Jueces 6 Biblia Jerusalén (1998) | 40 versitos |
1 Los israelitas hicieron lo que desagradaba a Yahvé y Yahvé los entregó durante siete años en manos de Madián,
2 y la mano de Madián cargó pesadamente sobre Israel. Para escapar de Madián, los israelitas se valieron de las hendiduras de las montañas, de las cuevas y de las cumbres escarpadas.
3 Cuando sembraba Israel, venía Madián, con Amalec y los hijos de Oriente: subían contra Israel,
4 acampaban en sus tierras y devastaban los productos de la tierra hasta la entrada de Gaza. No dejaban víveres en Israel: ni ovejas, ni bueyes, ni asnos,
5 porque subían numerosos como langostas, con sus ganados y sus tiendas. Ellos y sus camellos eran innumerables e invadían el país y lo saqueaban.
6 Así Madián redujo a Israel a una gran miseria, y los israelitas clamaron a Yahvé.
7 Cuando los israelitas clamaron a Yahvé por causa de Madián,
8 Yahvé envió a los israelitas un profeta que les dijo: "Así habla Yahvé, Dios de Israel: Yo os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre.
9 Os libré de la mano de los egipcios y de todos los que os oprimían. Los arrojé de delante de vosotros, os di su tierra,
10 y os dije: Yo soy Yahvé, vuestro Dios. No veneréis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis. Pero no habéis escuchado mi voz."
11 Vino el Ángel de Yahvé y se sentó bajo el terebinto de Ofrá, que pertenecía a Joás de Abiezer. Su hijo Gedeón majaba trigo en el lagar para ocultárselo a Madián,
12 cuando el Ángel de Yahvé se le apareció y le dijo: "Yahvé contigo, valiente guerrero."
13 Contestó Gedeón: "Perdón, señor mío. Si Yahvé está con nosotros, ¿por qué nos ocurre todo esto? ¿Dónde están todos esos prodigios que nos cuentan nuestros padres cuando dicen: ¿No nos hizo subir Yahvé de Egipto? Pero ahora Yahvé nos ha abandonado, nos ha entregado en manos de Madián..."
14 Entonces Yahvé se volvió hacia él y dijo: "Vete con esa fuerza que tienes y salvarás a Israel de la mano de Madián. ¿No soy yo el que te envía?"
15 Le respondió Gedeón: "Perdón, señor mío, ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi clan es el más pobre de Manasés y yo el último en la casa de mi padre."
16 Yahvé le respondió: "Yo estaré contigo y derrotarás a Madián como si fuera un hombre solo."
17 Gedeón le dijo: "Si he hallado gracia a tus ojos, dame una señal de que eres tú el que me hablas.
18 No te marches de aquí, por favor, hasta que vuelva donde ti. Te traeré mi ofrenda y la pondré delante de ti." Él respondió: "Me quedaré hasta que vuelvas."
19 Gedeón se fue, preparó un cabrito y con una medida de harina hizo unas tortas ázimas; puso la carne en un canastillo y el caldo en una olla, y lo llevó bajo el terebinto. Cuando se acercaba,
20 le dijo el Ángel de Yahvé: "Toma la carne y las tortas ázimas, ponlas sobre esa roca y vierte el caldo." Gedeón lo hizo así.
21 Entonces el Ángel de Yahvé extendió la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y las tortas ázimas. Salió fuego de la roca, consumió la carne y las tortas ázimas, y el Ángel de Yahvé desapareció de su vista.
22 Entonces Gedeón se dio cuenta de que era el Ángel de Yahvé y dijo: "¡Ay, mi señor Yahvé, que he visto al Ángel de Yahvé cara a cara!"
23 Yahvé le respondió: "La paz sea contigo. No temas, no morirás."
24 Gedeón levantó en aquel lugar un altar a Yahvé y lo llamó Yahvé-Paz. Todavía hoy está en Ofrá de Abiezer.
25 Sucedió que aquella misma noche Yahvé dijo a Gedeón: "Toma el toro de tu padre, el toro de siete años; vas a derribar el altar de Baal propiedad de tu padre y cortar el cipo que está junto a él.
26 Luego construirás a Yahvé tu Dios, en la cima de esa altura escarpada, un altar bien dispuesto. Tomarás el toro y lo quemarás en holocausto, con la leña del cipo que cortes."
27 Gedeón tomó entonces diez hombres de entre sus criados e hizo como Yahvé le había ordenado. Pero, como temía a su familia y a la gente de la ciudad, en lugar de hacerlo de día, lo hizo de noche.
28 A la mañana siguiente se levantó la gente de la ciudad; el altar de Baal estaba derruido, el cipo que se alzaba junto a él, cortado; y el toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar recién construido.
29 Entonces se dijeron unos a otros: "¿Quién habrá hecho esto?" Tras indagar y averiguar dijeron: "Es Gedeón, hijo de Joás, el que lo ha hecho."
30 La gente de la ciudad dijo entonces a Joás: "Haz salir a tu hijo, y que muera, pues ha derruido el altar de Baal y cortado el cipo que se alzaba a su lado."
31 Joás respondió a todos los que tenía delante: "¿Es que vosotros vais a salir en defensa de Baal? ¿Vosotros lo vais a salvar? (El que defienda a Baal, será muerto antes del amanecer.) Si es dios, que se defienda, ya que se le ha destruido el altar."
32 Aquel día se llamó a Gedeón Yerubaal, porque decían: "¡Que Baal se defienda, pues se le ha destruido el altar!"
33 Todo Madián, Amalec y los hijos de Oriente se juntaron, pasaron el Jordán y acamparon en la llanura de Yizreel.
34 El espíritu de Yahvé revistió a Gedeón; tocó el cuerno y Abiezer se reunió con él.
35 Envió mensajeros por todo Manasés, que se reunió también con él; y envió mensajeros por Aser, Zabulón y Neftalí, y le salieron al encuentro.
36 Gedeón dijo a Dios: "Si verdaderamente vas a salvar por mi mano a Israel, como has dicho,
37 yo voy a tender un vellón sobre la era; si hay rocío solamente sobre el vellón y todo el suelo queda seco, sabré que tú salvarás a Israel por mi mano, como has prometido."
38 Así sucedió. Gedeón se levantó de madrugada, estrujó el vellón y exprimió su rocío, una vasija llena de agua.
39 Gedeón dijo a Dios: "No te irrites contra mí si me atrevo a hablar de nuevo. Por favor, quisiera hacer por última vez la prueba con el vellón: que quede seco sólo el vellón y que haya rocío por todo el suelo."
40 Y Dios lo hizo así aquella noche. Quedó seco solamente el vellón y por todo el suelo había rocío.

