I Reyes 11 Biblia Jerusalén (1998) | 43 versitos |
1 El rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras, además de la hija del faraón: moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas,
2 de los pueblos de los que había dicho Yahvé a los israelitas: "No os unáis a ellas y ellas a vosotros, pues seguro que arrastrarán vuestro corazón tras sus dioses". Pero Salomón se unía a ellas por amor;
3 tuvo setecientas mujeres con rango de princesas y trescientas concubinas.
4 Al tiempo de su ancianidad, las mujeres de Salomón desviaron su corazón tras otros dioses, y su corazón no fue por entero de Yahvé su Dios, como el corazón de David, su padre.
5 Salomón marchaba tras Astarté, diosa de los sidonios, y tras Milcón, abominación de los amonitas.
6 Salomón hizo lo malo a los ojos de Yahvé, y no se mantuvo del todo al lado de Yahvé, como David su padre.
7 Por entonces Salomón edificó un altar a Camós, abominación de Moab, sobre el monte que está frente a Jerusalén, y a Milcón, abominación de los amonitas.
8 Lo mismo hizo con todas sus mujeres extranjeras que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses.
9 Yahvé se enojó contra Salomón por haber desviado su corazón de Yahvé, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,
10 y le había dado instrucciones sobre esta cuestión: que no marchara en pos de otros dioses. Pero no guardó lo que Yahvé le había ordenado.
11 Yahvé dijo a Salomón: "Por haber actuado así y no haber guardado mi alianza y las leyes que te ordené, voy a arrancar el reino de tus manos y lo daré a un siervo tuyo.
12 Pero no lo haré en vida tuya, en atención a David tu padre. Lo arrancaré de mano de tu hijo.
13 Tampoco arrancaré todo el reino; daré una tribu a tu hijo, en atención a David, mi siervo, y a Jerusalén que he elegido."
14 Yahvé suscitó a Salomón un adversario, Hadad el edomita, de la estirpe real de Edom.
15 Cuando David derrotó a Edom, Joab, jefe del ejército, subió a dar sepultura a los muertos y mató a todos los varones de Edom,
16 pues Joab y todo Israel permanecieron allí seis meses hasta que exterminaron a todos los varones de Edom.
17 Pero Hadad huyó en dirección a Egipto, junto con algunos hombres edomitas de entre los servidores de su padre. Hadad era entonces un muchacho joven.
18 Partieron de Madián y llegaron a Farán, tomaron consigo hombres de Farán y llegaron a Egipto, ante el faraón, rey de Egipto, quien le dio casa, le prometió sustento y le concedió tierras.
19 Hadad encontró gran favor a los ojos del faraón, que le dio como mujer a la hermana de su mujer, la hermana de la Gran Dama Tajfenés.
20 La hermana de Tajfenés le dio a luz su hijo, Guenubat. Tajfenés lo crió en la casa del faraón, y Guenubat vivió en la casa del faraón con los hijos del faraón.
21 Cuando Hadad se enteró de que David había reposado con sus antepasados y que Joab, jefe del ejército, había muerto, Hadad dijo al faraón: "Dame la despedida para que pueda regresar a mi tierra."
22 El faraón le dijo: "¿Qué te falta aquí a mi lado para que trates de ir a tu tierra?" Él respondió: "Nada, pero dame la despedida." [25b] Hadad regresó a su tierra. El mal hecho por Hadad consistió en rechazar la autoridad de Israel y reinar en Edom.
23 Dios le suscitó otro adversario, Rezón hijo de Elyadá, que había huido de su señor Hadadézer, rey de Sobá:
24 se le unieron algunos hombres y se hizo jefe de banda (en el tiempo en que David los mató). Fueron a Damasco, se instalaron allí y establecieron un reino en Damasco.
25 Fue un adversario de Israel durante toda la vida de Salomón.
26 Jeroboán era hijo de Nebat, efrainita de Seredá; su madre, una mujer viuda, se llamaba Seruá. Estaba al servicio de Salomón, pero alzó la mano contra el rey.
27 Las circunstancias de su alzamiento contra el rey fueron éstas: Salomón construía el Miló, con objeto de cerrar la brecha de la ciudad de David, su padre.
28 El hombre aquel, Jeroboán, era un líder valeroso. Salomón observó que el joven era un trabajador experto y le puso al frente de toda la leva de la Casa de José.
29 Sucedió entonces que Jeroboán salía de Jerusalén y el profeta Ajías de Siló le salió al encuentro cubierto con un manto nuevo. Estando los dos solos en campo abierto,
30 Ajías tomó el manto nuevo que llevaba puesto, lo rasgó en doce jirones
31 y dijo a Jeroboán: "Toma diez jirones para ti, porque así dice Yahvé, Dios de Israel: Rasgaré el reino de manos de Salomón y te daré diez tribus.
32 La otra tribu será para él, en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que me elegí entre todas las tribus de Israel;
33 porque me ha abandonado y se ha postrado ante Astarté, diosa de los sidonios, ante Camós, dios de Moab, y ante Milcón, dios de los amonitas, y no ha seguido mis caminos, haciendo lo que es justo a mis ojos, ni mis decretos ni mis sentencias como su padre David.
34 Pero no tomaré todo el reino de su mano; lo mantendré como príncipe todos los días de su vida en atención a David mi siervo, a quien elegí y quien guardó mis mandatos y mis decretos.
35 Pero tomaré el reino de mano de su hijo y te lo daré, las diez tribus;
36 daré a su hijo una tribu para que a David mi siervo le quede siempre una lámpara en mi presencia en Jerusalén, la ciudad que me elegí para poner allí mi Nombre.
37 A ti, te tomaré y reinarás sobre cuanto desees. Serás rey de Israel.
38 Si escuchas todo cuanto yo te ordene, y andas por mi camino, y haces lo recto a mis ojos guardando mis decretos y mis mandamientos como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te daré una dinastía estable como se la di a David. (Te entrego Israel
39 y humillaré el linaje de David por esta causa. Pero no para siempre)."
40 Salomón intentó matar a Jeroboán, pero Jeroboán emprendió la huida a Egipto, junto a Sosac, rey de Egipto, y permaneció en Egipto hasta la muerte de Salomón.
41 El resto de los hechos de Salomón, todo cuanto hizo y su sabiduría, ¿no está escrito en el libro de los hechos de Salomón?
42 El tiempo que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel fue de cuarenta años.
43 Salomón pasó a reposar con sus antepasados y lo enterraron en la ciudad de su padre David. Su hijo Roboán reinó en su lugar.

