Daniel  7 Biblia Jerusalén (1998) | 28 versitos |
1 El año primero de Baltasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y unas visiones mientras dormía. Inmediatamente puso el sueño por escrito.
2 En mi visión nocturna vi cómo los cuatro vientos del cielo agitaban el océano,
3 y cómo cuatro bestias gigantescas, todas diferentes entre sí, salían del mar.
4 La primera parecía un león con alas de águila. Mientras yo la miraba, le arrancaron las alas, la levantaron del suelo, se incorporó sobre sus patas como un hombre y le dieron una mente humana.
5 A continuación apareció una segunda bestia, semejante a un oso, erguida sobre un costado, con tres costillas en las fauces, entre los dientes. Y le decían: "Levántate y devora carne en abundancia."
6 Luego, mientras seguía mirando, vi otra bestia parecida a un leopardo con cuatro alas de ave en su dorso y cuatro cabezas, a la que dieron el poder.
7 Después, en mis visiones nocturnas vi una cuarta bestia, terrible, espantosa y muy fuerte. Tenía enormes dientes de hierro; comía, trituraba, y pisoteaba las sobras con sus patas. Era diferente de las bestias anteriores y tenía diez cuernos.
8 Estaba yo observando los cuernos, cuando entre ellos despuntó otro cuerno pequeño y tuvieron que arrancarle tres de los cuernos anteriores para hacerle sitio. Este cuerno tenía ojos humanos y una boca que decía barbaridades.
9 Mientras yo seguía mirando, prepararon unos tronos y un anciano se sentó. Sus vestidos eran blancos como la nieve; sus cabellos, como lana pura; su trono, llamas de fuego; las ruedas, fuego ardiente.
10 Fluía un río de fuego que manaba delante de él. Miles y miles le servían, millones lo acompañaban. El tribunal se sentó, y se abrieron los libros.
11 Seguía mirando, fascinado por las barbaridades que decía aquel cuerno, y vi que mataron a la bestia, destrozaron su cuerpo y lo arrojaron al fuego abrasador.
12 A las otras bestias les quitaron el poder, pero las dejaron vivas hasta un momento determinado.
13 Yo seguía mirando, y en la visión nocturna vi venir sobre las nubes del cielo alguien parecido a un ser humano, que se dirigió hacia el anciano y fue presentado ante él.
14 Le dieron poder, honor y reino y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su poder es eterno y nunca pasará, y su reino no será destruido.
15 Yo, Daniel, quedé profundamente preocupado por estas cosas y desconcertado por las visiones de mi fantasía.
16 Me acerqué a uno de los presentes y le pedí que me explicara el sentido de todo aquello. Él me respondió, explicándome la interpretación de las visiones:
17 "Las cuatro bestias gigantescas corresponden a cuatro reyes que aparecerán en el mundo.
18 Pero los santos del Altísimo recibirán el reino y lo poseerán por los siglos de los siglos."
19 Después quise saber el sentido de la cuarta bestia, diferente de las otras, extraordinariamente terrible, con dientes de hierro y uñas de bronce, que comía, trituraba, y pisoteaba las sobras con sus patas;
20 y el sentido de los diez cuernos de su cabeza, y del otro cuerno que despuntó eliminando otros tres, y que tenía ojos y una boca que decía grandes barbaridades, y que parecía más grande que los otros.
21 Yo veía cómo este cuerno declaraba la guerra a los santos y los vencía,
22 hasta que vino el anciano para hacer justicia a los santos del Altísimo y llegó el momento en el que los santos recibieron el reino.
23 Entonces me dijo: "La cuarta bestia corresponde a un cuarto reino que aparecerá en la tierra, diferente de todos los otros. Devorará toda la tierra, la pisoteará y la pulverizará.
24 Los diez cuernos corresponden a diez reyes que surgirán en ese reino. Después de ellos vendrá otro, distinto de los precedentes, que derrocará a tres reyes,
25 blasfemará contra el Altísimo y perseguirá a los santos del Altísimo. Tratará de cambiar las fiestas y la ley y los santos le quedarán sometidos durante tres años y medio.
26 Pero cuando el tribunal haga justicia, le quitarán el poder y será destruido y aniquilado totalmente.
27 Y la soberanía, el poder y la grandeza de todos los reinos del mundo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno y todos los poderes le servirán y obedecerán."
28 Y aquí concluye el relato. Yo, Daniel, quedé muy preocupado, se me cambió el semblante y guardé todo en mi interior.

