Sabiduría 19 Biblia Jerusalén (1998) | 22 versitos |
1 Pero sobre los impíos se abatió hasta el fin una ira despiadada, pues Dios sabía de antemano lo que les iba a suceder:
2 que, tras dejarlos marchar y despedirlos con prisas, cambiarían de parecer y saldrían a perseguirlos.
3 Cuando todavía estaban ocupados en los funerales y llorando sobre las tumbas de los muertos, concibieron otro proyecto insensato y persiguieron como fugitivos a los que habían despedido con súplicas.
4 A tales extremos los empujaba su merecido destino, haciéndoles olvidar el pasado, para que consumaran el castigo que aún faltaba a sus tormentos
5 y, mientras tu pueblo emprendía un viaje maravilloso, encontraran ellos una muerte insólita.
6 Porque toda la creación, obediente a tus órdenes, se transformó de nuevo en su misma naturaleza para resguardar sanos y salvos a tus hijos.
7 Vieron la nube que daba sombra al campamento, la tierra firme que emergía de lo que antes era agua, un camino abierto en el mar Rojo y una llanura verde en las olas impetuosas,
8 por donde tus protegidos pasaron en masa, contemplando prodigios admirables.
9 Pastaban como caballos y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador.
10 Todavía recordaban lo sucedido en su destierro: cómo la tierra, en vez de la generación animal, produjo mosquitos y cómo el río, en vez de peces, vomitó una multitud de ranas.
11 Más tarde vieron también un modo nuevo de nacer las aves: cuando, urgidos por el apetito, pidieron manjares delicados
12 y, para satisfacerlos, salieron codornices del mar.
13 Los castigos recayeron sobre los pecadores, precedidos, como aviso, de la furia de los rayos, pues padecían justamente por sus propias maldades y por haber albergado el odio más feroz contra los extranjeros.
14 Hubo quienes no recibieron a unos visitantes desconocidos, pero éstos esclavizaron a extranjeros bienhechores.
15 Pero aún hay más, pues a aquellos se les pedirá cuentas por haber recibido hostilmente a los extranjeros;
16 pero éstos, después de recibir con fiestas a los que ya participaban de sus mismos derechos, los maltrataron con terribles trabajos.
17 Y también fueron atacados por la ceguera, como aquéllos que, a las puertas del justo, envueltos en profunda oscuridad, buscaban el vano de sus puertas.
18 Los elementos intercambiaban sus propiedades como los sonidos del arpa cambian la cadencia del ritmo manteniendo el mismo tono, como puede deducirse claramente a la vista de lo sucedido;
19 pues los seres terrestres se tornaban acuáticos y los que nadan se pasaban a la tierra.
20 El fuego aumentaba en el agua su propia virtud y el agua olvidaba su poder extintor.
21 Las llamas, por el contrario, no consumían las carnes de los débiles animales que se movían entre ellas, ni derretían aquella especie de manjar divino, parecido a la escarcha y fácil de derretir.
22 En todo, Señor, engrandeciste y glorificaste a tu pueblo, y no dejaste de asistirlo nunca y en ningún lugar.

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Introducción a Sabiduría

LIBRO DE LA SABIDURÍA

Introducción
El libro griego de la Sabiduría forma parte de los libros deuterocanónicos. Lo utilizaron los Padres del siglo II d. C. y, a pesar de las vacilaciones y de algunas oposiciones, en especial la de San Jerónimo, ha sido reconocido como inspirado a título igual que los libros del canon hebreo.

En la primera parte, el libro que la Vulgata llama simplemente Liber Sapientiae, muestra el papel de la Sabiduría en el destino del hombre y compara la suerte de los justos y de los impíos en el curso de la vida y después de la muerte, 1-5. La segunda parte, 6-9, expone el origen y la naturaleza de la Sabiduría y los medios de adquirirla. La última parte, 10-19, ensalza la acción de la Sabiduría y de Dios en la historia del pueblo elegido, insistiendo únicamente, salvo una breve introducción que se remonta a los orígenes, en el momento capital de esta historia, la liberación de Egipto; una larga digresión, 13-15, contiene una severa crítica de la idolatría.

Se supone que el autor es Salomón, a quien claramente se designa, salvo el nombre, en Sab_9:7-8, Sab_9:12, y el libro se llama en griego «Sabiduría de Salomón». Éste habla como un rey, Sab_7:5; Sab_8:9-15, y se dirige a sus colegas en la realeza, Sab_1:1; Sab_6:1-11, Sab_6:21. Pero se trata de un evidente artificio literario, que pone este escrito de sabiduría, como el Eclesiastés y el Cantar, bajo el nombre del sabio más grande de Israel. En efecto, el libro ha sido escrito todo él en griego, aun la primera parte, 1-5, para la que algunos han supuesto erróneamente un original hebreo. La unidad de la composición corre pareja con la del lenguaje, que es flexible y rico, y fluye sin esfuerzo entre figuras retóricas.

