Jeremías  25 Biblia Jerusalén (1998) | 38 versitos |
1 Palabra dirigida a Jeremías tocante a todo el pueblo de Judá el año cuarto de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, - o sea el año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia -,
2 la cual pronunció el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a toda la población de Jerusalén, en estos términos:
3 Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, veintitrés años hace que me es dirigida la palabra de Yahvé, y os la he comunicado puntualmente (pero no habéis oído.
4 También os envió Yahvé puntualmente a todos sus siervos los profetas, y tampoco oísteis ni aplicasteis el oído),
5 diciendo: Ea, volveos cada cual de su mal camino y de sus malas acciones, y volveréis al solar que os dio Yahvé a vosotros y a vuestros padres, desde siempre hasta siempre.
6 (No vayáis en pos de otros dioses para servirles y adorarles, no me provoquéis con las hechuras de vuestras manos, y no os haré mal.)
7 Pero no me habéis oído (- oráculo de Yahvé - de suerte que con las hechuras de vuestras manos me provocasteis, para vuestro mal).
8 Por eso, así dice Yahvé Sebaot: Puesto que no habéis oído mis palabras,
9 he decidido mandar a buscar a todos los linajes del norte (- oráculo de Yahvé - y a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia), y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores (y contra todas estas gentes de alrededor); los anatematizaré y los convertiré en pasmo, rechifla y ruinas eternos,
10 y haré desaparecer de ellos voz de gozo y voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, el ruido de la muela y la luz de la candela.
11 Será reducida toda esta tierra a pura desolación, y servirán estas gentes al rey de Babilonia setenta años.
12 (Luego, en cumpliéndose los setenta años, pediré cuentas al rey de Babilonia y a dicha gente por su delito - oráculo de Yahvé - y a la tierra de los caldeos, trocándola en ruinas eternas).
13 Y atraeré sobre aquella tierra todas las palabras que he hablado respecto a ella, todo lo que está escrito en este libro. Lo que profetizó Jeremías tocante a la generalidad de las naciones.
14 (Pues también a ellos los reducirán a servidumbre muchas naciones y reyes grandes, y les pagaré según sus obras y según la hechura de sus manos.)
15 Así me ha dicho Yahvé Dios de Israel: Toma esta copa de vino de furia, y hazla beber a todas las naciones a las que yo te envíe;
16 beberán y trompicarán, y se enloquecerán ante la espada que voy a soltar entre ellas.
17 Tomé la copa de mano de Yahvé, e hice beber a todas las naciones a las que me había enviado Yahvé:
18 (a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus principales, para trocarlo todo en desolación, pasmo, rechifla y maldición, como hoy está sucediendo);
19 al faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus principales y a todo su pueblo,
20 a todos los mestizos (a todos los reyes de Us); a todos los reyes de Filistea: a Ascalón, Gaza, Ecrón y al residuo de Asdod;
21 a Edom, Moab y los amonitas,
22 a (todos) los reyes de Tiro, a (todos) los reyes de Sidón y a los reyes de las islas de allende el mar;
23 a Dedán, Temá, Buz; a todos los que se afeitan las sienes,
24 a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los mestizos habitantes del desierto;
25 (a todos los reyes de Zimrí) a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media,
26 a todos los reyes del norte, los próximos y los remotos, cada uno con su hermano, y a todos los reinos que hay sobre la faz de la tierra. (Y el rey de Sesac beberá después de ellos.)
27 Y les dirás: Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Bebed, emborrachaos, vomitad, caed y no os levantéis delante de la espada que yo voy a soltar entre vosotros.
28 Y si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dices: Así dice Yahvé Sebaot: Tenéis que beber sin falta,
29 porque precisamente por la ciudad que lleva mi Nombre empiezo a castigar; ¿y vosotros, quedaréis impunes?: ¡no, no quedaréis!, porque a la espada llamo yo contra todos los habitantes de la tierra - oráculo de Yahvé Sebaot -.
30 Tú, pues, les profetizas todas estas palabras y les dices: Yahvé desde lo alto ruge, y desde su santa Morada alza su voz. Ruge contra su aprisco: grita como los lagareros. A todos los habitantes de la tierra
31 llega el eco, hasta el fin de la tierra. Porque pleitea Yahvé con las naciones y vence en juicio a toda criatura. A los malos los entrega a la espada - oráculo de Yahvé -.
32 Así dice Yahvé Sebaot: Mirad que una desgracia se propaga de nación a nación, y una gran tormenta surge del confín del mundo.
33 Habrá víctimas de Yahvé en aquel día de cabo a cabo de la tierra; no serán plañidos ni recogidos ni sepultados más: se volverán estiércol sobre la faz de la tierra.
34 Ululad, pastores, y clamad; revolcaos, mayorales, porque se han cumplido vuestros días para la matanza, y caeréis como objetos escogidos.
35 No habrá evasión para los pastores ni escapatoria para los mayorales.
36 Se oye el grito de los pastores, el ulular de los mayorales, porque devasta Yahvé su pastizal,
37 y son aniquiladas las dehesas más seguras por la ardiente cólera de Yahvé.
38 Ha dejado el león su cubil, y se ha convertido su tierra en desolación ante la cólera irresistible, ante la ardiente cólera.