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Introducción a Daniel 

Daniel.
Por su contenido, el libro de Daniel se divide en dos partes. Los caps. 1-6 son narrativos: Daniel y sus tres compañeros al servicio de Nabucodonosor, 1; el sueño de Nabucodonosor: la estatua compuesta de materiales diversos, 2; la adoración de la estatua de oro y los tres compañeros de Daniel en el horno, 3; la locura de Nabucodonosor, 4; el festín de Baltasar, 5; Daniel en la fosa de los leones, 6. En todos estos casos, Daniel o sus compañeros salen triunfantes de una prueba de la que depende su vida, o al menos su reputación, y los paganos glorifican a Dios que los ha salvado. Las escenas suceden en Babilonia, en los reinados de Nabucodonosor, de su «hijo» Baltasar y del sucesor de éste, «Darío el Medo». Las visiones de los caps.7-12 tienen como beneficiario a Daniel: las Cuatro Bestias, 7; el Macho Cabrío y el Carnero, 8; las setenta Semanas, 9; la gran visión del Tiempo de la Cólera y del Tiempo del Fin, 10-12. Llevan la fecha de los reinados de Baltasar, de Darío el Medo y de Ciro, rey de Persia, y están localizadas en Babilonia.

De esta división se ha deducido alguna vez la existencia de dos escritos de épocas diferentes combinados por un editor. Pero otros indicios contradicen esta distinción. Los relatos están en tercera persona y Daniel mismo refiere las visiones, pero la primera visión, 7, está encuadrada entre una introducción y una conclusión en tercera persona. El comienzo del libro está en hebreo, pero en Dan_2:4 se pasa bruscamente al arameo, que prosigue hasta el fin de 7, invadiendo así la parte de las visiones; los últimos capítulos están otra vez en hebreo. Se han propuesto diversas explicaciones para esta dualidad de lengua, aunque ninguna resulta convincente. Por ejemplo, la división según el estilo (1ª o 3ª persona) y la división según la lengua (hebreo o arameo) no corresponden a la que se deduce del contenido (relatos o visiones). Por otra parte, el cap. 7 es comentado por el 8, pero es paralelo del cap.2; su arameo es el mismo que el de los caps. 2-4, pero rasgos de su estilo reaparecen en los caps. 8-12, aunque están escritos en hebreo. Este cap. 7 forma, pues, un nexo entre las dos partes del libro y asegura su unidad. Además Baltasar y Darío el Medo aparecen en las dos partes del libro, originando las mismas dificultades para los historiadores. En fin, los procedimientos literarios y la línea del pensamiento son idénticos de un cabo al otro del libro, y esta igualdad es el argumento más fuerte en favor de la unidad de su composición.

La fecha de ésta queda fijada por el claro testimonio que da el cap. 11. Las guerras entre Seléucidas y Lágidas y una parte del reinado de Antíoco Epífanes se narran en él con gran lujo de detalles insignificantes para el propósito del autor. Este relato no se parece a ninguna profecía del Antiguo Testamento y, a pesar de su estilo profético, refiere sucesos ya ocurridos. Pero a partir de Dan_11:40 cambia el tono; se anuncia el «Tiempo del Fin» de una manera que recuerda a los otros profetas. El libro, pues, habría sido compuesto durante la persecución de Antíoco Epífanes y antes de la muerte de éste, incluso antes de la victoria de la insurrección macabea, es decir, entre el 167 y el 164.

