Jeremías  23 Biblia Jerusalén (1998) | 40 versitos |
1 ¡Ay de los pastores que dejan perderse y desparrarmarse las ovejas de mis pastos! - oráculo de Yahvé -.
2 Pues así dice Yahvé, el Dios de Israel, tocante a los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado las ovejas mías, las empujasteis y no las atendisteis. Pues voy a pasaros revista por vuestras malas obras - oráculo de Yahvé -.
3 Yo recogeré el Resto de mis ovejas de todas las tierras a donde las empujé, las haré tornar a sus pastos, criarán y se multiplicarán.
4 Y pondré al frente de ellas pastores que las apacienten, y nunca más estarán medrosas ni asustadas, ni faltará ninguna - oráculo de Yahvé -.
5 Mirad que vienen días - oráculo de Yahvé - en que suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente, practicará el derecho y la justicia en la tierra.
6 En sus días estará a salvo Judá, e Israel vivirá en seguro. Y éste es el nombre con que te llamarán: "Yahvé, justicia nuestra."
7 Por tanto, mirad que vienen días - oráculo de Yahvé - en que no se dirá más: "¡Por vida de Yahvé, que subió a los israelitas de Egipto!",
8 sino: "¡Por vida de Yahvé, que subió y trajo la simiente de la casa de Israel de tierras del norte y de todas las tierras a donde los arrojara!", y habitarán en su propio suelo.
9 A los profetas. Se me partió el corazón por dentro, estremeciéronse todos mis huesos, me quedé como un borracho, como aquél a quien le domina el vino, por causa de Yahvé, por causa de sus santas palabras.
10 "El país está lleno de adúlteros. (A causa de una maldición se ha enlutado la tierra, se han secado los pastos de la estepa.) Los hombres corren al mal, su poder es la injusticia.
11 Tanto el profeta como el sacerdote se han vuelto impíos; en mi mismo templo topé con su maldad - oráculo de Yahvé -.
12 Por eso su camino vendrá a ser su despeñadero: a la sima serán empujados y caerán en ella. Porque voy a traer sobre ellos una calamidad, cuando les llegue el castigo" - oráculo de Yahvé -.
13 En los profetas de Samaría he observado una locura: profetizaban por Baal y hacían errar a mi pueblo Israel.
14 Mas en los profetas de Jerusalén he observado una monstruosidad: fornicar y proceder con falsía, dándose la mano con los malhechores, sin volverse cada cual de su malicia. Se me han vuelto todos ellos cual Sodoma, y los habitantes de la ciudad, cual Gomorra.
15 Por tanto, así dice Yahvé Sebaot tocante a los profetas: Voy a darles de comer ajenjo, y de beber, agua emponzoñada. Porque a partir de los profetas de Jerusalén se ha propagado la impiedad por toda la tierra.
16 Así dice Yahvé Sebaot: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan. Os están embaucando. Os cuentan sus propias fantasías, no cosa de boca de Yahvé.
17 Dicen a los que me desprecian: "Yahvé dice: ¡Paz tendréis!" y a todo el que camina en terquedad de corazón: "No os sucederá nada malo."
18 (Porque ¿quién asistió al consejo de Yahvé y vio y oyó su palabra?, ¿quién escuchó su palabra y la ha oído?)
19 Mirad que una tormenta de Yahvé, su ira, ha estallado, un torbellino remolinea, sobre la cabeza de los malos descarga.
20 No ha de apaciguarse la ira de Yahvé hasta que la ejecute, y realice los designios de su corazón. En días futuros os percataréis de ello.
21 Yo no envié a esos profetas, y ellos corrieron. No les hablé, y ellos profetizaron.
22 Pues si asistieron a mi consejo, hagan oír mi palabra a mi pueblo, y háganle tornar de su mal camino y de sus acciones malas.
23 ¿Soy yo un Dios sólo de cerca - oráculo de Yahvé - y no soy Dios de lejos?
24 ¿O se esconderá alguno en escondite donde yo no le vea? - oráculo de Yahvé -. ¿Los cielos y la tierra no los lleno yo? - oráculo de Yahvé -.
25 Ya he oído lo que dicen esos profetas que profetizan falsamente en mi nombre diciendo: "¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!"
26 ¿Hasta cuándo va a durar esto en el corazón de los profetas que profetizan en falso y son profetas de la impostura de su corazón?,
27 ¿los que piensan hacer olvidarse a mi pueblo de mi Nombre por los sueños que se cuentan cada cual a su vecino, como olvidaron sus padres mi Nombre por Baal?
28 Profeta que tenga un sueño, cuente un sueño, y el que tenga consigo mi palabra, que hable mi palabra fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano? - oráculo de Yahvé -.
29 ¿No es así mi palabra, como el fuego, y como un martillo golpea la peña?
30 Pues bien, aquí estoy yo contra los profetas - oráculo de Yahvé - que se roban mis palabras el uno al otro.
31 Aquí estoy yo contra los profetas - oráculo de Yahvé - que usan de su lengua y emiten oráculo.
32 Aquí estoy yo contra los profetas que profetizan falsos sueños - oráculo de Yahvé - y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus falsedades y su presunción, cuando yo ni los he enviado ni dado órdenes, y ellos de ningún provecho han sido para este pueblo - oráculo de Yahvé -.
33 Y cuando te pregunte este pueblo - o un profeta o un sacerdote -: "¿Cuál es la carga de Yahvé?", les dirás: "Vosotros sois la carga, y voy a dejaros en el suelo - oráculo de Yahvé -."
34 Y el profeta, el sacerdote o cualquiera que dijere: "Una carga de Yahvé", yo me las entenderé con él y con su casa.
35 Así os diréis cada uno a su prójimo, y cada uno a su hermano: "¿Qué ha respondido Yahvé?, ¿qué ha dicho Yahvé?"
36 Pero de eso de la "carga de Yahvé" no os acordaréis más, porque tal carga sería para cada uno su propia palabra. Porque trastornáis las palabras del Dios vivo, Yahvé Sebaot nuestro Dios.
37 Así diréis al profeta: "¿Qué te ha respondido Yahvé?, ¿qué ha dicho Yahvé?"
38 Pero como habléis de "carga de Yahvé", entonces así dice Yahvé: "Por haber dicho eso de carga de Yahvé por más que os avisé que no dijerais carga de Yahvé,
39 por lo mismo, he aquí que yo os levanto en alto y os dejo caer a vosotros y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres.
40 Y os pondré encima oprobio eterno y baldón eterno que no será olvidado."