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Introducción a Jeremías 

Jeremías.
Poco más de un siglo después de Isaías, hacia el 650 a. C., nacía Jeremías de una familia sacerdotal residente en los alrededores de Jerusalén. Conocemos su vida y carácter mejor que los de ningún otro profeta por los relatos biográficos en tercera persona de que está sembrado su libro, y cuyo orden cronológico es el siguiente: 19:1-20:6; 26; 36; 45; 28-29; Jer_51:59-64; Jer_34:8-22; 37-44. Las «Confesiones de Jeremías»: 11:18-12:6; Jer_15:10-21; Jer_17:4-18; Jer_18:18-23; Jer_20:7-18, proceden del profeta mismo. No constituyen una autobiografía, pero sí son un testimonio emocionante de las crisis interiores que atravesó y que se describen en el estilo de los Salmos de súplica. Llamado por Dios muy joven aún, el 626, el año trece de Josías, Jer_1:2, le tocó vivir el trágico período en que se preparó y consumó la ruina del reino de Judá. La reforma religiosa y la restauración nacional de Josías despertaron esperanzas que fueron destruidas por la muerte del rey en Meguidó el 609 y por el cambio del mundo oriental, la caída de Nínive el 612 y la expansión del imperio caldeo. Desde el 605, Nabucodonosor impuso su dominio en Palestina, Judá se rebeló por instigación de Egipto, que intrigaría hasta el fin y, el 597, Nabucodonosor conquistó Jerusalén y deportó a una parte de sus habitantes. Una nueva rebelión hizo volver a los ejércitos caldeos, el 587 fue tomada Jerusalén, incendiado el templo, y tuvo lugar la segunda deportación. Jeremías vivió esta dramática historia predicando y amenazando en vano a los reyes incapaces que se sucedían en el trono de David; fue acusado de derrotismo por los militares, perseguido y encarcelado. Después de la toma de Jerusalén, y aun cuando veía en los desterrados la esperanza del porvenir, Jeremías prefirió permanecer en Palestina junto a Godolías, el gobernador nombrado por los caldeos. Pero éste fue asesinado, y un grupo de judíos, temeroso de las represalias, huyó a Egipto llevándose consigo al profeta. Probablemente murió allí.

El drama de esta vida no estriba sólo en los acontecimientos en que Jeremías se vio envuelto, sino también en el mismo profeta. Era de alma tierna, hecha para amar, y fue enviado para «extirpar y destruir, reconstruir y plantar» Jer_1:10; le tocó sobre todo predecir desgracias, Jer_20:8. Tenía ansias de paz y hubo de estar siempre en lucha: contra los suyos, contra los reyes, los sacerdotes, los falsos profetas, contra todo el pueblo, «varón discutido y debatido por todo el país», Jer_15:10. Se vio desgarrado por una misión a la que no podía sustraerse, Jer_20:9. Sus diálogos interiores con Yahvé están sembrados de gritos de dolor: «¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo?», Jer_15:18, y aquel pasaje patético que se anticipa a Job: «Maldito el día en que nací...», Jer_20:14, etc.

