el programa de gobierno que nosotros, con indiscutible acierto, venimos ejecutando. (e) "Considerando, pues, que este pueblo se mantiene aislado y en total oposición a todos los hombres, que vive según leyes exóticas y es hostil a nuestros intereses, llevando a cabo los peores crímenes para que no se consiga la estabilidad del reino, (f) hemos decidido que todos los que os han sido señalados en cartas de Amán, encargado de nuestros negocios y nuestro segundo padre, sean exterminados de raíz, con sus mujeres y sus niños, por la espada de sus enemigos, sin ninguna compasión ni miramiento, el día catorce del mes doce de Adar del presente año, (g) de modo que los malévolos de ayer y hoy desciendan en un solo día al Hades por la violencia y nos permitan gozar, en los días futuros, de perpetua paz y seguridad."]
14 El texto de este escrito debía ser promulgado como ley en todas las provincias, y fue puesto en conocimiento de todos los pueblos a fin de que estuviesen preparados para aquel día.
15 Por orden del rey, partieron los correos apresuradamente. El decreto fue publicado también en la ciudadela de Susa. Mientras el rey y Amán banqueteaban, en Susa reinaba la consternación.

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Introducción a Ester 

El libro de Ester, como el de Judit, refiere una liberación de la nación por medio de una mujer. Los judíos establecidos en Persia se ven amenazados de exterminio por el odio de un visir omnipotente, Amán, y se salvan gracias a la intervención de Ester, joven compatriota que ha llegado a reina, dirigida a su vez por su tío Mardoqueo. La situación se vuelve del revés: Amán es ahorcado, Mardoqueo ocupa su lugar, los judíos exterminan a sus enemigos. Se instituye la fiesta de los Purim para conmemorar esta victoria y se recomienda a los judíos que la celebren todos los años.

La narración hace ver claramente la hostilidad de que eran objeto los judíos en el mundo antiguo, a causa de la singularidad de su vida, que les ponía en conflicto con las leyes del príncipe (compárese la persecución de Antíoco Epífanes); su nacionalismo exacerbado es una reacción de defensa. Su violencia choca desagradablemente, pero no debemos perder de vista que el libro es anterior a la revelación cristiana. También se ha de tener en cuenta el elemento literario: las intrigas de harén y las degollinas sólo sirven para la presentación dramática de una tesis que es una tesis religiosa. La exaltación de Mardoqueo y de Ester y la liberación consiguiente recuerdan la historia de Daniel y, sobre todo, la de José, oprimido y luego exaltado para la salvación de su pueblo. En la narración del Génesis a propósito de José, Dios no manifiesta externamente su poder y, sin embargo, dirige los acontecimientos. Del mismo modo, la Providencia gobierna todas las peripecias del drama en el libro hebreo de Ester, que evita nombrar a Dios. Lo saben los actores y ponen toda su confianza en Dios, que llevará a cabo su plan de salvación, incluso aunque fallen los instrumentos humanos que ha escogido, ver Est_4:3-17 que da la clave del libro. Las adiciones griegas tienen un tono más religioso (son las que han proporcionado todos los pasajes de Ester utilizados por la liturgia), pero se limitan a hacer explícito lo que el autor hebreo dejaba adivinar.

La versión griega existía el 114 (ó 78) a. C., en que fue enviada a Egipto para autenticar la fiesta de los Purim, Est_10:31. El texto hebreo es anterior; según 2Ma_15:36, los judíos de Palestina celebraban, el 160 a. C., un «día de Mardoqueo», que supone conocida la historia de Ester, y probablemente, el mismo libro. Éste pudo haber sido compuesto en el segundo cuarto del siglo II a. C. Su relación original con la fiesta de los Purim no es segura: el pasaje de Est_9:20-32 es de estilo diferente y parece ser añadidura. Los orígenes de la fiesta son oscuros y es posible que el libro haya sido posteriormente relacionado con ella (2Ma_15:36 no da el nombre de «Purim» al «día de Mardoqueo») y haya servido para justificarla históricamente.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

3:1 País desconocido, cuyo nombre, el de un rey de Amalec vencido por Saúl, 1Sa_15:7-9, ha podido elegirse para subrayar la oposición entre Amán y Mardoqueo, benjaminita, hijo de Quis, como Saúl.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_4:17 d-c

NOTAS

3:2 La genuflexión exigida, gesto de deferencia admitido en todas las cortes orientales y comprobado en la Biblia, ver 1Re_1:23; 2Re_4:37, etc., no tenía por qué irritar a un judío. Así pues, Mardoqueo, con su negativa, da muestras más que de una fidelidad inmediata a Dios y a su Ley (como en Dan_1:8; Dan_3:12; Dan_6:14 [Dan_6:13]), de un orgullo racial, que en la oración del texto griego se interpretará en un sentido religioso, Est_4:17 d-e.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_9:24-26

NOTAS

3:7 Palabra babilonia que el autor explica. De hecho, Amán ha decidido el exterminio. Lo único que pide a la suerte es que designe el día favorable. El griego, completando al hebreo, añade que Amán preparó un decreto el año doce del rey, que echó las suertes para destruir la raza de Mardoqueo y que la suerte cayó en el día catorce del mes de Adar. -Este v. puede ser una adición introducida a la vez que la sección referente a la fiesta de los «Purim», Est_9:24-26.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_3:13 d-c; Dan_3:8-12; Sab_2:14-15

NOTAS

3:8 (a) Luciano parafrasea como sigue: «Amán, celoso y excitados todos sus sentimientos, enrojeció del todo y apartó de él sus ojos. Luego, con perverso corazón habló por mal de Israel al rey: Hay un pueblo, le dijo, disperso por todos los reinos, un pueblo belicoso y rebelde, que tiene leyes muy especiales. Pero de tus leyes, oh rey, no hacen caso, conocidos como son en todos los pueblos como gente perversa. Violan tus decretos para reducir a la nada tu gloria».

3:8 (b) Estas quejas contra los judíos se hallan en diversos escritos de la época helenística, ver Est_3:13 d-e; Dan_1:8; Dan_3:8-12; Jdt_12:2; Esd_4:12 s; Sab_2:14 s y el apócrifo 3 Macabeos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Est_7:4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_41:42


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_3:4; Dan_3:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jdt_2:5; Dan_3:31 [Dan_4:1]

[2] Est_3:8+

[3] Est_8:12; Gén_45:8


NOTAS

3:15 La Vet. Lat. introduce aquí una oración de los judíos, en la que se expresan sentimientos de penitencia por los pecados del pueblo y llamadas a la fidelidad de Dios.