Sabiduría 12 Biblia Jerusalén (1998) | 27 versitos |
1 pues tu aliento incorruptible está en todas ellas.
2 Por eso corriges poco a poco a los que caen y los reprendes recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.
3 A los antiguos habitantes de tu tierra santa
4 los aborreciste por sus abominables acciones, prácticas mágicas y ritos sacrílegos.
5 A esos crueles asesinos de niños, devoradores de entrañas en banquetes de carne y de sangre humanas, a estos iniciados en bacanales,
6 padres asesinos de seres indefensos, decidiste exterminarlos por medio de nuestros antepasados,
7 para que la tierra que más apreciabas recibiera una digna colonia de hijos de Dios.
8 Pero también de éstos, por ser hombres, tuviste compasión y les enviaste avispas, como avanzadilla de tu ejército, para exterminarlos poco a poco.
9 Aunque podías haber sometido los impíos a los justos en batalla campal o haberlos aniquilado de una vez con feroces fieras o con una orden fulminante,
10 castigándolos poco a poco les diste ocasión de arrepentirse, a sabiendas de que eran de mala ralea, de malicia innata, y de que su mentalidad no cambiaría nunca,
11 pues era una raza maldita desde su origen. Tampoco por temor a nadie indultabas sus pecados.
12 Pues ¿quién podría decirte: "¿Qué has hecho?" ¿Quién se opondría a tu sentencia? ¿Quién te citaría a juicio por destruir naciones creadas por ti? ¿Quién se enfrentaría a ti como defensor de hombres injustos?
13 Pues fuera de ti no hay Dios que cuide de todo, a quien tengas que dar cuenta de la justicia de tus juicios;
14 ni rey ni soberano que pueda desafiarte defendiendo a los que has castigado.
15 Puesto que eres justo, todo lo gobiernas con justicia y consideras incompatible con tu poder el condenar a quien no merece castigo.
16 Tu poder es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser compasivo con todos.
17 Demuestras tu poder ante los que desconfían de la plenitud de tu fuerza y confundes la osadía de los que la conocen.
18 Dueño de tu poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque haces valer tu poder cuando quieres.
19 Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser filántropo y diste a tus hijos esperanza plena, pues tras el pecado das lugar al arrepentimiento.
20 Pues si a los enemigos de tus hijos, reos de muerte, los castigaste con tanto miramiento y clemencia, dándoles tiempo y lugar para apartarse de su maldad,
21 ¿con cuánta consideración no habrás juzgado a tus hijos, con cuyos padres hiciste juramentos y alianzas de grandes promesas?
22 Así, nos educas castigando a nuestros enemigos con moderación, para que, al juzgar, recordemos tu bondad y, al ser juzgados, esperemos misericordia.
23 Por eso, a los que vivían de manera insensata e inicua los atormentaste con sus propias abominaciones,
24 pues se habían extraviado muy lejos por los caminos del error, tomando por dioses a los animales más viles y despreciables, dejándose engañar como niños inconscientes.
25 Por eso, como a niños sin razón, les enviaste un castigo de risa.
26 Pero los que no escarmentaron con correcciones ridículas iban a experimentar un castigo digno de Dios.
27 Pues ellos mismos, atormentados e irritados por aquellos que tenían por dioses y ahora eran su castigo, abrieron los ojos y reconocieron como Dios verdadero a aquel que antes se negaban a conocer. Por eso, les sobrevino el peor de los castigos.

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Introducción a Sabiduría

LIBRO DE LA SABIDURÍA

Introducción
El libro griego de la Sabiduría forma parte de los libros deuterocanónicos. Lo utilizaron los Padres del siglo II d. C. y, a pesar de las vacilaciones y de algunas oposiciones, en especial la de San Jerónimo, ha sido reconocido como inspirado a título igual que los libros del canon hebreo.