El autor es ciertamente un judío, lleno de fe en el «Dios de los Padres», Sab_9:1, orgullosos de pertenecer al «pueblo santo», a la «raza irreprochable», Sab_10:15, pero judío helenizado. Su insistencia sobre los acontecimientos del Éxodo, la antítesis que establece entre egipcios e israelitas y su crítica de la zoolotría demuestran que vivía en Alejandría, que era a la vez capital del helenismo bajo los Tolomeos e importante ciudad judía de la Dispersión. Cita la Escritura según la traducción de los Setenta, realizada en este ambiente: es, pues, posterior a ésta, pero desconoce la obra de Filón de Alejandría (20 a. C. - 54 d. C.). Por su parte, este filósofo griego parece que jamás se inspira en la Sabiduría, pero hay muchos contactos entre las dos obras, brotan en el mismo ambiente y no pueden estar muy alejadas en el tiempo. No es posible demostrar de una manera absolutamente cierta la utilización de la Sabiduría por el Nuevo Testamento, pero sí es probable que San Pablo haya sentido su influencia literaria y que San Juan haya tomado de ella algunas ideas para expresar su teología del Verbo. El libro ha podido ser escrito en la segunda mitad del siglo I antes de nuestra era; es el más reciente de los libros del Antiguo Testamento.

El autor se dirige en primer lugar a los judíos, sus compatriotas, cuya fidelidad está en peligro por el prestigio de la civilización alejandrina: el renombre de las escuelas filosóficas, el desarrollo de las ciencias, la atracción de las religiones mistéricas, de la astrología, del hermetismo, o el atractivo sensible de los cultos populares. Ciertas precauciones que toma indican que también busca la atención de los paganos, a quienes quiere llevar al Dios que ama a todos los hombres. Pero esta intención es secundaria, el libro es una obra de defensa mucho más que de conquista.

Dado el ambiente, la cultura y las intenciones del autor, no es extraño que se observen en su libro numerosos contactos con el pensamiento griego. Pero no se debe exagerar su importancia. Ciertamente debe a su formación helénica un vocabulario para la abstracción y una facilidad de razonamiento que no permitían el léxico y la sintaxis del hebreo; le debe también cierto número de términos filosóficos, de cuadros de clasificación y de temas de escuela, pero estos préstamos limitados no significan la adhesión a una doctrina intelectual, sino que sirven para expresar un pensamiento que se nutre del Antiguo Testamento. De los sistemas filosóficos, o de las especulaciones de la astrología, no sabe sin duda más que un hombre culto de su época en Alejandría.

No es ni filósofo ni teólogo, es un sabio de Israel. Como sus predecesores, exhorta a la búsqueda de la sabiduría, que procede de Dios, que se consigue con la oración, que es raíz de las virtudes y que procura todos los bienes. Con una visión más amplia que ellos, agrega a esta sabiduría las recientes adquisiciones de la ciencia, Sab_7:17-21; Sab_8:8. La cuestión de la retribución, que tanto preocupaba a los sabios, recibe en él la solución. Beneficiándose de las doctrinas platónicas acerca de la distinción entre cuerpo y alma, ver Sab_9:15, y sobre la inmortalidad del alma, afirma que Dios ha creado al hombre para la incorruptibilidad, Sab_2:23, que la recompensa de esta sabiduría es esta incorruptibilidad que garantiza un lugar junto a Dios, Sab_6:18-19. Lo que aquí abajo sucede no es más que una preparación para la otra vida, donde los justos vivirán con Dios, mientras que los impíos recibirán su castigo, Sab_3:9-10. El autor no alude a una resurrección corporal. Con todo, parece que da lugar a la posibilidad de una resurrección de los cuerpos de una forma espiritualizada, tratando, de este modo, de conciliar la noción griega de inmortalidad y las doctrinas bíblicas que se orientaban hacia una resurrección corporal (Daniel).

Como para sus predecesores, la Sabiduría es un atributo de Dios. Esta Sabiduría es la que reguló todo ya en la creación y la que guía los acontecimientos de la historia. A partir del cap. 11, lo que a ella se le atribuía es referido directamente a Dios, pero lo es porque la Sabiduría se identifca con Dios en su gobierno del mundo. Por otra parte, la Sabiduría es «una emanación de la gloria del Omnipotente... un reflejo de la luz eterna... una imagen de su bondad», Sab_7:25-26; y de este modo aparece como distinta de Dios, pero es al mismo tiempo una irradiación de la esencia divina. Sin embargo, no parece que el autor vaya aquí más lejos que los demás libros sapienciales, y haga de la Sabiduría una hipóstasis, pero todo este pasaje sobre la naturaleza de la Sabiduría, 7:22-8:8, marca un progreso en la formulación y un ahondamiento en las ideas antiguas.

El autor, en su meditación sobre el pasado de Israel, 10-19, había sido ya precedido por Ben Sirá, Si 44-50, ver también los Sal 78, 105, 106, 135, 136; pero su originalidad se muestra en dos puntos. En primer lugar, busca las razones de los hechos, y esboza una filosofía religiosa de la historia, que supone una interpretación nueva de los textos: por ejemplo, las explicaciones sobre la moderación de Dios con Egipto y Canaán, 11:15-12:27. Sobre todo, fuerza el relato bíblico para demostrar una tesis. Los caps. 16-19 no son más que un largo paralelo antitético entre el destino de los egipcios y el de los israelitas, en el que el autor, para mejor destacar su tema, enriquece el relato con rasgos inventados, pone en conexión episodios distintos, y abulta los hechos. Es un excelente ejemplo de la exégesis midrásica que cultivarán los rabinos.