Pero este sufrimiento acrisoló su alma y la abrió al trato con Dios. Lo que nos hace a Jeremías tan querido y tan nuestro es la religión interior y cordial que él mismo practicó antes de formularla en el anuncio de la Nueva Alianza, Jer_31:31-34. Esta religión personal le llevó a profundizar en la enseñanza tradicional: Dios sondea los entresijos y los corazones, Jer_11:20, retribuye a cada uno según sus obras, Jer_31:29-30; la amistad con Dios, Jer_2:2, se rompe con el pecado, que sale del corazón malvado, Jer_4:4; Jer_17:9; Jer_18:12. Este aspecto afectivo le emparenta con Oseas, cuyo influjo experimentó; esta interiorización de la Ley, esta función del corazón en las relaciones con Dios, esta preocupación por la persona individual le aproximan al Deuteronomio. Jeremías vio ciertamente de manera favorable la reforma de Josías, inspirada en este libro, pero recibió una cruel desilusión por su ineficacia para cambiar la vida moral y religiosa del pueblo.

La misión de Jeremías fracasó en vida suya, pero su figura no dejó de agrandarse después de su muerte. Por su doctrina de una Alianza nueva, fundada en la religión del corazón, fue el padre del Judaísmo en su línea más pura, y su influjo se nota en Ezequiel, en la segunda parte de Isaías y en varios salmos. La época macabeica le cuenta entre los protectores del pueblo, 2Ma_2:1-8; 2Ma_15:12-16. Al sacar a primer plano los valores espirituales, al poner de manifiesto las íntimas relaciones que el alma ha de mantener con Dios, preparó la Nueva Alianza cristiana, y su vida de abnegación y sufrimientos en servicio de Dios, que bien pudo prestar algunos rasgos para la imagen del Siervo en Is 53, convierte a Jeremías en figura de Cristo.

Esta influencia duradera supone que las enseñanzas de Jeremías se leyeron, meditaron y comentaron con frecuencia. Esta labor de toda una descendencia espiritual se refleja en la composición de su libro, que no se presenta, ni mucho menos, como obra escrita de una vez. Además de los oráculos poéticos y de los relatos biográficos, contiene discursos en prosa en un estilo afín al del Deuteronomio. Su autenticidad ha sido impugnada y han sido atribuidos a redactores «deuteronomistas» posteriores al Destierro. En realidad, su estilo es el de la prosa judía del siglo VII y comienzos del VI a. C., su teología es la de la corriente religiosa a la que pertenecen tanto Jeremías como el Deuteronomio. Son el eco auténtico de la predicación de Jeremías, recogida por sus oyentes. Toda esta tradición jeremiana no se ha transmitido en una forma única. La versión griega ofrece una recensión notablemente más corta (un octavo) que el texto masorético y a menudo diferente en detalles; los descubrimientos de Qumrán prueban que las dos recensiones existían en hebreo. Además, el griego coloca los oráculos contra las naciones después de Jer_25:13, y en orden distinto al hebreo, que los relega al final del libro, 46-51. Estas profecías quizá formaran primeramente una colección particular y no todas procedan de Jeremías: al menos, los oráculos contra Moab y Edom han sido fuertemente rehechos y el largo oráculo contra Babilonia, 50-51, data del final del Destierro. El cap. 52 se nos presenta como un apéndice histórico, paralelo de 2Re_24:18-25:30. Otros complementos de menor extensión fueron insertados a lo largo del libro y atestiguan el uso que de él hacían y la estima en que lo tenían los cautivos de Babilonia y la comunidad renaciente después del Destierro. Hay también abundancia de duplicados que suponen una labor redaccional. Finalmente las indicaciones cronológicas, que son numerosas, no se suceden con orden. El desorden actual del libro es resultado de un largo trabajo de composición, cuyas etapas es harto difícil reconstruir una por una.

No obstante, el cap. 36 nos da valiosas indicaciones: el 605, Jeremías dicta a Baruc los oráculos que había pronunciado desde el comienzo de su ministerio, Jer_36:2, es decir, desde el 626. Este rollo, quemado por Joaquín, volvió a ser escrito y fue además completado, Jer_36:32. Acerca del contenido de esta colección tan sólo caben hipótesis. Parece que le servía de introducción Jer_25:1-12 y agrupaba las piezas anteriores al 605, que se hallaban en los caps. 1-18, pero también contenía, según Jer_36:2, oráculos antiguos contra las naciones a las que se refiere Jer_25:13-38. Se incluyó allí el apartado de las «Confesiones», cuyo detalle se ha expuesto anteriormente. También se añadieron dos opúsculos sobre los reyes, 21:11-23:8, y sobre los profetas, Jer_23:9-40, que pudieron existir anteriormente por separado.