En la primera parte, el libro que la Vulgata llama simplemente Liber Sapientiae, muestra el papel de la Sabiduría en el destino del hombre y compara la suerte de los justos y de los impíos en el curso de la vida y después de la muerte, 1-5. La segunda parte, 6-9, expone el origen y la naturaleza de la Sabiduría y los medios de adquirirla. La última parte, 10-19, ensalza la acción de la Sabiduría y de Dios en la historia del pueblo elegido, insistiendo únicamente, salvo una breve introducción que se remonta a los orígenes, en el momento capital de esta historia, la liberación de Egipto; una larga digresión, 13-15, contiene una severa crítica de la idolatría.

Se supone que el autor es Salomón, a quien claramente se designa, salvo el nombre, en Sab_9:7-8, Sab_9:12, y el libro se llama en griego «Sabiduría de Salomón». Éste habla como un rey, Sab_7:5; Sab_8:9-15, y se dirige a sus colegas en la realeza, Sab_1:1; Sab_6:1-11, Sab_6:21. Pero se trata de un evidente artificio literario, que pone este escrito de sabiduría, como el Eclesiastés y el Cantar, bajo el nombre del sabio más grande de Israel. En efecto, el libro ha sido escrito todo él en griego, aun la primera parte, 1-5, para la que algunos han supuesto erróneamente un original hebreo. La unidad de la composición corre pareja con la del lenguaje, que es flexible y rico, y fluye sin esfuerzo entre figuras retóricas.

El autor es ciertamente un judío, lleno de fe en el «Dios de los Padres», Sab_9:1, orgullosos de pertenecer al «pueblo santo», a la «raza irreprochable», Sab_10:15, pero judío helenizado. Su insistencia sobre los acontecimientos del Éxodo, la antítesis que establece entre egipcios e israelitas y su crítica de la zoolotría demuestran que vivía en Alejandría, que era a la vez capital del helenismo bajo los Tolomeos e importante ciudad judía de la Dispersión. Cita la Escritura según la traducción de los Setenta, realizada en este ambiente: es, pues, posterior a ésta, pero desconoce la obra de Filón de Alejandría (20 a. C. - 54 d. C.). Por su parte, este filósofo griego parece que jamás se inspira en la Sabiduría, pero hay muchos contactos entre las dos obras, brotan en el mismo ambiente y no pueden estar muy alejadas en el tiempo. No es posible demostrar de una manera absolutamente cierta la utilización de la Sabiduría por el Nuevo Testamento, pero sí es probable que San Pablo haya sentido su influencia literaria y que San Juan haya tomado de ella algunas ideas para expresar su teología del Verbo. El libro ha podido ser escrito en la segunda mitad del siglo I antes de nuestra era; es el más reciente de los libros del Antiguo Testamento.

El autor se dirige en primer lugar a los judíos, sus compatriotas, cuya fidelidad está en peligro por el prestigio de la civilización alejandrina: el renombre de las escuelas filosóficas, el desarrollo de las ciencias, la atracción de las religiones mistéricas, de la astrología, del hermetismo, o el atractivo sensible de los cultos populares. Ciertas precauciones que toma indican que también busca la atención de los paganos, a quienes quiere llevar al Dios que ama a todos los hombres. Pero esta intención es secundaria, el libro es una obra de defensa mucho más que de conquista.

Dado el ambiente, la cultura y las intenciones del autor, no es extraño que se observen en su libro numerosos contactos con el pensamiento griego. Pero no se debe exagerar su importancia. Ciertamente debe a su formación helénica un vocabulario para la abstracción y una facilidad de razonamiento que no permitían el léxico y la sintaxis del hebreo; le debe también cierto número de términos filosóficos, de cuadros de clasificación y de temas de escuela, pero estos préstamos limitados no significan la adhesión a una doctrina intelectual, sino que sirven para expresar un pensamiento que se nutre del Antiguo Testamento. De los sistemas filosóficos, o de las especulaciones de la astrología, no sabe sin duda más que un hombre culto de su época en Alejandría.