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Introducción a Jeremías 

Jeremías.
Poco más de un siglo después de Isaías, hacia el 650 a. C., nacía Jeremías de una familia sacerdotal residente en los alrededores de Jerusalén. Conocemos su vida y carácter mejor que los de ningún otro profeta por los relatos biográficos en tercera persona de que está sembrado su libro, y cuyo orden cronológico es el siguiente: 19:1-20:6; 26; 36; 45; 28-29; Jer_51:59-64; Jer_34:8-22; 37-44. Las «Confesiones de Jeremías»: 11:18-12:6; Jer_15:10-21; Jer_17:4-18; Jer_18:18-23; Jer_20:7-18, proceden del profeta mismo. No constituyen una autobiografía, pero sí son un testimonio emocionante de las crisis interiores que atravesó y que se describen en el estilo de los Salmos de súplica. Llamado por Dios muy joven aún, el 626, el año trece de Josías, Jer_1:2, le tocó vivir el trágico período en que se preparó y consumó la ruina del reino de Judá. La reforma religiosa y la restauración nacional de Josías despertaron esperanzas que fueron destruidas por la muerte del rey en Meguidó el 609 y por el cambio del mundo oriental, la caída de Nínive el 612 y la expansión del imperio caldeo. Desde el 605, Nabucodonosor impuso su dominio en Palestina, Judá se rebeló por instigación de Egipto, que intrigaría hasta el fin y, el 597, Nabucodonosor conquistó Jerusalén y deportó a una parte de sus habitantes. Una nueva rebelión hizo volver a los ejércitos caldeos, el 587 fue tomada Jerusalén, incendiado el templo, y tuvo lugar la segunda deportación. Jeremías vivió esta dramática historia predicando y amenazando en vano a los reyes incapaces que se sucedían en el trono de David; fue acusado de derrotismo por los militares, perseguido y encarcelado. Después de la toma de Jerusalén, y aun cuando veía en los desterrados la esperanza del porvenir, Jeremías prefirió permanecer en Palestina junto a Godolías, el gobernador nombrado por los caldeos. Pero éste fue asesinado, y un grupo de judíos, temeroso de las represalias, huyó a Egipto llevándose consigo al profeta. Probablemente murió allí.