Nada hay en el resto del libro que se oponga a esta fecha. Los relatos de la primera parte se sitúan en la época caldea, pero algunos indicios muestran que el autor está bastante lejos de los acontecimientos. Baltasar es hijo de Nabonid, y no de Nabucodonosor como dice el texto, y jamás ha tenido el título de rey. Darío el Medo es desconocido para los historiadores y no hay lugar para él entre el último rey caldeo y Ciro el persa, que había ya vencido a los Medos. El ambiente neobabilonio se describe con palabras de origen persa; incluso instrumentos de la orquesta de Nabucodonosor llevan nombres transcritos del griego. Las fechas que se dan en el libro no concuerdan entre sí ni con la historia, tal como la conocemos, y parecen puestas al frente de los capítulos sin mucha preocupación por la cronología. El autor se ha valido de tradiciones, orales o escritas, que circulaban en su época. Los manuscritos del mar Muerto contienen fragmentos de un ciclo de Daniel que está emparentado con el libro canónico, en especial una oración de Nabonid que recuerda Dan 3:31—4:34, donde el nombre de Nabucodonosor sustituye al de Nabonid. El autor, o sus fuentes, nombra como héroe de sus historias piadosas a un Daniel o Dan'el al que Eze_14:14-20; Eze_28:3 cita como a un justo o sabio de los tiempos antiguos y al que también conocían los poemas de Râs Samrâ en el siglo XIV antes de nuestra era.

Siendo el libro tan reciente, se explica su lugar en la Biblia hebrea. Ha sido admitido en ella después de la fijación del canon de los Profetas, y se le ha colocado entre Ester y Esdras, en el grupo heterogéneo de los «otros escritos» que forman la última parte del canon hebreo. Las Biblias griega y latina vuelven a colocarlo entre los profetas y le añaden algunas partes deuterocanónicas: el Salmo de Azarías y el Cántico de los tres jóvenes, Dan_3:24-90, la historia de Susana, donde brilla el candor clarividente del joven Daniel, 13, las historias de Bel y de la serpiente sagrada que son sátiras de la idolatría, 14. La traducción griega de los Setenta (LXX) difiere grandemente de la de Teodoción (Teod.), que es muy afín al texto masorético.

La finalidad del libro es sostener la fe y la esperanza de los judíos perseguidos por Antíoco Epífanes. Daniel y sus compañeros se han visto sometidos a las mismas pruebas: abandono de las prescripciones de la Ley, 1, tentaciones de idolatría, 3 y 6; pero han salido victoriosos, y los antiguos perseguidores han tenido que reconocer el poder del verdadero Dios. Al perseguidor moderno se le pinta con rasgos más negros, pero cuando la Cólera de Dios quede satisfecha, Dan_8:19; Dan_11:36, vendrá el Tiempo del Fin, Dan_8:17; Dan_11:40, en que el perseguidor será abatido, Dan_8:25; Dan_11:45. Entonces se acabarán las desdichas y el pecado, y tendrá lugar el advenimiento del Reino de los Santos, gobernado por un «Hijo de hombre», cuyo imperio jamás pasará, 7.

Esta espera del Fin, esta esperanza del Reino está presente a lo largo de todo el libro, Dan_2:44; Dan_3:33 (100) [Dan_4:3]; Dan_4:31 [Dan_4:34]; Dan_7:14. Dios se ocupará de que llegue en el plazo que él ha fijado, pero que a la vez abarca toda la duración de la humanidad. Los momentos de la historia del mundo se convierten en momentos del plan divino en un plano eterno. El pasado, el presente, el futuro, todo se hace profecía, porque todo ello se ve a la luz de Dios «que hace alternar estaciones y tiempos», Dan_2:21. Con esta visión, a la vez temporal e intemporal, el autor revela el sentido profético de la historia. Este secreto de Dios, Dan_2:18, etc.; Dan_4:6 [Dan_4:9], es descubierto por mediación de seres misteriosos, que son los mensajeros y agentes del Altísimo; la doctrina de los ángeles cobra fuerza en el libro de Daniel, como también en el de Ezequiel y sobre todo en el de Tobías. La revelación versa sobre el designio escondido de Dios para con su pueblo y todos los pueblos. Afecta tanto a las naciones como a los individuos. Un texto importante sobre la resurrección anuncia el despertar de los muertos a una vida o a un oprobio eternos, Dan_12:2. El Reino que se espera se extenderá a todos los pueblos, Dan_7:14, no tendrá fin, será el Reino de los Santos, Dan_7:18, el Reino de Dios, Dan_3:33 (100); Dan_4:31 [Dan_4:34], el Reino del Hijo de hombre, a quien se dio todo poder, Dan_7:13-14.