No es ni filósofo ni teólogo, es un sabio de Israel. Como sus predecesores, exhorta a la búsqueda de la sabiduría, que procede de Dios, que se consigue con la oración, que es raíz de las virtudes y que procura todos los bienes. Con una visión más amplia que ellos, agrega a esta sabiduría las recientes adquisiciones de la ciencia, Sab_7:17-21; Sab_8:8. La cuestión de la retribución, que tanto preocupaba a los sabios, recibe en él la solución. Beneficiándose de las doctrinas platónicas acerca de la distinción entre cuerpo y alma, ver Sab_9:15, y sobre la inmortalidad del alma, afirma que Dios ha creado al hombre para la incorruptibilidad, Sab_2:23, que la recompensa de esta sabiduría es esta incorruptibilidad que garantiza un lugar junto a Dios, Sab_6:18-19. Lo que aquí abajo sucede no es más que una preparación para la otra vida, donde los justos vivirán con Dios, mientras que los impíos recibirán su castigo, Sab_3:9-10. El autor no alude a una resurrección corporal. Con todo, parece que da lugar a la posibilidad de una resurrección de los cuerpos de una forma espiritualizada, tratando, de este modo, de conciliar la noción griega de inmortalidad y las doctrinas bíblicas que se orientaban hacia una resurrección corporal (Daniel).

Como para sus predecesores, la Sabiduría es un atributo de Dios. Esta Sabiduría es la que reguló todo ya en la creación y la que guía los acontecimientos de la historia. A partir del cap. 11, lo que a ella se le atribuía es referido directamente a Dios, pero lo es porque la Sabiduría se identifca con Dios en su gobierno del mundo. Por otra parte, la Sabiduría es «una emanación de la gloria del Omnipotente... un reflejo de la luz eterna... una imagen de su bondad», Sab_7:25-26; y de este modo aparece como distinta de Dios, pero es al mismo tiempo una irradiación de la esencia divina. Sin embargo, no parece que el autor vaya aquí más lejos que los demás libros sapienciales, y haga de la Sabiduría una hipóstasis, pero todo este pasaje sobre la naturaleza de la Sabiduría, 7:22-8:8, marca un progreso en la formulación y un ahondamiento en las ideas antiguas.

El autor, en su meditación sobre el pasado de Israel, 10-19, había sido ya precedido por Ben Sirá, Si 44-50, ver también los Sal 78, 105, 106, 135, 136; pero su originalidad se muestra en dos puntos. En primer lugar, busca las razones de los hechos, y esboza una filosofía religiosa de la historia, que supone una interpretación nueva de los textos: por ejemplo, las explicaciones sobre la moderación de Dios con Egipto y Canaán, 11:15-12:27. Sobre todo, fuerza el relato bíblico para demostrar una tesis. Los caps. 16-19 no son más que un largo paralelo antitético entre el destino de los egipcios y el de los israelitas, en el que el autor, para mejor destacar su tema, enriquece el relato con rasgos inventados, pone en conexión episodios distintos, y abulta los hechos. Es un excelente ejemplo de la exégesis midrásica que cultivarán los rabinos.

Los gustos han cambiado y estas páginas han envejecido, pero la primera parte del libro, 1-9, siempre ofrece al cristiano un alimento espiritual de alta calidad; la liturgia de la Iglesia se ha aprovechado ampliamente de ella.

El texto del libro de la Sabiduría está contenido en cuatro grandes mss: B (Vaticano, s. IV), S (Sinaítico, s. IV), A (Alejandrino, s. V) y C (Codex Ephraemi rescriptus, s. V), y en numerosos mss secundarios. El mejor ms es el B, que ha servido de base para la presente traducción.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_2:7+

NOTAS

12:1 Es el soplo vital difundido por Dios en las criaturas, Gén_2:7; Gén_6:3; Sal_104:29-30; Job_27:3; Job_34:14-15. No parece aludir el autor al espíritu de la filosofía estoica o al alma del mundo. -La Vulg. y numerosos mss latinos traducen (erróneamente): «cuán bueno y suave es, Señor, tu espíritu en todos los seres».