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Introducción a Jueces

El libro de los Jueces comprende tres partes desiguales:
a) una introducción, 1:1-2:5;
b) el cuerpo del libro, 2:6-16:31;
c) adiciones que narran la migración de los danitas, con la fundación del santuario de Dan, 17-18, y la guerra contra Benjamín en castigo del crimen de Guibeá, 19-21.

La introducción actual al libro, 1:1-2:5, en realidad no le pertenece: se ha dicho a propósito del libro de Josué que era otro cuadro de la conquista y sus resultados, considerado desde un punto de vista de los de Judá. Su inserción ha ocasionado la repetición en Jue_2:6-10 de informaciones acerca de la muerte y la sepultura de Josué que se habían dado ya en Jos_24:29-31.

La historia de los Jueces se refiere en la parte central, 2:6-16:31. Los modernos distinguen seis grandes jueces, Otniel, Ehúd, Barac (y Débora), Gedeón, Jefté y Sansón, cuyos hechos se refieren de una manera más o menos detallada, y seis menores, Sangar, Jue_3:31, Tolá y Yaír, Jue_10:1-15, Ibsán, Elón y Abdón, Jue_12:8-15, que solamente son objeto de breves menciones. Pero esta distinción no se hace en el texto; hay una diferencia mucho mayor entre los dos grupos, y el título común de jueces que se les da es el resultado de la composición del libro, que ha reunido elementos extraños entre sí en un principio. Los grandes jueces son héroes libertadores; su origen, su carácter y su acción varían mucho, pero todos poseen un rasgo común: han recibido una gracia especial, un carisma, han sido especialmente elegidos por Dios para una misión de salvación.