Este misterioso Hijo de hombre, al que Dan_7:18 y 21-27 identifica con la comunidad de los Santos, es también su cabeza, el jefe del reino escatológico, pero no es el Mesías davídico. Esta interpretación individual se hizo corriente en el Judaísmo y la reiteró Jesús, que se aplicó el título de Hijo del hombre para recalcar el carácter trascendente y espiritual de su mesianismo, Mat_8:20.

El libro de Daniel ya no representa a la verdadera corriente profética. No contiene la predicación de un profeta enviado por Dios con misión ante sus contemporáneos, fue compuesto e inmediatamente escrito por un autor que se oculta detrás de un seudónimo, como ocurre ya con el librito de Jonás. Las historias edificantes de la primera parte tienen parecido con una clase de escritos de sabiduría de las que tenemos un ejemplo antiguo en la historia de José del Génesis, y otro ejemplo reciente en el libro de Tobías, escrito poco antes que Daniel. Las visiones de la segunda parte ofrecen la revelación de un secreto divino, explicado por los ángeles, para los tiempos futuros, en un estilo intencionadamente enigmático; este «libro sellado», Dan_12:4, inaugura plenamente el género apocalíptico, que había sido preparado por Ezequiel y que florecerá en la literatura judía. El Apocalipsis de San Juan es su equivalente en el Nuevo Testamento, pero aquí se rompen los sellos del libro cerrado, Ap 5-6, las palabras ya no se conservan en secreto, porque «el Tiempo está cerca», Apo_22:10, y se espera la venida del Señor, Apo_22:20; 1Co_16:22.

Fuente: Nueva Biblia de Jerusalén (1998) - referencias, notas e introducciones a los libros

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Notas


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan 2; Apo 13

NOTAS

7 La visión es paralela al sueño de Nabucodonosor, 2. Los cuatro reinos que desaparecerán ante el ser humano corresponden a los cuatro metales de la estatua derribada por la piedra misteriosa, ver Dan_2:28+. El sentido escatológico profundo de esta visión histórica está señalado más abiertamente todavía por el uso que de ella hace Ap 13.



NOTAS

7:4 El imperio de Babilonia.

NOTAS

7:5 El reino de los medos: según los puntos de vista históricos del libro, los medos suceden inmediatamente a los babilonios. Ver Dan_6:1+ [Dan_5:31].

NOTAS

7:6 El reino de los persas.

NOTAS

7:7 El reino de Alejandro (muerto el 323) y de sus sucesores. Ver Dan_2:40; Dan_8:5; Dan_11:3. Los diez cuernos son reyes de la dinastía seléucida. -El «cuerno» es empleado frecuentemente como símbolo de fuerza y de poder, ver Sal_75:5 [Sal_75:4]; Sal_89:18 [Sal_89:17]; Sal_92:11 [Sal_92:10]; Deu_33:17; 1Re_22:11, etc.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_13:5

NOTAS

7:8 (a) Antíoco IV Epífanes (175-163), que no adquirió importancia hasta que se desembarazó de algunos de sus rivales.