El drama de esta vida no estriba sólo en los acontecimientos en que Jeremías se vio envuelto, sino también en el mismo profeta. Era de alma tierna, hecha para amar, y fue enviado para «extirpar y destruir, reconstruir y plantar» Jer_1:10; le tocó sobre todo predecir desgracias, Jer_20:8. Tenía ansias de paz y hubo de estar siempre en lucha: contra los suyos, contra los reyes, los sacerdotes, los falsos profetas, contra todo el pueblo, «varón discutido y debatido por todo el país», Jer_15:10. Se vio desgarrado por una misión a la que no podía sustraerse, Jer_20:9. Sus diálogos interiores con Yahvé están sembrados de gritos de dolor: «¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo?», Jer_15:18, y aquel pasaje patético que se anticipa a Job: «Maldito el día en que nací...», Jer_20:14, etc.

Pero este sufrimiento acrisoló su alma y la abrió al trato con Dios. Lo que nos hace a Jeremías tan querido y tan nuestro es la religión interior y cordial que él mismo practicó antes de formularla en el anuncio de la Nueva Alianza, Jer_31:31-34. Esta religión personal le llevó a profundizar en la enseñanza tradicional: Dios sondea los entresijos y los corazones, Jer_11:20, retribuye a cada uno según sus obras, Jer_31:29-30; la amistad con Dios, Jer_2:2, se rompe con el pecado, que sale del corazón malvado, Jer_4:4; Jer_17:9; Jer_18:12. Este aspecto afectivo le emparenta con Oseas, cuyo influjo experimentó; esta interiorización de la Ley, esta función del corazón en las relaciones con Dios, esta preocupación por la persona individual le aproximan al Deuteronomio. Jeremías vio ciertamente de manera favorable la reforma de Josías, inspirada en este libro, pero recibió una cruel desilusión por su ineficacia para cambiar la vida moral y religiosa del pueblo.

La misión de Jeremías fracasó en vida suya, pero su figura no dejó de agrandarse después de su muerte. Por su doctrina de una Alianza nueva, fundada en la religión del corazón, fue el padre del Judaísmo en su línea más pura, y su influjo se nota en Ezequiel, en la segunda parte de Isaías y en varios salmos. La época macabeica le cuenta entre los protectores del pueblo, 2Ma_2:1-8; 2Ma_15:12-16. Al sacar a primer plano los valores espirituales, al poner de manifiesto las íntimas relaciones que el alma ha de mantener con Dios, preparó la Nueva Alianza cristiana, y su vida de abnegación y sufrimientos en servicio de Dios, que bien pudo prestar algunos rasgos para la imagen del Siervo en Is 53, convierte a Jeremías en figura de Cristo.

Esta influencia duradera supone que las enseñanzas de Jeremías se leyeron, meditaron y comentaron con frecuencia. Esta labor de toda una descendencia espiritual se refleja en la composición de su libro, que no se presenta, ni mucho menos, como obra escrita de una vez. Además de los oráculos poéticos y de los relatos biográficos, contiene discursos en prosa en un estilo afín al del Deuteronomio. Su autenticidad ha sido impugnada y han sido atribuidos a redactores «deuteronomistas» posteriores al Destierro. En realidad, su estilo es el de la prosa judía del siglo VII y comienzos del VI a. C., su teología es la de la corriente religiosa a la que pertenecen tanto Jeremías como el Deuteronomio. Son el eco auténtico de la predicación de Jeremías, recogida por sus oyentes. Toda esta tradición jeremiana no se ha transmitido en una forma única. La versión griega ofrece una recensión notablemente más corta (un octavo) que el texto masorético y a menudo diferente en detalles; los descubrimientos de Qumrán prueban que las dos recensiones existían en hebreo. Además, el griego coloca los oráculos contra las naciones después de Jer_25:13, y en orden distinto al hebreo, que los relega al final del libro, 46-51. Estas profecías quizá formaran primeramente una colección particular y no todas procedan de Jeremías: al menos, los oráculos contra Moab y Edom han sido fuertemente rehechos y el largo oráculo contra Babilonia, 50-51, data del final del Destierro. El cap. 52 se nos presenta como un apéndice histórico, paralelo de 2Re_24:18-25:30. Otros complementos de menor extensión fueron insertados a lo largo del libro y atestiguan el uso que de él hacían y la estima en que lo tenían los cautivos de Babilonia y la comunidad renaciente después del Destierro. Hay también abundancia de duplicados que suponen una labor redaccional. Finalmente las indicaciones cronológicas, que son numerosas, no se suceden con orden. El desorden actual del libro es resultado de un largo trabajo de composición, cuyas etapas es harto difícil reconstruir una por una.

