I Reyes 19 Biblia Jerusalén (1998) | 21 versitos |
1 Ajab comunicó a Jezabel cuanto había hecho Elías y cómo había pasado a cuchillo a todos los profetas.
2 Jezabel envió un mensajero a Elías, diciendo: "Así me hagan los dioses y aún más si mañana a estas horas no he hecho de tu vida como ha sido de la de ellos."
3 Él tuvo miedo, se levantó y se fue para poner su vida a salvo. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado.
4 Anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta llegar y sentarse bajo una retama. Imploró la muerte y dijo: "¡Ya es demasiado, Yahvé! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!"
5 Se recostó y quedó dormido bajo una retama, pero un ángel le tocó y le dijo: "Levántate y come."
6 Miró y a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió y bebió y se volvió a recostar.
7 El ángel de Yahvé volvió segunda vez, lo tocó y le dijo: "Levántate y come, pues el camino ante ti es muy largo."
8 Se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb.
9 Allí se introdujo en la cueva, y pasó en ella la noche. Le llegó la palabra de Yahvé, diciendo: "¿Qué haces aquí, Elías?"
10 Él dijo: "Ardo en celo por Yahvé, Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para quitármela."
11 Le dijo: "Sal y permanece de pie en el monte ante Yahvé." Entonces Yahvé pasó y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante Yahvé; pero en el huracán no estaba Yahvé. Después del huracán, un terremoto; pero en el terremoto no estaba Yahvé.
12 Después del terremoto, fuego, pero en el fuego no estaba Yahvé. Después del fuego, el susurro de una brisa suave.
13 Al oírlo Elías, enfundó su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva. Le llegó una voz que le dijo: "¿Qué haces aquí, Elías?"
14 Él respondió: "Ardo en celo por Yahvé, Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para quitármela."
15 Yahvé le dijo: "Vuelve a tu camino en dirección al desierto de Damasco. Cuando llegues, unge rey de Aram a Jazael,
16 rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá.
17 Al que escape a la espada de Jazael lo matará Jehú, y al que escape a la espada de Jehú lo matará Eliseo.
18 Dejaré un resto de siete mil en Israel: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal, y todas las bocas que no le besaron."
19 Partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Tenía frente a él doce yuntas y él estaba con la duodécima. Elías pasó a su lado y le echó su manto encima.
20 Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías, diciendo: "Déjame ir a besar a mi padre y a mi madre y te seguiré." Le respondió: "Anda y vuélvete, pues ¿qué te he hecho?"
21 Volvió atrás Eliseo, tomó la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio. Con el yugo de los bueyes asó la carne y la entregó al pueblo para que comieran. Luego se levantó, siguió a Elías y le servía.

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Introducción a I Reyes

Los libros de los Reyes, como los de Samuel, constituían una sola obra en la Biblia hebrea. Corresponden a los dos últimos libros de los Reinos en la traducción griega, y de los Reyes en la Vulgata.

Son la continuación de los libros de Samuel, y 1 R 1-2 contiene la parte final del gran documento de 2 S 9-20. La larga narración del reinado de Salomón, 1 R 3-11, detalla la excelencia de su sabiduría, el esplendor de sus construcciones, sobre todo del Templo de Jerusalén, y la abundancia de sus riquezas. Es ciertamente una época gloriosa, pero el espíritu conquistador del reino de David ha desaparecido: se conserva, se organiza y, sobre todo, se saca partido de los triunfos de David. Se mantiene la oposición entre las dos fracciones del pueblo, y a la muerte de Salomón, en 931, el reino se divide: las diez tribus del Norte llevan a cabo una secesión agravada por un cisma religioso, 1 R 12-13. La historia paralela de los dos reinos de Israel y Judá se desarrolla de 1 R 14 a 2 R 17: con frecuencia es la historia de las luchas entre estos reinos hermanos, es también la de los asaltos del exterior por parte de Egipto contra Judá y de los arameos por el Norte. El peligro arrecia cuando los ejércitos asirios intervienen en la región, primero en el siglo IX, con más fuerza en el siglo VIII, cuando Samaría cae bajo sus golpes el 721, mientras que Judá se ha declarado ya vasallo. La historia, limitada ya a Judá, prosigue hasta la ruina de Jerusalén el 587 en 2 R 18-25 21. La narración se alarga al tratar de dos reinados, el de Ezequías, 2 R 18-20, y el de Josías, 2 R 22-23, marcados por un despertar nacional y una reforma religiosa. Los grandes acontecimientos políticos son entonces la invasión de Senaquerib bajo Ezequías el 701, en respuesta a la denegación del tributo asirio y, bajo Josías, la ruina de Asiria y la formación del imperio caldeo. Judá hubo de someterse a los nuevos amos de Oriente, pero pronto se rebeló. El castigo no se hizo esperar: el 597, los ejércitos de Nabucodonosor conquistaron Jerusalén y llevaron cautivos a una parte de sus habitantes; diez años después un amago de independencia provocó una segunda intervención de Nabucodonosor, que terminó el 587 con la ruina de Jerusalén y una segunda deportación. Reyes concluye con dos breves apéndices, 2Re_25:22-30.