Sus historias fueron narradas primero oralmente, en formas variadas, e incorporaron elementos diversos. Finalmente, fueron reunidas en un libro de los libertadores, compuesto en el reino del Norte en la primera parte de la época monárquica. Abarcaba la historia de Ehúd, la de Barac y Débora, quizá alterada ya por el relato de Jos 11, referente a Yabín de Jasor, la historia de Gedeón-Yerubaal, a lo que se añadió el episodio de la realeza de Abimélec, la historia de Jefté ampliada con la de su hija. Se recogieron dos antiguas piezas poéticas, el Cántico de Débora, 5, que es un duplicado del relato en prosa, 4, y el apólogo de Jotán, Jue_9:7-15, dirigido contra la realeza de Abimélec. Los héroes de algunas tribus se convertían en este libro en figuras nacionales que habían dirigido las guerras de Yahvé para todo Israel. Los jueces menores, Tolá, Yaír, Ibsán, Elón, Abdón, proceden de una tradición diferente. No se les atribuye ningún acto salvador, solamente se dan informaciones acerca de sus orígenes, su familia y el lugar de su sepultura, y se dice que han juzgado a Israel durante un número de años preciso y variable. Conforme al uso diverso del verbo sf[di[si2][md5].[mu5]t[ee, juzgar, en las lenguas semíticas del Oeste, emparentadas con el hebreo, en Mari en el s. XVIII a. C., y en Ugarit en el s. XIII, y hasta en los textos fenicios y púnicos de la época grecorromana (los sufetes de Cartago), estos jueces no sólo administran justicia, sino que gobiernan. Su autoridad no se extendía más allá de su ciudad o de su distrito. Fue una institución política intermedia entre el régimen tribal y el régimen monárquico. Los primeros redactores deuteronomistas poseían informes auténticos de estos jueces, pero extendieron su poder a todo Israel y los ordenaron en sucesión cronológica. Trasladaron su título a los héroes del libro de los libertadores, que de ese modo se convirtieron en jueces de Israel. Jefté servía de lazo de unión entre los dos grupos: había sido un libertador, pero también había sido juez; se sabían, y se dan a propósito de él los mismos datos, Jue_11:1-2; Jue_12:7, que a propósito de los jueces menores, entre los cuales se incrusta su historia. Con ellos se equiparó también una figura que primitivamente nada tenía que ver con ninguno de los dos grupos: el singular héroe danita Sansón, que no había sido ni libertador ni juez, pero cuyas hazañas contra los filisteos se narraban en Judá, 13-16. Se añadió en la lista a Otniel, Jue_3:7-11, que pertenece a la época de la conquista, ver Jos_14:16-19; Jue_1:12-15, y más adelante a Sangar, Jue_3:31, que ni siquiera era israelita, ver Jue_5:6, así se alcanzaba la cifra de doce, simbólica de todo Israel. Fue también la redacción deuteronomista la que puso al libro su marco cronológico: conservando los datos auténticos sobre los jueces menores, fue intercalando en los relatos indicaciones convencionales en que se repiten las cifras de 40, duración de una generación, o su múltiplo 80, o su mitad 20, en un esfuerzo por alcanzar un total que, combinado con otros datos de la Biblia, corresponde a los 480 años que la historia deuteronomista pone entre la salida de Egipto y la construcción del Templo, 1Re_6:1. En este marco, las historias de los Jueces llenan sin lagunas el período que discurrió entre la muerte de Josué y los comienzos del ministerio de Samuel. Pero, sobre todo, los redactores deuteronomistas dieron al libro su sentido religioso. Éste se expresa en la introducción general de 2:6-3:6 y en la introducción particular a la historia de Jefté, Jue_10:6-16, así como en las fórmulas redaccionales que llenan casi toda la historia de Otniel, que es una composición deuteronomista, y que sirven de marco a las grandes historias siguientes: los israelitas han sido infieles a Yahvé, él los ha entregado en manos de los opresores; los israelitas han implorado a Yahvé, él les ha enviado un salvador, el Juez. Pero vuelven las infidelidades y la serie se repite. Este libro deuteronomista de los Jueces tuvo por lo menos dos ediciones. Los indicios más claros son: los dos elementos que se añaden en la introducción, Jue_2:11-19 y Jue_2:6-10 * 2:20-3:6, y las dos conclusiones a la historia de Sansón, Jue_15:20 y Jue_16:30, que significan que el cap. 16 es una adición.