Los gustos han cambiado y estas páginas han envejecido, pero la primera parte del libro, 1-9, siempre ofrece al cristiano un alimento espiritual de alta calidad; la liturgia de la Iglesia se ha aprovechado ampliamente de ella.

El texto del libro de la Sabiduría está contenido en cuatro grandes mss: B (Vaticano, s. IV), S (Sinaítico, s. IV), A (Alejandrino, s. V) y C (Codex Ephraemi rescriptus, s. V), y en numerosos mss secundarios. El mejor ms es el B, que ha servido de base para la presente traducción.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


NOTAS

19 Preparada mediante consideraciones acerca del endurecimiento final de los impíos entregados a una cólera sin piedad, la antítesis se hace explícita en Sab_19:5. Luego, el autor insiste en la travesía maravillosa de los israelitas, Sab_19:6-9, extendiéndose con bastante libertad acerca de la tradición antigua, ver Éxo_14:15+.



REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_11:1+; Éxo_14:5-9


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_18:12


NOTAS

19:4 (a) El autor transcribe con un término griego el motivo del endurecimiento del faraón, Éxo_14:4, Éxo_14:8, para designar en realidad, no el Destino ciego e inmisericorde, sino un castigo merecido.

19:4 (b) El tema de una medida determinada con anticipación por Dios —y que no es más que el tiempo de su paciencia o de su misericordia— se repite a menudo en los escritos apocalípticos.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_18:3


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_5:17; Sab_16:24

NOTAS

19:6 Texto oscuro. Parece que el autor remite a la creación inicial, Gn 1, y da a entender que, para el paso del mar Rojo, la naturaleza creada recibió una nueva impronta o fue modificada. Primitivamente las «tinieblas cubrían la superficie del abismo» y la tierra surgió del agua, Gén_1:1, Gén_1:6 : de nuevo se asiste a un fenómeno semejante, pero esta vez la actividad extraordinaria del aire, de la tierra y del agua se apartan del orden establecido por el Creador. No sabemos si el autor considera una transmutación de los elementos o un cambio de sus propiedades, ver Sab_16:25 y Sab_19:18.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_14:19-22

NOTAS

19:7 Isa_63:14 habla igualmente de una «llanura», pero sólo a título de comparación. El midrás palestinense habla, no sólo de hierba abundante, sino también de árboles frutales que adornaban el camino así abierto. Los «prodigios» mencionados en el v. siguiente dependen del mismo proceso de idealización. La tradición rabínica enumerará diez milagros en el paso del mar Rojo.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_5:16


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_63:13-14; Mal_3:20 [Mal_4:2]

[2] Éxo 15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_8:12-15 [Éxo_8:16-19]

[2] Éxo_8:2 [Éxo_8:6]


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Núm_11:31


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Éxo_16:13

NOTAS

19:12 El autor toma a la letra Núm_11:31 : las codornices salieron del mar (como los mosquitos de la tierra y las ranas del río).

NOTAS

19:13 Esta adición al relato del Éxodo la sugiere o Sal_77:18-19 [Sal_77:17-18] o una interpretación antigua de Éxo_14:24 ilustrada por los Targumes.

NOTAS

19:14 Los habitantes de Sodoma, habitualmente considerados como los mayores criminales. El autor va a probar que los egipcios habían violado más gravemente las leyes de la hospitalidad.

NOTAS

19:15 Texto difícil que se puede cortar y puntuar diferentemente. O el autor sigue exculpando a los habitantes de Sodoma, o bien recuerda que, a pesar de todo, les está reservada una «visita» punitiva. Es posible que el castigo concierna igualmente a los egipcios.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_45:17-20; Gén_47:1-12

[2] Éxo_1:8-14; Éxo_5:4-18

NOTAS

19:16 Alusión probable a una reivindicación contemporánea de los judíos de Alejandría.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Gén_19:11

NOTAS

19:17 (a) Presentación oratoria de la plaga de las tinieblas.

19:17 (b) Lot, Sab_10:6; ver Gén_19:11.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_16:17-22

NOTAS

19:18 Los escritos griegos ilustran a menudo mediante una comparación musical el juego de los elementos constitutivos del universo. El autor vuelve aquí sobre idéntica comparación y la aplica a los principales milagros del Éxodo para sugerir una explicación de éstos, o por un cambio de ritmo de los elementos (ver Sab_16:24), o bien por una combinación diferente de sus propiedades. La naturaleza creada está aquí por entero al servicio del pueblo de Dios, ver Sab_19:6.

NOTAS

19:19 (a) Los israelitas y su ganado en el paso del mar Rojo.

19:19 (b) Las ranas, Éxo_8:2 [Éxo_8:6].

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sab_16:18

[2] Sab_16:22


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Isa_45:17; Isa_45:25