No obstante, el cap. 36 nos da valiosas indicaciones: el 605, Jeremías dicta a Baruc los oráculos que había pronunciado desde el comienzo de su ministerio, Jer_36:2, es decir, desde el 626. Este rollo, quemado por Joaquín, volvió a ser escrito y fue además completado, Jer_36:32. Acerca del contenido de esta colección tan sólo caben hipótesis. Parece que le servía de introducción Jer_25:1-12 y agrupaba las piezas anteriores al 605, que se hallaban en los caps. 1-18, pero también contenía, según Jer_36:2, oráculos antiguos contra las naciones a las que se refiere Jer_25:13-38. Se incluyó allí el apartado de las «Confesiones», cuyo detalle se ha expuesto anteriormente. También se añadieron dos opúsculos sobre los reyes, 21:11-23:8, y sobre los profetas, Jer_23:9-40, que pudieron existir anteriormente por separado.

Así se distinguen ya dos partes en el libro: una contiene amenazas contra Judá y Jerusalén, 1:1-25:13; la otra, profecías contra las naciones, Jer_25:13-38 y 46-51. Una tercera parte está constituida por 26-35, donde se han reunido en un orden arbitrario trozos que ofrecen un tono más optimista. Casi todas estas piezas están en prosa y en gran parte proceden de una biografía de Jeremías, que se atribuye a Baruc. Grupo aparte forman los caps. 30-31, que son un opúsculo poético de consolación. La cuarta parte, 36-44, en prosa, prosigue la biografía de Jeremías y relata sus sufrimientos durante y después del sitio de Jerusalén, y concluye con Jer_45:1-5, que viene a ser como la firma de Baruc.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Eze_34:1+



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_31:10; Isa_4:3+

[2] Jer_3:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_33:15-16; Isa_4:2; Zac_3:8; Zac_6:12

NOTAS

23:5 «Germen» llegará a ser nombre propio, designación del Mesías, ver Zac_3:8; Zac_6:12.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_3:18+

NOTAS

23:6 Este nombre simbólico dado al Mesías, ver Isa_1:26+, contrasta con el de Sedecías, que significa «Yahvé es mi justicia».

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_16:14-15


NOTAS

23:8 «(él) los arrojara» griego; «(yo) los arrojara» hebr.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_14:13-16; Deu_13:2-6 [Deu_13:1-5]

NOTAS

23:9 (a) Título (como Jer_21:11) de un opúsculo complejo y recargado, Jer_23:9-40. El primer trozo, Jer_23:9-12, donde Jeremías parece descubrir la maldad de los falsos profetas, podría datarse bajo Josías. Los trozos siguientes cuadran tan bien al tiempo de Joaquín como al de Sedecías. Sobre esta polémica contra los falsos profetas, ver la Introducción.

23:9 (b) Quien aquí habla es Jeremías, pero en Jer_23:10-12 la palabra pertenece a Yahvé mismo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_6:13


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_2:8; Jer_5:31


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén 19


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_9:14 [Jer_9:15]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] 1Co_2:16

NOTAS

23:18 Posiblemente, este v. es una glosa, mal incluida, a Jer_23:22.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] = Jer_30:23-24


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_28:9+

NOTAS

23:22 Sobre los criterios del verdadero profetismo, ver la Introducción.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_139:7-12; Amó_9:2-3; Sir_16:17

[2] Sab_1:7


NOTAS

23:25 Ciertamente los sueños pueden ser un medio de comunicación divina, Núm_12:6; pero se ha de discernir su contenido y su origen.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Jer_5:14; Jer_20:9


NOTAS

23:33 «Vosotros sois la carga» griego; «Qué carga» hebr. (vocalización y corte de las palabras defectuosos). -Jeremías rechaza el término recibido massa', «carga», «peso» y, en sentido figurado, «oráculo» (que pesa sobre alguien), ver Isa_13:1; Isa_14:28; Isa_19:1; Zac_9:1; Zac_12:1; Mal_1:1.

NOTAS

23:39 Con las versiones y 5 mss hebr.; este verbo (en hebr. nasah, del cual procede massa') prosigue el juego de palabras con carga. El TM tiene el verbo nasah y se traduciría «yo os olvido».