Este libro no contenía aún los apéndices, 17-21. Éstos no narran la historia de un juez, sino que informan de los acontecimientos ocurridos antes de la institución de la monarquía, razón por la cual han sido añadidos al final del libro después de la vuelta del Destierro. Reproducen antiguas tradiciones y han pasado por una larga historia literaria o preliteraria antes de ser aquí incluidos. Los caps. 17-18 tienen su origen en una tradición danita sobre la migración de la tribu y la fundación del santuario de Dan, que ha sido transformada en sentido peyorativo. Los caps. 19-21 combinan dos tradiciones de los santuarios de Mispá y Betel, que fueron divulgadas por todo Israel; estas tradiciones, quizá benjaminitas, fueron revisadas en Judá en sentido hostil a la realeza de Saúl en Guibeá.

El libro es casi nuestra única fuente para el conocimiento de la época de los Jueces; pero no permite escribir una historia lógica de esa época. La cronología que nos da es artificial, como lo hemos dicho ya. Suma períodos que han podido superponerse en el tiempo, puesto que los tiempos de opresión y las liberaciones nunca afectan más que a una parte del territorio y la época de los Jueces no se extendió más de siglo y medio.

Los principales acontecimientos cuyo recuerdo se nos conserva pueden ser fechados dentro de este período sólo por aproximación. La victoria de Tanac bajo Débora y Barac, 4-5, pudo haber sido conseguida hacia mediados del s. XII, es anterior a la invasión madianita (Gedeón) y a la expansión de los filisteos fuera de su territorio propio (Sansón). De ello se deduce sobre todo que, durante este turbulento período, los israelitas no sólo tuvieron que luchar contra los cananeos, primeros poseedores del país, por ejemplo contra los de la llanura de Yizreel, batidos por Débora y Barac, sino también contra los pueblos vecinos: moabitas (Ehúd), amonitas (Jefté), madianitas (Gedeón), y contra los filisteos recién llegados (Sansón). En estos momentos de peligro, cada grupo defiende su territorio. En ocasiones, un grupo se une a los grupos vecinos, Jue_7:23, o a la inversa, una tribu poderosa protesta porque no ha sido invitada a participar del botín, Jue_8:1-3; Jue_12:1-6. El Cántico de Débora, 5, estigmatiza a las tribus que no han respondido al llamamiento y, cosa notable, Judá y Simeón ni siquiera aparecen nombrados.

Estas dos tribus vivían en el Sur, separadas por la barrera no israelita de Guézer, de las ciudades gabaonitas y de Jerusalén, y su aislamiento alimentaba los gérmenes del cisma futuro. Por el contrario, la victoria de Tanac, que daba a los israelitas la llanura de Yizreel, facilitó la unión de la Casa de José y de las tribus del Norte. Sin embargo, la unidad entre las diferentes fracciones estaba asegurada por la participación en la misma fe religiosa: todos los Jueces fueron yahvistas convencidos, y el santuario del arca en Silo era el centro donde todos los grupos se encontraban. Además, estas luchas forjaron el alma nacional y prepararon el momento en que, ante un peligro general, se unirían todos contra el enemigo común, bajo Samuel.