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Introducción a I Reyes

Los libros de los Reyes, como los de Samuel, constituían una sola obra en la Biblia hebrea. Corresponden a los dos últimos libros de los Reinos en la traducción griega, y de los Reyes en la Vulgata.

Son la continuación de los libros de Samuel, y 1 R 1-2 contiene la parte final del gran documento de 2 S 9-20. La larga narración del reinado de Salomón, 1 R 3-11, detalla la excelencia de su sabiduría, el esplendor de sus construcciones, sobre todo del Templo de Jerusalén, y la abundancia de sus riquezas. Es ciertamente una época gloriosa, pero el espíritu conquistador del reino de David ha desaparecido: se conserva, se organiza y, sobre todo, se saca partido de los triunfos de David. Se mantiene la oposición entre las dos fracciones del pueblo, y a la muerte de Salomón, en 931, el reino se divide: las diez tribus del Norte llevan a cabo una secesión agravada por un cisma religioso, 1 R 12-13. La historia paralela de los dos reinos de Israel y Judá se desarrolla de 1 R 14 a 2 R 17: con frecuencia es la historia de las luchas entre estos reinos hermanos, es también la de los asaltos del exterior por parte de Egipto contra Judá y de los arameos por el Norte. El peligro arrecia cuando los ejércitos asirios intervienen en la región, primero en el siglo IX, con más fuerza en el siglo VIII, cuando Samaría cae bajo sus golpes el 721, mientras que Judá se ha declarado ya vasallo. La historia, limitada ya a Judá, prosigue hasta la ruina de Jerusalén el 587 en 2 R 18-25 21. La narración se alarga al tratar de dos reinados, el de Ezequías, 2 R 18-20, y el de Josías, 2 R 22-23, marcados por un despertar nacional y una reforma religiosa. Los grandes acontecimientos políticos son entonces la invasión de Senaquerib bajo Ezequías el 701, en respuesta a la denegación del tributo asirio y, bajo Josías, la ruina de Asiria y la formación del imperio caldeo. Judá hubo de someterse a los nuevos amos de Oriente, pero pronto se rebeló. El castigo no se hizo esperar: el 597, los ejércitos de Nabucodonosor conquistaron Jerusalén y llevaron cautivos a una parte de sus habitantes; diez años después un amago de independencia provocó una segunda intervención de Nabucodonosor, que terminó el 587 con la ruina de Jerusalén y una segunda deportación. Reyes concluye con dos breves apéndices, 2Re_25:22-30.

La obra cita nominalmente tres de sus fuentes, una Historia de Salomón, los Anales de los reyes de Israel y los Anales de los reyes de Judá, pero también existieron otras: además de la parte final del gran documento davídico, 1 R 1-2, una descripción del Templo, de origen sacerdotal, 1 R 6-7, y, sobre todo, una historia de Elías compuesta hacia fines del siglo IX y una historia de Eliseo un poco posterior; estas dos historias forman la base de los ciclos de Elías, 1 R 17 - 2 R 1, y de Eliseo, 2 R 2-13. Los relatos del reinado de Ezequías que presentan en escena a Isaías, 2Re_18:17-20:19, provienen de los discípulos de este profeta.

