Exodo  7 Biblia de Jerusalen (Desclee, 2009) | 25 versitos |
1 Yahvé dijo a Moisés: «Mira, yo te hago un dios para el faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.
2 Tú le dirás cuanto yo te mande, y Aarón, tu hermano, se lo dirá al faraón, para que deje salir a los israelitas de su país.
3 Yo endureceré el corazón del faraón y multiplicaré mis signos y prodigios en el país de Egipto.
4 El faraón no os hará caso, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré del país de Egipto a mis legiones, mi pueblo, los israelitas, con juicios solemnes.
5 Y los egipcios reconocerán que yo soy Yahvé, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los israelitas de en medio de ellos.»
6 Moisés y Aarón actuaron así. Hicieron lo que Yahvé les había mandado.
7 Moisés tenía ochenta años, y Aarón ochenta y tres cuando hablaron al faraón.
8 Yahvé dijo a Moisés y a Aarón:
9 «Cuando el faraón os pida algún prodigio, dirás a Aarón que tire su cayado delante del faraón, y el cayado se convertirá en serpiente.»
10 Moisés y Aarón se presentaron, pues, al faraón, e hicieron lo que Yahvé había ordenado: Aarón tiró su cayado delante del faraón y de sus servidores* , y se convirtió en serpiente.
11 A su vez, el faraón llamó a sus sabios y hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos.
12 Cada cual tiró su bastón y se convirtieron en serpientes; pero el cayado de Aarón devoró los otros cayados.
13 Sin embargo, el corazón del faraón se endureció, y no les hizo caso, como había predicho Yahvé.
14 Yahvé dijo a Moisés: «El corazón del faraón se ha obstinado; se niega a dejar salir al pueblo.
15 Preséntate al faraón por la mañana, cuando vaya hacia el Río. Espéralo a la orilla del Río, llevando en tu mano el cayado que se convirtió en serpiente.
16 Le dirás: Yahvé, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti para decirte: ‘Deja partir a mi pueblo, para que me den culto en el desierto’; pero hasta ahora no has hecho caso.
17 Así dice Yahvé: En esto conocerás que yo soy Yahvé: Con el cayado que tengo en la mano* , golpearé las aguas del Río y se convertirán en sangre.
18 Los peces del Río morirán, el Río quedará apestado y los egipcios no podrán beber agua del Río.»
19 Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón que tome su cayado y que extienda su mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus canales, sus ríos, sus lagunas y sobre todas las cisternas, y se convertirán en sangre. Habrá sangre en todo el país de Egipto, en los recipientes de madera y en los de piedra.»
20 Moisés y Aarón hicieron lo que Yahvé les había mandado: alzó el cayado y golpeó las aguas del Río en presencia del faraón y de sus servidores, y todas las aguas del Río se convirtieron en sangre.
21 Los peces murieron y el Río quedó apestado, de modo que los egipcios no podían beber agua de él. Hubo sangre en todo el país de Egipto.
22 Pero los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, y el corazón del faraón se obstinó y no les hizo caso, tal como había dicho Yahvé.
23 El faraón se dio media vuelta y entró en su casa sin prestar atención a lo sucedido.
24 Todos los egipcios tuvieron que cavar en los alrededores del Río en busca de agua potable, porque no podían beber de sus aguas.
25 Pasaron siete días desde que Yahvé golpeó el Río.

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Introducción a Exodo 

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas

Exodo  7,1
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_4:16


Exodo  7,2
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_4:21; Sal_135:9

Exodo  7,8
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal 78; Sal 105; Sab_11:14-20; Sab 16-18

NOTAS

7:8 Expresión consagrada, pero que el texto sólo aplica en realidad a la décima plaga; las nueve primeras plagas son «prodigios» o «señales», como las «señales» y «prodigios» de Ex 4 passim; Éxo_7:9. Así como estos prodigios tenían como fin acreditar a Moisés ante los israelitas y ante el faraón, el fin de las «plagas» es acreditar a Yahvé, es decir, conseguir que el faraón reconociera su poder. Las nueve primeras plagas se distinguen de la décima por su esquema y también por su vocabulario. El relato concluye con la negativa definitiva del faraón, a quien Moisés no volverá a ver, Éxo_10:28-29; sólo queda la huida. La historia prosigue con la persecución de los fugitivos y el milagro del mar, Ex 14. Esta tradición del Éxodo-huida era originariamente independiente de la tradición de la décima plaga, en la que los israelitas son arrojados de Egipto, Éxo_12:31-33, ver Éxo_4:21; Éxo_6:1; Éxo_11:1. Había más tradiciones acerca de estas «señales», ver Sal_78:43-51; Sal_105:27-36, hasta los desarrollos de Sab_11:14-20; Sab_11:16-18. Como estas otras presentaciones, el relato de Éxo 7:14—10:29 es también una composición literaria. Las plagas 3ª y 6ª pertenecen a la tradición sacerdotal; la distribución de las otras entre las tradiciones yahvista y elohísta es difícil. No hay que tratar de justificar esos prodigios mediante la astronomía y las ciencias naturales, pero el relato que de ellos se hace se vale de fenómenos naturales que son conocidos en Egipto y desconocidos en Palestina (el Nilo rojo, las ranas, el siroco negro), o que son conocidos en Egipto y Palestina (las langostas), o incluso que son conocidas en Palestina, pero excepcionales en Egipto (el granizo). Sólo debe retenerse la intención del relato, que hace brillar a los ojos de los israelitas y del faraón mismo la omnipotencia de Yahvé.

Exodo  7,9
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_4:2 s

Exodo  7,10
NOTAS

7:10 Es decir, los que le rodean, cortesanos y del faraón mismo la omnipotencia de Yahvé. dignatarios.

Exodo  7,11
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Ti_3:8

Exodo  7,14
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_11:6-8

Exodo  7,17
NOTAS

7:17 La mano de Moisés, ejecutor de las decisiones divinas.

Exodo  7,20
REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_78:44; Sal_105:29; Apo_16:4-7; Apo_8:8; Apo_8:11