El libro enseñaba a los israelitas que la opresión es un castigo de la impiedad y que la victoria es una consecuencia de la vuelta a Dios. El Eclesiástico alaba a los Jueces por su fidelidad, Sir_46:11-12, la epístola a los Hebreos presenta sus éxitos como la recompensa de su fe; forman parte de esa nube de testigos que anima al cristiano a rechazar el pecado y a soportar con valentía la prueba a que se le somete, Heb_11:32-34 y Heb_12:1.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

6 La larga historia de Gedeón agrupa diversas tradiciones de la tribu de Manasés, que el redactor deuteronomista del libro ha encontrado ya reunidas y ha retocado. Algunas atañen a las proezas militares de Gedeón contra los madianitas, ya sea en territorio israelita, ya del otro lado del Jordán. A esto se añaden relatos cultuales: la legitimación de un altar en Ofrá, la destrucción de un altar de Baal, la señal del vellón. Estos relatos son importantes para comprender la crisis religiosa provocada por la sedentarización y la influencia del culto de Baal, y de la crisis política que se manifiesta con el ofrecimiento de la realeza a Gedeón y la desdichada experiencia de Abimélec.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_2:15+

[2] 1Sa_13:6


NOTAS

6:3 Los madianitas son grandes nómadas cuyo hogar es el nordeste del Sinaí, ver Éxo_2:11+. A los amalecitas se les localiza sobre todo en Palestina Meridional, pero su nombre puede ser una vaga denominación de las poblaciones nómadas. Los hijos de Oriente son las tribus del desierto al este del Jordán. -Este relato presenta el primer testimonio histórico de una cría intensiva del camello y de su empleo para las incursiones.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_26:16

[2] Deu_28:31 s


NOTAS

6:7 Primera intervención de un profeta en la historia de Israel. El pasaje denota la mano del redactor deuteronomista.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_16:7+

[2] Jos_17:2; Núm_26:30

NOTAS

6:11 (a) Este pasaje empalma un relato de la vocación de Gedeón, que prosigue en Jue_6:36-40, y un relato de fundación de santuario, según el modelo de los del Génesis, con una teofanía, un mensaje de salvación y la inauguración del culto. Al Ángel de Yahvé, Jue_6:11, se le designa sólo con el nombre de Yahvé en Jue_6:14, Jue_6:16 y Jue_6:23. En Jue_6:22, Gedeón identifica a Yahvé con su Ángel, ver Gén_16:7+.

6:11 (b) Un árbol sagrado, ver Jue_4:11; Jue_9:37, etc.; Jos_24:26. Se desconoce la localización de este Ofrá .

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Luc_1:28


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_3:10-12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_4:1-9

[2] 1Sa_14:10+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Lev_9:24; 1Re_18:38; 1Cr_21:26; 2Cr_7:1

NOTAS

6:21 El fuego divino trasforma en holocausto la comida que Gedeón había preparado para el Ángel de Yahvé —tuviera o no un carácter sacrificial— (comparar el sacrificio de Manóaj, Jue_13:15-20). De ese modo la roca queda consagrada y Gedeón erige en ella un altar, Jue_6:24.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_33:20; Éxo_17:15; Jos_22:34


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_34:13+

NOTAS

6:25 (a) Este segundo relato cultual, que parece referirse al mismo santuario que el precedente, tiene otro carácter: aquí el culto de Baal es sustituido, violentamente, por el de Yahvé.

6:25 (b) El hebr. dice: «el toro de tu padre y un segundo toro de siete años», y en Jue_6:26, Jue_6:28 : «el segundo toro»; pero no hay más que un sacrificio. Es posible que la precisión «y un toro de siete años» se haya entendido como la mención de un segundo toro, lo que ha provocado el desorden del texto actual.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_18:27

[2] Deu_17:2-5


NOTAS

6:32 El segundo nombre de Gedeón, ver Jue_7:1, etc., se explica aquí por una etimología popular. Originariamente, el nombre significaba: «Póngase Baal de parte de, defienda (al portador del nombre)». -Un santuario de Yahvé sustituye al santuario cananeo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_3:10+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_3:27; Jue_7:23 s


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_6:17

NOTAS

6:36 Es la señal pedida por Gedeón en Jue_6:17. Comparar Éxo_4:1-7, donde dos señales autentifican la misión de Moisés.