Cuando la utilización de las fuentes no lo impide, los sucesos quedan encerrados en un marco uniforme: se trata cada reinado como una unidad independiente y completa, su comienzo y su fin se señalan casi con las mismas fórmulas, en las que jamás falta un juicio sobre la conducta religiosa del rey. Se condena a todos los reyes de Israel a causa del pecado original de este reino, la fundación del santuario de Betel; entre los reyes de Judá, ocho solamente son alabados por su fidelidad general a las prescripciones de Yahvé. Pero esta alabanza queda restringida seis veces por la observación de que los altos no desaparecieron; únicamente Ezequías y Josías reciben una aprobación sin reservas.

Estos juicios se inspiran evidentemente en la ley del Deuteronomio sobre la unidad del santuario. Más aún: el descubrimiento del Deuteronomio bajo Josías y la reforma religiosa que inspiró señalan el punto culminante de toda esta historia, y toda la obra es una demostración de la tesis fundamental del Deuteronomio, repetida en 1 R 8 y 2 R 17: si el pueblo observa la alianza concluida con Dios, será bendecido; si la rompe, será castigado. Este influjo deuteronomista se encuentra también en el estilo, siempre que el redactor desarrolla o comenta sus fuentes.

Es probable que una primera redacción deuteronomista fuera hecha antes del Destierro, antes de la muerte de Josías en Meguidó el 609, y la alabanza otorgada a este rey, 2Re_23:25 (menos las últimas palabras) sería la conclusión de la obra primitiva. Una segunda edición, asimismo deuteronomista, se hizo durante el Destierro: después del 562, si se le atribuye el final del libro, 2Re_25:22-30, o algo antes si ponemos su punto final después del relato de la segunda deportación, 2Re_25:21, que tiene trazas de ser una conclusión. Hubo, finalmente, algunas adiciones, durante y después del Destierro.

Los libros de los Reyes se han de leer con el espíritu con que fueron escritos, como una historia de salvación: la ingratitud del pueblo elegido, la ruina sucesiva de las dos fracciones de la nación parecen llevar al fracaso el plan de Dios; pero siempre queda, para defender el futuro, un grupo de fieles que no han doblado las rodillas ante Baal, un resto de Sión que guarda la Alianza. La firmeza de las disposiciones divinas se manifiesta en la admirable subsistencia del linaje davídico, depositario de las promesas mesiánicas, y el libro, en su forma definitiva, se cierra con la gracia concedida a Jeconías, como aurora de una redención.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_17:17; Sir_47:19



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Deu_7:3-4


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Cr 11:23—12:1

NOTAS

11:3 El hebr. añade: «y sus mujeres inclinaron su corazón», duplicado de 1Re_11:4; falta en el griego.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jue_2:13+


NOTAS

11:7 «Milcón» griego; «Mólec» hebr. -Milcón es el dios nacional de los amonitas, Jer_49:1-3; 2Sa_12:30 (griego); Camós, el de los moabitas, Núm_21:29; Jer_48:46.

NOTAS

11:13 Los matrimonios con extranjeras servían a la política de Salomón; los santuarios paganos se destinaban a sus mujeres y a los comerciantes. Pero estos contactos ponían en peligro la pureza del yahvismo, y el autor interpreta los hechos con el espíritu y estilo del Dt.; infidelidad religiosa que Dios castiga suscitando enemigos en el exterior, 1Re_11:14 s, y en el interior, 1Re_11:26 s.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_8:13-14


NOTAS

11:19 Tajfenés no es nombre propio, sino título egipcio: «la esposa del rey» cuyo sentido aproximado lo da el título hebr. «la Gran Dama», título que designa a la reina madre, ver 1Re_15:13+.

NOTAS

11:20 «crió» griego; «destetó» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_8:3; 2Sa_10:16 s


NOTAS

11:25 Restablecemos según griego el orden de los vv., trastornado por la inserción de los datos sobre Rezón. -Este establecimiento del reino de Damasco, que había estado sometido a David, 2Sa_8:6, preparaba un temible enemigo para Israel.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_9:15

[2] 2Sa_5:6+


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Sa_1:3


NOTAS

11:30 Las acciones simbólicas de los profetas son gestos no sólo expresivos, sino ya eficaces, ver Jr 18+. Los diez girones atribuidos a Jeroboán son las diez tribus del Norte (ver 2Sa_19:44 [2Sa_19:43]); quedan dos girones, pero no representan más que a una tribu que se deja al sucesor de Salomón: la de Judá, que había absorbido a Simeón, Jos_19:1.

NOTAS

11:33 Los verbos en singular con las versiones.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 2Sa_21:17; 1Re_15:4; 2Re_8:19

NOTAS

11:36 Imagen de la permanencia de un linaje.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Re_14:25


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] |2Cr_9:29-31

NOTAS

11:41 Este libro, perdido, parece haber sido una de las fuentes antiguas de 1 R 3-11.