Así se distinguen ya dos partes en el libro: una contiene amenazas contra Judá y Jerusalén, 1:1-25:13; la otra, profecías contra las naciones, Jer_25:13-38 y 46-51. Una tercera parte está constituida por 26-35, donde se han reunido en un orden arbitrario trozos que ofrecen un tono más optimista. Casi todas estas piezas están en prosa y en gran parte proceden de una biografía de Jeremías, que se atribuye a Baruc. Grupo aparte forman los caps. 30-31, que son un opúsculo poético de consolación. La cuarta parte, 36-44, en prosa, prosigue la biografía de Jeremías y relata sus sufrimientos durante y después del sitio de Jerusalén, y concluye con Jer_45:1-5, que viene a ser como la firma de Baruc.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

25 Este trozo recapitula el ministerio profético de Jeremías desde su llamamiento, y anuncia el peligro caldeo inminente, que da nueva actualidad a todas las amenazas anteriores. Puede considerársele como resumen y recapitulación, ver Jer_25:13, del rollo dictado a Baruc por Jeremías el 605, ver Jer_36:2, y luego escrito por segunda vez y completado, Jer_36:32; ver la Introducción. -El hebr. y el griego presentan aquí grandes diferencias. Seguimos el hebr., salvo excepción. Los paréntesis indican un texto que no parece primitivo (varias veces omitido por el griego).



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_7:25+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jos_6:17+

[2] Jer_7:34; Jer_16:9

NOTAS

25:9 Según la concepción religiosa de la historia común a los profetas, los mismos paganos están al servicio de Dios, ver Jer_42:9; Isa_10:5+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_18:22; Eze_26:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_29:10; Jer_27:7; Dan_9:2 s; 2Cr_36:21-22; Isa_23:15

NOTAS

25:11 Cifra redonda de la duración del Destierro, repetida en Jer_29:10 y de otra forma en Jer_27:7. El tema reaparece en 2Cr_36:21 y es el fundamento de Dn 9.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] LXX: 32:13-38

NOTAS

25:13 Es una especie de proemio a los oráculos contra las naciones, 46-51. Los más antiguos debieron formar parte del rollo dictado el 605. El griego trae estos oráculos a continuación del cap. 25; el hebreo los relega al final del libro. -También aquí presentan diferencias el hebreo y el griego.

NOTAS

25:14 «los reducirán a servidumbre» conj.; «fueron esclavizados» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_51:17+; Apo 16


NOTAS

25:17 La lista de los pueblos amenazados comprende cuatro grupos, nombrados aquí en el orden en que aparecen en 46-51: 1º Egipto; 2º al oeste, los filisteos; 3º al este, Edom, Moab, Amón; 4º al sudeste, Dedán, Temá y Buz. Se han recargado los vv. Jer_25:18-29 a medida que la compilación de los oráculos contra las naciones iba adquiriendo su aspecto actual, añadiendo: los fenicios, ver Jer_47:4; Elam, ver Jer_49:34; Babilonia, ver 50-51. -Ponemos entre paréntesis lo que no parece primitivo y se encuentra omitido por el griego.

NOTAS

25:20 Us, entre la Arabia del noroeste y el país de Edom, ver Gén_36:28; Job_1:1.

NOTAS

25:22 Chipre, pero quizá se sobrentienda las demás colonias fenicias.

NOTAS

25:23 Dedán, tribu árabe del norte, en los confines de Edom, ver Jer_49:8; Isa_21:13; Temá, clan emparentado, Isa_21:14; Buz, también al noroeste de la península arábiga, emparentada con Us, Gén_22:21; «los que se afeitan las sienes» son otros árabes, ver Jer_9:25 [Jer_9:26].

NOTAS

25:25 Quizá Zimkí, que en escritura criptográfica designaría a Elam (como esta escritura es posterior a Jeremías, se trataría de una glosa). A no ser que haya de leerse Gimrí, que deberá relacionarse con Gomer, hijo de Jafet, Gén_10:2-3; en este caso se trataría de los cimerios.

NOTAS

25:26 Quizá escritura criptográfica por Babel.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Pe_4:17


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Amó_1:2+

[2] Isa_63:3-6


NOTAS

25:31 Los vv. Jer_25:30-31, que describen el juicio universal de Dios, como Is 66, son quizá postexílicos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_8:2


NOTAS

25:38 «el león» conj.; «como el león» hebr. -Este término puede designar a Yahvé, ver Isa_31:4, o al enemigo (Nabucodonosor) dispuesto a devastar el país, ver Jer_2:15.