7:8 (b) Lit. «grandes cosas». Podría indicar a la vez hábil elocuencia y la arrogancia blasfema de Antíoco, ver Dan_7:25; Dan_11:36; 1Ma_1:21, 1Ma_1:24, 1Ma_1:45 y Apo_13:5.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_20:4

[2] Apo_1:14

NOTAS

7:9 Los tronos de los jueces: los santos de Dios son llamados a juzgar con él, ya según la tradición judía (Henoc) y más claramente según las promesas de Jesús, Mat_19:28; Luc_22:30; Apo_3:21 y Apo_20:4. El trono de Dios con sus ruedas, ardiente y deslumbrador, recuerda al carro divino de Ez 1.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Sal_50:3

[2] Apo_5:11

[3] Jua_5:22

[4] Apo_20:12

NOTAS

7:10 El libro en que se inscriben todos los actos humanos, buenos y malos. Ver Jer_17:1; Mal_3:16; Sal_40:8 [Sal_40:7]; Sal_56:9 [Sal_56:8]; Luc_10:20; Apo_20:12+. Sobre el Libro de la Vida, ver Dan_12:1+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_19:20


NOTAS

7:12 La supervivencia de los demás imperios, de duración indeterminada, no ofrece ya peligro directo para la fe, desde el momento en que el Pueblo de Dios ya no les está sometido.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Mat_24:30; Mat_26:64 p; Apo_1:7; Apo_14:14; Mat_8:20+

NOTAS

7:13 El arameo bar nasa', como el hebreo ben 'adam, a la letra significa «hijo de hombre» y equivale a «hombre» o «ser humano», ver Sal_8:5 [Sal_8:4]. En Ezequiel, Dios llama así al profeta. Pero la expresión tiene aquí un sentido especial, eminente, por el que se designa a un hombre que supera misteriosamente la condición humana. Sentido personal, como atestiguan los antiguos textos judíos apócrifos inspirados en nuestro pasaje: Henoc y IV Esdras, así como también la interpretación rabínica más constante, y sobre todo el uso que de él hace Jesús aplicándoselo a sí mismo, ver Mat_8:20+. Pero también sentido colectivo, basado en Dan_7:18 (y Dan_7:22) en el que el ser humano se identifica de algún modo con los santos del Altísimo: pero el sentido colectivo (igualmente mesiánico) prolonga el sentido personal, ya que el ser humano es a la vez la cabeza, el representante y el modelo del pueblo de los santos. Por eso pensabe San Efrén que la profecía se refiere en primer lugar a los judíos (los Macabeos), luego por encima de ellos, y de una manera perfecta, a Jesús.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_2:44+; Dan_2:28+; Mat_4:17+


NOTAS

7:15 «por estas cosas» vers.; arameo ininteligible.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Hch_9:13+

NOTAS

7:18 «los santos» por «el pueblo santo», como en Dan_8:24; Sal_34:10 [Sal_34:9]; Isa_4:3; Núm_16:3; ver Éxo_19:6+.

REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_11:7; Apo_13:7


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_20:4

[2] Mar_1:15


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Apo_17:12


REFERENCIAS CRUZADAS

[1] Dan_11:36

[2] Dan_8:14; Dan_12:7; Apo_12:14

NOTAS

7:25 (a) Alusión a la política de helenización de Antíoco Epífanes, y especialmente a su prohibición del sábado y de las fiestas, ver 1Ma_1:41-52.

7:25 (b) Lit. «un tiempo, tiempos y medio tiempo» aram. Según Dan_4:13 [Dan_4:16], aquí se ha de entender por «tiempo» un año. Tres años y medio, la media semana de años de Dan_9:27, corresponden poco más o menos a la duración de la persecución de Antíoco. Esta cifra expresada equivalentemente por cuarenta y dos meses (de treinta días) o 1.260 días, se repite, en sentido típico, en Apo_11:2-3; Apo_12:14; Apo_13:5 (y ver Luc_4:25 y Stg_5:17); expresa, pues, en una perspectiva siempre presente en Dn, un período de calamidades permitidas por Dios, y cuya duración será limitada para consuelo de los afligidos.