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_4:6+

[2] Luc_15:7


NOTAS

12:3 Deu_7:1 da una lista, pero el autor considera principalmente a los cananeos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_12:31; Deu_18:10 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_18:21+

NOTAS

12:5 «devoradores de entrañas» lat.; «(banquete) en que se devoran las entrañas» tres mss; «(banquete) de devoradores de entrañas» texto recibido. -«en bacanales», lit. «del medio de la danza» varios mss; en el texto recibido, la expresión se halla corrompida y no tiene sentido. Este canibalismo no está demostrado en Canaán, pero sí aparece en otros pueblos de la antigüedad. El autor toma algunos rasgos de los «misterios» helénicos y alude a los ritos mal reputados de algunos de ellos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_33:51-56; Deu_20:16-18


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_11:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_78:39; Sal_103:14; Sab_6:7; Sab_11:23+; Éxo_23:28+

NOTAS

12:8 (a) Este rasgo no insiste tanto en la fragilidad fundamental del hombre, Sal_78:39; Sal_103:14-15, etc., como en su dignidad esencial, Gén_1:26-27; Sal_8:5-7 [Sal_8:4-6], que autoriza relaciones privilegiadas con la Sabiduría divina, Pro_8:31. También el estoicismo reconocía esta dignidad, pero insistiendo especialmente en la noción común de humanidad.

12:8 (b) El autor transforma el sentido dado al episodio de las «avispas», Éxo_23:28; Deu_7:20, por los textos antiguos, preocupados por explicar el retraso sufrido en el exterminio de Canaán. De ese modo, Dios, en vez de preocuparse únicamente de Israel, ejercía su misericordia con los cananeos pecadores.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_11:17-19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_12:2

NOTAS

12:10 No en virtud de una predeterminación positiva para el mal, sino a consecuencia de su negativa a arrepentirse. Dios sabía que, como el faraón, «se endurecerían», y esto ilustra la evocación de la maldición de Canaán, Gén_9:25, trasladada a un plano moral, ver Sab_3:12, Sab_3:19; Sab_4:3-6.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_9:25; Sab_3:12; Sab_3:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Job_9:12; Rom_9:19-23

[2] Job_9:19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_32:39; Job_34:13+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_18:25

NOTAS

12:15 A consecuencia de una antigua alteración del verbo «condenar» y de un corte desafortunado, casi todos los mss latinos dicen: «a quien no merece ser castigado, le condenas».

NOTAS

12:16 Porque posee la plenitud de la fuerza y no tiene ninguna razón para abusar de ella (ver por el contrario Sab_2:11), Dios ejerce su justicia con entera imparcialidad y libertad; del mismo modo su dominio soberano sobre todos los seres le autoriza a usar de clemencia con todos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_115:3; Sal_135:6

NOTAS

12:18 O el autor se identifica con todos los hombres, o bien esboza ya (ver Sab_12:21-22) la idea de un trato de favor reservado a los israelitas.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_11:23

NOTAS

12:19 O «amigo del ser humano», a ejemplo de la sabiduría, Sab_1:6; Sab_7:23. Esta actitud corresponde al universalismo radical de los escritos de sabiduría y encontrará una expresión nueva en el NT, ver Mat_5:43-48.

NOTAS

12:20 Ver Sab_12:2. La idea de que Dios, por medio de pruebas y castigos, trata de arrancar a su pueblo del pecado, es frecuente en el AT, ver Amó_4:6+. El autor la extiende deliberadamente a todos los hombres pecadores, ver ya Job_33:14-22; Job_34:29-32; Jon 3-4.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_12:7+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_11:10

[2] Mat_5:7; Mat_7:2

NOTAS

12:22 «con moderación» en metriotêti conj.; «con una miríada (de golpes)» en myriotêti texto recibido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_11:16

NOTAS

12:23 Designación bíblica de los falsos dioses y de los ídolos, ver Deu_7:26; Deu_27:15, etc. Aquí se señala el culto de los animales y el autor vuelve al hilo de Sab_11:15-16.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_11:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_11:15

NOTAS

12:27 El faraón reconoció finalmente la acción de Dios, Éxo_12:31-32, tras haberse negado a ello por largo tiempo, Ex 7-11, pero no por eso dejó de desafiarle.