La obra cita nominalmente tres de sus fuentes, una Historia de Salomón, los Anales de los reyes de Israel y los Anales de los reyes de Judá, pero también existieron otras: además de la parte final del gran documento davídico, 1 R 1-2, una descripción del Templo, de origen sacerdotal, 1 R 6-7, y, sobre todo, una historia de Elías compuesta hacia fines del siglo IX y una historia de Eliseo un poco posterior; estas dos historias forman la base de los ciclos de Elías, 1 R 17 - 2 R 1, y de Eliseo, 2 R 2-13. Los relatos del reinado de Ezequías que presentan en escena a Isaías, 2Re_18:17-20:19, provienen de los discípulos de este profeta.

Cuando la utilización de las fuentes no lo impide, los sucesos quedan encerrados en un marco uniforme: se trata cada reinado como una unidad independiente y completa, su comienzo y su fin se señalan casi con las mismas fórmulas, en las que jamás falta un juicio sobre la conducta religiosa del rey. Se condena a todos los reyes de Israel a causa del pecado original de este reino, la fundación del santuario de Betel; entre los reyes de Judá, ocho solamente son alabados por su fidelidad general a las prescripciones de Yahvé. Pero esta alabanza queda restringida seis veces por la observación de que los altos no desaparecieron; únicamente Ezequías y Josías reciben una aprobación sin reservas.

Estos juicios se inspiran evidentemente en la ley del Deuteronomio sobre la unidad del santuario. Más aún: el descubrimiento del Deuteronomio bajo Josías y la reforma religiosa que inspiró señalan el punto culminante de toda esta historia, y toda la obra es una demostración de la tesis fundamental del Deuteronomio, repetida en 1 R 8 y 2 R 17: si el pueblo observa la alianza concluida con Dios, será bendecido; si la rompe, será castigado. Este influjo deuteronomista se encuentra también en el estilo, siempre que el redactor desarrolla o comenta sus fuentes.

Es probable que una primera redacción deuteronomista fuera hecha antes del Destierro, antes de la muerte de Josías en Meguidó el 609, y la alabanza otorgada a este rey, 2Re_23:25 (menos las últimas palabras) sería la conclusión de la obra primitiva. Una segunda edición, asimismo deuteronomista, se hizo durante el Destierro: después del 562, si se le atribuye el final del libro, 2Re_25:22-30, o algo antes si ponemos su punto final después del relato de la segunda deportación, 2Re_25:21, que tiene trazas de ser una conclusión. Hubo, finalmente, algunas adiciones, durante y después del Destierro.

Los libros de los Reyes se han de leer con el espíritu con que fueron escritos, como una historia de salvación: la ingratitud del pueblo elegido, la ruina sucesiva de las dos fracciones de la nación parecen llevar al fracaso el plan de Dios; pero siempre queda, para defender el futuro, un grupo de fieles que no han doblado las rodillas ante Baal, un resto de Sión que guarda la Alianza. La firmeza de las disposiciones divinas se manifiesta en la admirable subsistencia del linaje davídico, depositario de las promesas mesiánicas, y el libro, en su forma definitiva, se cierra con la gracia concedida a Jeconías, como aurora de una redención.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rut_1:17+



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_21:14-21

NOTAS

19:3 «tuvo miedo» versiones; «vio» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_11:14; Tob_3:6; Jon_4:3; Jon_4:8; Job_7:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_24:18; Mat_4:1+

NOTAS

19:8 Ver Ex 19+. Elías, queriendo salvaguardar la alianza y restablecer la pureza de la fe, se dirige al lugar donde se ha revelado el verdadero Dios, Ex 3; 33:18—34:9, y donde se ha concluido la alianza, Ex 19; 24; Éxo_34:10-28; enlaza directamente su obra con la de Moisés. Relacionados por la teofanía del Horeb, Moisés y Elías lo estarán también en la Transfiguración de Cristo, teofanía del NT, Mat_17:1-9 p.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo 33:18—34:19

NOTAS

19:9 La «hendidura de la peña» donde se metió Moisés durante la aparición divina, Éxo_33:22.

NOTAS

19:10 Los vv. 1Re_19:9-10 son un duplicado de 1Re_19:13-14.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_13:22+; Éxo_19:16+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_3:8

NOTAS

19:12 Huracán, temblor de tierra, fuego, que en Ex 19 manifestaban la presencia de Yahvé, aquí no son más que los signos precursores de su paso; el susurro de una brisa suave simboliza la espiritualidad de Dios y la intimidad de su trato con sus profetas; pero no la suavidad de su acción; las terribles órdenes dadas en 1Re_19:15-17 demuestran la falsedad de esta interpretación que, sin embargo, es común.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_3:6; Éxo_33:20+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Rom_11:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_8:7-15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_9:1-13; 1Re_19:19-21

NOTAS

19:16 (a) En realidad, el que llevará a cabo estas misiones será Eliseo.

19:16 (b) La unción, Éxo_30:22+, no se daba a los profetas; este término impropio se trae aquí por el paralelismo. Se ungía a los reyes, 1Sa_9:26+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_4:3+; Rom_11:4-5


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_2:13

NOTAS

19:19 (a) Los vv. 1Re_19:19-21 proceden del ciclo de Eliseo.

19:19 (b) El manto simboliza la personalidad y los derechos de su dueño. Además, el manto de Elías tiene una eficacia milagrosa, 2Re_2:8. Elías adquiere así un derecho sobre Eliseo, al que Eliseo no puede hurtarse. Destruyendo el yugo de los bueyes, Eliseo indica su renuncia a su anterior estado.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_9:61


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Re_3:11